Etiqueta: mirar

  • Es más fácil aplastar lo que NO se ve…

    Y por ese motivo… y volvemos de nuevo al inicio del blog… es tan importante experimentar la visión, lo más profunda posible. Para vernos y para ver a los demás… aunque sea un simple helecho. Pero no llega con verse, hay que comunicarse… hay que hablarse (como sea).

    Tenemos que observar la realidad, para orientarnos por ella, sabiendo por donde pisamos… y con quién. Lo que requiere tener un lenguaje para comunicarnos los otros. Y caminar con reglas propias, coincidan o no con las normas sociales que tratan de imponernos ya desde la cuna. O del pajar donde nacimos, si no hemos tenido cuna, ni siquiera heredada. Pero todo eso se tiene que hablar.

    Porque las reglas sociales deben permitir nuestra maduración natural y libre. Si no NO VALEN. Deben permitir que se nos vayan fijando los genes sociales positivos, que son los genes biológicos reforzados por su maduración social. Pero las reglas que impiden es maduración natural y libre, que las hay (y muchas), deben ser borradas del mapa que describe el comportamiento social del ecosistema donde vivimos.

    Como tanto repetimos, ese es precisamente el objetivo principal de nuestra etapa adolescente. Ir llenando nuestra mochila mental con las herramientas precisas para llevar acabo la regeneración social.

    Y es por eso que los adultos no tragan a los adolescentes, por mucho que presuman de lo contrario. Los nuevos helechos no son despreciados por sus hermanos adultos… las criaturas humanas sí. Despreciadas y temidas al mismo tiempo.

  • Aunque, a veces, lo que queda, no sea… lo MÁS importante!!!

    Porque hay mucha gente que adora al dinero.

    Pero ¿quiénes somos nosotros para decirles lo que deben hacer?… aquí defendemos la libertad de pensamiento y de acción. Aunque también atacamos las falsas libertades… la libertades aparentes. Tanto si te las dan, para engañarte, como si te las tomas, para que tú les ayudes a joder al prójimo.

    Y lo que debería estar muy claro es que el dinero, como el poder, no da las libertades, las quita. Realmente la conquista del dinero es totalmente antagónica a la conquista de la libertad. Lo que conquistas es tu sumisión.

    Ni siquiera esa falacia de que el dinero te hará libre es cierta. Las cadenas de oro no son menos cadenas, por mucho que brillen en tu mente.

    Porque una de las deficiencias que suele tener el ser humano, es que no quiere eprender a diferenciar entre lo que parece y lo que es, lo que se mira y lo que se ve. Aprender a diferenciar entre el brillo de la realidad y la propia realidad, es algo que se trabaja básicamente en la adolescencia. Pero el adolescente, incitado por el adulto, suele tener otras necesidades (falsas) durante su adolescencia.

  • Porque esos objetos… nos HABLAN

    Dicen sobre todo algo de quién los usaba. De quién podía ser y de quién sería realmente. Y más si era una cría humana, a la que le cortaron las alas.

    Y sí, no son mudos, lo que puede pasar es que nosotros queramos ser ciegos.

    Para algo este blog ha machacado mucho, en sus inicios, la necesidad vital de diferenciar el ver del mirar.

    Como no escuchar, siendo un ser humano normal y corriente (no abducido), al zapato infantil, que nos habla de la existencia de una importante cría humana, que lo ha usado o estuvo a punto…

    Que nos puede incluso insinuar, dado dónde lo recogemos, que pudo sufrir un naufragio, no tan famoso como el del Titanic, pero, para él, muchísimo más importante.

  • ¿Y no será hora de empezar DE NUEVO?

    Dejando de lado si es un problema de personalidad (psicología), tanto oculta como manifiesta o un asunto más serio, de comportamiento humano (sociogenética), con sus genes correspondientes genotípicos y fenotípicos,,, ¿qué tal si decidimos empezar de nuevo?

    Y a ser posible, escapamos de diversas creencias que tenemos todos metidos en la mente, e intentamos desvelar la realidad, partiendo solo de los hechos claros que esta realidad presenta. Porque las creencias que tenemos, aunque estén hibernando siguen guardaditas en algún lugar de nuestra mente. No fueron borradas y permanecen allá abajo, como los ficheros de ordenador permanecen retornables, en algún sitio de la memoria ROM/MOR.

    Y nada de virtuosismos con realidades paralelas o virtuales.. la simple (y muy compleja) realidad, que nos hizo repetir, y repetir, al principio del blog : se necesita VER en vez de solo MIRAR!!!

    Como pasaba en un tiempo con los documentos informáticos de texto, cuando avisaban que eran de «solo lectura»… que no se podían editar.

    Aprendamos a ver!!! Si no lo hicimos «yet»…

  • Porque a veces son… los SUEÑOS

    … los que nos dan la energía necesaria para poder vivir. Ya que su consecución es una meta que nos anima a dar paso tras paso, como decíamos al principio del blog, y así avanzar en la vida.

    Pero, hablando de metas, conviene volver también al principio del blog, para diferenciar bien entre mirar y ver. Los sueños se miran, pero no se ven (en principio). Porque lo que veremos, como una realidad deseada, será ese sueño, total o en parte, cuando ya se ha hecho realidad.

    O sea, que, si no son reales, no se pueden ver. Solo imaginar… ya que, en este caso, es como mirar algo que aún no podemos ver bien definido.

    Nuestro saxofonista de la imagen, por ejemplo, sueña con una china desde que descubrió su existencia (de los chinos), en el libro enciclopedia que tenía para estudiar en la escuela. Allí vio una imagen… y no dejó, desde entonces de soñar con que, en algún momento de su vida, llegaría a verla de verdad.

    De hecho, puede decirse que empezó a sentir un afecto especial por algo, que no pasaba de ser una simple foto de un libro, para estudiar las razas humanas. Esas que, realmente, son un mero asunto de pigmentación cutánea. Pero a él se apareció como una madonna italiana del Renacimiento… diciéndole que fuera a buscarla por el mundo adelante. Y él se lo creyó. A partir de ahí empezó a pensar en ella… para que existiera.

  • Cuando maduras un poco y empiezas a… hacerte preguntas

    Tratando de hacerte lo más socrático posible, es cuando notas que te faltan muchas cosas.

    Porque el mantra délficosocrático de «conócete a ti mismo», de poco vale si no se acompaña de la pregunta imprescindible : quién soy yo. Y por ahora dejemos a los otros «yos» posibles (y muy probables).

    Pero esa pregunta no viene debajo del brazo, como dicen algunos que viene en todo bebé (que nazca en cuna rica).

    También es muy difícil de llegar a su formulación. Se necesita madurar… y mucho.

    Y por eso no es fácil que el Manu de Barrio haga ese tipo de pregunta. Por lo menos para saber que piensa su amigo, sobre lo que hacen deambulando por el barrio, como simples autómatas de feria. Así que nos mola poner nosotros esa pregunta en sus labios, porque consideramos que es muy muy pertinente. Un inicio de pensamiento crítico, que todo adulto que presencie su mirar al escaparate de la agencia de viajes, debiera tener presente. Como simple amigo imaginario, como un igual (colega)… o como un adulto tutor. Pero nunca como adulto maltratador, que seguramente acabará siendo.

  • La realidad es como el cine…

    … o es el cine como la realidad.

    Pero dejemos la estructura de la materia para otro momento. Porque en ese territorio no llegan los ojos del ser humano, y se necesitan mucho esfuerzo neuronal para solo acercarse un poco a «ver algo que es posible». Incluso un instrumental muy complejo (y caro).

    Volvamos a nuestro ecosistema visible, lo que se suele llamar el entorno próximo. Donde vivimos.

    En la imagen intentamos resumir el problema de los «planos de visión». Usando un cacho de realidad macroscópica, llamada playa de Benidorm.

    Un primer plano. Un plano medio, o más bien, varios. Y finalmente un plano de fondo.

    Si tenemos buena vista (ya hablaremos de «ver» con otros sentidos), toca esforzarse por observar lo que se pueda observar en cada uno de los planos. Tanto lo que sea real, como aquello que nos parece real, aunque pueda ser solo una engañosa apariencia. Algo así com acercarse a una persona, para intentar ver todas las capas (Shrek) que la forman.

  • En cierto modo, viene a ser como encontrar al mismo Wally…

    … en su característica multitud.

    Pero con la peculiaridad de que todos los integrantes de la imagen son wallys. Es decir, muy parecidos a Wally. Porque ya sabemos que nos hay dos humanos iguales, ni siquiera siendo clones, pero a primera vista nos lo puede parecer…

    Un poco como al hablar de que un primer plano (o una gran panorámica) nos impide centrar la vista en aspectos muy concretos de esa realidad que estamos observando. Y, otra vez, la emoción de ver a nuestro hijo, por ejemplo, nos impide observar con calma el escenario, para buscar otros matices, de la escena de teatro real que estamos viendo.

    Entonces llega la gran ocasión.. y tenemos que ver a Wally, en la multitud. Pero resulta que todos se parecen a Wally… ¿Cómo resolver ese problema?

    ¿Cómo diferenciamos a Wally de aquellos que se le parecen? ¿Qué preguntas nos podemos hacer, o le podemos hacer a él (aunque no conteste), para diferenciarlo de sus «parecidos»?

    Por fin podemos asumir la gran diferencia entre mirar para un grupo de rosas, o intentar ver sus posibles (seguras!) diferencias?

  • Y por qué buscar la luz del sol…

    … y el agua subterránea???

    Lo primero que debe hacer una planta es organizar su sentido de “la verticalidad” (pro y  antigravitatorio). Es decir mandar orden de levantar su parte aėrea e introducir sus raíces en el suelo terrestre. Un movimiento hacia arriba, para buscar la luz solar y el otro, hacia abajo, en la bùsqueda de agua… además del CO2 atmosférico (sus hojas) y los minerales necesarios del suelo (sus raíces)  vertical… tener este sentido “gravitatorio”… no es precisamente el sentido de la vista que puede tener un animal, pero no es despreciable precisamente, como sentido de orientación.

    Así que, como primera lección sobre el arte de mirar, que nos estamos montando en estas reflexiones, podía ser la necesidad imperiosa de aprender a ver la realidad con mucho más sentido del que solemos usar los humanos. Por ejemplo… ¿o no?

    Nos creemos, como podemos creer en dioses, que somos la hostia mirando… y que ya vemos lo que miramos, cuando realmente no estamos viendo un pimiento… ¿o no?

    Seguro que confundimos pensar con creer, como confundimos mirar con ver. Porque son gajes del ser humano, en versión mediocre de homo sapiens, como por aquí decimos… ¿o no?

    Así que miremos una hermosa palmera, en un no menos hermoso lugar, llamado Jameos del Agua (Lanzarote), donde César Manrique dejó un atisbo de su mágico diseño paisajístico. El problema serio será que veamos todo lo que nos ofrece el mago del paisaje, en una propuesta muy llena de contenido formal y de fondo. Y para eso lo que necesitamos, es mucho apoyo de nuestra ROM/MOR… ¿o no?

  • Y la energía lumínica es esencial…

    …para VER lo que se mira. 

    Sobre todo si queremos ver la materia. En el caso de que un bíblico dios no haya separado previamente la luz de la oscuridad, lo tendríamos fatal para ver. Porque mirar se puede mirar de noche, pero sin luz es imposible VER.

    Necesitamos que los rayos de luz sean reflejados en un cuerpo y luego entrar por los ojos (su reflejo), para llegar al cerebro. Sin ese proceso no hay visión , solo una mirada improductiva. Como si fuésemos ciegos. Con la salvedad de que, si el ciego es de nacimiento, estaría mejor dotado que nosotros para VER en la oscuridsd màs absoluta.

    Luego, a los videntes, les perjudicaría seriamente el hecho de estar minusválidos (sin ver), por el perjuicio emocional que les provocaría.

    Cosa del equilibrio vital que siempre, siempre, busca la naturaleza (sea lo que eso sea).

    Así que sí, la energía lumínica existe y es imprescindible para ver. Y no necesita a ningún dios que la produzca. Pero cada uno, que crea lo que pueda o quiera.