
… desde muy temprano edad.
Porque, cuanto antes se empieza, mayor experiencia vamos adquiriendo. Podemos ir cogiendo las herramientas de acosada y de acosador, desde ya la llamada tierna infancia. Porque no se nace ni como acosada ni como acosador. Los dos son ropajes sociales, que se van adquiriendo con el tiempo de una mala socialización.
Esta sociedad adulta que conocemos es experta en injertar poco a poco las dosis necesarias de un adn social que nos incita a no seguir madurando nuestra capacidad genética de ser empáticos, y defensivos al mismo tiempo. Y así, desde que somos bebés, nos acostumbremos socialmente a ser acosados o acosadores. Solo hay que reforzar ciertas tendencias naturales (instintivas) a ser más o menos egoístas. Es decir, a madurar la vena empática, natural, o la vena más antipática, totalmente artificial. Dicho de otro modo favorecer la insolidaridad (adn social negativo)en vez de la solidaridad (adn social positivo). Recordemos el concepto de espectro equilibrista.
Y sí, el patio del colegio es una de las mejores aulas, para practicar esa necesidad social de sentirse superior a otro ser humano. En principio puede que semejante a uno mismo, pero quizás con alguna característica que, notamos intuitivamente, nos puede hacer sentir superiores.
Esa alumna o alumno que no se atreve a mirarnos, por miedo a que le digamos algo. Seamos compañeros o profesores. Esa es carne de cañón, para empezar nuestro proceso de acoso.
Y llega con una simple mala mirada, o un gesto de amenaza, para que empiece a sentirse mucho peor. Ahí es donde nos quedamos en la mirada superficial y no somos capaces de profundizar, viendo realmente al ser humano diferente, que no se merece nuestro maltrato. En el fondo nos asusta mucho, que nos podamos ver como la mierda que somos. Y aquí es cuando falla esa tontería de que «nacemos así», porque no. Como bien decía Rousseau, es la sociedad adulta dominante(SAD) la que nos hace así. Impidiendo que desarrollemos nuestras capacidades genéticas. El no sabía de este tipo de cosas, pero las intuía perfectamente.