
… nos persigue implacable.
Y da igual de dónde vengas corriendo : del Vietnam, del Sahel, de Ucrania, de Gaza o Cisjordania… todas son crías humanas, sobre todo, que escapan aterrorizadas de los adultos que las quieren matar, en vez de proteger, como bien dice nuestro ADN y los cacareados Derechos Humanos. O aún, mucho peor, convertirlas en infantes soldados, para aprender brutalmente lo miserable que se puede llegar a sentir un ser humano.
Porque las víctimas nunca entenderán (yo tampoco), que la función genética protectora del adulto se convierta en una función social de acoso y maltrato cotidiano, no solo en las guerras.
Y que , para colmo, haya políticas y religiones que presumen de querer lo mejor para el mundo, y para sus habitantes, en especial para su habitantes más desvalidos. Sean crías irracionales o racionales. Y luego favorecen la guerra.
Miserables somos y miserables queremos seguir siendo.
En definitivo, una mediocre versión de homo sapiens
¡Anímate!