Etiqueta: mirar

  • Pero no todos los que miran pueden…

    … aprender a ver.

    Porque se necesita un cerebro con capacidad para organizarse en varios niveles diferentes. Eso que también llamamos circuitos neuronales. Y no todos los animales pueden hacerlo.

    Un buen cerebro humano es mucho más complejo que la mejor CPU, que puedas encontar en el mercado. No es tan rápido, ni tiene tanta facilidad para organizar sus archivos (circuitos), pero puede establecer relaciones entre ellos, de tal manera, que no hay conjunto algorítmico previsto que lo pueda superar, en lo que nos queda de segundo milenio.

    Porque de nada vale ser cuántico, nuestro cerebro en cierto modo lo es, para organizar una cantidad de información dada, de tal manera, que permita afrontar los cambios que se den en el seno de esa misma información, en relación a los posibles cambios (externos a ella). En el ecosistema donde vivimos.

    Y así actúa la llamada naturaleza (sea lo que eso sea).

    Y así deberíamos funcionar nosotros, porque somos la parte más inteligente de esa naturaleza.

  • Cuando ver es un arte, pero…

    … no queremos que nos guste.

    Y sí, queramos ver o no, si decidimos hacerlo, no es demasiado sencillo.

    Porque hai muchas formas de mirar, pero las podemos resumir en menos de diez. Algo así como un Top 10 Modos de Mirar. Pero, de formas de ver, puede haber un infinito. Cada ser humano tendrá su forma de ver las cosas, porque cada ser humano puede percibir una diferente realidad. Y ninguno tendrá la completa seguridad de que su realidad es la más real.

    Sea un objeto, sea un paisaje, o sea el rostro de alguien amado (u odiado), serán diferentes perspectivas del mismo trozo de realidad. Como diferentes fotos sacadas por turistas, que están mirando el mismo monumento.

    O comparemos con la tarta de fresa, que a casi todos les sabrá muy parecida. Pero el significado de esa tarta, analizada en el cerebro del que ve, será completamente diferente, según el ser humano que la contemple.

    Un sabor (y una imagen), para el novio que se casa, pero otra muy diferente (imagen y sabor), para el que sigue amando a la novia, aunque se haya quedado sin ella, por ejemplo.

  • Porque no todos queremos ver…

    … la mierda que nos ofrecen.

    Hablamos de tener curiosidad y de poder elegir lo que queremos ver. Pero acaso, ¿eso obliga a ver todo lo que nos muestran?

    Que nos obliguen a mirar un anuncio, no quiere decir que estemos obligados a verlo. Aquí es donde juega un papel básico el saber diferenciar bien el fenómeno de ver y el fenómeno de mirar. Porque, incluso encadenados para mirar algo forzados, podemos ser capaces de no ver lo que nos enseñan. Por eso, al protagonista de La naranaja mecánica, era tan difícil hacerle mirar lo que no quería ver. E incluso, con los ojos abiertos, podemos hacer que la memoria difumine lo que estamos viendo.

    Aunque, como todo lo aprendido, este tipo de ejercicios, requieren mucha práctica. De hecho, más que las ecuaciones diferenciales. Las cosas no se aprenden sin esfuerzo, tal como un maestro intenta meter en la cabeza de su alumnado.

    Pero lo peor, es cuando no queremos mirar, porque no sabemos lo que queremos ver.

    Lo dicho, parafraseando al gran poeta italiano, Cesare Pavese, Aprender cansa.

  • Observando lo que no se ve…

    Un marco delimita propiedades…

    Hay veces que miramos y no vemos. Ese es el primer problema de mucha gente, que confunde mirar con ver.

    Mirar es dirigir la vista hacia un trozo de la realidad que tenemos enfrente. Ver es proyectar esa imagen, que ha pasado por los ojos y el nervio óptico, hasta el montaje final que nos hacemos, de ese «trozo» recortado, en la pantalla neuronal de nuestra nuca.

    Usar los conceptos al revés, como hace mucha gente, se puede hacer, pero no me parece científico.

    El problema es entonces asumir, que la observación necesita completar la mirada con una visión lo más cuidadosa posible. Es como con la fotos, no vale de nada, para conocer la realidad lo mejor posible, tener una imagen confusa de la misma.