Etiqueta: aprendizaje

  • Pero no nos engañemos, todo el truco está…

    … dentro de nuestro CEREBRO.

    Sí, ese cerebro que los incultos neuronales tildan de «engañabobos». Como si no supieramos de sobra, o debieramos saber, que un cerebro bien organizado no se equivoca prácticamente en ninguna de las visiones que nos deba grabar. Pueden faltarle datos, pero nunca nos engañará. Entre otras cosas porque no tiene entidad propia nada «fuera de él»: es él , el que nos piensa y nos hace existir como seres humanos!!! Para más chicha en la página dedicada al Descartes.

    Co ya dijimos, si la empresa no sabe organizar sus departamentos, que no le echen la culpa a un departamento en concreto. La culpa es exclusivamente de la empresa, que está mal organizada.

    Pero nuestro cerebro, incluso siendo muy muy vago, es un claro ejemplo de excelente organización. Otra cosa es dejar que se oxide, siguiendo la inercia de la corriente social que más tira de ti, en el caso de que sea la normativa correspondiente a la SAD. Entonces tienes ese adn social negativo, del que vamos hablando «poco a poco».

    Ya hemos hablado estes días de la recuperación temporal (en la RAM/MONR, nuestra mesa de trabjo) de recuerdos grabados en nuestra memoria principal (ROM/MRP, nuestro enorme archivador bien organizado… quien lo tenga, porque la apalicación organizadora no viene de serie!). Ahora toca empezar a decir cosas sobre esa máquina tan perfecta que tenemos encima del pescuezo.

    Esa «máquina», que no tiene nada de máquina y que algunos seres humanos, precarias versiones de homo sapiens , decidieron algún día «empeñar» (al poder establecido), a cambio de un poco de dinero (o de mucho mucho). Y que, por cierto, es muchísimo más compleja y operativa, ya de fábrica, que un simple cerebro electrónico. Y seguirá siendo por mucho mucho tiempo.

  • Y a veces no es un exceso de …

    … elementos visuales…

    … lo que complica la LECTURA DE IMAGEN. Solo nos faltarán elementos informativos (datos), que nos puedan ayudar a descifrar lo que estamos viendo. Por eso la gran importancia de la memoria. Del conocimiento previo.

    Si no tenemos idea de aerogeneradores, ni de perros o de perras e incluso de personas o de pinos, ¿qué podemos decir de la imagen propuesta? NADA.

    ¿Cómo vamos a pensar que se trata de la parte alta de un monte, cuando nunca hemos estado viendo, aunque fuese en fotos, una pista de montaña?

    O que son pinos, con dificultades de crecimiento, o productores de energía a partir del viento, que tanto azota la cumbre de un monte…

    ¿Nos meteremos en la cabeza, que el hecho de leer una imagen, verla en profundidad, es mucho más difícil que leer un cacho de texto?

  • Y si pasamos un poco de los planos «por separado»…

    …. ¿qué podremos decir del conjunto?

    O de lo que podemos también llamar, una visión panorámica.

    Porque si el primer plano puede ocultar algo de lo que «hay detrás», aquí resulta difícil no perderse mirando lo que «hay delante».

    Desde luego nada nos evita, en ambos casos, el esfuerzo de observar con atención, si queremos ver algo.

    Porque todo el conjunto se forma a partir de sus elementos. Así que volvemos a necesitar su cuidadosa disección.

    Lo ya repetido : ver es algo más que poner los ojos frente a una realidad.

  • Como mínimo, siempre hay un primer plano…

    … y también un plano de fondo.

    Y en el medio de ambos TODO. O casi todo. Y decimos casi, porque no todo está explícito, como ya hemos repetido bien de veces. Hay cosas en ese medio, que pueden no ser visibles en una primera o segunda visión, como ya dijimos. Y vamos a hablar de ellas a partir de ahora. Ya no es solamente un problema de usar filtros o no. Ni de lo ya hablado, por encima, cuando reflexionamos sobre el papel del encuadre y el enfoque, al tratar de ver lo que miramos.

    Tampoco nos referimos, en este caso, a las arenas que forman la playa o a las moléculas que forman el mar. Como indicamos el otro día, eso es materia de reflexión posterior, cuando queramos profundizar en la materia «más adentro»(y en su íntima colega, la energía).

    Ahora toca reflexionar sobre el imprescindible papel de la memoria en el mecanismo de la visión. En lo que podemos llamar la visión completa(da). Porque quien no haya visto en su vida una palmera no sabrá/podrá ver la corteza de una palmera en primer plano. Para el que no la conoce, puede ser «cualquier cosa». Volvemos a incidir, como no, en la vital importancia de la memoria ROM/MOR. Sobre todo para no caer en un uso reducido a la memoria RAM. Que podemos también denominar Memoria No Organizada ni Registrada (MNOR), de uso exclusivamente temporal. La que podemos considerar memoria típica «de los chapones».

    En este caso playero, por ejemplo, quien no haya leído, como mínimo, un relato marino, no podrá imaginar que al fondo se está viendo (si miras con atención) el típico islote mediterráneo.

    Y eso es, nunca lo olvidemos, porque lo que tengamos grabado en nuestra memoria, será fundamental para llegar a puerto en la gran aventura de la visión. Ese complementar lo visto, que decíamos antes. Algo así pasará cuando logremos «ver» usando el tacto, el gusto, el olfato o el maravilloso oído (ah, la música, también con «sus planos»).

  • Además un primer plano siempre asombra,…

    … pero también quita mucha información.

    Porque el primer plano oscurece, en cierta medida, el fondo. O lo que hay arriba, abajo o a los lados. Nada se puede ver (en principio), que no sea esa cara, por ejemplo, que parece «tapar» todo. O dicho de otra forma, aparecen diversos muros filtro virtuales, que nos pueden difuminar la imagen que estamos mirando. Es decir, no podemos nunca quedarnos con lo primero que vemos. Siempre es necesaria una revisión. El primer plano nos descoloca visualmente e incita a ver solo las apariencias. No hay que ser fan de series de polis, para notar lo importante de una buena observación de la escena de un crimen. Hay detalles que se nos escaparán en dos o tres visionados previos. Siempre hay que volver a revisar lo mirado, por si no vimos algo en miradas anteriores. Nada que no se trabaje en otra parte de este blog.

    Y aquí aparece de nuevo el problema de la paja y el grano. A veces se tiene que mirar muy a fondo algo, para observar lo que no se ve a primera vista. No deja de ser un asunto de filtros. Que aumenten y ayuden a fijar la atención en lo que miramos. Recordemos incluso el uso de gafas especiales para luz UV, por ejemplo.

    Y por eso se tiene que profundizar, mirando cada vez más adentro de esa realidad a la que nos enfrentamos. Hay que separar mucha paja. Sobre todo si alguien quiso confundirnos, para que tomemos un camino de investigación equivocado.

    Entonces, ¿para qué puede valer tanto cine y tanta TV?

    Aprender, cada vez más, es lo que nos diferencia realmente de los otros animales. Su instinto no les deja aprender mucho más allá de lo que aprenden en su etapa juvenil. Luego ya es formar conocimientos superpuestos (mecánicos), sobre el material asimilado en su etapa de maduración. Pero su conocimiento no evoluciona, como sí lo hace el nuestro. En esto (evolucionamos mentalmente)nos seguimos diferenciando en mucho de los algoritmos llamados «inteligentes».

  • Porque, no lo olvidemos, hay demasiados muros, …

    … que hacen ver lo que no existe.

    Porque al intentar atravesarlos son capaces de trasladarnos hasta un mundo que nos supera. Tan lleno de horrores inimaginables, para un ser humano, que nos van a dejar no solo exhaustos, sino realmente muy perdidos mentalmente.

    No sabremos ver por dónde va la senda que estamos recorriendo. Incluso podemos perder de vista el motivo de nuestra marcha.

    Y en este aspecto de perdidos y aterrorizados, nos igualamos con todos los seres humanos que llegan a un muro invisible («para ellos»). Sea visual, auditivo, táctil, oloroso o sabroso. Como decíamos «ayer», no solo los humanos videntes sufren la aparición de muros «invisibles», en relación al sentido o sentidos que le faltan.

    igual que decimos que las imágenes se leen, hay que decir que todos los problemas de los sentidos se pueden resumir en el de la vista. Simplemente por se el más frecuente, y porque, sobre todo, la mente receptora de los sentidos está ubicada en un recipiente único y multiconectado : el cerebro.

    La esencia del problema, para cualquier sentido, repito, es que lo que no existe fuera puede muy bien «existir dentro». Pero sobre esto ya volveremos, una vez que crucemos el río del pensamiento. Algo tocamos el pensamiento emocional, ahora toca pasar, una vez presentada la importancia del lenguaje, por el pensamiento racional.

  • Incluso mucho antes de que…

    … tú mismo hayas nacido!!!

    Cuando siendo un feto sin el sentido de la vista, ya estabas sintiendo lo necesario para poner tu atención en lo que te rodea. Ya tenías un mínimo de madurez cerebral, para saber a ciencia cierta, que ibas a depender el resto de tu vida (no imaginada aún), de como organizaras los signos vitales que te llegaban : un latido, la suavidad de un fluido, el apagón de una sensación rara «como sed o hambre»… todos los datos que se iban acumulando, lo mejor organizados posible en una ROM/MOR, que ni por asomo estabas capcitado ni siquiera para imaginar su existencia.

    Y, lo malo, es que algunos seres humanos llegan a adultos en circunstancias muy parecidas. Aislados de la realidad, voluntaria o involuntariamente.

    Es como si no hubieran podido salir del «útero adolescente». Les falta el líquido protector e incluso el cordón umbilical, con su propio ADN. Por lo que salen a su adultez con una mochila muy precaria. Casi vacía de herramientas para defenderse (y atacar) en su nueva etapa de adulto humano. Además en un ecosistema mucho más duro que el que «sufrió» hasta ahora.

    Porque la mochila adolescente, que ya empezó a llenarse en la etapa infantil, no deja de ser una metáfora del cordón umbilical, que nos tenía unido a nuestra madre durante su embarazo.

    Una vez paridos, ya solo nos queda ir cogiendo de aquí y allá, diversos conocimientos, que nos servirán de herramientas para defendernos como adultos. En cierto modo son los huesos, para usar siempre en modo positivo, que descubrió el humanoide peludo de la peli del Kubrick. Con ellas seremos capaces de adaptarnos a los cambios del ecosistema donde nos toque vivir.

  • Porque, si te FIJAS bien, puedes VER…

    … cuerpos humanos abandonados.

    Y entonces ya no entra solo la memoria visual a trabajar. Hay otras cosas en tu memoria que se van a levantar sin permiso, de sus cómodas camas. Y hacer de tu espacio mental un campo de batalla.

    Es entonces cuando decimos que entran las emociones a remover esos cuerpos de tal forma, que se hacen como electrones en busca de cualquiera parte donde perderse (de tu vista). ¡Pero no «se pierden»!

    Hay que fijarse (atención) y hay que tranquilizarse (mínima emoción), para tener una buena visión de la realidad. ¿A qué ahora ya no parece tan simple esa diferencia básica entre mirar y ver?

    Pero ya no estamos en ese paso, diferenciar entre mirar y ver, vamoso avanzando : ahora hablaremos de las diversas formas de ver.

    De dejar las emociones, por ejemplo, para cuando hayamos visto lo esencial de la realidad que estamos mirando. Por ese motivo, un policía no se puede involucrar en una investigación donde se halle emocionalmente unido a una víctima. No podrá ser objetivo.

    Y ya hemos hablado de filtros lo suficiente, como para entender que un filtro emocional, mientras observamos la realidad es todo menos conveniente. Es un muro filtro contra el que se va a estrellar nuestra inteligencia racional, porque todo el campo de visión lo tendrá controlado la inteligencia emocional. Y eso no es ver, es, como en los sueños, alucinar.

  • Pero con el agravante, de que el cuerpo a ver…

    … se mueve al azar constantemente.

    Es como si nuestro Wally se fuera moviendo por la imagen, entre otros wallys que resultan (a primera vista) indistinguibles. Y no quiere decir que la seca hoja del castaño, o la espina traidora del cactus, ya no digamos el pobre Wally perdido… enloquezcan en modo browniano, y le entre una especie de baile de San Vito. No. Estamos hablando de un movimiento más bien estático, en lo visual (ojos), pero muy dinámico en lo mental (neuronas), debido precisamente a esa carga emocional que no nos deja observar con atención. Esa atención que es fundamental para poder ver lo que miramos.

    Ni la hoja, ni la espina, ni Wally se cambian de sitio en la realidad que conforman. Pero su reproducción mental (la película que se está grabando en nuestro cerebro) si que se va formando a partir de una serie de partículas visuales, que se van trasladando a la velocidad de la luz, entre las diversas neuronas, que van a formar el circuito/archivo mental. Y un archivo que puede recoger muchos más detalles adjuntos a la imagen, que los que realmente se hallan incrustados en la realidad que estamos mirando. Es como si «nacieran» elementos visuales, que no están en la escena real que estamos viendo. O no son tal como «los grabamos».

    Ya hablamos de las emociones, pero también actúan todos los elementos difuminantes que existen en la realidad que estamos mirando. Ya sin contar la gran cantidad de despistadores datos, que vienen de la memoria ROM/MOR, están los datos poco fiables que rodean la parte de la imagen «oculta» (en principio). Esos que velarán parte de la realidad mirada y nos dificultan introducir nuestra «mirada cerebral», dentro del entramado de tanta paja y poco grano, que forman la realidad observada.

    Viene a ser como cuando queremos observar un objeto que se halla rodeado de neones (luces chispeantes) y demás tribu disipadora visual. Nos cuesta una barbaridad distinguir alguna línea real, entre tanto rayo virtual. Excesivamente coloridos y llamativos. Hasta deslumbrantes y nocivos.

    Así que no es nada fácil, incluso la parte de la realidad observada puede estar totalmente estática. Pero nuestra mente va mirando a cien por hora, especialmente si no somos policías muy avezados, o estamos involucrados emocionalmente en aquello que miramos tan fijamente.

    Viene a ser algo así como «ver en movimiento». Algo que las cámaras de fotos solo pudieron lograr, una vez que fueron electrónicas.

  • En cierto modo, es como buscar una hoja…

    … en un castañar otoñal.

    Porque todas las hojas son casi iguales pero, al mismo tiempo, muy diversas. Sí, tienen algo de «cuánticas». Tal como le pasaba a las espinas del cactus, iguales pero diferentes. Son muy variadas. Y sin saber siquiera la probabilidad de encontrar una determinada. Como un electrón en una nube de carga atómica.

    Queremos ver una de ellas, pero resulta una tarea imposible, sobre todo si no sabemos muy bien «lo que buscamos». Por mucho que miremos el suelo, nada positivo nos dirá, si no somos capaces de hacer intervenir diversos filtros mentales. Como se dice en otros momentos ,»hacer actuar a los diversos departamentos operativos, que conforman nuestro cerebro». Sin olvidar, como dijimos ayer, que debemos evitar que otras capacidades humanas genéticas, como la inteligencia emocional, nos pueda desviar de nuestra atención. Necesitamos cierta emoción para buscar lo que queremos ver, pero sin que nos impida usar los filtros de visión pertinentes.

    Toda referencia que nos de la ROM/MOR es poca, para cuando queremos atisbar algo concreto. Y por eso, aprender desde crías resulta imprescindible. Nada de lo que nos pasa, bueno o malo, debe ser usado sin sacar alguna buena consecuencia.

    Y cuando tenemos memoria, incluso si es temporal (tipo RAM/MONR), debemos aprender a usarla con eficiencia. Nada de memorizar mecánicamente algo que se va a desprender de nuestra menta, tan pronto como nos relajemos un poco.

    Eso es lo que pasa cuando chapamos para un examen, que, una vez realizado, se convierte en un suelo como el de la imagen : imposible de encontrar en él nada significativo. Todo estará formando un caos de datos inconexos. Y a algunos, con el estrés, se le ensuela la memoria antes del examen.