
… aprendamos a mirar.
En la arena de la playa quedan impresas dos huellas. Una de una perra y la otra del humano que sacó la foto.
Pero si nunca nos molestamos en aprender la forma de las huellas que dejan nuestras pisadas… ¿Observamos el suelo, cuando ha pasado un padre o un amigo? Y, más difícil, ¿nos fijamos en las pisadas de un simple chucho?
¿Cómo vamos a saber lo que pueden significar esas dos marcas en la arena.
La curiosidad obliga a observar, pero si antes no aprendimos a ver alguna vez lo que estamos ahora mirando, entonces no veremos nada. Serán marcas sin significado alguno, para nosotros. Y por eso es vital el trabajo de la memoria.
Eso nos pasa cuando vemos cine o escuchamos música. El lenguaje cinematográfico y el lenguaje musical son algo ajeno a nuestra memoria visual y auditiva. No nos dicen nada, porque nada sabemos de ellos. Pudimos ver una escena cinematográfica o escuchar una pieza musical, pero no nos preocupamos por guardar algo de lo visto o de lo oido. Así que, el siguiente paso a observar, totalmente ineludible, es memorizar lo observado.
¡Anímate!