
… en una simple y enamoradiza rosa.
Porque el pétalo rosa, como el blanco, tiene escritas infinitas frases que nos hablan de la belleza de esa flor. Esa belleza que tanta filosofía le hizo producir al amigo Platón, por ejemplo, en sus diálogos socráticos. Se le llama rosa, pero se podría declinar al modo latino en muchas y variadas rosas…
Y con la belleza hemos topado, un concepto muy difícil de asir (leed los Diálogos de Platón), que viene a representar, como gran estereotipo romántico, el summun del amor «entregado». Aunque realmente tenga más de comprado que de conquistado.
Porque ya se sabe que la rosa está ahí, pero no para siempre. Tiene data de caducidad, como tiene el amor, por mucho idem que se ponga en mantenerlo vivo. Y tenemos que andar muy ágiles si queremos captar esa belleza que seguro contiene, antes de que se marchite y nos quedemos a verla venir (la próxima generación de rosas).
La belleza pued ser muy grande, pero muy difícil de ser asida. Una vez superada la fase de enamoramiento y pasión, solo queda recoger los pétalos que se van ajando, para mantenerlos vivos con la permanente caricia del amor ya más relajado.
Porque la belleza no desaparece, lo que desaparece es su visón anterior, porque dejamos de ver en profundidad la rosa que aún seguimos viendo. Muy cambiada. Pero también, si es en una «rosa humana», muy mejorada. Y ahí vuelve a jugar su papel la ROM/MOR, cuando sirve de archivo de todas nuestras sensaciones de pasión que la rosa (o nuestra amante)nos proporcionó. ¡Para la próxima ocasión!
¡Anímate!