Pero volvamos a los humanos que…

…tanto disfrutan disimulando.

Y también despreciando el proceso evolutivo natural. Como mucho, y para sentirse más poderosos, casi divinos, son adictos al intento de conseguir una evolución artificial. Que, tal como acabamos de decir, le dé la oportunidad de seguir teniendo el poder. Y, a ser posible, consiguiendo alguna especie de vida eterna, para parecer más dioses.

Como mínimo al estilo de Cleón I, en la saga fantástica del Asimov : Las Fundaciones.

Curiosamente es en una «mediocre» adaptación de Apple, donde nos explican algo superinteresante : Que la evolución artificial no puede ser totalmente controlada. Algo de lo que no habló demasiado el Asimov. Porque siempre habrá la posibilidad de que sufra algún desajuste más o menos «natural», que desvirtúe el objetivo perseguido. Pero ya hablaremos de la ingeniería genética.

Volviendo a la realidad presente, podemos quedarnos con un tal Jasón (o algún imitador), psicópata cinematográfico, que gusta de taparse la cara con una simple careta.

Algo que en los atracadores de bancos, ya es el consabido pasamontañas, para despistar al público. O también en el caso de los manifestantes violentos, para despistar a la poli. Simple disimulo, sea extrictamente artístico o no.

Comentarios

Una respuesta a «Pero volvamos a los humanos que…»

  1. Avatar de xaqun

    Por que sí, no nos engañemos, mucho peor que el Engaño es el Autoengaño… y ¡cómo nos gusta practicarlo! Mirara hacia dentro de nosotros y no querer ver lo que estamos viendo… o nos quiere hacer VER un amigo (¡o un enemigo!).

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