
… PUNTO DE VISTA.
Y seguimos remontando en la reflexión, ¡y cómo! Porque hay algo, que se explica y se usa mucho en la actividad artística o en la histórica, pero que, en modo casi inconsciente, también se tiene que desenvolver en el día a día. Estamos hablando de que la actividad cotidiana está inundada de puntos de vista, desde que nace hasta que muere el día.
Y no solo por las cotillas de turno, que necesitan hablar de lo que sucede en el barrio. Algo tan necesario, aunque molesto, en los tiempos previos a la radio y la prensa. Eran las noticias, que se pasaban de boca en boca. Ellas precisamente, las viejitas, podían dar varias perspectivas diferentes de la misma realidad. Todo ser humano tiene su propio punto de vista.
Y cuando vemos una cara que decimos hermosa, pero luego la versiona un tal Picasso, ya podemos dar un grito en modo Munch… y decir que Picasso no sabe ver lo que mira. Cuando si de algo puede presumir Picasso, es tanto de su mirada como de su visión de la realidad.
La condensación o abstracción de lo que vemos, no deja de ser algo que muestra lo variada que es nuestra vista. Una vez reelaborada por nuestro cerebro.
Y, sobre todo, la gran variedad que supone ver las cosas con entera libertad. Sin que nos diga el poder, cualquier clase de poder (sea establecido o por establecer), lo que podemos mirar y ver.
¡Anímate!