
… que nos invita a entrar.
Sea por parecer abandonado. O por «hacernos ver» que algo nos está esperando detrás del muro. Y que nos lo merecemos, bajo cualquier falso atributo. Recordemos siempre el maleficio del disfraz. Y el filete virtual del Cifra.
Muchas veces no somos más que lo que el muro deja reflejar sobre nuestra forma de ser. Es como un espejo donde nos estamos mirando. Y ocultando debilidades y fortalezas, tanto nuestras como de él, en función de sus intereses «particulares». ¿O será que los muros no tienen intereses propios? Y ya hablaremos del «fenómeno espejo».
Y sí, estamos hablando ahora de muros filtro, pero de esos que tienen formas humanas, para ejercer su operación de filtrado. Esos que son los guardianes de las normas sociales, las que la SAD considera que debemos tomar como imprescindibles. Sobre todo si queremos vivir lo más libremente posible «dentro de un ORDEN».
Que no quiere decir que somos libres totalmente, solo libres de buscar una adaptación al sistema social, que no nos provoque ganas de suicidarnos.
Así de simple. Y, al mismo tiempo, así de complejo
¡Anímate!