Y, ¿qué narices puede haber en «eso»…

… que llamamos cerebro?

¿Muchas cosas? O pocas, porque va a depender del uso que le demos desde que nacemos. Porque usar, lo usamos, incluso, cuando aún estamos en el útero materno. O acaso ¿no interaccionamos con nuestra progenitora, desde que somos un «simple» embrión? ¿Ya no recordamos aquel desasosiego, del que hablamos hace tiempo?

En el útero ya se nos forman las primeras impresiones/grabaciones, que vamos recogiendo del entorno uterino. En él interaccionamos con el cuerpo materno. Y no solo recibiendo comida y el tic tac de su corazón. También múltiples sensaciones indefinidas, que se transmiten desde el resto del cuerpo de mamá, hasta las profundidades uterinas. Incluido, como no, el posible desasosiego materno.

Los primeros días el embrión xa está recogiendo datos del entorno. Ya se van formando los primeros circuitos neuronales, esas arrugas típicas de nuestra masa encefálica. Aunque sean tan «simples» como «sentir calor», como «sentir placer» o como «sentir cierto desasosiego» por ese «algo» que le está pasando a tu madre.

Aún no podemos ver, pero ya tenemos que aprender a «leer» los datos recibidos. No son aún palabras ni imágenes visuales, pero se tienen que recoger en eso que va a ser tu memoria ROM/MOR, que se está desvirgando, en ese momento crucial en que te conviertes en un feto humano. Por ejemplo los sonidos del corazón materno y, por ejemplo, algún tipo de sensaciones táctiles. Incluida la mano de tu progenitor (o quien sea) que apoya su mano ( o el ecógrafo) en el vientre de tu madre.

No lo olvides, esas sensaciones no visuales son las primeras que entran en tu cerebro «en formación». No las minusvalores , para lo que que te queda de vida.

Comentarios

Una respuesta a «Y, ¿qué narices puede haber en «eso»…»

  1. Avatar de xaqun

    «Eso» es un órgano tan concreto como difuso, totalmente (o casi) desconocido para el ser humano que lo soporta… y que, para más inri, se atreve a dudar actualmente de la llamada IA, cuando él mismo se desconoce en casi todo… cosa de nuestra mediocridad evolutiva como especie en versión sapiens…

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