Etiqueta: cerebro

  • Demasiados datos para…

    … tan poco cerebro.

    Incluso teniendo un cerebro estratosférico.

    Porque son muchos datos, bastantes incluso erróneos, pero es muy poca información fiable. Pocos datos operativos para meter en tu memoria ROM/MOR. Poco que valga la pena, o, como dicen popularmente, demasiado hueso para tan poca chicha.

    La información que recibe un gorila en su selva natural (cada vez más pequeña), o en el jodido zoo, no tiene parangón con la cantidad de ella que le llega a un ser humano, en su selva urbana (cada vez más grande). Sobre todo con la omnipresente internet.

    ¿Cómo quedará, entonces, aquel gran problema inicial de «mirar a qué y cómo»? No llega con superar la masa cerebral del gorila, o del chimpancé, se necesita una organización especial de esa masa, para rentabilizar la información (el exceso) que nos llega. Y ahí sí que juegan un papel importante los filtros mentales propios, de los que ya hablamos unas cuantas veces.

    Porque una simple influencer (o uno), por ejemplo, solo es el tentáculo que la SAD (sociedad adulta dominante) dirige hacia nosotros. No deja de ser ese Cortyceps (recuerda TLOU), que se quiere introducir en nuestro cerebro, para hacer un cambio radical en su proyecto de futuro genético, ese con el que nacemos todos. Es una parte de esa sociedad que se injerta en nuestro cerebro, en modo adn social negativo, del que también ya hemos hablado un poco. ¡Y mucho más que hablaremos!

  • ¿Sobre todo cuando la realidad…

    … se nos muestra muy escondida?

    O, lo que es casi peor, totalmente disfrazada. Todo es materia. O energía, como veremos más adelante. Cómo podemos hacer para observarla, sobre todo «por dentro» (tras los sucesivos muros filtradores o planos de visión). Porque existe un mundo macroscópico, pero también uno microscópico. Y eso hasta nos hace dudar de la llamada realidad.

    Si es que existe.

    Si la queremos ver.

    Si estamos dispuestos a pensarla (para que exista) y a meter nuestra mente en su interior.

    Y a pensar para que puede valer, tamaño esfuerzo mental, por nuestra parte.

  • Empecemos porque no todo lo que necesitamos ver…

    … estará visible en un primer plano!!!

    No podremos verlo con facilidad. Para eso ya dijimos que era muy necesario el esfuerzo de pensar. No llega con estar animado y poner mucha atención a lo que se mira. Y ¿por qué tanto esfuerzo para pensar correctamente? Porque así llegamos al meollo de la cuestión mirar/ver (la diversidad): ¿acaso todos los aspectos que forman la realidad que miramos, están «a simple vista», son explícitos? Es decir, ¿serán tan tan «visibles», que en una primera mirada ya veremos todo lo que tenemos delante? Queramos verlo o no. Acordémonos de las flores. Lo mucho que podían ocultar en una primera visión. Se puede decir que, sin revisión, no veremos casi nada. Y sin pensar en lo que vemos, de nada vale el filtro que usemos para velo. Es un mero instrumeento que ayuad a ver, pero no construye lo que debemos ver. Necesitamos pensar en esa visión. Necesitamos, como no, usar la ROM/MOR. Y el sistema operativo de pensar, que no solo llega con operar la memoria, para recordar la información que está relacionado con lo que miramos. ¡Hay que trabajarla!

    Dicho de otra forma, la flor no existe hasta que nosotros la pensamos. Como no existirá todo lo que ella esconde, si no somos capaces de pensar en ello, una vez que lo visualizamos. Eso es precisamente PERCIBIR lo que miramos. Es decir, hacemos en ese preciso momento que, eso que vemos, EXISTA. Y, por eso, para ver, no solo llega con tener curiosidad, es precisa una buena observación (gran dosis de atención), para que nos permita desentrañar la maraña icónica de eso que estamos «viendo».

    Y ahí vuelve el pensar, en nosotros y en la flor, por ejemplo, para que la observación dé como resultado una serie de datos que podemos fijar en un circuito neuronal. El archivo dentro de la ROM/MOR. Donde organizaremos esa información, para que sea usada de forma eficiente, en una nueva extracción.

    Y no olvidemos nunca, que necesitamos pensar en otro ser humano, y que él nos piense a nosotros. Para que así, realmente podamos hablar de nuestra posible existencia. De modo que al final, esto de ver lo que miramos tiene mucha más miga de lo que podíamos pensar en un principio (cuando se mira poco, se ve peor y, casi nunca, se piensa en lo que se ve).

    También lo «vimos» con la rosa humana iraní, siempre hay más de lo que vemos «a primera» vista»… porque ella muestra la belleza(sea lo que eso sea) robada por el poder religioso, entre otras cosas. Y, como no, con el muro argentino de una entrada anterior.¿ Cuánto nos puede quedar sin ver, si no observamos con profunda atención lo que estamos viendo?… siempre más allá del primero, e, incluso, del segundo plano… La pregunta correcta siempre será : ¿Qué hay más allá?

  • Y el pensar no es fácil, porque…

    … supone un gran esfuerzo.

    Y llevamos mucho tiempo hablando de muros filtro que no dejan ver. O que solo dejan ver lo que quieren. Hablando del esfuerzo necesario para traspasarlos con la vista. Y de como necesitamos filtros positivos (propios) que se opongan a los filtros negativos (impuestos), que pueden aportar dichos muros. Y algún día hablaremos de traspasarlos con los otros sentidos del ser humano, aparte de la vista. También hablamos de lo difícil que resulta ver más allá de la imagen de flor que tenemos en primer plano. Ahora toca hablar un poco de eses muros virtuales, en forma de planos, o de figuras tridimensionales (como si fueran hologramas en modo Joi), que se nos ponen frente a los ojos. Y de como se necesita pensar mucho, para indagar los pasos que nos ayuden a percibir eso que tanto nos cuesta. Diferenciar lo que es real y lo que solo se presenta como real, por muy bien hecha que esté la figura tridimensional.

    Porque es condición el pensar, dijo un tal Descartes, para existir. Si no piensas no existes. Pero, cuidado, si otro no te piensa a ti, también puede ser que no existas. Se llama invisibilización social. Un padecimiento muy típico de las mujeres, cuando los hombres hacen todo lo posible para no pensar en ellas. Y cuando las piensan, las hacen visibles, solo es para estar en la cocina o en la cama.

    Y luego vierrne otro problema. Como dice la imagen, puede ser que alguna gente que exista no piense, por lo menos mucho, dado el trabajo que representa . Aunque esos sí que están considerados por Descartes . Decimos que «no piensan» porque consideramos que «piensan mal», pero sí que piensan. Sobre todo como joderte, si no les caes bien.

    Así que, si quieres existir, y combatir a quien te quiere invisibilizar, mejor que te esfuerces por conseguir las herramientas precisas para esa batalla social. Una «guerra» que va a ser cotidiana, con altibajos y momentos muy jodidos, pero que también te hará disfrutar cuando te veas capaz de sacar tu barco del puerto, contra viento y marea.

    Es decir, cuando compruebes que estás pensando y, por lo tanto ,también existiendo.

  • Porque no siempre, lo que podemos ver,…

    … está demasiado explícito!!!

    Y. ¿por qué es tan tan tan importante el lenguaje humano? Vemos cuando miramos, pero si no miramos no vemos. ¿Qué podemos hacer cuando vemos? Y no es un simple juego de palabras. Porque al ver la cara de la rapaza iraní, no era tan fácil ver todo aquello que nos mostraba su imagen. Hay muchos datos ocultos para una primera lectura (de la imagen). Incluso para una segunda. Y puede que hasta una tercera (más profunda ) lectura. El material preciso, para eses niveles de lectura, a partir de los ojos, es mucho más complejo y difícil de obtener. Tendremos que recurrir a buscar datos en la ROM/MOR, y eso precisa de estén muy bien organizada. Parecerá que somos muy pesados con la «pérdida de la adolescencia», pero estamos ahora hablando de lo mucho que se pierde, al no llenar la mochila con todo lo necesario.

    Tratar de observar con cierta profundidaad (de visión), para que no se nos escapen algunos significados importantes de lo que estamos mirando. Porque de «eso» precisamente iba toda la parafernalia reflexiva anterior. Especialmente en ese falso resumen de «las flores». Puede que aún no percibiéramos todo lo que había de muros filtrantes, con ese especial de flores a tope. Sobre todo incluida la última «flor», un maravilloso «ejemplar» iraní. Y lo siento mucho si alguien se ofende por llamar rosa maravillosa a una adolescente. Y más si se «ve» como un acto machista (yo soy macho). Porque realmente es un acto que va de aprender a leer la imagen, aunque esta sea una simple y bella flor. O, cuidadito, siendo la más fea flor que imaginarnos podamos. Ya hablaremos de si existe o no existe ese concepto de Belleza, que tanto, tanto, le comía el coco al amigo Sócrates.

    Lo importante es que para leer, lo que sea, limpia y llanamente se necesita PENSAR.

    Será necesario pensar, para comprobar si vemos lo que miramos… y, sobre todo, si lo que vemos nos interesa (para seguir observando)… de tal forma que, si no interesa, lo podemos descartar…

    Y siguiendo con el juego de palabras de la imagen (¡estos «argentinos»!), podemos ser cartesianos para captar la importancia que tiene el concepto de que exista lo que vemos… sea una letra, un objeto o todo un ser humano… o llegue a suceder que no exista? Porque, si llega a existir lo que vemos, será porqué lo hemos pensado. O, por lo menos es que nos hemos fijado en ese ser y lo hemos metido en alguna parte del cerebro, para dar fe de su existencia. Y pasará lo mismo con nuestra propia existencia. Sabemos que existimos nosotros, cuando, al modo Descartes (ver la página dedicada a él, con su falsa dualidad), nos ponemos a pensar en nosotros mismos.

  • Porque, no lo olvidemos, hay demasiados muros, …

    … que hacen ver lo que no existe.

    Porque al intentar atravesarlos son capaces de trasladarnos hasta un mundo que nos supera. Tan lleno de horrores inimaginables, para un ser humano, que nos van a dejar no solo exhaustos, sino realmente muy perdidos mentalmente.

    No sabremos ver por dónde va la senda que estamos recorriendo. Incluso podemos perder de vista el motivo de nuestra marcha.

    Y en este aspecto de perdidos y aterrorizados, nos igualamos con todos los seres humanos que llegan a un muro invisible («para ellos»). Sea visual, auditivo, táctil, oloroso o sabroso. Como decíamos «ayer», no solo los humanos videntes sufren la aparición de muros «invisibles», en relación al sentido o sentidos que le faltan.

    igual que decimos que las imágenes se leen, hay que decir que todos los problemas de los sentidos se pueden resumir en el de la vista. Simplemente por se el más frecuente, y porque, sobre todo, la mente receptora de los sentidos está ubicada en un recipiente único y multiconectado : el cerebro.

    La esencia del problema, para cualquier sentido, repito, es que lo que no existe fuera puede muy bien «existir dentro». Pero sobre esto ya volveremos, una vez que crucemos el río del pensamiento. Algo tocamos el pensamiento emocional, ahora toca pasar, una vez presentada la importancia del lenguaje, por el pensamiento racional.

  • Y hay que saber leer mucho más…

    … que unas simples palabras!!!

    Porque, además de leer lo que que se ve a primera vista, hay que ser capaces de leer en profundidad, otros sistemas de escritura. Como por ejemplo un EEG, que, además tiene tanto tanto que ver con este problema de los muros virtuales, que nos pone la naturaleza, por si misma, o, sobre todo, con la inestimable ayuda de otros seres humanos. Así que conviene hacer una pausa, para recordar que muchos seres humanos sufren algo más serio que este problema aquí tan denunciado : mirar no es lo mismo que ver. A veces ver lo que se mira, es perder la mirada en el infinito…

    Porque de la mente no vamos a hablar por ahora. Por ese emotivo hemos avanzado con el tema en la página que le dedicamos al alma (that is or not that is…).

    Pero en ella intentamos dejar clara la implicación del nuestro ADN en el funcionamiento de nuestra mente. Y como un adn social negativo nos lo puede trastocar. Haciendo incluso de sustituto, con lo que pasamos a ser una mera pieza, en el engranaje social, controlado por la SAD.

    Y en ese adn social negativo va una característica muy específica, para evitar toda conexión posible con la parte racional que controlamos con nuestro ADN.

    Viene a ser lo que desde hace tiempo se llama locura. Y que nadie ha conseguido definir claramente y, sobre todo, combatir con un mínimo de eficiencia.

  • Incluso mucho antes de que…

    … tú mismo hayas nacido!!!

    Cuando siendo un feto sin el sentido de la vista, ya estabas sintiendo lo necesario para poner tu atención en lo que te rodea. Ya tenías un mínimo de madurez cerebral, para saber a ciencia cierta, que ibas a depender el resto de tu vida (no imaginada aún), de como organizaras los signos vitales que te llegaban : un latido, la suavidad de un fluido, el apagón de una sensación rara «como sed o hambre»… todos los datos que se iban acumulando, lo mejor organizados posible en una ROM/MOR, que ni por asomo estabas capcitado ni siquiera para imaginar su existencia.

    Y, lo malo, es que algunos seres humanos llegan a adultos en circunstancias muy parecidas. Aislados de la realidad, voluntaria o involuntariamente.

    Es como si no hubieran podido salir del «útero adolescente». Les falta el líquido protector e incluso el cordón umbilical, con su propio ADN. Por lo que salen a su adultez con una mochila muy precaria. Casi vacía de herramientas para defenderse (y atacar) en su nueva etapa de adulto humano. Además en un ecosistema mucho más duro que el que «sufrió» hasta ahora.

    Porque la mochila adolescente, que ya empezó a llenarse en la etapa infantil, no deja de ser una metáfora del cordón umbilical, que nos tenía unido a nuestra madre durante su embarazo.

    Una vez paridos, ya solo nos queda ir cogiendo de aquí y allá, diversos conocimientos, que nos servirán de herramientas para defendernos como adultos. En cierto modo son los huesos, para usar siempre en modo positivo, que descubrió el humanoide peludo de la peli del Kubrick. Con ellas seremos capaces de adaptarnos a los cambios del ecosistema donde nos toque vivir.

  • Porque, si te FIJAS bien, puedes VER…

    … cuerpos humanos abandonados.

    Y entonces ya no entra solo la memoria visual a trabajar. Hay otras cosas en tu memoria que se van a levantar sin permiso, de sus cómodas camas. Y hacer de tu espacio mental un campo de batalla.

    Es entonces cuando decimos que entran las emociones a remover esos cuerpos de tal forma, que se hacen como electrones en busca de cualquiera parte donde perderse (de tu vista). ¡Pero no «se pierden»!

    Hay que fijarse (atención) y hay que tranquilizarse (mínima emoción), para tener una buena visión de la realidad. ¿A qué ahora ya no parece tan simple esa diferencia básica entre mirar y ver?

    Pero ya no estamos en ese paso, diferenciar entre mirar y ver, vamoso avanzando : ahora hablaremos de las diversas formas de ver.

    De dejar las emociones, por ejemplo, para cuando hayamos visto lo esencial de la realidad que estamos mirando. Por ese motivo, un policía no se puede involucrar en una investigación donde se halle emocionalmente unido a una víctima. No podrá ser objetivo.

    Y ya hemos hablado de filtros lo suficiente, como para entender que un filtro emocional, mientras observamos la realidad es todo menos conveniente. Es un muro filtro contra el que se va a estrellar nuestra inteligencia racional, porque todo el campo de visión lo tendrá controlado la inteligencia emocional. Y eso no es ver, es, como en los sueños, alucinar.

  • Porque ver la realidad puede ser algo…

    … que te echa para atrás.

    Porque no todo lo que requiere nuestra atención es un puto y simple encerado. ¿Y si son una serie de sombras que aparecen en un tejado acristalado, de un vulgar cuartel chileno?

    Como dijimos antes, vamos. a buscar el cuerpo destrozado de nuestro hijo, secuestrado por la policía chilena. ¿Cómo hacemos para mantener la calma imprescindible, en estos caos?

    Si dejamos que la visión que tenemos de la dura realidad nos desconcierte, entonces todo lo que veamos se tuerce. Ya no habrá visión correcta, solo un montón de sombras, normalmente llenas de sangre (dinámica) y desesperación (estática) que nos van a impedir ver correctamente.

    La impresión de una desgracia, por un enfrentamiento con el poder recién conquistado, son una forma fatal de perder la visión racional. Todo será un ver a través de la inteligencia emocional y, para colmo, en su modo de actuación menoso inteligente.

    Los grandes fracasos como humanos están asociados a la falta de visión de quien debía tomar una importante decisión. Y nunca está en las manos precisamente de ciegos o impedidos. Suelen ser los más preparados, según ellos (y la SAD) creen, los causantes de los mayores males terrestres.