Etiqueta: aprendizaje

  • Y es que el espejo puede ser…

    … tu hermano mayor!!!

    Ese hermano al que idolatras, como si fuera el dios de la tribu y que, para mayor inri, lo inflas de silicona como si fuera real todo lo que le metes dentro de su imagen. Haces de él el dios al que ya no quieres adorar.

    Y te marcas como tu meta vital, el seguir su puta estela.

    Para ti es el modelo de sociedad que se opone a la sociedad adulta que tanto desprecias.

    Sin darte cuenta que, precisamente, él es el producto más sofisticado posible de esa misma sociedad que desprecias. Lo han convertido en claro ejemplo de lo que esperan de ti : que sigas su camino, para alimentar la necesidad social de orden y castigo, que tiene esa SAD en la que estáis inmersos, lo queráis o no.

    Somos muy amigos de ayudar a reproducir el sistema al que combatimos, por querer usar sus mismas armas. Que ya están demasiado contaminadas de poder y violencia. Por eso toda pandilla es realmente un modelo de SAD en pequeñito. En ella aprendemos a escoger el papel que mejor se adapta a nuestra forma de ser (que no existe aún!). Es lo que podemos llamar ir derivando un adn social positivo en uno negativo.

  • Porque es muy difícil, mucho, estar preparada…

    … para lo que nos diga.

    Porque si estamos en la infancia, necesitamos no tropezar con adultos que nos maltratan. Eso ya ayuda mucho.

    Si ya somos adolescentes, nos siguen manipulando los adultos, pero ahora debemos evitar caer en la inercia de despreciar el esfuerzo, que requiere buscar el conocimiento de la realidad. Ver más que mirar, y ver, como decimos aquí, con una serie importante de requisitos. Sobre todo, pensar en lo que queremos llegar a SER, viendo lo que estamos mirando.

    Porque, ese esfuerzo, nos permite llenar la mochila adolescente de las herramientas precisas para defenderse de los adultos manipuladores. Porque ellos seguirán en lo suyo, y nosotros necesitamos estar a lo nuestro. ¡Es la única forma de llegar a ser lo que queremos ser!

    Porque nuestro ADN nos da la capacidad para ser regeneradores del ecosistema social, de una sociedad adulta, cuando se ha desviado de su evolución natural y libre. Pero, sin las herramientas adecuadas, esa capacidad genética sigue siendo un embrión que puede no tener futuro.

    Y por eso las necesitamos, sobre todo cuando nos miramos al espejo. Especialmente si el espejo está formado por los cerebros de eses otros, que nos rodean en el ecosistema donde vivimos. Sin filtros propios nos podrán invadir sin que podamos defendernos.

  • Incluso hay normas (muy duras), para…

    … la gente «muy perdida» (socialmente).

    Pero nunca tan duras y crueles como las que rigen en un espacio tiempo doméstico, donde Hollywood nos colocó muy felices a las llamadas amas de casa. Aunque, las que las sufren, suelen decir que «no es para tanto». Incluso se consideran liberadas, por tener chachas y muchos regalos de sus adorados maridos.

    El poderío teórico que les concede su semiesclavitud de casadas, es solo la burbuja de jabón, que el patriarcado ha hinchado, para mantener más fácilmente el Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino. Algo que indicamos por aquí, como un pilar de la opresión de más de la mitad de los habitantes del planeta.

    No hay demasiada diferencia entre un burdel y una casa burguesa. Aunque parezca lo contrario.Con el agravante de que el burdel «profesional» viene a ser una vía de escape, que ayuda sobremanera en el mantenimiento del burdel doméstico unipersonal.

    Porque, hacer la calle es muy duro, pero hacer la cocina, el salón… y, sobre todo, la cama, y lo que ella conlleva, puede resultar algo mucho más duro. En cierto modo, viene a ser una variante de aquello contra lo que tanto luchó un tal Espartaco.

    Y sí, llamadme exagerado, que, por suerte, nací macho y ya me enrolaron en las legiones romanas, para luchar desde el lado de los amos. Y en este aspecto, curiosamente, todos mis yos estamos de acuerdo.

  • Porque la gente «de bien» necesita normas sociales claras…

    … que la diferencie de la gente «mediocre».

    Y esto admite menos discusión que la existencia de un dios (o de múltiples).

    Cuando hablamos del inconsciente colectivo, que decía el JUNG, pocos ejemplos más presentes (y demostrables) que la presión social de los otros habitantes humanos de tu ecosistema. Ellos vienen a ser el espejo donde tú te miras, desde que bajaste de la cuna y empezaste a mirar eso que se llama «mundo exterior». Es tu salida de la cueva, la que tienen los animales irracionales. Solo que aquí empieza mucho antes, ya que tu interacción con ese mundo exterior empieza mucho antes, mismo con la entrada de una cuidadora mientras eres un bebé.

    Por ejemplo, todas las buenas amas de casa de los 50 USA, sintetizan la esencia de dos cosas : como Hollywood les vendió la lavadora de lo que significa ser «buena ama de casa», ya desde muy pequeñas, y como la SAD usa este tipo de lavado de cerebro, para mantener unas capas sociales que hagan de colchón contra el ansia renovadora de los adolescentes. La serie de TV, Mad Men, le da un buen repaso a este tipo de modalidad de comportamiento doméstico. Y además es muy interesante verlo en su contexto del mundo de la publicidad. Porque así podemos ver como se alimentan mutuamente : publicidad-amadecasa y amadecasa-publicidad.

    ¿Qué mejor zoo, que una casa típica del Medio Oeste USA, para reducir como auténticos monitos a los adolescentes nacidos en USA? El colmo de los colmos, si tenemos en cuenta que se trata de la tierra donde reinaba el espíritu aventuro del colono usamericano. Y es muy irónico, mucho, que se instale como modelo un tipo de adolescente tremendamente estático y más rancio incluso que sus propios abuelos ex-aventureros.

    ¿Desde cuándo somos realmente libres, para escoger nuestro futuro?

  • Y por eso es muy importante…

    … mirarse bien al espejo.

    Por lo menos, de vez en cuando. Y a ser posible… ¡en un espejo sin filtros ajenos!

    Porque los filtros están donde menos se esperan. Y no será necesario volver a la metaliberación anarquista, que se funda en fomentar la creación de un estado antiestado. La SAD siempre intentará que veamos la realidad que ella quiere que veamos. Seamos del sistema o nos creamos ser antisistema. Incluso manipulando el espejo que más libre de manipulación parezca.

    No hay que ser la madrastra de Blancanieves, para sentirse controlado, aunque no lo quieras reconocer, por lo que dice tu espejo. Hoy en día las pantallas de cualquier móvil, con Instagram o Tik Tok, son peores que mil espejos de la madrastra.

    Porque ellas nos devuelven una imagen de nosotros que no concuerda con nuestra imagen real… solo se acerca a algo que queremos ser o que quieren los demás que seamos.

    Pero es lo que hay. ¡Y es gracias a nosotros ! No es «por culpa» de la tecnología…

  • Y esto no es un niño…

    … queriendo matar a OTRO niño (esperemos).

    Porque «esto» es dos niños jugando a la guerra. O a los policías y ladrones. O a los sicarios del narcotráfico… o, simplemente, al desesperado panorama ambiental, que sufren en su día a día… en Gaza, por ejemplo. Porque no es una simple tradición que las crías humanas aprenden de los belicistas adultos que presumen de protegerlos.

    Porque oprimir y matar al OTRO, no viene escrito en el ADN humano. Es un injerto metido, con violencia o con la más absoluta suavidad, en la mente del ser humano. Especialmente en sus etapas madurativas, donde está más indefenso, infancia y adolescencia.

    La violencia desaforada de un ser humano sobre otro ser humano es algo aprendido socialmente. También existe la violencia más sofisticada, que parece hacerse por el bien del otro. Disfrazada de ayuda. Esa cuesta más aprenderla, podemos considerarla de nivel universitario.

    Ese comportamiento social, que a veces ,se le simplifica con el término personalidad, es lo que aquí llamamos adn social negativo. En contraposición del adn social positivo, que se lleva a cabo cuando la sociedad solo favorece un desarrollo natural y libre de las capacidades marcadas por el ADN.

    Y a su estudio, totalmente aficionado, le llamamos sociogenética. Algo más amplio que el estudio de como influye la educación en el comportamiento social humano, ya que aquí nos metemos con los sociogenes, que son algo más profundo que «la influencia temporal de un sistema educativo (o del ambiente, en general)». Aunque sean parientes próximos en muchos de sus contenidos teóricos, por lo que se puede ver en la wikipedia. Pero aquí no es la génesis social del comportamiento, lo que nos importa, sino el hecho de que existen unos genes sociales (artificiales, pero algo más profundos que la simple o compleja acción previa del ambiente)que van determinando nuestro comportamiento social. Y de tal forma, que si pasamos a vivir ene una isla desierta, tendríamos un comportamiento parecido, hasta borrar del todo esos sociogenes, que sí son borrables, a diferencia de los genéticos naturales.

  • ¿Por qué esto no es una simple…

    … pelea de móviles?

    ¿Por qué al mirar esta imagen, debemos ver mucho más de lo que podemos (o queremos) ver a simple vista?

    Debemos observar bien, es decir, poner atención. Y luego usamos la memoria ROM/MOR, para extraer algunos datos que tengamos almacenados sobre caras de rabia, sobre el papel de la policía… y, en este caso, de los soldados sionistas invasores… tan tristemente famosos en este 2024… es decir, datos y más datos, que nos ayudan a completar una imagen que, hasta parece tener un poco de chiste, si la miramos con poca intención. Y, sobre todo, sin nada de pensar emocional o racionalmente. Porque las emocione y el exceso de raciocinio, pueden sobrar, pero siempre es necesario en un nivel mínimo de intensidad funcional. Eso sí. Porque, teniendo en cuenta eso, ya podemos notar, que la situación de la imagen solo tiene un poco de chiste, dado lo armado y protegido que está el pollo que hace de soldadito. Y más leyendo las atrocidades continuas que están llevando a cabo, en estos momentos (de escribir el borrador de este blog) sus compañeros de milicia sionista.

    Así que no se puede ver nada, si no pensamos en lo que estamos viendo. Y lo hemos repetido varias veces. Por lo que toca pensar en los posibles significados, que se extraen de esta foto, tras un meticuloso visionado.

    Tiene que provocar un inmenso cabreo, por saber perfectamente (si lo sabes), lo que está en juego : una palestina grabsndo a un soldado para denunciar su violencia y , enfreente, un soldadao grabando a una palestian para acusarla de terrorista. Así de «simple». Y luego llámame exagerado.

    Y sí, no hablaremos (aquí) de Ciencias de la Guerra, ni de Psicología de la Opresión, ni siquiera del Padecimiento Humano en sí. Vamos a procurar adentrarnos en las causas de que sea tan difícil desarraigar unas ideas bélicas y de opresión sobre los otros, que conlleva el disfrute del poder. De cualquier poder : Político, religioso e incluso afectivo. De ese tipo de comportamiento humano, que lo lleva a ser tan mediocre versión de homo sapiens. Y hablando de los señores de la guerra (como Putin o Natahayau), diríamos que paupérrima versión.

  • Si hasta respiramos, demasiado ansiosos,…

    … con el jodido móvil!!!

    Incrustamos los ojos en su pantalla.

    Y vemos todo lo que nos presenta, sin más filtros que los que trae de origen.

    Somos incapaces de contraponer datos propios.

    Alérgicos a interactuar con gente, que tenga una visión diferente.

    Es decir, inhalamos un adn social negativo, como si fuera oxígeno.

  • O que nos mudemos a…

    … otra rama del árbol de la EVOLUCIÓN.

    Por ejemplo, que prefiramos ser como gorilas. Por si creemos que viven mucho mejor que nosotros.

    ¿Para qué complicarnos la vida con diferenciar claramente entre mirar y ver?Seguro que los gorilas miran y ven mucho más rápido y mejor que nosotros. Por lo menos en la selva donde viven. Otra cosa sería en una ciudad enorme como New York. Y quien lo dude, que le pregunte a algún King Kong, si se lo encuentra en sus paseos por Central Park.

    Y ¿por qué, tener curiosidad, para observar con atención a una atractiva rubia neoyorquina, que casualmente pasea por la misma zona del parque?

    ¿Y por qué sufrir el terrible esfuerzo de evitar las emociones fuertes y de pensar en unas palabras, sacadas de nuestra memoria ROM/MOR, para que podamos montar una frase mínima de saludo y que le haga sentirse con ganas de establecer una conversación?

    O no, puede que nos llegue con pasar de nuestra RAM a nuestra ROM, esas imágenes que acabamos de grabar con nuestros ojos, para soñar con ella durante nuestra estancia en la Gran Ciudad. Y luego tenerla de emotivo recuerdo cuando volvamos a nuestra selva (si volvemos!).

  • Y de nada vale que…

    … nos tapemos bien los ojos…

    … porque seguiremos viendo lo que no queremos. Lucy está ahí. Y todos los parientes que fue desparramando por el planeta, también están ahí. En nuestro actual ADN.

    Aunque no nos guste, tuvimos antecesores peludos, incluso negros, con un ansia caníbal de aquí a mañana… que rompían cráneos de otros homínidos, para robarle las charcas comunitarias (como en 2001…)… en fin, todas las características que formaron un ser vivo antes de llegar a este ser humano actual. Y que la naturaleza (sea lo que eso sea) no consiguió borrar de la carta universal de los defectos (y virtudes) del ser humano : su ADN.

    Porque la naturaleza haría un trabajo de selección lo mejor posible. Solo «quería» escoger mutaciones del ser vivo que evoluciona, que sean positivas para su especie. Pero la naturaleza , aunque no sea la versión mediocre actual del homo sapiens, no lo puede todo. Por ejemplo, impedir que algo negativo se le cuele en su ADN.

    Si a Yahvé se le coló una indisciplinada Eva, ¿cómo a la naturaleza (sea lo que eso sea), que no es todopoderosa (solo muy hormiguita), no se le va a escapar alguna mutación negativa? La evolución es un complejo proceso de ensayo y error, no tiene un 100 % de eficiencia. El 100 % es un tope ideal, un límite (en la vida) que, por definición es inalcanzable. Como todo límite matemático. Y el ADN, por supuesto, no es un ente virtual.

    Se trata de mejorar la eficiencia del sistema de selección, para que cada vez los nuevos seres vivos que aparezcan sean la mejor versión posible. Y eso el león no lo sabe, no tiene porque saberlo. Pero el ser humano sí. Y, por eso, necesita combinar lo bueno que trae en su ADN, con lo bueno que puede recoger del ambiente de su ecosistema. Eso es el adn social positivo.