Etiqueta: poder

  • Porque ser adolescente es (debía ser)…

    … poder ELEGIR tu futuro…

    Y sí ,somos un poco exagerados, cuando comparamos la pérdida de la adolescencia en la sociedad adulta dominante (SAD), de cualquier parte del mundo, con lo que le pasó a Natalie Wood en sus papel de cría humana que fue raptada por los nativos americanos.

    ¿O puede que no tanto? Porque los adultos parece que disfrutan haciendo que las adolescentes se tengan que enfrentar a un continuo dilema, para elegir lo que quieren ser: princesa o sierva, mujer libre o prostituta, decir que si a todo o ser una respondona… básicamente, vivir libre o vivir oprimida.

    ¿Cuál es el recorrido de una cría humana, cuando, si no pierde su infancia, es arrastrada a una pérdida de su adolescencia?

    Y no hablamos de perderla por el maltrato típico de unos padres biológicos o adoptivos (lo típicos «de acogida USA»), no. Hablamos del proceso de desposesión suavizada artificialmente, que se va dando en un adolescente, a lo largo de su proceso de maduración. Hablamos de no dejar que se haga adulto con naturalidad y libertad, sino de convertirlo en la pieza de la maquinaria social que la SAD desea.

    Los adultos tan liberales y blancos (o negros , o amarillos, o cobrizos…) van marcando el camino de toda cría humana, porque consideran que su tutoría adulta debe consistir en impedir que madure libremente. Ellos son los enemigos (algunos) de las Natalie Wood actuales y reales del planeta… por ejemplo en Afganistán o en Gaza. En las última olimpiadas de Paris 24 castigaron a una olímpica afgana, por mostrarse solidaria con sus compatriotas. ¿Dónde está el espíritu olímpico? Ni dejan que se exprese el gen biológico, que nos pide ser solidarios. ¿A qué ahora no exagero tanto?

  • Porque ser adolescente es vivir…

    … en una situación muy PRECARIA.

    Porque no es lo mismo ser Emma Watson, y salir de hacer magia (aunque sea en el cine), o ser la pequeña gazatí, que (no)se cansa de decirle que paren, a los adultos sionistas que tanto la machacan a diario. Y de pedir, ya de paso, que los ojos occidentales (y orientales) miren para Gaza. O que te peguen un tiro por no llevar velo, en el Irán del siglo XXI. Ya sin hablar de Afganistán.

    Porque Emma pudo tener una infancia normal, lo más natural y libre posible que una rígida sociedad británica permita. De adolescente solo le toca reafirmar lo que fue aprendiendo como niña.

    Pero la niña gazatí no ha podido ni siquiera tener infancia, entre otras cosas por esa sociedad británica, tan rígida y moralista, que permite que la infancia en Gaza sea un lujo no permitido. Y ya permitió en su momento, que se instaurara en Palestina un régimen sionista. Dispuesto no a convivir, sino a borrar del mapa a los semitas palestinos. Porque, curiosamente, también los palestinos son semitas. Pero falta mucha ciencia. Mucha.

    Y claro, ese niña no puede usar su derecho a decir No o Sí, en función de una pregunta determinada. Como por ejemplo, si quiere vivir. A esas crías humanas de Gaza no se les permite ni jugar a ser Hamlet. No pueden tener dudas. Como ya vimos con el niño tirapiedras del otro día.

    Pero las Emmas del mundo si tienen la posibilidad, aunque a veces sea escasa, de escoger la negativa, cuando le proponen ayudar a que la infancia gazatí no sea posible. Por ejemplo. Ellas pueden hacere de Hamlet o de magas, y ayudar, si se lo proponen, a las crías humanas más desfavorecidas del mundo, a sentir que tienen un futuro posible, aunque no sea muy probable.

  • Porque da igual que seas famosa…

    … siempre hay veces que se debe decir NO.

    Como pasó con la Guerra del Vietnam. En una sociedad adulta dominante (SAD), como en este caso USA, donde se privilegia la guerra y la muerte de miles de ciudadanos inocentes, mujeres y niños sobre todo, un adolescente no puede estar callado.

    Tiene necesariamente (por genética biológica)que decir NO.

    Y tiene que decirlo bien alto, incluso haciendo mucho ruido. Y más, incluso rompiendo cosas. Porque una sociedad desequilibrada por los adultos dominantes, no te quiere dejar que cumplas con tu función vital regeneradora. Y eso hace mucho más necesario ese grito diciendo NO. Y sobre todo acompañado por la acción, porque no llega a veces, con solo decir el NO muy alto y muchas veces.

    En el fondo, solo es decidir que tu marca genética biológica de solidarizarte con los oprimidos de esta sociedad establecida, que viene a ser la potencia aristotélica, pase a un estado de acción (aristotélica), que intente reconducir el camino de «quitar libertades», que ha emprendido la sociedad adulta dominante (SAD). En el fondo, es dar vía libre a tu gen social, por la vía natural, dentro de un ecosistema social. De forma que, si refuerza esa biomarca genética de ser solidario, es un gen social positivo. Entonces lucharás por la libertad. Siendo negativo si te induce a luchar por la opresión de la mayoría.

    Es lo que podemos llamar acción política. Qué va desde elegir políticos para gobernar, hasta decidir que tipo de cereales quieres comprar en el supermercado. Pero sobre todo, intentar que puedan probar esos cereales, si quieren, todas las crías humanas del planeta. No solo los elegidos. Y este tipo de acción política, tan natural, repetimos, viene marcada en tu ADN, no necesitas cursillos de ningún político humano. Y menos de la intervención de los llamados comisarios políticos. Sean de izquierdas o de derechas.

  • O una niña gazatí que lo tiene tan claro…

    … que dice STOP a la masacre humana!!!

    Es decir, otra protestona, pero esta mucho más vital. Y mucho más temprana. Porque su gen social de protesta se le introduce en su mente, casi nada más nacer. Y no necesita a ningún adulto que se lo injerte. Ni tiene que ser educada en un ambiente de libertad y respeto. Porque, precisamente, es maleducada de forma natural, en un ambiente de falta total de libertad y de respeto.

    Incluso, diríamos, sobrevive en un ambiente de pobreza y de muerte, mucho más bestial que el ambiente doméstico, en el que son asesinadas las amas de casa.

    En Gaza, por ejemplo, se muere por el simple hecho de haber nacido en ese territorio. Y el genocidio de este año 2024, solo es una demostración de esa lógica sociogenética auténticamente nazi, que padece el sionismo israelí.

    Y aunque se haga hincapié en una característica étnica o religiosa, nada de eso es el quid de la masacre que se quiere hacer con la población gazatí. El problema esencial es que pertenece a un colectivo que siempre fue más pobre que los judíos, que se hicieron con el estado de Israel. En el fondo, como en el resto de África la esencia del problema es económico . Unos seres humanos quieren explotar a otros seres humanos. ¡Y eso lo llevan en sus genes (sociales)!

    Los palestinos, que siempre vivieron en Palestina, tenían tierras propias. Y los judíos que vinieron de fuera, decidieron que esas tierras eran suyas. Basándose, para ello, en leyenda más o menos lógicas, arrastradas desde la Biblia Abrahámica y las promesas de un dios inexistente, transmitidas por falsos profetas. Y, también, con la ayuda inestimable de la Hipócrita Europa. Para, así, colaborar en la neocolonización del continente africano y hacer de freno del posible expansionismo árabe.

  • Cuando nace un ser humano ya trae consigo…

    … su tarjeta de «recién hecho»!!!

    Como debe ser. En una sociedad adulta dominante (SAD) que se precia de estar bien organizada. En sus grupos étnicos, sus clases sociales, sus casinos y sus yates.

    No todos somos fabricados, para ocupar el mismo puesto en la maquinaria social.

    Los hay, que nacen para renovar el mecanismo, que se va haciendo viejo. En diferentes niveles de complejidad operativa y de delegación del poder central.

    Y los hay, para seguir mandando, desde la Unidad Central de Mando (gobiernos oficiales y en la sombra). Lo que en un ordenador viene a ser la CPU.

    Y, además, siempre se necesita un personal que ocupe la zona exterior a la maquinaria, para hacerle ver a sus piezas humanas, que aún lo pueden pasar peor si protestan, por estar atados al mecanismo social que los oprime. Realmente vivir fuera del sistema no es ser antisistema, es ser el alimento espiritual de las piezas humanas que lo mantienen funcionando (funcionarios del poder, que se sienten halagados de ver, como otros están mucho peor.). El lumpen no es antisistema, por mucho que se autoconsidere así. El fluido humano que habita «fuera del sistema» también forma parte del sistema. es como un aceite lubrificante, que no es parte del motor, pero lo necesita para su buen funcionamiento. Los que creen vivir fuera del sistema social, son una parte fundamental de su mantenimiento. Y no hay que ser marxista, para comtemplarlo así, en este siglo XXI.

  • El gen social se injerta cuando…

    … eres aún una cría humana.

    Estamos a mediados del siglo XX, no en pleno Imperio Romano, y Bélgica sigue considerándose dueña del territorio llamado Congo Belga. Allí donde el nefasto rey Leopoldo II de Bélgica se apoderó del cuerpo y de la mente de los congoleños, que en ese territorio malvivían.

    Como ya dijimos, este personaje, tenía a una cría humana metida en una jaula, para que jugaran sus hijas con ella. Y, como se puede ver en la imagen de hoy, había un tipo de zoos, donde los «animales» a visitar eran simplemente seres humanos negros. ¡Algo que ni los romanos hacían!

    Y es que el gen social de ser esclavo ya indica la mucha intensidad de este tipo de genes. No existe, por ejemplo, la personalidad de negro. Está claro que malvivir en una aldea congoleña debe injertar un gen social, casi tan fuerte como un gen biológico. O incluso más.

    Pero es que, malvivir en un zoológico de humanos en la capital belga, corazón de la civilizada Europa, eso ya no es un gen social, que se injerte durante la maduración de una cría humana. Eso es un gen que viene injertado en la mente de la cría humana, que nació en ese zoo, como si estuviera marcado en su propio ADN. Eso es un gen social del tipo del que portaba un esclavo recién nacido, en la Roma Clásica. De ese tipo de gen, como de los otros, no tenía Darwin ni una simple idea de su posible existencia.

    Y es cierto que no se puede transmitir de padres a hijos, como si fuera un gen biológico, pero es muy cierto que este tipo de gen injertado pasa de generación en generación con extrema facilidad. El proceso (posible) de anular su influencia es muy trabajoso y puede durar una vida.

  • Y puedes entrar en la adolescencia…

    … buscando un PROTECTOR!!!

    Aunque, en el fondo, lo único que hará es controlarte.

    Empezando por el propio padre, biológico o adoptivo. Luego un profe o entrenador de cualquier actividad extraescolar, que tus padres desean que practiques. O el típico amigo, que se arrima demasiado, y normalmente suele acabar en abuso.

    O el primer escarabajo humano, que, recién salido de la novela de Kafka, decide que tu cuerpo es suyo, y, por lo tanto, puede hacer con él lo que le salga de sus pelotas.

    O… Cada lector puede escribir después de los puntos suspensivos, al representante macho que más le repatee. O que más le atraiga, como modelo de conducta humana. Por ejemplo, el cura que se pasa el día hablando de Cristo y luego se «aprovecha» de los niños, que Jesús pidió que estuvieran «cerca».

    Y sí, ya sabemos que exagero mucho. Por eso me encanta poner esas cosas imaginarias que suceden en Afganistán. O en Gaza. O en cualquier favela de Río. O en la casa de un típico burgués neoyorquino. O en un seminario perdido por el territorio español. O en el enésimo chat de una red social, donde te esperan para violarte de la forma que permita esa red social. Si lo que sobran son protectores (¡y algunas protectoras también!).

  • Porque, para VER, se necesita mirar…

    … con mucha mucha ATENCIÓN!!!

    Y eso aunque no queramos mirar. Porque sin mirar no somos humanos. Si no podemos/queremos ver, somos peor que ciegos, ya que ellos tienen medios para ver de otra forma. Un ciego no anula su capacidad mental. Eso lo hacen los que «no quieren ver».

    A esos que no ven la realidad, les llega con ver una realidad «aumentada», que solo es la versión de la SAD, para que así te sitúes al margen de la regeneración social.

    Es la etiqueta social pegada sobre la etiqueta genética. Es el paso de un adn social positivo a un adn social negativo.

    Y seguiremos sin querer asumir ese cambio. Y seguiremos creyendo que soy un exagerado, por tratar de describir como funciona la SAD, para controlar nuestro comportamiento social.

    Por decir como nos etiquetan, tal que piezas de ropa, que salen de una Zara, para venderse como lavadoras por el mundo adelante. Haciéndonos patriotas del poder que nos controla y unos desligados de la justicia social. Esa que precisamente nos viene marcada en nuestro gen biológico, que habla de ser regeneradores por empatía con los demás seres humanos. Sobre todo con los que están sufriendo, por vivir oprimidos por un poder adulto parcialmente anquilosado.

  • ¿Quién osa decirle a esta cría humana…

    … que no tire la primera piedra?

    Y la segunda, la tercera, la cuarta… si es que sobrevive!!!

    Porque los demás no queremos ver. Y eso es más grave aún, que confundir el mirar con el ver. Porque para no ver ya se suele decir : es mejor mirar para otro lado.

    Y hay gente capaz de decirle a un niño o a una aniña gazatí ,que no le tire piedras a un tanque sionista, que invade su territorio, porque le va la vida en ello. ¡Cómo si no lo fueran a matar igual, incluso con un bombardeo, para así no verle la cara de muerto!

    Ahora ya no se necesitan francotiradores, como en Sarajevo, porque cualquier dron hace su trabajo con mucho más destrozo humano.

    Es lo que se llama el penúltimo avance de la Civilización Occidental. El Imperio Romano de Bizancio estaría en la gloria, de poder hacer lo mismo, para acabar de igual forma. ¡Pero con más cadáveres por metro cuadrado!

  • Y por eso mismo, hay etiquetas que…

    … se graban a fuego!!!

    Porque nuestro comportamiento, ya como cría humana, no va a ser natural y libre. Sino que dependerá de las marcas sociales que nos injerten (a fuego) en nuestra mente. Seamos conscientes o no. Cuando no, como pasaba con la lechera del otro día, es la mala vestimenta y la mala alimentación, las marcas que determinarán nuestro más posible futuro.

    Va a depender de esas etiquetas con las que nacemos o que vamos ganando, según maduramos en una sociedad adulta dominante (SAD), que nos quiere convertir en piezas de la maquinaria social.

    Y si es de ser una soldado niña, pue se es soldado niña. ¿Qué le importa a los que mandan y, sobre todo, a los que gustan de mirar para otro lado?

    ¿Acaso mucha gente mira para Gaza?. O para El Yemen.. para El Sahel… y tantos tantos lugares del planeta, donde el poder establecido, normalmente bien apoyado por la civilizada Occidente, masacra y masacra a seres humanos, sin tener en cuenta el futuro.

    ¡O, por lo menos, el futuro de la mayoría de la humanidad!