Etiqueta: evolución

  • Aunque los hay que… se sienten PERDIDOS

    Son los que parecen ositos de peluche…

    Porque hay seres humanos, nacidos machos, que se sienten algo «desubicados» en su papel masculino. Pero vamos a centrarnos en aquellos que lo tienen muy claro. O que, por lo menos, no desearon afrontar un cambio de rol sexual, en lo que llevamos de historia.

    Tiempos llegarán para meter aquí a todo tipo de ser humano nacido de mujer. De lo que viene después (útero artificial…) ya no estará ninguno de mis yos para comentarlo. Y, si alguno llega a reencarnarse en un gato, poco nos importa lo que le suceda.

    La cuestión esencial es que, como pasa con la hembra, meter a todos los machos en el mismo saco, resulta tan grave como echar al agua el típico saco lleno de inocentes gatitos. Un atentado contra la humanidad del ser humano.. y más en su versión actual de homo sapiens. Y contra su maravillosa diversidad.

    Un querer frenar el proceso evolutivo del ser humano hasta límites realmente muy peligrosos.

  • También están los magos, y los chamanes…

    … e incluso el amigote del bar.

    Porque no hay solo espejos, para mirarse como somos, para tratar de vernos lo más real posible. Hay muchos mecanismos, dispuestos a lo largo y ancho del ecosistema, para que nos podamos ver «mejor». Lo que no quiere decir que nos veamos como somos en realidad. Porque todo espejo social va a devolvernos una imagen desfigurada, en un sentido u otro, de nosotros mismos.

    Ya, al hablar de los «influencers», debiera quedar claro que , cuando metemos en un enorme colectivo a sacerdotes, chamanes y adivinos, amigos del bar y, desde luego, políticos, es decir, todo tipo de charlatanes de feria o parlamento, es porque todos son lo que, en algún momento hemos llamado «vendedores de lavadoras». Un tipo de humanos que no se necesitan para sobrevivir en este infierno, al que llamamos ecosistema terrestre, tal como lo hemos puesto los seres humanos. Al revés, son tremendamente perjudiciales para sobrevivir como especie. Incluso lo tienen peliagudo otras muchas especies de seres vivos.

    ¡Pero llamadme pesimista!

    Nunca me llaméis apocalíptico… eso queda para los religiosos, sobre todo si son fanáticos. Si nos extinguimos como los dinosaurios no hay nada de apocalíptico en ello, solo es la evolución natural. Eso sí, con ciertas regresiones imprevistas. Dudo que la naturaleza tuviera en sus planes nuestra temprana extinción. Tanto trabajo de diseño, ¿para qué?

    Porque no será un Sauron cualquiera quien nos haga desaparecer, seremos nosotros mismos, esta mediocre versión de homo sapiens, los que nos llevaremos a esa extinción no planificada. Si no hay un cambio de rumbo social, realmente potente. Y además aquí no tendremos ni un Gandalf ni elfos, que nos saquen las castañas del fuego.

  • Y de nada vale que…

    … nos tapemos bien los ojos…

    … porque seguiremos viendo lo que no queremos. Lucy está ahí. Y todos los parientes que fue desparramando por el planeta, también están ahí. En nuestro actual ADN.

    Aunque no nos guste, tuvimos antecesores peludos, incluso negros, con un ansia caníbal de aquí a mañana… que rompían cráneos de otros homínidos, para robarle las charcas comunitarias (como en 2001…)… en fin, todas las características que formaron un ser vivo antes de llegar a este ser humano actual. Y que la naturaleza (sea lo que eso sea) no consiguió borrar de la carta universal de los defectos (y virtudes) del ser humano : su ADN.

    Porque la naturaleza haría un trabajo de selección lo mejor posible. Solo «quería» escoger mutaciones del ser vivo que evoluciona, que sean positivas para su especie. Pero la naturaleza , aunque no sea la versión mediocre actual del homo sapiens, no lo puede todo. Por ejemplo, impedir que algo negativo se le cuele en su ADN.

    Si a Yahvé se le coló una indisciplinada Eva, ¿cómo a la naturaleza (sea lo que eso sea), que no es todopoderosa (solo muy hormiguita), no se le va a escapar alguna mutación negativa? La evolución es un complejo proceso de ensayo y error, no tiene un 100 % de eficiencia. El 100 % es un tope ideal, un límite (en la vida) que, por definición es inalcanzable. Como todo límite matemático. Y el ADN, por supuesto, no es un ente virtual.

    Se trata de mejorar la eficiencia del sistema de selección, para que cada vez los nuevos seres vivos que aparezcan sean la mejor versión posible. Y eso el león no lo sabe, no tiene porque saberlo. Pero el ser humano sí. Y, por eso, necesita combinar lo bueno que trae en su ADN, con lo bueno que puede recoger del ambiente de su ecosistema. Eso es el adn social positivo.

  • Porque, lo tomes como lo tomes, lo que vemos ya no…

    … depende, solo, de nosotros.

    Ni de los otros que nos rodean, más o menos lejanos geográficamente. Porque TODO lo que vemos, exista o no realmente, va a depender también de nuestros afotunados/desafortunados ANTEPASADOS. Viene a ser la dimensión temporal de nuestra existencia tetradimensional. ¿Otra vez la visión cartesiana de la idea (versión «nuestra»)?

    O sea que, si pensabas que los otros son solo los otros humanos que están vivos, no, también son los humanos que están muertos. Para ser precisos, incluso son los demás seres vivos que tuvieron existencia propia mucho antes de nosotros. Fauna y vegetación(sic) prehistórica, que nos dejó su presencia, aunque sea infinitésima, en nuestro actual ADN. Porque provenimos de simples y «estropajosas» bacterias.

    ¿A qué resulta grandioso, pero terriblemente complejo?

    ¿Cómo haremos para desenredar un poco esta inmensa madeja (de datos)?

    ¿Qué nos ha dejado escrito en nuestro ADN esa «eonabuela» llamada Lucy?

  • Y, en ese caso, le es mucho más fácil quedarse en un rincón…

    … sin molestar, disimulando.

    O sea, que las ideas que nos meten los otros se posicionan dentro de nuestro cerebro, pero de tal forma que no molestan. No intentan discutir con las propias ideas que nosotros producimos constantemente. Y mucho menso intentan suplantarlas, haciendo que pasen como propias.

    Pero el problema es que «decidan» en algún momento, buscarse un lugar preferente en lo que podemos llamar espacio cerebral de toma de decisiones. Algo así como un Estado Mayor de nuestro cerebro. Lo que llevamos llamando mente, desde que empezamos a reflexionar sobre el falso dilema de si Descartes nos considera duales o no.

    Es ese lugar donde una bibliotecaria cuántica se esfuerza por mantener organizada toda la información que entra en su espacio tiempo de trabajo. Lo que antes llamamaos meente, y que viene siendo el resultado de las impresisosnes que se han ido aacumulando en nuestsrso ADN, desde qu este salió de aquel fondo maarino, como un ssismple conglomeradao d eprorteinas «inteligeneets»

    Decimos inteligentes, porque fueron capaces de autorreproducirse sin ayuda exterior. Y esa es una muy buena prueba de inteligencia.

    Porque no hay nada exterior a ellas, aparte de seres inertes, es decir, moléculas sin inteligencia. Y esa inteligencia es la que ha ido evolucionando, al favorecer ese ADN original que s formen células y seres pluricelulares, cada vez más y más complejos. Un proceso evolutivo que, por lo de ahora, está en la etapa del homo sapiens, pero que, lógicamente, no tiene fecha de remate.

  • Y cómo de una planta pudo derivar…

    … en una ave???

    Es decir, cómo de unos vegetales tipo palmeras, recordemos que vienen de simples proteínas, puede aparecer una paloma? Que viene siendo un animal relativamente simple… pero que evolucionó hasta tener la capacidad de volar.. lo cual no es moco de pavo, que decíamos en el barrio.

    Lo repetimos… es lo que se llama proceso evolutivo de los seres vivos.

    Un proceso muy complejo en el que no vamos a entrar (por ahora), que podemos asociar en estes momentos de la reflexión a esa simple proteína original que se hizo más compleja, tan compleja, como para producir primero mutaciones espontáneas que dieron lugar a los vegetales.. y mucho mucho tiempo después, derivaron en animales… portadores de una proteína megacompleja que ahora se llama ADN.

    Y en ella (ADN) se fueron “escribiendo” todos los avances genéticos (evolutivos) de esos seres vivos, que empezaron en simple bacterias, pasaron a algas marinas, que luego derivaron en peces, y en reptiles…viniendo a dar al final en esos animales voladores que llamamos palomas, por un lado, y en los mamíferos por el otro.

    Así que, mucho después de las primeras palmeras, las parientas de los dinosaurios, fueron mutando en seres vivos como nosotros : esos humanos que no queremos aprender a ver… ni siquiera una simple flor. Lógicamente un ser humano no deriva directamente de una palmera, ni de una paloma… ni siquiera del mono actual. Ellos solo son elementos, que se fueron dando en la cadena evolutiva… o mejor árbol evolutivo… con su gran profusión de ramas debido a esas palmeras, palomas y monos del siglo XXI.

  • Pero la vida gusta de hacerse…

    … cada vez más compleja.

    Y, eso, se llama EVOLUCIONAR.

    Y, como decimos siempre, no tiene nada que ver con un dios. Si lo vemos bien, lo observamos y analizamos con atención, lo de las moléculas primigenias que toman vida, es una teoría que va a cualquier “misa” científica. Es la teoría de la evolución.

    Se trata de un proceso natural, por el cual, de unas moléculas muy simples, se forman otras más complejas, bajo unas grandes presiones y temperaturas, lo que dará lugar a la aparición de los vegetales.

    Inicialmente aparecen unas plantas sencillas, que fueron evolucionando hasta dar otros vegetales mucho más complejos. Como, por ejemplo, este pequeño geranio, ubicado en el cráter de un volcán lanzaroteño, ya apagado hace mucho tiempo. El tiempo suficiente, para que la piedra de lava diera lugar a arcillas.

    Y esta nueva situación hace necesitar, como dijimos ayer, que el ser vivo vegetal generado, busque la forma de orientarse en relación a la gravedad terrestre.. ya que le resulta más interesante buscar luz y agua… que extenderse en horizontal, para conquistar territorio (y morirse de hambre). Algo muy típico del mediocre ser humano (aunque, en su caso, sean otros los que se mueren de hambre). De esta forma se pasó de unas moléculas muy simples (proteínas)a complejas estructuras proteínicas, capaces de provocar su duplicación. Evolucionando para dar plantas superiores, incluso árboles. Este proceso natural evolutivo precisa, hace necesario como dijimos ayer, la capacidad de que el ser vivo aparecido se pueda reproducir.

  • Y por qué es tan importante…

    … la aparición de la vida???

    Y ello por mucho que no queramos ver esa evidencia, haciéndonos pasar la vida “mirando para otro lado”.

    Las proteinas originarias conseguiron orgsnizarse en unidades reproductoras (cèlulas vegetales), que les permitieron , como nuevos seres vivos, aumentar de tamaño… e incluso en complejidad estructural.

    Y al hacerse más complejo el individuo celular, fue necesitando, para ppder orientarse, organizar algún tipo de sentido.

    Y como las proteínas agrupadas en un recinto cubierto llamado célula, no tenían aún ojos, tampoco podía ver, por mucho que mirara

    Su capacidad de visión, por lo tanto, no era muy compleja que digamos. Le llegaba con una cierta orientación, a favor o en contra de la gravedad. Era todo lo que necesitaban “ver”. No mucho más!!!

  • Pero, toda esta ciencia ficción, viene a ser como el universo inventado…

    … por cualquier religión.

    Y cualquier religión, decimos, por muy disparatada que se presente. Y por muy bienhechora que presuma ser. De hecho, pensemos por un momento, en esa tribu que no soporta la moderna tecnología, pero tiene una fe de caballo en las creencias que le metieron en su particular mente. Y que les vale para creer que saben perfectamente como se originó «su» mundo. No deja de ser una forma casi perfecta de vencer su desasosiego. Olvidando que es precisamente ese desasosiego vital, que la religión trata de apagar, lo que les permite avanzar, buscando soluciones a sus problemas de adaptación al medio. También se llama evolución natural. Lo que ellos hacen, siguiendo «su» religión, se llama ALIENACIÓN mental.

    Pero, en pleno siglo XXI, no somos muy diferentes de ellos los que nos llamamos pomposamente civilizados. Porque somos una inmensa tribu terrestre, o vamos camino de serlo, que es incapaz de conservar el equilibrio natural del planeta. Y que hace todo lo posible, para que las nuevas generaciones no puedan ya ni intentarlo.

    Somos legadores de una destrucción masiva, imposible de evitar. Seguidores de una adoración maligna por el poder. Un poder para oprimir y la emoción que surge cuando sentimos como machacamos al prójimo. A los humanos nos satisface al máximo, ser lo más anticristiano que pudo parir el cristianismo.

    Y somos tan amigos de creer, en vez de conocer, que disfrutamos enormemente con la derrota de la naturaleza (sea lo que eso sea), en su lucha por mantener un proceso evolucionista realmente positivo.

    Un proceso no solo no destructivo, sino favorecedor de que algún día aparezca una versión mejorada del homo sapiens, como en su momento aparecimos nosotros. Esperemos que la naturaleza (sea lo que eso sea) no se desanime demasiado, y nos ofrezca la extinción antes de tiempo. Para dejar de sufrir como especie.

  • Pero volvamos a los humanos que…

    …tanto disfrutan disimulando.

    Y también despreciando el proceso evolutivo natural. Como mucho, y para sentirse más poderosos, casi divinos, son adictos al intento de conseguir una evolución artificial. Que, tal como acabamos de decir, le dé la oportunidad de seguir teniendo el poder. Y, a ser posible, consiguiendo alguna especie de vida eterna, para parecer más dioses.

    Como mínimo al estilo de Cleón I, en la saga fantástica del Asimov : Las Fundaciones.

    Curiosamente es en una «mediocre» adaptación de Apple, donde nos explican algo superinteresante : Que la evolución artificial no puede ser totalmente controlada. Algo de lo que no habló demasiado el Asimov. Porque siempre habrá la posibilidad de que sufra algún desajuste más o menos «natural», que desvirtúe el objetivo perseguido. Pero ya hablaremos de la ingeniería genética.

    Volviendo a la realidad presente, podemos quedarnos con un tal Jasón (o algún imitador), psicópata cinematográfico, que gusta de taparse la cara con una simple careta.

    Algo que en los atracadores de bancos, ya es el consabido pasamontañas, para despistar al público. O también en el caso de los manifestantes violentos, para despistar a la poli. Simple disimulo, sea extrictamente artístico o no.