Porque a veces son… los SUEÑOS

… los que nos dan la energía necesaria para poder vivir. Ya que su consecución es una meta que nos anima a dar paso tras paso, como decíamos al principio del blog, y así avanzar en la vida.

Pero, hablando de metas, conviene volver también al principio del blog, para diferenciar bien entre mirar y ver. Los sueños se miran, pero no se ven (en principio). Porque lo que veremos, como una realidad deseada, será ese sueño, total o en parte, cuando ya se ha hecho realidad.

O sea, que, si no son reales, no se pueden ver. Solo imaginar… ya que, en este caso, es como mirar algo que aún no podemos ver bien definido.

Nuestro saxofonista de la imagen, por ejemplo, sueña con una china desde que descubrió su existencia (de los chinos), en el libro enciclopedia que tenía para estudiar en la escuela. Allí vio una imagen… y no dejó, desde entonces de soñar con que, en algún momento de su vida, llegaría a verla de verdad.

De hecho, puede decirse que empezó a sentir un afecto especial por algo, que no pasaba de ser una simple foto de un libro, para estudiar las razas humanas. Esas que, realmente, son un mero asunto de pigmentación cutánea. Pero a él se apareció como una madonna italiana del Renacimiento… diciéndole que fuera a buscarla por el mundo adelante. Y él se lo creyó. A partir de ahí empezó a pensar en ella… para que existiera.

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