Etiqueta: filtros

  • Pero diverger no es negativo, siempre que el conjunto…

    … resulte armónicamente unido.

    Cuando vemos una rosa, nunca vemos unos pétalos separados. Están unidos formando un conjunto armónico, donde cada uno de ellos juega su papel en la belleza resultante. Porque están combinados de tal forma, que la frase así formada es muy coherente. Hasta se puede interpretar como un grupo de amigos, que han decidido unir sus manos, para un baile lleno de color, aunque se alrededor del rosa. Y también de olor (si los humanos se lo «dejaron»).

    Pero sobre todo nos llega a trasmitir como una paz, salvaje pero muy llena de vida, a modo de tímida invitación, para tener un montón de pensamientos positivos.

    En lo que los europeos llamamos «zona oriental terrestre», saben mucho de este tipo de cosas. Escuchan a las flores , hablan con ellas. Saben percibir en la rosa, muchas más palabras que las escasas que podemos percibir los civilizados europeos.

    Y es que en el llamado Oriente, siempre supieron leer mucho mejor en «modo ciego». Es decir, captando lo que parece oculto en un visionado superficial tipo europeo. Es como si ellos tocaran con sus ojos, lo que están viendo.

    Y por eso «ellos» tienen la capacidad de provocar una mirada muy interna, que profundice en nuestra mente. Es lo que le llaman meditar. Que no es precisamente el vicio occidental de «pensar en las moscas» o «estar en las nubes».

  • Pero hay flores que, además de color y forma,…

    …nos hacen otros regalos.

    Incluso contando su olor, si es que no se lo «robaron», ¿qué nos regala una flor, una vez llegada su madurez?

    En una página dentro del blog reflexionamos sobre el papel que juega el tiempo en la creación de ideas, con el amigo Descartes… y después en la remaduración de esas ideas, una vez convertidas en hechos consumados.

    Y aquí tenemos un claro ejemplo, al ver como la belleza de una determinada ordenación «petálica», muda, por ley natural, en un fruto, incluso comestible. Como algunas partes de la hermosa flor se han transformado en material comestible y, lo más importante, regenerador del ser vivo de donde procede.

    Los pétalos tiran de nuestros ojos, como tiran también de los insectos que vienen por el néctar de estas partes directamente reproductoras de la flor,

    Nosotros disfrutamos de su visión, los insectos de su deleite gustativo y nutritivo… y nosotros, de nuevo (como Eva), de su fruto tan sabroso. Y todo eso nos lo ofrece la misma flor, siempre que estemos dispuestos a querer verlo, tal como nos lo presenta : a la vista o con cierto toque escondido.

  • Aunque algunas rosas solo dan belleza…

    … y escaramujos.

    Aunque, recordemos, están las del manzano de ayer, que dan fruta y un poco de pecado. Según cuenta la Biblia Abrahámica.

    Y además, la rosa, es capaz de decirnos tantas y tantas cosas, que su falta de fruto comestible es pecata minuta hablando de lenguaje comunicativo.

    Porque, ¿dónde hay esa armonía de colores? Y un olor que nos traslada a otros lugares, como al Mediterráneo, en el caso de que no se lo amputaran.

    Pero, sobre todo, llegar a ver esa cara de alegría, que se le pone a cualquier ser humano (con sensiblidad), cuando se la ofrecemos cortada.

    O le hacemos pasear por la rosaleda, mientras intentamos que, además de fijarse en las diversas rosas, pueda fijarse también en tu diversidad como persona.

  • O que se quiera escapar…

    … del encuadre que le buscamos.

    Cuando miramos algo, siempre es necesario encuadrar una parte interesante de lo mirado. La que más nos urge observar. Porque no se puede ver todo de un golpe. Se necesitan ir armando, con cuidado, los diversos retazos de realidad que estamos observando. Es como un puzzle, con el agravante de que no tenemos una foto delante,»para ir copiando». Se va montando el puzzle, mirando directamente la realidad.

    El arte de ver, ya antes de que podamos interpretar lo visto, requiere un ejercicio muy sensible de saber coger, que parte de la realidad te puede servir mejor, para una observación eficiente. No se puede «ver» al tun tun.

    En una rosa, por ejemplo, te puede valer un solo pétalo, pero , normalmente, si no los ves todos, de poco te sirve uno solo. Y eso vale para quien se acerca a ella basándose en su tacto y olor. Los tendrás que tocar todos.

    Es la capacidad de reunir las piezas lo que te permite concluir el puzzle. De nada vale que seas un especialista en coches, si solo tienes la mitad trasera del Ferrari. Viene a ser el famoso cuento de los ciegos y el elefante. ¡La visión completa es un conglomerado de visiones parciales!

    Es lo que necesitas, ese conjunto de visiones diferentes, a fin de cuentas, para hacerte un buen filtro, que te permita ver la realidad con un buen porcentaje de eficiencia. Y eso lo montas, sobre todo, en tu adolescencia. ¡Y, para eso, te ayudas con los filtros amigos!

  • Y siempre estará abierta…

    … a tu curiosa mirada.

    Porque da igual que sea rosa «rosa»e» o rosa «blancae», ella siempre te motivará para que la mires en profundidad. Es decir, que la veas, con la atención puesta en ver los muchos matices que te está mostrando, incluso con no tener gran cantidad de colores .

    Es casi toda blanca, salvo el centro de la flor. Allí donde los insectos podrán encontrar el maravilloso néctar, que andan a buscar incansables. Y, ya de paso, llevarse el polen, que servirá para que la reproducción de la rosa sea un futuro prometedor.

    Porque, a veces, la cosas a ver están como invisibles. Algo parecido a lo que le sucede a la mujer, en una sociedad tan patriarcal como la que rige el planeta Tierra. Aunque el cuerpo (y la mente) de una mujer determinada esté presente, casi todos los machos, y buena parte de las mujeres (con SEMC), también presentes, harán como si no la vieran. Algo parecido a lo que sucede en el cuento del rey desnudo, pero a la inversa. Donde «se ve» que haya ropa inexistente, o hacemos que «no vemos» a la mujer presente. O solo vemos las cualidades que el poder nos manda ver.

    Y por eso es tan importante aprender a ver más allá de lo que miramos.

    Por ejemplo en una flor, que viene a ser el elemento fundamental para que esa planta que la produce, siga teniendo futuro. Y si fuera un árbol que da fruto comestible, como la famosa manzana de Eva, entonces nos permitirá disfrutar de ese resultado final. O más bien parcial, ya que el fruto no es más que un paso intermedio, para darle alimento a la simiente que lleva dentro. ¡Y todo eso también es ver!

  • Del ánimo y de la INTENCIÓN que pongamos al mirar…

    .. cuando queremos ver algo…

    … nace precisamente nuestro punto de vista. Porque eso hará que nos enfrentemos a los filtros de una forma u otra. Tanto al filtro ajeno que tengamos delante, como al filtro propio que necesitemos usar, para neutralizar sus probables efectos. Porque la atención y la intención suenan muy parecidos, pero son muy diferentes. La intención que pongamos en la mirada nos llevará a profundizar más (poner más atención) en la observación de la habitación que estamos mirando, por ejemplo. En querer usar los filtros necesarios.

    Y a ver si empezamos a usar el concepto filtro con propiedad (científica). Que navegando por internet, se nota mucha confusión. Mucha. Y se suele asociar el problema de la filtración, solo a la que nos quiere hacer la SAD. Sin querer darse cuenta, que, para vencerla, se necesita un sistema de filtrado propio de mucha enjundia.

    Un buen sistema de filtros propios es el esfuerzo de muchas horas de trabajo, fabricando filtros durante la adolescencia. En esa tarea, tan abandonada y tan vital, es donde reside lo que nosotros aquí llamamos pérdida de la adolescencia. Es decir, perder la capacidad para entrar en la adultez con las herramientas precisas para defenderse. Y puede ser una pérdida total (rara) o una pérdida parcial (muy habitual).

    Porque el maltrato infantil, por ejemplo, no se puede filtrar, como mucho poner tiritas para no acabar suicidándose y, así, poder superarlo más adelante. Pero, par todo lo demás, un buen sistema de filtros propios nos hace prácticamente inconquistables, por el sistema adulto a regenerar, por lo menos mentalmente.

    Y sí, el ánimo y la intención (para ver) necesitan mucho trabajo previo. En la infancia y la adolescencia. No se adquieren por arte de magia (ni de dinero).

  • Porque siempre, siempre, todo todo va a depender…

    … del dichoso punto de vista!!!

    Porque si miramos desde abajo o miramos desde arriba no vamos a tener el mismo punto de vista. Va a cambiar la perspectiva de como veremos ese cacho de realidad que estamos mirando. Eso, como dijimos, es lo que hizo tan bien Orson Welles, para enfatizar lo que nos quería expresar con su plano cinematográfico.

    Pero,como pasa con el símbolo de la ciudad belga de Lovaina, que se ve en la imagen, también lo podemos hacer simplemente mirando de lado. O acaso va a ver lo mismo un optimista, que pensará en la alegría del señor que se tira por el suelo… o de un pesimista, que se imaginará estar viendo a alguien tan desesperado, que se echa al suelo brazos y patas arriba, cansado de buscar un trabajo, por ejemplo. Jugando con las palabras (nos excita?), es una forma de «ir de lado»…

    Y es que el punto de vista no depende solo del encuadre o del enfoque. No depende solo de una posición física de nuestro cuerpo. Como iremos desarrollando poco a poco, entramos en un universo reflexivo muy complejo : las sensaciones, los pensamientos que tenemos, nos irán moldeando nuestro punto de vista. Mucho más que si miramos desde arriba, desde abajo o desde un lado del objeto mirado.

    O no?

    Como decimos , lo que miramos dos seres humanos es seguro lo mismo, lo que vemos no. Va a depender, y mucho, de como «nos encontremos anímicamente». Y ahí es donde la jodemos. Sobre todo si tomamos alguna decisión importante con un punto de vista equivocado.

  • ¿Y qué papel juega este tipo de filtros…

    … en la formación de la PERSONALIDAD?

    Hablamos mucho de mirar y ver, con atención (observando). También del necesario punto de vista, porque lo que se ve depende mucho del observador. Tanto de su capacidad genética, como de las ganas que tenga de ver bien lo que mira.

    Y hemos «desbarrado» sobre los filtros y muros, que no nos dejan ver la realidad, o bien nos la dejan ver parcialmente. Incluso modificada, para hacerla «vivible», como hacia un padre en La vida es bella. Jugando al misterio en un campo de concentración nazi.

    Hasta metimos el concepto de muro filtrante, para hacer ver que todo muro juega también el papel de filtro. Porque realmente un muro impenetrable no existe. No tiene función social relevante. Solo impide el paso, mientras no se sabe que hacer con la gente que quiere pasar. Siempre habrá forma de entrar, aunque requiera mucho esfuerzo. O haya que esperar por el permiso de los poderosos, que controlan el muro. Si hasta Eva «entró» al árbol del conocimiento, con la oposición de Yahvé, es que nada es totalmente impenetrable.

    Pero igual que hacemos hincapié (ya un poco pesaditos) en diferenciar entre miarar y ver. Toca ahora dedicar un tiempo a resaltar la importancia de los muros que no parecen serlo. Los que no se perciben fácilmente.

    Eses que llamamos hasta ahora muros filtrantes , especialmente los que parecen inexistentes. Son muros filtrantes virtuales, pero eses sí que pueden hacerse casi impenetrables al 100%. O dicho de otra forma, eses sí que tiene una capacidad filtrante del 100%. De hecho la imagen de hoy nos puede conectar con el «filtro» del romanticismo. Ese tipo de filtro es más bien para ayudarnos a forjar lo que siempre se llamó personalidad del ser humano. Una «personalidad romántica», en este caso. Algo que aquí gustamos más de llamar adn social, positivo o negativo. Pero hay otros tipos de efectos, tan serios como ese, por ejemplo el colaborar en la aparición de las llamadas clases sociales. Y es, por eso, que tenemos aún mucha tela, mucha, para cortar…

  • Y qué decir del filtro escolar, también cultural y…

    … tan grave como demoledor!!!

    Porque existe un tipo de profe, que no mira para su alumnado… y si mira, ¡no lo quiere ver! Es el típico profesorado que mira más el libro de texto o el encerado que al alumnado. Y, si lo mira, suele centrarse en el «buen alumnado». Al «malo» lo suele mirar, con rabia o desprecio, solo cuando le reprende por algo que ha hecho (o no ha echo). Ese también es un gran muro escolar.

    Porque sin ópera se puede vivir, pero desescolarizado no. O, por lo menos, no nos dejan vivir como un integrante «normal» de la sociedad adulta establecida «como normal», esa que aquí denominamos SAD. De hecho, estar mal escolarizado supone tener menoso posibilidades de «salir adelante» en ese tipo de sociedad.

    Y vaya palabreja este concepto de «normal». Un concepto puramente matemático, que en el terreno social, solo vale para descalificar al humano diferente, al que no es como «nosotros».

    Y por eso, en la escuela no se mira igual, al alumnado normal que al alumnado «anormal». De hecho en la universidad se sigue con la misma táctica de mirar más a quien responde mejor «a gusto del profesorado». Nada que ver, nunca, con ser un alumno realmente lúcido.

    Y sí, es bien cierto que, en el encerado de la vida, aparecen ecuaciones mucho más complejas y peligrosas que una simple multiplicación. Y, por eso, necesita mucha más preparación.

  • Y ¿qué podemos decir de…

    … los muros filtro virtuales (o invisibles)?

    Podemos hablar de muros vegetales, de granito, de acero… incluso de titanio reforzado (suponiendo que fuese algo totalmente impenetrable), pero no son esos muros materiales los que resultan más difíciles de atravesar. Tampoco los muros de machotes del barrio, o de los soldados bien armados hasta los dientes. Hay otro tipo de muros filtro mucho más complicados para ser traspasados. Sobre todo pasarlos sin acabar siendo manipulados de tal forma, que nos hacemos nosotros también casi invisibles. Nos convertimos en una especie de marionetas o zombis.

    Hay un estupenda película del gran Buñuel, El ángel exterminador, donde observamos que no hay muros materiales para impedir salir de una mansión. Su puerta permanece abierta, pero ningún humano es capaz de atravesar ese «muro» totalmente invisible. de hecho se puede decir que es inexistente. Por lo menos en un mundo real.

    Pero, por algún extraño fenómeno, podemos ser trasladados, de alguna forma, a un universo paralelo, dónde ese muro adquiere existencia, aunque sea totalmente invisible. Por lo menos para el sentido tradicional de la vista humana.

    Y así, con este caso tan buñueliano, volvemos a notar que ver es muy distinto de mirar. Porque podemos mirar la huella de un zapato sobre la arena húmeda de una playa (en la imagen), pero no ser capaces de percibirla, si no prestamos la atención suficiente. O de las ondas marinas, sobre la arena de esa misma playa, pero… lo importante será «ver» algo que ya no está allí : el zapato con ser humano incorporado o las ondas marinas que ya no están.

    El mar pasó por allí. Y un ser humano pasó por allí. O sea que las huellas que deja la materia también pueden ser vistas, aunque para ello se necesita más conocimiento y poder imaginativo. Y mucho cuidado ante los muros que parecen invisibles.