
Ese estilo de vida que va acompañado de bienestar, bien vestir, bien comer y bien jugar. Algo más raro puede ser, que también acompañe el cariño de papá y mamá. Porque puede que ni mamá ni papá tengan tiempo para cuidar de sus hijos…. algo mucho más normal de lo que parece.
Empezar a andar con andador, un artilugio, que no ayuda tanto como dice la publicidad, porque acostumbra mal al aparato locomotor en su parte inferior… la que es fundamental para mantener la posición bípeda.
El andador evita además dos cosas : que se practique durante un tiempo el «andar a gatas», para ir reforzando pausadamente la cadera y, no menos importante, que los padres tengan un mayor cuidado en los primeros pasos de su hijo, ya que el andador les relaja mucho en su necesaria atención.
Con el problema grave añadido de que se puede caer, más fácilmente, por unas escaleras o, incluso, subirse al andador y caerse. Ya que los artilugios caseros suelen ser usados mucho más tiempo (por comodidad adulta) de lo que es conveniente.
Y el mismo hecho de tener todos sus elementos de juego a mano, le impide aprender a coordinar movimientos y búsqueda del que más le ilusione… sobre todo si hay exceso de oferta. Y pronto, de seguir así con esta falsa evolución artificial, se le incorporará el biberón de autoconsumo, para evitar que un humano le pueda dar algo de mimo, mientras se alimenta. Algo (dar afecto), que muchos adultos consideran nefasto.








