Etiqueta: poder

  • Pero no es NADA fácil…

    … decir que NO!!!

    O sí???

    Porque, puede que algunos seres humanos nazcan con un poder sobrenatural, para negarse ante las peticiones del PODER…

    Pero aquí pensamos que no. Que ese poder sobrenatural no existe, salvo que seas un Jesucristo, que pudo evitar las tentaciones del Diablo en el desierto. NT dixit.

    Pero, ¿cuántos pueden ser Jesucristo?

    Aunque es bien cierto, que de los mediocres homo sapiens, que somos los seres humanos nacidos a lo largo de los último 2.000 años, han salido demasiados imitadores, para acabar demostrando que nuestra mediocridad, como especie, es casi infinita. Y para eso precisamente, es para lo que se intenta anular la capacidad regeneradora de las crías humanas. ¡Que no puedan decir NO!

  • Y a partir de ahí…

    … todo son etiquetas…

    … o lo que es lo mismo, todo son estereotipos culturales. Que no son otra cosa que los genes sociales que aquí tratamos.

    Y que acabarán siendo arquetipos, una vez que se quedan injertados en nuestra mente, creciendo incluso según sea nuestro comportamiento social. Son ese tipo de normas, de creencias, de ideas sobre cualquier aspecto de la realidad, que solo responde a requisitos impuestos por la sociedad adulta dominante (SAD). Y que nos van siendo injertados en la mente una vez nacidos. De alguna forma se puede hablar de un etiquetado social, que se va colocando en la mente del ser humano una vez que nace. Algo que podría se parecido a lo que narra Un mundo feliz.

    Son todas esas ideas que, al final, irán conformando el llamado imaginario colectivo. Porque ya no serán ideas individuales, tuyas y mías, sino ideas colectivas, que van a estar en la mente de todo bicho viviente humano.

    Simplificando algo : Es todo eso que pasará de ser una simple costumbre inicial, a una sacrosanta tradición. Algo inamovible. Puesto ahí para impedir precisamente la actividad regeneradora de las creías humanas. Como por ejemplo, vestir de rosa y con falda… ¿o no?

    ¿Quién va a querer ser un regenerador social, si te ofrecen la posibilidad de ser una pieza rica y poderosa de la maquinaria social dominante? Como por ejemplo, hacer de macho, con lo que ello significa en la sociedad machista establecida.Y si no te hacen una pieza muy rica y muy poderosa, al menos una simple delegación de poder, que llene tu mente parcialmente evacuada (de neuronas en uso). Por ejemplo, ser un macho amo de casa. Porque los genes sociales no solo tachan y reescriben las marcas genéticas propias, simplemente pueden ennegrecer temporalmente esas marcas. Nadie puede leer lo que se ha hecho ilegible. Y si el gen social del macho te da el poder, ya nada te incitará a ser regenerador de esa sociedad patriarcal. ¡Lo tuyo será dejarte ir!

  • De hecho algunas etiquetas…

    … son totalmente ARTIFICIALES!!!

    Un gen biológico (natural) nos marca el color de la piel. Como el de los ojos. Aunque los ojos no provocan el racismo asesino.

    Y un gen social (artificial) nos marca el lugar de nacimiento. Y no por un mero prurito de indicar al mundo dónde naciste. NO. La intención de esa etiqueta, que se puede leer desde el primer momento, si como observador te interesa usar tu memoria MOR, no es geográfica, es social. Es dejar bien claro el tipo futuro (de clase social) que te espera, por haber nacido en Gaza. O en algún lugar muy pobre de eso que se llama USA.

    Incluso si naciste en una casa de Gaza, donde la profesión del padre puede hacerte esperar alguna posibilidad económica. Porque, en julio de 2024, tan fácil es de matar a un médico o un periodista, como a un obrero de la construcción.

    Realmente será más probable que los sionistas maten al médico o al periodista, porque así favorecen la muerte de muchos más gazaitíes. Y, lo más importante, evitan que el mundo se entere. Por otro lado, el albañil, puede ser útil, para rehacer las casa dónde van a vivir los nuevos colonos sionistas.

    En el fondo es un mero balance, de lo que menos o más efecto genocida, puede tener tu acción.

  • Porque todo lo que nace, en una sociedad patriarcal…

    … es propiedad del macho.

    Y ya antes de nacer!!!

    Si, decidme por enésima vez que exagero. Decidme que no tengo datos para argumentar este tipo de afirmaciones. Cuando solo hay que mirar (vaya salió este verbo maldito!) alrededor y ver (otro verbo más maldito aun!!). Porque ni es importante diferenciar el mirar del ver, ni, sobre todo, es importante comprender la extrema complejidad que tiene el fenómeno de VER. Dicen los «sabios» oficiales.

    ¿Para qué el esfuerzo que se necesita hacer en la adolescencia, ya iniciada la preadolescencia, para empezar a construir los filtros propios necesarios, que te impidan caer en los estereotipos sociales más comunes : los genes sociales que te van a ir obcecando la vista, haciendo que tu mirada siempre se dirija hacia donde manda el poder establecido.

    Ni más ni menos. ¡Y el feto sin enterarse!

    De esto tratamos aquí. En un pequeño campo de libertad, de pensar críticamente, al que llamamos sociogenética. Tratando de reflexionar sobre el papel que, los llamados (aquí) genes sociales, hacen en tu mente. Edificando eso que llamamos(aquí) adn social negativo, el tachador/reescribidor de nuestro ADN natural y libre.

  • Y, si eres madre, tu obligación es…

    … darle hijos a tu hombre…

    … aunque no se llame Espartaco!!!

    Porque al menos Espartaco puede morir más tranquilo al ver que su hija podrá intentar no ser esclava. Cosa no muy fácil, ya que las clases sociales están para lago. ¡Y los esclavos ni clase social son!

    Pero está claro que el papel materno no es darle hijos a Espartaco sino al César. A todos los césares, clásicos y ultra modernos, que fabrican las incesantes guerras, para defender su poder antes bien robado.

    Como al hablar de las mafias, que tienen a sus estimadísimas mujeres, en paños de algodón, únicamente para que sean cerdas reproductoras. Que les den los soldados necesarios, para mantener su poder. Contra «quien sea, aunque ese «quien», en algún tiempo, formara parte de la gran familia.

    Y es que la mujer tiene que ser invisible socialmente, salvo que el macho con poder la saque a la palestra, para venderla mejor.

  • Porque, si no eres madre…

    … pareces no valer para algo!!!

    Y, como decimos, si eres madre no se valora realmente tu aportación a la supervivencia de la especie. Acaba siendo como el trabajo del campesino; está ahí, pero… o como el de la criada, o incluso el del ama de casa, que viene a ser una tarea doméstica sin ningún valor, al menos para la sociedad machista dominante. Y de hecho, las crías humanas se acostumbran a despreciar también el trabajo doméstico de las madres. Eso viene siendo un gen social negativo muy importante.

    Ni siquiera somos capaces de valorar la extrema importancia que para Bambi tiene que le maten a la madre. Una pena que se quiera censurar en la película, en este nefasto siglo XXI (no mejor que el XX), aduciendo que los niños no están preparados para ver la muerte. ¿Y cuándo estarán preparados? Sobre todo, si los tenemos entre algodones, para que «no sufran».

    Cuando soportar el sufrimiento es una capacidad genética fundamental, para precisamente adaptarse mejor al medio natural y artificial. Es decir al medio social de nuestro ecosistema.

    Y estas ganas de censurar son más irracionales, cuando todos vemos la masacre diaria que se produce en las guerras. Cuando se rebaja la capacidad de supervivencia del enemigo, atacando directamente a las madres con sus hijos. Algo muy actual, si observamos el destrozo continuo de la población de Gaza, que está haciendo el sionismo israelí. Y que NO es precisamente una película de dibujos animados!!! Eso no se quiere censurar (o no se nota)…

  • Y cuando lo eres, te hacen ser…

    … una simple factoría!!!

    Serás la fábrica perfecta, para que la especie humana siga teniendo descendencia.

    Y llamarte máquina puede parecer un exceso expresivo, pero que se lo pregunten esos empresarios que le dan más valor a su empresa que a su familia. Por mucho que digan, como en la mafia, que la familia lo es todo. Pero que se lo pregunten a Fredo!!!

    Y la mujer de la familia mafiosa no es más que la fábrica para producir hijos mafiosos.

    Y, como en las monarquías, los hijos son preferidos a las hijas. Aunque estas no dejan de ser útiles, para establecer alianzas estratégicas entre las familias mafiosas.

    Por lo demás, el recipiente productor (humano, pero menos), resulta secundario, a la hora de establecer prioridades logísticas. Y sí, ¡llamadme exagerado!

  • Porque ser mujer y madre, tiene que ver…

    … con un modo de esclavitud…

    … aunque el patriarcado lo haya bendecido como algo natural e, incluso, grandioso.

    Ya lo era con la aristocracia, sobre todo para usar el matrimonio regio como reproducción de un sistema de producción social : nobles y siervos.

    Pero la burguesía, triunfante en la Revolución Francesa (eso sí muy ilustrada), fue capaz de crear un sistema de producción social, dónde la nobleza no tenía sentido, por ser improductiva básicamente. Ella pasaba a ocupar la cima de la pirámide social.

    Pero era fundamental que la mujer solo ocupara el segmento social de reproducir la descendencia de esa burguesía. Nada más (y nada menos!). De hecho estaría muy mal visto que las burguesas trataran de producir cualquier otra mercancía, aunque solo fuera cultural.

    Y por eso podemos decir que, como sucedió con los esclavos en USA, pasaron las mujeres, de ser esclavas en todas partes, a ser esclavas en las casas de los burgueses. O de los trabajadores a sueldo que tenían eses burgueses. El burgués era el amo del trabajador y el trabajador se tenía que conformar con ser el amo de su casa. ¡Qué, en general, ni «su» casa era!

  • Pongamos un ejemplo muy sencillo :

    … el clásico juego «de las casitas».

    En este juego no hay violencia explícita. Si obviamos la relación de poder que se establece entre los que van a comer y los que van a servir , que, seguro, comen mucho mucho peor (como mínimo). Pero es un ejemplo clásico de injertar un adn social sin que nos demos cuenta.

    Porque sí, ese tipo de mensajes implícitos, también los podemos ver en la imagen. Siempre que seamos capaces de superponer información sacada de nuestra ROM/MOR, en el momento de observar la mesa «tan bien puesta». Aunque quizás nos cueste algo ver esa cantidad de normas sociales que están incluidas en esta colocación determinada (socialmente) de una mesa de mucha categoría. Porque las mesas de los pobres no tienen tantas reglas de educación/domesticación social, como sí tiene este tipo de mesa aristocrática. Y si no, que se lo digan a madame Pompadour, cuando no entendía el motivo tan razonable de sus súbditos, al iniciar la Revolución Francesa. Pero, ¿qué les hemos hecho decía, camino de la guillotina?

    Y es que nos debemos preguntar viendo la mesa, ¿qué gen social tienen «las del servicio» (o los, les), para que sepan perfectamente como colocar la mesa? ¿Qué normas tuvieron que aprender (y cómo), para ser un servicio admirado por «sus» señores, aunque despreciado y oprimido como seres humanos?

    Todo el colectivo que forma el llamado «servicio para esa mesa», tiene en su cerebro un adn social negativo, que se le fue metiendo poco a poco en el cerebro (injertos sucesivos), mientras se preparaban para ser la clase obrera de los aristócratas o burgueses, que se van a sentar precisamente a esa mesa. Ni más ni menos.

    En vez de ayudarles a mejorar la capacidades naturales de su ADN, se le fueron quitando (cubriendo, mejor dicho), para injertar las nuevas capacidades artificiales. Las que están ligadas, bien soldadas, a esas normas sociales, que forman la «buena educación para un banquete real (o simples burgueses, ansiosos de ser tratados aristocráticamente). En otro lugar le llamamos buenos modales, para ser un adolescente «educado».

  • Puede ser que VEAS el mundo, como…

    … los demás quieren que veas!!!

    Es decir, que todo lo que tú percibas, o la mayoría de tus visiones, sean las que decide por ti, algún delegado del poder establecido. Y lo mejor de todo, sin que seas consciente de ello. De esto toca ir hablando ahora. Quienes son esos OTROS que nos obligan a tener tantos y tan buenos filtros elementales (propios), cuando salimos a mirar la realidad, esa que hay fuera de la cueva familiar. E incluso dentro de la familia humana, una vez nacido.

    ¡Y llámame conspiranoico!

    La iglesia católica, por ejemplo, considera que al cumplir siete años, ya estás en condiciones para que te vuelvan a marcar, como en sus momento lo hicieron recién nacido, con el sacramento del Bautismo, pero ahora con la Comunión. Y, ¿si te traigo el símil de los vaqueros que marcan a sus vacas, a qué te parezco muy exagerado?

    Desde ese momento ya perteneces al ganado bovino que la iglesia católica decidió pastorear : para ser buenos cristianos, buenos ciudadanos, buenos esposos, buenos profesionales y… como no (y sobre todo), muy buenos soldados, obedientes y carniceros, cuando toque defender a «tu» patria. O, sobre todo, a «tu» iglesia, religión, secta, partido político o como narices le quieran llamar al colectivo que te manipula. Y, para más inri, lo haces inconscientemente.

    ¡Y sigue llamándome «conspiracionista»!