Etiqueta: aprendizaje

  • Y es que hay demasiadas formas de ver…

    …eso que llamamos REALIDAD.

    Y por eso decimos que hay muchos puntos de vista. Tantos como filtros. O muros filtrantes ,que le fuimos llamando por aquí. En cierto modo, tantos como formas tengamos de mirar hacia esa realidad que tenemos delante : sean formas propias de ella o impuestas por los que nos manipulan el punto de vista.

    El punto de vista cambia totalmente… porque el mismo cacho de realidad puede cambiar, según como lo miremos : de frente, desde abajo, desde arriba, desde un lado… por detrás!!! Y todo eso, sin que alguien disimule la realidad para confundirnos. Ya que, entonces, se hace la intemerata…

    La imagen entra deformada en nuestra pantalla cerebral, haciendo que la veamos grabada diferente, en función de esa posición que hemos tomado (punto vista). Necesitaremos imperiosamente buscarle una posición más equilibrada, más real, más analizable por nuestra mente.

    Una simple ventana , y más cerrada, nos puede hacer sentir una sensación de querer salir volando, como si fuéramos un pájaro enjaulado. Mucho más si la vemos desde abajo que de frente, porque nos sentimos más prisioneros (encarcelados).

    Y dependiendo de esas sensaciones que nos invaden, sentados en ese suelo, así veremos en profundidad una simple ventana (cerrada). Y, además de estar en el suelo, dependerá mucho de las sensaciones que tenemos en esa posición (por ejemplo cansancio). Eso mudará nuestro encuadre, nuestro enfoque.

  • Porque la llamada realidad te puede dejar,…

    … simplemente, muy descolocado!!!

    Porque un muro que parece, a primera vista, estar en vertical, es simplemente la calzada típicamnete belga, adoquinada en horizontal, para que disfrutes paseando sobre ella. Aunque sea estando proyectada en vertical sobre una pantalla. Está esperando un paseo mental.

    Y volvemos así a la tremenda importancia del llamado PUNTO DE VISTA.

    Pero vamos a tener que mirarlo desde otro punto de vista, valga la paradoja. Es decir, profundizar un poco en el hecho de que no solo está el problema de que podemos ver una flor, por ejemplo, de muchas formas. Sino que también, debemos tener en cuenta que alguien puede querer que precisamente veamos esa flor con otro punto de vista. Y, ese punto de vista «de fuera», no va a ser precisamente «nuestro punto de vista». No tiene porqué ser. Va a depender mucho de la herramienta filtrante, esa que debemos ir conformando a lo largo de nuestra adolescencia. Para llevarla en la mochila en nuestro duro viaje hacia la adultez. Ese viaje tan complejo, que tiene mucho que ver con la homérica vuelta a Ítaca.

    Algo que tiene mucho que ver con el filtro del que llevamos hablando días. ¿Qué es sino un filtro, más que un punto de vista obligado? Nos hacen mirar lo que ellos quieren que miremos. Y lo veamos como ellos quieren que lo veamos. Por esa razón debemos tener nuestros filtros mentales propios. Y hechos por nosotros mismos. Nada de comprarlos en un mercadillo social, por muy de moda que esté.

    Recordemos, pocas formas de mirar existen, pero formas de ver, casi tantas como seres humanos tiene el planeta. Y sobre esas formas de ver se van dando los pasos necesarios, para avanzar en el proceso de evolución natural. O artificial, que ya se acabó aquello de que solo la llamada naturaleza (sea lo que eso sea),interviene en hacernos progresar como seres vivos humanos. Y si vamos a ver lo que queremos ver, o ver lo que quieren otros que veamos, entonces tenemos un gran problema : la realidad será una o será otra. ¿Cuál nos convendrá ver?

  • Y qué decir del filtro escolar, también cultural y…

    … tan grave como demoledor!!!

    Porque existe un tipo de profe, que no mira para su alumnado… y si mira, ¡no lo quiere ver! Es el típico profesorado que mira más el libro de texto o el encerado que al alumnado. Y, si lo mira, suele centrarse en el «buen alumnado». Al «malo» lo suele mirar, con rabia o desprecio, solo cuando le reprende por algo que ha hecho (o no ha echo). Ese también es un gran muro escolar.

    Porque sin ópera se puede vivir, pero desescolarizado no. O, por lo menos, no nos dejan vivir como un integrante «normal» de la sociedad adulta establecida «como normal», esa que aquí denominamos SAD. De hecho, estar mal escolarizado supone tener menoso posibilidades de «salir adelante» en ese tipo de sociedad.

    Y vaya palabreja este concepto de «normal». Un concepto puramente matemático, que en el terreno social, solo vale para descalificar al humano diferente, al que no es como «nosotros».

    Y por eso, en la escuela no se mira igual, al alumnado normal que al alumnado «anormal». De hecho en la universidad se sigue con la misma táctica de mirar más a quien responde mejor «a gusto del profesorado». Nada que ver, nunca, con ser un alumno realmente lúcido.

    Y sí, es bien cierto que, en el encerado de la vida, aparecen ecuaciones mucho más complejas y peligrosas que una simple multiplicación. Y, por eso, necesita mucha más preparación.

  • Por ejemplo el Filtro Cultural de la ópera,…

    … ¿cómo traspasarlo?

    ¿Por qué se hace tan cuesta arriba disfrutar de una ópera? Incluso de una simple aria, que es lo más parecido a una canción tipo, en cualquier modo de cantar popular.

    ¿Por qué resulta tan clasista ese mundo que, si bien empezó frente a la aristocracia y la alta burguesía, solo está compuesto de las mismos sonidos que deleitan los oídos de muchos mortales, de baja estofa o claramente desclasados?

    ¿Qué puede tener este muro filtro tan clasista en su composición, para hacerlo tan tan impenetrable? O toda esa «gran dificultad», ¿será una mera apariencia? ¿Algo qué necesita un simple, aunque tremebundo, aprendizaje? Algo que, en la SAD actual, obliga a tener muchos cuartos, para formar parte de esa élite.

    ¿Qué tiene el hermoso latido bucal de la Reina de la Noche, en La flauta mágica del maestro Mozart? Solo música…

    ¿Qué nos impide amar u odiar, musicalmente, a esta vengativa mujer? ¿Cómo y cuándo se nos amputó tamaña capacidad humana?

  • Y otro muro menos terrible, cuando ya somos mayores, pero…

    … también muy importante.

    Filtros invisibles (o casi). Nacemos ciegos, de nada vale mirar, porque no vemos. Y podemos estar toda la vida sin ver, o ver solo «a medias». Pero lo malo no es ser ciego, sino hacerse. Porque el ciego de nacimiento aprende a usar los otros cuatro sentidos. Y, por conveniencia, lo aprende lo mejor posible. No tiene ganas de quejarse por el esfuerzo. Pero, ¿qué aprende a hacer el vidente? Aprende a mirar y ver, para tener una visión. Pero, si no se quiere esforzar, se contenta con llegar a tener una visión mediocre. Como el mediocre uso que puede llegar a hacer con su cerebro.

    Podemos llamarle a este muro filtro, que nos pone la sociedad delante, el enorme y profundo muro filtro de la CULTURA. El férreo filtro que supone la llamada Cultura, que puede dejarte como lapidado mucho antes de empezar tu recorrido por la vida. Y que no decimos sea tan terrible, como el de la falta de atención materna, porque sin esa llamada Cultura, se puede acabar siendo un ser humano completo.

    Y es la SAD quien pone el muro de esa Cultura. Así con mayúscula. La que se considera única cultura («la» de verdad!), despreciando cualquier otro retazo cultural, que la gente tenga en su cabeza. Viene a ser el filtro que separará a los cultos de los incultos. Un filtro que dejará pasar únicamente a los elegidos por esa SAD, para que renueven los cargos del poder ya establecido.

    Pero siempre estará la cultura, con minúscula, es decir lo que hace el ser humano a partir de ideas que tiene en su cerebro. Por ejemplo una cesta de mimbre o una rueda de piedra. Todo eso es cultura. Ya no digamos aprender a usar determinados signos (inventados), para comunicarse con otros seres humanos. Es decir, inventar el lenguaje humano.

    Pero la SAD se esmera en despreciar ese tipo de cultura, para poner arriba de todo, en el trono al lado del rey, una Cultura de élite. De la clase social de los poderosos. Una Cultura, a la que no llega la mayoría de la gente. Por ser pobre y estar oprimida, básicamente. En el caso de la imagen, en concreto, se trata de leer Ulysses de J. Joyce. Un gran muro filtro cultural, si no está uno preparado para disfrutar de su lectura.

  • Un ejemplo de muro filtro virtual (y físico)…

    … mucho más que terrible!!!

    ¿Porque, acaso hay algo peor en tu vida, que el tremendo hecho de que TU mamá NO te mime?

    Y volvemos al nacimiento. Hablamos ayer de los muros filtro que parecen invisibles, pero que son mucho peores que los visibles. Porque a los visibles, solo con mirarlos, podemos notar algo en ellos, para saber por donde empezar a conocerlos.

    Pero, ¿qué pasa cuando nacemos? El problema no es un muro externo. Que sí lo hay, y bastante frío y desapegado. Da igual lo que miremos, porque no veremos nada. Tenemos aún los ojos cerrados. Nuestros sentidos guía serán el oído (para escuchar el corazón de mamá) y el olfato (para oler a mamá)… y ahora, una vez nacido, también el tacto (la piel de mamá)… y, por fin, el sabor (la teta de mamá)… así de simple, y así de complejo, es nuestro primer periodo fuera del útero.

    Un proceso vital que nos lleva a conocer la existencia de un ser vivo (no sabemos lo que es) fuera de nosotros. Ya no estamos «dentro de», por lo que necesitamos aprender a agarrarnos.

    Y por eso, empieza a ser fundamental el otro sentido que nos falta : ¡necesitamos ver a mamá! Qué terrible es nacer ciego… pero, cuidado, solo es terrible, mientras no aprendemos a sustituir la vista por los otros cuatro sentidos. Que la pueden suplir perfectamente, solo será más costoso el aprendizaje. Porque los sentidos están para completarse, no para enfrentarse.

  • Pero también puede ser un muro de machos y hembras, incluso crías humanas,…

    … pero tantos, tantas…

    … que pueden llegar a hacerte mucho daño… simplemente por el caos que provocan. Y presentando además una dificultad muy grande, para un filtrado positivo.

    Porque la falta de organización para avanzar, siempre deja a los pies de los caballos a aquellos que son más sensibles a los cambios sociales. Sobre todo si los pillan a contrapié, en el medio y medio de la manifestación.

    No hay nada peor que, en momentos de cambio, no saber buscar las posiciones que darán privilegios, una vez derrocado el poder al que combates.

    Entre los que se quedan por el camino, por ser demasiado honestos, y los que no pueden avanzar, por falta de maña revolucionaria, siempre te tocará ser un perdedor, aún que tus colegas de vanguardia se hayan montado en el caballo ganador.

    Porque en el caos revolucionario no sobrevive el más honesto. Ni siquiera el más preparado. Sobrevive el que mejor se adapta a los cambios tan forzados y forzosos, que se producen en un movimiento de masas caótico. Porque los no caóticos solo los producen las dictaduras. Y la capacidad genética del ser humano para adaptarse al medio, por muy desarrollada que esté, se hace mínima en eses momentos de explosión tras explosión.Siendo las peores las explosiones emocionales que provoca el tumulto revolucionario. Tanto en los castigos seguros que se producen, como en los posibles premios, que suelen llevar «los más adeptos» (al nuevo régimen político).

  • Porque un muro puede formarlo un grupo de machos que…

    … te quieren minimizar!!!

    A veces los muros filtro lo forman personas. Humanos , mejor o peor preparados que tú, pero que tienen claro como hacer. Es decir tienen el poder necesario, para frenar tu entrada en el recinto amurallado. O, por lo menos, hacer que te sientas «más pequeño» de lo que realmente eres. Saben, incluso, como anularte.

    Estes muros son los más simples, incluso que los «de libros para estudiar». Son los que se dedican a hacer que te sientas poca cosa (si te comparas con ellos) y, con eso, ya impiden que sigas queriendo dar pasos para franquear el muro. Solo te dejarán pasar si bajas la cabeza y dejas de intentar meter un gol en su portería. ¿Quién no ha tenido durante su infancia, sobre todo en un barrio periférico, algún tipo de muro parecido este? El típico vecino machito, que se quiere hacer más «grande», haciéndote a ti más «pequeñito».

    Esto pasa porque te han metido en tu mente un punto de vista muy negativo. Esas «ideas filtro», que te hace sentir una mierda, incapaz de atravesar una simple tela, porque piensas que es un muro de metal infranqueable.

    Y así funcionan los muros filtrantes, aunque sean virtuales.

    Pero recuerda, solo necesitas aprender a jugar mejor que ellos.

  • Y,¿qué podemos decir de los muros filtro, que son…

    … como una invitación al vals?

    Esos «muros», que ni lo parecen, porque te invitan a traspasarlos como si de una simple ducha se tratase. O bañarse amorosamente en un lago algodonoso, burbujeante. Te filtran de tal modo que crees haber pasado indemne, pero ya eres otro una vez pasado el muro.

    Esos son los peores «muros». Porque en ese vapor de agua hay disueltas determinadas sustancias, químicas o digitales, que pueden controlar las decisiones que tomamos. Y pensando, para colmo, que son decisiones nuestras totalmente autónomas.

    Parece que nos invita a bailar cómodamente, pero lo que hace realmente es manipularnos para seguir una marcha militar. Camino de la enésima guerra. O ir paso a paso, cumpliendo todas las norma sociales, las habidas y las por haber. Tal como mandan los adultos que controlan esa SAD de la que tanto hablamos aquí. En el fondo es uno de los típicos filtros sociales para acabar siendo un buen soldado. El que se rebele contra el poder acabará castigado.

    Porque, desde que nacemos, hay unas normas sociales, en principio solo familiares, que nos obligan. Sí, que nos obligan porque no las escogemos libremente. Entre otras cosas porque aún no tenemos una posible libertad de acción.

    Y no porque nos la nieguen nuestros padres, no, es simplemente la ley de la naturaleza (sea lo que eso sea): debemos ir aprendiendo poco a poco. Porque «de golpe» solo se aprende a morir más pronto. Y antes de aprender a morir, toca aprender a vivir. Se necesita tomar conciencia de uno mismo. Que no nos hacemos mayores, porque nos inviten al baile de graduación social. Es una soberana estafa emocional.

  • Y, cómo no, «muros» cargados de un…

    … muy húmedo afecto.

    Al estilo del clásico oasis, para que le volvamos a culpar a nuestro «pobre» cerebro de que «nos quiere engañar». Como si alguna parte de tu cerebro no fuera capaz de saber que está en un desierto y, precisamente ahí, es donde se va a reforzar la posibilidad de tener un espejismo. De tal forma que, echándole la culpa a ese cerebro en abstracto, queda tu YO (uno de ellos, por lo menos) como el imbécil organizador neuronal que ha sido hasta entonces.

    Como siemper decimos, si tienes descoordinado tu cerebro, ¿por qué le tienes que echar las culpas a él? Cuando tu cerebro eres tú (tu Yo)y tú eres tu cerebro. Una parte de él por lo menos. Si hacéis algo mal lo hacéis los dos al mismo tiempo! Es cierto modo es algo cuántico.

    Así que menos delirios de grandeza, que tú no eres ni la Coca-Cola ni la GM. ¡Y mucho menos la Amazon!

    Tú vas a depender básicamente, de las relaciones afectivas que se vayan formando entre las diversas partes (Yos) de tu cerebro. Y por eso, como ya dijimos una vez, lo vas a llevar muy mal si resulta que tus afectos los tienes muy neutralizados, por el adn social injertado. Porque igual que hay filtros de colores , también te pueden manipular con filtros emocionales.

    El famoso filtro de Instagram no es nada, comparado con el filtro de todo un año escolar, en cualquier centro «de enseñanza».