
… para que todos podamos sonreir!!!
E incluso compartir las arrugas que vamos a tener de viejos.
Porque la mirada en compañía gana mucho. Especialmente a la hora de convertir esa mirada en ver lo que miras. De asegurarte que estás mirando lo correcto. Y lo ves. Varios humanos mirando son más formas de ver, más diversas. Muy importante cuando se ponen en conjunto, cada una de las diferentes visiones que se han sacado de la misma realidad.
Eso se llama coordinación. Y tiene mucho que ver con la imprescindible coordinación de los circuitos neuronales de cada uno de los miradores. Dentro del propio cerebro, cuando hay varios Yo… y, luego, con los cerebros adjuntos de los colegas (otros Yo externos a coaligar).
Y será algo crucial a la hora de poner en común las diversas visiones que se tengan sobre un contexto revolucionario. Porque, como siempre decimos, el contexto es el mismo, en un momento y un lugar dado, pero las imágenes que sacamos de ese contexto pueden, incluso, ser antagónicas.
Y si eso se da en cualquier situación histórica, por muy tranquila que sea, ya no digamos en una situación de cambio social tumultuosa, muy difusa, con diversas miradas y con diversas visiones, que dan lugar a diversas interpretaciones. Confluyendo diversos intereses. Y con diversos seres humanos que deben tomar control de la situación. Muchas veces sin tiempo a pensarlo con detenimiento. En un proceso revolucionario se puede tener una idea de como empieza, pero nunca de como se acaba. De hecho se puede decir que igual que el límite o la utopía (no existen realmente), el final de una revolución solo existe como entelequia en la mente de su vanguardia. Todo proceso revolucionario no deja de ser una sucesión indefinida de etapas intermedias.
¡Anímate!