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  • Porque mirar sin dejarse ver…

    … es un vicio muy humano.

    Es ocultar tus cartas en la partida de Póker Mirón. Pero con el fuerte agravante de que has obligado al contrario, a que enseñe las suyas. En cierto modo lo podemos asimilar a una especie de traición.

    En todas las capacidades genéticas, como ya hemos dicho, hay un gradiente de desarrollo. Pueden madurar mucho o poco. Su exceso de desarrollo puede ser contrario a un uso positivo de tal capacidad. Y viceversa.

    El arce engaña poco. Porque un observador que lo vea en dos inviernos, ya puede colegir que será lo mismo para el otro. Sepa de Biología o no. Además no se puede decir que su disimulo, haga mucho daño a ningún otro ser vivo.

    La capacidad de disimulo en un camaleón ya es otra cosa. Porque le es muy útil para comer él, pero está claro que hay efectos colaterales negativos, para los que van a ser su alimento. Aún así, ese grado de maduración en la capacidad genética es perfectamente natural.

    Pero, como siempre, en el humano es muy diferente. Ya que puede ser usado el disfraz para hacer reir a una cría humana, o para cometer su asesinato. En este segundo caso ya estamos haciendo un uso inhumano de una capacidad genética humana.

  • De lo anterior se ve, que no es nada fácil VER…

    … lo que no se deja ver.

    Que también podemos expresar, como que no siempre se ve lo que se mira. Salvo que usemos la capacidad genética, que tienen los humanos, para abstraer /generalizar lo que están viendo. Como hizo Picasso en su etapa cubista.

    Porque el cilindro se puede descomponer en nuestro cerebro en diversa figuras planas. O con perspectiva volumétrica, con cierto grado de volumen (por nuestra capacidad de imaginar «como será por detrás», una vez que lo hemos visto realmente). Y hasta, como dijimos, de imaginar un uso futuro de esa figura cilíndrica : rueda de apisonadora o lata de refresco.

    Esa capacidad de abstración, nunca segura al 100% en su predicción de futuro uso, es la que nos permite inventar a los humanos. Ver más allá de la realidad presente. Incluso en la realidad futura.

    Pero también es la que nos puede dar algo de miedo, cuando se refiere a que nos vean «por dentro» o mucho peor, como puede ser nuestro futuro.

    Y por eso necesitamos , casi tanto como ver, el no dejar ver a los demás. Y ya veremos una segunda parte sobre esto, cuando toquemos el problema de la existencia del que mira (el mirador) y de lo que mira (lo mirado).

  • Y el Disimulo es un arte que ya empieza…

    … en un «simple» vegetal

    Porque , al llegar el invierno, cuando el arce se desviste de su follaje, mediante un desfile de colores otoñales, no está mintiendo. Solo disimula corporalmente (disfraza su cuerpo), para que el señor invierno piense que no tiene superficies que congelar. El arce simplemente «se sienta» a esperarlo, de forma que no pueda ser perjudicado por su falta de calor.

    Y eso sí es genético. La capacidad de disimular, o adaptarse al contexto en este caso, para poder seguir siendo un ser vivo. Única forma de cumplir con la ley esencial para un ser vivo : sobrevivir a los cambios del ecosistema donde le tocó vivir.

    Así que nada de teatro kabuki ni teatro del siglo de oro europeo. Solo un vegetal necesitado, en este caso, de sobrevivir a los cambios que la naturaleza (sea lo que eso sea) provoca en el ambiente que rodea a todo ser vivo. Su ecosistema vital.

    Y desde luego que no hay inteligencia alguna, ni siquiera simple instinto, detrás de estas medidas de adaptación al medio. Sólo una gran capacidad para variar las condiciones corporales, cuando el ecosistema lo demanda. Buscar un disfraz que despiste al invierno.

    El exceso de disimulo (la mentira) es solo una capacidad artificial, que te da el adn social negativo, que la SAD te ha injertado/infectado. Porque cada plaza que ocupas en la maquinaria social, requiere un determinado tipo de disfraz. No hay otra. Y por eso te hacen cambiar de piel. No simplemente de ropa.

  • Lo que hace, que acaben saliendo…

    … varias visiones del mismo objeto.

    Es decir, varios puntos de vista. Y así, plácidamente, podemos citar a eses otros europeos, que ejercen de artistas, copiando de los pueblos oprimidos, como ya dijimos, alguna característica propia de sus culturas tercermundistas. Viene siendo una cara de la colonización cultural, que siempre acompaña a la colonización económica y que no se suele poner en los libros de texto (europeos).

    Un robo cultural, más o menos descarado, pero por el que no se les pagan derechos de autor. A veces ni se dignan recordar y agradecer como fuentes de inspiración, pero les han cogido las ideas que van a plasmar en sus obras de arte. Porque existe una colonización económica, pero siempre le acompaña una colonización cultural. En la que se les meten elementos ajenos a su cultura y se les roba elementos propios. Y en la que podemos incluir, como de vital importancia, la colonización religiosa. Un tipo de colonización en la que se les imponen dioses ajenos. Para colmo, presumiendo de que lo hacen «por su bien».

    En la figura superior de la imagen, podemos ver sintetizada la visión de un cilindro, desarrollado en el plano euclídeo. Que puede servir para explicar el diseño de una carreta, por ejemplo.

    Mientras que, en la figura da abajo, tendríamos una inspiración más artística, para desarrollar algo así como la visión abstracta de un cilindro. La cara que se ve, se acopla con un toque algo «descolocado», para dificultar más la visión de la realidad. E igualmente se representa la cara del cilindro que no podemos ver, pero que podemos «imaginarla». Hemos reflejado lo que vendría a ser, en lenguaje parisino decimonónico, una «expresión cubista de un cilindro sobre el plano»n

    Puede que ahora entendamos mejor la particular visión de un Picasso, a la hora de representar la cara de una nicole kidman parisina, que le sirviera como modelo.

  • Porque está claro, que todo depende …

    … del dichoso PUNTO DE VISTA.

    Como ya dijimos en su momento. Por ejemplo, hablando de colonización, son muy (muy) diferentes el punto de vista del colonizador y del colonizado. Como vimos hace días(con 2001), que tenía diferente punto de vista el que «descubrió» el uso del hueso (como arma natural) y el que iba a sufrir las consecuencias de sus golpes.

    No tiene nada que ver la realidad observada por un opresor con la realidad observada por un oprimido. En el caso de la colonización africana o asiática, por ejemplo, una visión muy particular era la del colonizador europeo y, otra muy muy diferente la del africano/asiático colonizado.

    Y eso, por mucho que se pareciera la mirada que ambos tenían de la misma situación, estaba claro que su visión de lo que pasaba no era la misma. Es más, seguro que al mirarse entre ellos, incluso esa mirada tenía que ser antagónica de por sí.

    Porque no era un simple problema de que la imagen en su cerebro, fuera redonda o cuadrada. Iba mucho más allá. Podemos decir que, casi cuánticamente, uno veía al otro como su enemigo. Y, por lo tanto, «así» lo miraba. Uno desde el sillón del poder, el otro desde el suelo, tan pobre como anegado de rabia contenida.

    Y, claro, aún se quejaban los europeos de que «los miraban mal» (a veces). ¡Ironías de la vida!

  • Y , además, no se necesita ser Picasso…

    … para verte «en abstracto»(y en una pasarela de moda)!!!

    Porque el ser humano, por el simple hecho de tener inteligencia e imaginación, puede llegar a ver cosas que otros nunca vieran. Como bien decía el Roy Batti en su célebre monólogo de Blade Runner.

    ¿Quién quiere vestir, por ejemplo, de tal forma como la imagen ilustra?

    El cubismo se basa en demostrar que hay varios puntos de vista, para ver y mostrar la cara de una mujer. Y la llamada moda, ahora fashion, no se cansa de demostrar que el punto de vista cubista se puede desarrollar perfectamente en 3D y sin usar una impresora. Entre otras cosas, porque ya salimos impresos del útero materno, para ser figurativos o abstractos. E incluso, como veremos, analógicos o visuales. Hoy en día, casi todo es posible.

    La naturaleza (sea lo que eso sea) debe estar «contenta» al ver como su mejor obra (por ahora) se luce como se luce, de pasarela en pasarela. De parlamento en parlamento y, como no, de gobierno en gobierno, sea este político o empresarial.

    Somos un elemento de esa naturaleza (sea lo que eso sea), básicamente bizarro. O como decimos por aquí, una mediocre versión actual del homo sapiens.

  • Porque existe lo que se llama…

    … PUNTO DE VISTA.

    Y seguimos remontando en la reflexión, ¡y cómo! Porque hay algo, que se explica y se usa mucho en la actividad artística o en la histórica, pero que, en modo casi inconsciente, también se tiene que desenvolver en el día a día. Estamos hablando de que la actividad cotidiana está inundada de puntos de vista, desde que nace hasta que muere el día.

    Y no solo por las cotillas de turno, que necesitan hablar de lo que sucede en el barrio. Algo tan necesario, aunque molesto, en los tiempos previos a la radio y la prensa. Eran las noticias, que se pasaban de boca en boca. Ellas precisamente, las viejitas, podían dar varias perspectivas diferentes de la misma realidad. Todo ser humano tiene su propio punto de vista.

    Y cuando vemos una cara que decimos hermosa, pero luego la versiona un tal Picasso, ya podemos dar un grito en modo Munch… y decir que Picasso no sabe ver lo que mira. Cuando si de algo puede presumir Picasso, es tanto de su mirada como de su visión de la realidad.

    La condensación o abstracción de lo que vemos, no deja de ser algo que muestra lo variada que es nuestra vista. Una vez reelaborada por nuestro cerebro.

    Y, sobre todo, la gran variedad que supone ver las cosas con entera libertad. Sin que nos diga el poder, cualquier clase de poder (sea establecido o por establecer), lo que podemos mirar y ver.

  • Porque ver es algo más que mirar…

    … y mucho más complejo!

    Aprender a ver. Vaya cometido más simple, para un alumnado que se considera superdotado, aunque no pase de mediocre (como versión de homo sapiens). Queremos ver mejor que mi estupenda perra (una de ellas), pero no queremos esforzarnos demasiado en esta remontada bloguera.

    Como si hubiera que aprender la ecuación de Einstein, sobre la relación entre energía y masa, que, para colmo, parece resultar algo imprecisa, tal como está formulada desde que la escribieron por primera vez.

    Y no, no es igual de misterioso y difícil que aprender una fórmula física, porque esto de VER es mucho peor. Mirar es ponerse frente a la realidad, ver es percibir claramente una porción de esa realidad. Es el cacho de pizza que nos queremos llevar a la boca. No llega con mirar la pizza, necesitamos saborearla, para poder hablar de ella.

    Aprender a ver, es decir a grabar lo percibido, resulta una tarea que puede ser gigantesca. Y más teniendo en cuenta nuestro pequeño tamaño relativo, frente al Cosmos. Y ya no digamos nuestras escasas ganas, como humanos, de esforzarse en aprender algo nuevo. Somos así, y la naturaleza (sea lo que eso sea) no puede hacer mucho, para mejorarnos como especie. Realmente no le dejamos.

    Lo que sí todos estaremos de acuerdo, con el mínimo esfuerzo de visión preciso, es que Nicole es Nicole… pero, ahora toca atender un poco al Carl (Sagan), en su viaje por el universo visible.

  • Y por eso, de nada vale MIRAR,…

    … si no queremos o no podemos VER!!

    LLegados a este paso del camino, conviene remontar. Porque hemos hablado de mirar y luego ver, para observar bien lo mirado. De que hay varias formas de mirar, pero muchísimas de ver. Y por ese motivo estuvimos mirando/viendo, algunos ejemplos de como nos miran/vemos diversos ejemplares de ser humano y, además, en diversas situaciones de mirada… Ahora nos centraremos en VER. Porque, además, si juntamos la mirada de muchos, entonces el fenómeno de ver se complica un montón.

    También hemos hablado de querer ver o no querer. Incluso de no poder ver, sea por una prohibición tiránica, o por simples ganas de no esforzarse en ver con atención lo que miramos. Hasta hay mucha gente que prefiere no mirar. Lo que también se viene llamando «mirar para otro lado». Deporte muy habitual en los tiempos que corren. O, como reflexionamos ayer, ¿cómo combatir las creencias (religiones),que nos hacen odiar a otros seres humanos (Biblia dixit)? Habrá que esmerarse mucho en ver lo que tenemos delante.

    Porque mi perra Uma, no puede ver mucho de lo que mira. Más allá de sombras en blanco y negro. Claro que, para «ver» igual o mejor que su amo, tiene un oido y un olfato inmejorable. Con eses dos sentidos aprecia mucho mejor que yo lo que tiene delante. E incluso a varios kilómetros de distancia.

    Hablemos entonces un poco más de lo que significa el concepto ver.

    Y de paso que hablamos, pensemos (una forma de ver en profundidad) lo que significan los diferentes puntos de vista, cuando son varios los videntes. Un valioso aprendizaje.

  • Y por eso, cuando miras, es bueno juntarse…

    … con otros que miran igual.

    Porque no vivimos solos. Existen los que podemos llamar «los otros». O, como decía Jesucristo, el llamado prójimo. Que simplemente es el que vive «próximo» a ti. Y así, de esta forma, conseguir que las arrugas del cambio social se hagan menos dolorosas, porque son arrugas «en compañía».

    Pero volvemos a lo mismo : Podeis mirar igual, tu camarada y tú, pero nunca, nunca, vais a ver de igual forma. Ni siquiera parecida.

    Y no necesiatamos ser el Jack del Titanic, para demostrar que no todos verán igual a su amada Rose. Sobre todo cuando toque despedirse tan húmedamente. Como en el interior del Ford, pero con mucho mucho más frío, como les sucede en la famosa tabla/congelador.

    No es igual ver a la mujer que todos miran igual, pero a ti te hace tilín, de tal forma que muda incluso tu forma de mirar. La hace más intensa, aunque la dirección de tu mirada sea la misma que la de tu colega viajero. Recordemos como Jack la veía luego, al dibujarla en el camarote.

    Porque, no nos cansamos de decirlo, mirar a Rose no es lo mismo que ver a Rose. Con todo lo que ella significa, para ti, a partir de esa mirada inicial.