Etiqueta: cerebro

  • Porque estamos hablando de ver…

    … y de sus grandes dificultades.

    Porque ya vimos con el cubismo, que no solo es un problema de ir separando planos visualmente, sean pictóricos o cinematográficos, simplificando así los elementos que formarán la visión «casi definitiva». También se podían entremezclar eses planos, haciendo q ue la realidad tome unas formas más bien fantasmagóricas, casi indescifrables. O, como pasaba con la cara cubista picassiana, nos muestra los planos descontrolados y hace aparecer en primer plano algo que, realmente, está situado «por detrás». Es decir, que el pintor nos ponga en primer plano algo de un perfil, que ni siquiera se puede ver (el lado oculto de la cara), por estar tapado por el objeto que también ocupa ese primer plano (en una cara de perfil, la otra mitad de la cara, por ejemplo).

    Así que toca, como si fuéramos científicos, reorganizar el caos aparente, que tenemos delante, para que se imite lo más posible a la realidad que estamos mirando.

    Y esta tarea también tiene su arte. Y, como llevamos diciendo, su ciencia.

    ¿O aún no tenemos claro lo que tanto repetimos : ver lo que miramos es, generalmente, muy difícil?

    Casi tanto como mostrarle nuestro afecto a eso que estamos viendo, sobre todo en el caso de que sea un ser vivo animal (racional o irracional).

  • Caray, pero si tenemos…

    … algo llamado NEURONA!!!

    Ándale ya, ¿y qué será eso que llamamos neurona? Acaso es algún tipo de célula fundamental, para que funcione ese complejo mecanismo que llamamos cerebro. Que no es otra cosa, como se notaba en la imagen del otro día, que un conglomerado de circuitos neuronales, que se van construyendo poco a poco, en función de los conocimientos que vamos adquiriendo.

    ¡Y que se van fijando en ellos!

    Unas neuronas se unen a otras, formando ese circuito neuronal, que va a ser el archivo memorístico, donde guardar todos los datos que entran en el cerebro. Siempre bien organizados, para que puedan ser usados rápida y efizcamente, cuando se precisen en otro acto cerebral de conocimiento.

    Y REPETIMOS, nada que ver con el circuitado de una computadora electrónica, por muy siliconados que tenga sus chips y los circuitos que ellos pueden montar. También se pueden llamar redes neuronales, pero son tan parecidas al circuitado neuronal humano, como las cloacas romanas se parecen a los surcos urbanos medievales, por donde circulaban los restos de la mierda casera, con todos sus microbios a flor de piel, para ser depositados en la piel de los sufridos «burgueses» (pobres).

    Estamos POR AHORA a años luz del «cerebro» electrónico de una computadora. Realmente la comparación anterior es poco científica. Y eso aunque esté superactualizado durante el próximo siglo (por lo menos). No es un dios lo que nos separa de ellos, es nuestra capacidad de evolución en el proceso de pensar, que proviene de varios millones de ensayo y error, por parte de la naturaleza (sea lo que eso sea). Y aunque actualmente seamos demasiado mediocres, para ponernos como modelo adelantado en cualquier competición de PENSAR.

  • Pero no debemos correr demasiado…

    … porque aún nos queda mucho camino por hacer.

    Y no se trata de superar al amigo Ramón y Cajal. Quién metió sus ojos a fondo, para descubrir la propia existencia de este tipo de células cerebrales, tan tan especiales.

    Y sí, como la imagen indica, puede parecer un caos. Pero no lo es, porque todo puede irse mirando muy poco a poco. Aunque en la imagen veamos un simple hongo, algo formado por una serie de células, que están colocadas mucho más sencillamente y, sobre todo, no tienen ni una miaja de las capacidades operativas que tienen las neuronas.

    Porque esto, el aprender a ver, se parece más a una carrera de maratón, que una carrera de 100 metros lisos. En ella vamos a tener momentos muy difíciles, para aguantar el tipo «de vidente». Tendremos, a cambio, otros en los que nos maravillaremos de lo visto. Así, en altos y bajos, se nos va formando una capacidad de ver, que solo es aquella simiente que traíamos con nuestro ADN, pero muy reforzada, hecha una herramienta de primera, para ser llevada en nuestra mochila postadolescente.

    Y aún habrá muchas ocasiones para seguir madurando. Porque hasta la muerte seguimos aprendiendo. ¡Incluso yo, con mis 74 añitos! También yo sigo haciendo mi vuelta a Ítaca. Una Ítaca a la que volvemos todos, una vez nacidos.

    Pero todo camino para aprender, es decir adquirir conocimientos, se va retroalimentando por él mismo. Debe ser el único caso en el que no se cumple el segundo principio de la Termodinámica, aplicado a la producción de energía. O eso puede parecer. Nuestro cerebro produce más energía de la que consume. Puede ser una forma de ver como la entropía mental, escapa de las leyes determinantes de la Física, sea esta newtoniana o relativista. Y sí, todo esto es función de esa maravilla llamada neurona.

  • Y, ¿qué narices puede haber en «eso»…

    … que llamamos cerebro?

    ¿Muchas cosas? O pocas, porque va a depender del uso que le demos desde que nacemos. Porque usar, lo usamos, incluso, cuando aún estamos en el útero materno. O acaso ¿no interaccionamos con nuestra progenitora, desde que somos un «simple» embrión? ¿Ya no recordamos aquel desasosiego, del que hablamos hace tiempo?

    En el útero ya se nos forman las primeras impresiones/grabaciones, que vamos recogiendo del entorno uterino. En él interaccionamos con el cuerpo materno. Y no solo recibiendo comida y el tic tac de su corazón. También múltiples sensaciones indefinidas, que se transmiten desde el resto del cuerpo de mamá, hasta las profundidades uterinas. Incluido, como no, el posible desasosiego materno.

    Los primeros días el embrión xa está recogiendo datos del entorno. Ya se van formando los primeros circuitos neuronales, esas arrugas típicas de nuestra masa encefálica. Aunque sean tan «simples» como «sentir calor», como «sentir placer» o como «sentir cierto desasosiego» por ese «algo» que le está pasando a tu madre.

    Aún no podemos ver, pero ya tenemos que aprender a «leer» los datos recibidos. No son aún palabras ni imágenes visuales, pero se tienen que recoger en eso que va a ser tu memoria ROM/MOR, que se está desvirgando, en ese momento crucial en que te conviertes en un feto humano. Por ejemplo los sonidos del corazón materno y, por ejemplo, algún tipo de sensaciones táctiles. Incluida la mano de tu progenitor (o quien sea) que apoya su mano ( o el ecógrafo) en el vientre de tu madre.

    No lo olvides, esas sensaciones no visuales son las primeras que entran en tu cerebro «en formación». No las minusvalores , para lo que que te queda de vida.

  • Y qué decir de algo tan difuso, que…

    … ni planos definidos tiene!!!

    En algunas realidades no hay primer plano, ni plano de fondo… ni tampoco una panorámica más o menos definida. Entonces es cuando la realidad se muestra algo confusa. Como si estamos mirando un paisaje medio tapado por una densa neblina.

    ¿Cómo definir, por mucha atención que le pongamos, por mucho ánimo con el que lo miremos… lo que vienen a ser las posibles hojas de «delante» y la posible luna «del fondo»?

    Podemos reflexionar sobre los filtros necesarios, otra vez. O hablar del proceso básico de pasar recuerdos de la ROM/MOR a la RAM/MONR, pero aquí es ese proceso no pinta mucho. Porque, lo que podamos traer de la ROM no serán más que «sombras» parecidas a estas. Nada definitorio, para aclarar la visión. Necesitamos PENSAR algo más. ¡Eso que gusta muy poco hacer!

    Y por eso, este tipo de situaciones son las que nos llevan a estar «algo perdidos». Sea viendo una foto o la jodida realidad.

    No es fácil orientarse, cuando la bruma nos invade. Incluso con los ojos abiertos, todo se vuelve brumoso en el interior de nuestra mente.

  • Pero no nos engañemos, todo el truco está…

    … dentro de nuestro CEREBRO.

    Sí, ese cerebro que los incultos neuronales tildan de «engañabobos». Como si no supieramos de sobra, o debieramos saber, que un cerebro bien organizado no se equivoca prácticamente en ninguna de las visiones que nos deba grabar. Pueden faltarle datos, pero nunca nos engañará. Entre otras cosas porque no tiene entidad propia nada «fuera de él»: es él , el que nos piensa y nos hace existir como seres humanos!!! Para más chicha en la página dedicada al Descartes.

    Co ya dijimos, si la empresa no sabe organizar sus departamentos, que no le echen la culpa a un departamento en concreto. La culpa es exclusivamente de la empresa, que está mal organizada.

    Pero nuestro cerebro, incluso siendo muy muy vago, es un claro ejemplo de excelente organización. Otra cosa es dejar que se oxide, siguiendo la inercia de la corriente social que más tira de ti, en el caso de que sea la normativa correspondiente a la SAD. Entonces tienes ese adn social negativo, del que vamos hablando «poco a poco».

    Ya hemos hablado estes días de la recuperación temporal (en la RAM/MONR, nuestra mesa de trabjo) de recuerdos grabados en nuestra memoria principal (ROM/MRP, nuestro enorme archivador bien organizado… quien lo tenga, porque la apalicación organizadora no viene de serie!). Ahora toca empezar a decir cosas sobre esa máquina tan perfecta que tenemos encima del pescuezo.

    Esa «máquina», que no tiene nada de máquina y que algunos seres humanos, precarias versiones de homo sapiens , decidieron algún día «empeñar» (al poder establecido), a cambio de un poco de dinero (o de mucho mucho). Y que, por cierto, es muchísimo más compleja y operativa, ya de fábrica, que un simple cerebro electrónico. Y seguirá siendo por mucho mucho tiempo.

  • Y a veces no es un exceso de …

    … elementos visuales…

    … lo que complica la LECTURA DE IMAGEN. Solo nos faltarán elementos informativos (datos), que nos puedan ayudar a descifrar lo que estamos viendo. Por eso la gran importancia de la memoria. Del conocimiento previo.

    Si no tenemos idea de aerogeneradores, ni de perros o de perras e incluso de personas o de pinos, ¿qué podemos decir de la imagen propuesta? NADA.

    ¿Cómo vamos a pensar que se trata de la parte alta de un monte, cuando nunca hemos estado viendo, aunque fuese en fotos, una pista de montaña?

    O que son pinos, con dificultades de crecimiento, o productores de energía a partir del viento, que tanto azota la cumbre de un monte…

    ¿Nos meteremos en la cabeza, que el hecho de leer una imagen, verla en profundidad, es mucho más difícil que leer un cacho de texto?

  • Y si pasamos un poco de los planos «por separado»…

    …. ¿qué podremos decir del conjunto?

    O de lo que podemos también llamar, una visión panorámica.

    Porque si el primer plano puede ocultar algo de lo que «hay detrás», aquí resulta difícil no perderse mirando lo que «hay delante».

    Desde luego nada nos evita, en ambos casos, el esfuerzo de observar con atención, si queremos ver algo.

    Porque todo el conjunto se forma a partir de sus elementos. Así que volvemos a necesitar su cuidadosa disección.

    Lo ya repetido : ver es algo más que poner los ojos frente a una realidad.

  • Como mínimo, siempre hay un primer plano…

    … y también un plano de fondo.

    Y en el medio de ambos TODO. O casi todo. Y decimos casi, porque no todo está explícito, como ya hemos repetido bien de veces. Hay cosas en ese medio, que pueden no ser visibles en una primera o segunda visión, como ya dijimos. Y vamos a hablar de ellas a partir de ahora. Ya no es solamente un problema de usar filtros o no. Ni de lo ya hablado, por encima, cuando reflexionamos sobre el papel del encuadre y el enfoque, al tratar de ver lo que miramos.

    Tampoco nos referimos, en este caso, a las arenas que forman la playa o a las moléculas que forman el mar. Como indicamos el otro día, eso es materia de reflexión posterior, cuando queramos profundizar en la materia «más adentro»(y en su íntima colega, la energía).

    Ahora toca reflexionar sobre el imprescindible papel de la memoria en el mecanismo de la visión. En lo que podemos llamar la visión completa(da). Porque quien no haya visto en su vida una palmera no sabrá/podrá ver la corteza de una palmera en primer plano. Para el que no la conoce, puede ser «cualquier cosa». Volvemos a incidir, como no, en la vital importancia de la memoria ROM/MOR. Sobre todo para no caer en un uso reducido a la memoria RAM. Que podemos también denominar Memoria No Organizada ni Registrada (MNOR), de uso exclusivamente temporal. La que podemos considerar memoria típica «de los chapones».

    En este caso playero, por ejemplo, quien no haya leído, como mínimo, un relato marino, no podrá imaginar que al fondo se está viendo (si miras con atención) el típico islote mediterráneo.

    Y eso es, nunca lo olvidemos, porque lo que tengamos grabado en nuestra memoria, será fundamental para llegar a puerto en la gran aventura de la visión. Ese complementar lo visto, que decíamos antes. Algo así pasará cuando logremos «ver» usando el tacto, el gusto, el olfato o el maravilloso oído (ah, la música, también con «sus planos»).

  • Porque descifrar la realidad…

    … requiere conocimientos (y muchos).

    Además del simple esfuerzo, físico y mental, al observar la realidad, para descubrir sus secretos más ocultos, se necesitan conocimientos sobre ella. Y por eso hablamos tanto de pensar para existir, y de existir para ver. Cualquier ser vivo que quiera sobrevivir en su ecosistema tiene que pensar, o hacer algo parecido aunque sea un simple pensamiento instintivo. ya llegará el moemento de elaborar un pensamiento crítico. Porque ese ver/pensando es lo que significa adquirir conocimientos nuevos. Ir recogiendo datos (información) del ecosistema, que necesitamos almacenar y organizar. Conocimientos que se irán adquiriendo según pensamos en lo que vemos. Es decir, habrá que evitar el Síndrome del Alumno que Mira el Libro pero No lo Ve…

    Porque no llega con posar los ojos sobre el libro y ver una fila de hormigas (letras)formando un texto, incluso con fotos adjuntas… de nada valdrá si no fijamos lo que vemos en algun lugar de nuestra memeoria, donde almacenar la información. Pero mucho cuidado, es esencial hacerlo de forma organizada, es decir bien PENSADA.

    En la imagen nosotros vemos a Superman, por ejemplo, pero debemos de pensar que es un ser humano imaginario. Representado en el cómic por un dibujo, y en el cine por un actor. Tres niveles diferentes de existencia en la misma imagen. Pero ninguna de ellas REAL. Superman no se puede pensar a sí mismo, por mucho que nosotros pensemos en él.

    Y sí, es algo complicado, y todo lo que falta aún por descifrar en una simple imagen de «un hombre volador».

    Así que toca percibir la realidad y transformarla en una colección de datos (información), bien ordenados (lo mejor posible), para ser usados cuando le convenga al vidente.