Y precisamente por eso, nace…

.. el gran ARTE DEL DISIMULO.

Porque disimular es un arte . Para la naturaleza en general, y para los humanos en particular. Y esta sí es una capacidad genética fundamental, para la supervivencia. Pero no se debe confundir con la mentira. Porque esa sí que no es genética.

El cilindro anterior, o la mujer de Picasso, no están disimulando. Solo podemos ver una cara de su realidad, que tiene varias, siendo el artista (o el científico) el que nos puede hacer ver algunas otras caras posibles, de esa misma realidad. Aunque en vez de un cilindro queramos representar un león.

Los seres vivos, para sobrevivir, necesitan esa capacidad de disimulo que, en paralelo a la de adaptarse (a esa realidad que «lo invade»), les permite seguir existiendo como seres vivos.

Y el Gran Disimulador, como no podía ser de otra forma, es el llamado ser humano. Su inteligencia le permite inventar incluso una modalidad de arte disimulador, que es el teatro. Representar en un escenario, que puede ser su propia vida, un papel que no corresponde exactamente a como ese ser humano es. Le hace disimular, parecer que es otra persona para los demás. Y a veces, ¡para él mismo!

Y la forma más simple de disimulo es usar una máscara. Disfrazarse de «otro», para simular lo que uno querría ser, o, al contrario, lo que uno odia con toda su conciencia. El kabuki japonés es la esencia de esa capacidad teatralizadora del ser humano. Sin palabras, solo maquillaje y gestos. Como prepararse para una gran fiesta, donde queremos básicamente mandar hacer a los demás. Que nos crean, que nos sigan, que se dejen dominar.

Comentarios

Una respuesta a «Y precisamente por eso, nace…»

  1. Avatar de xaqun

    Y por eso el político actual es más mentiroso que disimulador… porque, el que disimula, sigue pensando en un proyecto común (aunque tenga cambios), pero el mentiroso ya lo ha olvidado por completo hace mucho tiempo. El mentiroso es el ejemplar típico de senador romano republicano… el disimulador aún puede ser un Julio César, antes de hacerse adicto al poder imperial…

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