Etiqueta: aprendizaje

  • Porque el problema es que hay demasiadas mentes alrededor,…

    … que quieren entrar en la nuestra.

    Y tantas que no las podremos contar. Y todas con sus propias alucinaciones. O visiones correctas de la realidad, según ellos. Pero, lo más importante, casi todas pueden ser «invisibles» para nuestra propia mente. Aunque su influencia en lo que nosotros vamos a ver pueda hacerse notar, y mucho. El fenómeno actual del influencer internauta no es nada nuevo, ya existía desde la antigüedad más clásica. En Grecia y Roma se seguía, en cierto grado, lo que decían «los entendidos». Los filósofos, para el saber. Y siempre, a los políticos que tenían el poder. De hecho todos fuimos algo socráticos o algo aristotélicos. Y siempre amantes de seguir al poder. Y aún mucha gente lo sigue siendo.

    Y ASÍ nos seguimos comportando. Aunque el supuesto homo sapiens que presume de «entendido/entendedor», sea uno de los mayores ignorantes posibles. Es la ley del «influencer», también llamado gurú. Primero se hace con el poder de influir, y luego influye. Es la clásica dinámica del poder.

    ¿Qué tal si hablamos de la importancia del pensamiento emocional, a la hora de ver lo que miramo? O aún peor, el pensamiento considerado falsamente racional, que nos puede llevar a pensar que lo visto es la realidad, incluso sin que tengamos datos suficientes. Aunque todo sea una mera asunción de lo que nos dicen que debemos ver. Aquello que decíamos hace tiempo, cuando hablamos de que el cerebro necesita departamentos para analizar las medidas y otros factores que nos dirán si son de fiar los datos que nos entran. Son los «famosos» filtros propios.

    Así que toca entrar en un apartado de estas reflexiones blogueras, donde «veremos» que la influencia externa a nosotros es mucho más importante de lo que solemos pensar.

    Porque no es un mero asunto de planos, o de poner atención, de sentir curiosidad… incluso de tener una ROM/MOR bien organizada. El probelma centaral e sque hay muchas mentes pensando por nosotros. O , lo que es lo mismo, diseñando nuestros pensamientos y, para colmo, hacernos creer que son propios. Y, para más inri, los más importantes inductores no son los que pululan por la colmena llamada playa. O el estadio de fútbol, el gran mercado o la megasuperficie comercial. Ellos suelen ser abejas obreras como nosotros.

  • Una enorme revolución en relación…

    … al libro impreso!!!

    Y si no, que se lo pregunten a Andrés, el hermano músico del Moncho en La lengua de las mariposas, que se tuvo que enamorar platónicamente de una china, gracias a una enciclopedia en papel, donde salía la imagen de una joven mujer china.

    Eran otros tiempos y las distancias terrestres se podían considerar siderales. La China Popular o la China de Taiwan eran territorios casi marcopolianos. Lejanas y muy misteriosas tierras, dónde solo los británicos habían conseguido apoyar sus coloniales garras.

    Y por los cines de barrio solo se dejaban ver los seguidores de un Fu Man Chu de pacotilla. Incluso más estereotipo que un Chinatown by Hollywood.

    Y sí, uno no necesita ser un Petrarca para enamorarse platónicamente de una enigmática Laura. Llega con ser un músico gallego como Andrés, que ni tocar bien el saxo sabía, hasta descubrir que un amor, por muy platónico que sea suele ser una de las fuentes energéticas más poderosas del universo.

    Hasta te hace tocar un pasodoble, como si te saliera de algún lugar de tu mente, una ubicación que tú desconocías por completo. Esa es la mente del Descartes, es decir «su» alma, la que piensa y la que siente.

  • Y ya no digamos …

    … usando un móvil!!!

    Donde tenemos muy «cerca», a veces demasiado, muchos datos de lo que estamos viendo. La pantalla de cualquier dispsoisstivo nos puede taragar la acaapciadada de edisceernir los detalles concreteos delo que vemos. Nos da demasiada información, lo que nos impide concretar la visión con cierta calidad.

    No ayuda el exceso de pixeles (artificiales) a ver mejor la imagen obtenida.

    Porque el ruido de fondo, sea visual o auditivo, como si se trata del gusto o del tacto, no ayuda a concretar las imágenes. Las puede incluso oscurecer.

    Y no es un problema de la IA, ni mucho menos. Varias cabezas con IH nos pueden desvirtuar tanto lo percibido por alguno de los sentidos, que quizás no haya peor ruido que ese. El de las IH. Sobre todo si se consideran amigos y nos creemos que, lo que nos digan, puede ir a misa.

    Nada como un mal consejo «amigo», para tener que darse de bruces contra la jodida realidad.

  • Todo tipo de instrumental…

    … por ejemplo, una cámara…

    .. que nos acerque lo mirado. Además de favorecer un encuadre y dejar constancia grabada, para revisar así lo que hemos fotografiado. Una forma de poder pensar mucho mejor en lo visto.

    Y una forma de aprender, aunque no lo parezca, a mirar la realidad con mucha más atención de la normal. Y desarrollar una buena capacidad, para ir observando como esta se divide en los planos de los que ya hablamos. De saber dónde indagar mejor, para ver aquellos detalles que nos pueden ser más interesantes de esa realidad.

    Una cámara de fotos, por ejemplo, viene a ser como establecer un cordón umbilical entre nosotros y la realidad. Nos acerca, nos introduce en aspectos que ni siquiera eran percibidos conscientemente. Como pasaba en aquella peli llamada Blow Up.

    De hecho suele ser muy típico notar matices de la cara de una persona, cuando un fotógrafo con chispa le trata de pillar ese momento en que se le descontrola algo su rigidez facial, cuando se relaja, y luego contemplamos un rostro que no suele ser posible ver muy a menudo. Y con él nos cuenta muchas más cosas.

    Sí, el arte de la fotografía enseña mucho sobre el arte de ver. Ayudando a diferenciarlo, además, del simple fenómeno visual de mirar.

  • E incluso usar un instrumental que…

    … nos ayude a observar con mayor calidad.

    Porque, para tomar medidas, y apreciar así mejor lo que vemos, es necesario poder aproximar nuestros ojos al objeto que estamos observando. Mirar lo más cerca posible aumenta la calidad de la imagen, que se graba en nuestro cerebro. Porque, recordemos que los ojos solo son la puerta de entrada, nuestra visión vive dentro de nuestro cerebro.

    Y nunca olvidemos que se trata de observar con atención a nosotros y a los otros. Y que los otros se observen con atención a ellos y a nosotros. Lógicamente no hablamos de observar insectos.

    Porque de nada vale observar a los demás, si no lo hicimos antes con nosotros. Más adelante reflexionaremos sobre el papel del espejo, para mirarnos con atención.

    Y viceversa, quien no se observó a sí mismo poco puede observarte a ti. Esta parte es lo típico del cotilleo, donde los que más cotillean, son los seres humanos que menos se han observado a sí mismos. Son los menos socráticos del universo.

    Y esta segunda parte (del cotilleo) es fundamental, sobre todo, cuando acudes a consultar con un psicólogo o (peor?) un psicoanalista.

  • Porque estamos hablando de ver…

    … y de sus grandes dificultades.

    Porque ya vimos con el cubismo, que no solo es un problema de ir separando planos visualmente, sean pictóricos o cinematográficos, simplificando así los elementos que formarán la visión «casi definitiva». También se podían entremezclar eses planos, haciendo q ue la realidad tome unas formas más bien fantasmagóricas, casi indescifrables. O, como pasaba con la cara cubista picassiana, nos muestra los planos descontrolados y hace aparecer en primer plano algo que, realmente, está situado «por detrás». Es decir, que el pintor nos ponga en primer plano algo de un perfil, que ni siquiera se puede ver (el lado oculto de la cara), por estar tapado por el objeto que también ocupa ese primer plano (en una cara de perfil, la otra mitad de la cara, por ejemplo).

    Así que toca, como si fuéramos científicos, reorganizar el caos aparente, que tenemos delante, para que se imite lo más posible a la realidad que estamos mirando.

    Y esta tarea también tiene su arte. Y, como llevamos diciendo, su ciencia.

    ¿O aún no tenemos claro lo que tanto repetimos : ver lo que miramos es, generalmente, muy difícil?

    Casi tanto como mostrarle nuestro afecto a eso que estamos viendo, sobre todo en el caso de que sea un ser vivo animal (racional o irracional).

  • Caray, pero si tenemos…

    … algo llamado NEURONA!!!

    Ándale ya, ¿y qué será eso que llamamos neurona? Acaso es algún tipo de célula fundamental, para que funcione ese complejo mecanismo que llamamos cerebro. Que no es otra cosa, como se notaba en la imagen del otro día, que un conglomerado de circuitos neuronales, que se van construyendo poco a poco, en función de los conocimientos que vamos adquiriendo.

    ¡Y que se van fijando en ellos!

    Unas neuronas se unen a otras, formando ese circuito neuronal, que va a ser el archivo memorístico, donde guardar todos los datos que entran en el cerebro. Siempre bien organizados, para que puedan ser usados rápida y efizcamente, cuando se precisen en otro acto cerebral de conocimiento.

    Y REPETIMOS, nada que ver con el circuitado de una computadora electrónica, por muy siliconados que tenga sus chips y los circuitos que ellos pueden montar. También se pueden llamar redes neuronales, pero son tan parecidas al circuitado neuronal humano, como las cloacas romanas se parecen a los surcos urbanos medievales, por donde circulaban los restos de la mierda casera, con todos sus microbios a flor de piel, para ser depositados en la piel de los sufridos «burgueses» (pobres).

    Estamos POR AHORA a años luz del «cerebro» electrónico de una computadora. Realmente la comparación anterior es poco científica. Y eso aunque esté superactualizado durante el próximo siglo (por lo menos). No es un dios lo que nos separa de ellos, es nuestra capacidad de evolución en el proceso de pensar, que proviene de varios millones de ensayo y error, por parte de la naturaleza (sea lo que eso sea). Y aunque actualmente seamos demasiado mediocres, para ponernos como modelo adelantado en cualquier competición de PENSAR.

  • Y, ¿qué narices puede haber en «eso»…

    … que llamamos cerebro?

    ¿Muchas cosas? O pocas, porque va a depender del uso que le demos desde que nacemos. Porque usar, lo usamos, incluso, cuando aún estamos en el útero materno. O acaso ¿no interaccionamos con nuestra progenitora, desde que somos un «simple» embrión? ¿Ya no recordamos aquel desasosiego, del que hablamos hace tiempo?

    En el útero ya se nos forman las primeras impresiones/grabaciones, que vamos recogiendo del entorno uterino. En él interaccionamos con el cuerpo materno. Y no solo recibiendo comida y el tic tac de su corazón. También múltiples sensaciones indefinidas, que se transmiten desde el resto del cuerpo de mamá, hasta las profundidades uterinas. Incluido, como no, el posible desasosiego materno.

    Los primeros días el embrión xa está recogiendo datos del entorno. Ya se van formando los primeros circuitos neuronales, esas arrugas típicas de nuestra masa encefálica. Aunque sean tan «simples» como «sentir calor», como «sentir placer» o como «sentir cierto desasosiego» por ese «algo» que le está pasando a tu madre.

    Aún no podemos ver, pero ya tenemos que aprender a «leer» los datos recibidos. No son aún palabras ni imágenes visuales, pero se tienen que recoger en eso que va a ser tu memoria ROM/MOR, que se está desvirgando, en ese momento crucial en que te conviertes en un feto humano. Por ejemplo los sonidos del corazón materno y, por ejemplo, algún tipo de sensaciones táctiles. Incluida la mano de tu progenitor (o quien sea) que apoya su mano ( o el ecógrafo) en el vientre de tu madre.

    No lo olvides, esas sensaciones no visuales son las primeras que entran en tu cerebro «en formación». No las minusvalores , para lo que que te queda de vida.

  • Pero no nos engañemos, todo el truco está…

    … dentro de nuestro CEREBRO.

    Sí, ese cerebro que los incultos neuronales tildan de «engañabobos». Como si no supieramos de sobra, o debieramos saber, que un cerebro bien organizado no se equivoca prácticamente en ninguna de las visiones que nos deba grabar. Pueden faltarle datos, pero nunca nos engañará. Entre otras cosas porque no tiene entidad propia nada «fuera de él»: es él , el que nos piensa y nos hace existir como seres humanos!!! Para más chicha en la página dedicada al Descartes.

    Co ya dijimos, si la empresa no sabe organizar sus departamentos, que no le echen la culpa a un departamento en concreto. La culpa es exclusivamente de la empresa, que está mal organizada.

    Pero nuestro cerebro, incluso siendo muy muy vago, es un claro ejemplo de excelente organización. Otra cosa es dejar que se oxide, siguiendo la inercia de la corriente social que más tira de ti, en el caso de que sea la normativa correspondiente a la SAD. Entonces tienes ese adn social negativo, del que vamos hablando «poco a poco».

    Ya hemos hablado estes días de la recuperación temporal (en la RAM/MONR, nuestra mesa de trabjo) de recuerdos grabados en nuestra memoria principal (ROM/MRP, nuestro enorme archivador bien organizado… quien lo tenga, porque la apalicación organizadora no viene de serie!). Ahora toca empezar a decir cosas sobre esa máquina tan perfecta que tenemos encima del pescuezo.

    Esa «máquina», que no tiene nada de máquina y que algunos seres humanos, precarias versiones de homo sapiens , decidieron algún día «empeñar» (al poder establecido), a cambio de un poco de dinero (o de mucho mucho). Y que, por cierto, es muchísimo más compleja y operativa, ya de fábrica, que un simple cerebro electrónico. Y seguirá siendo por mucho mucho tiempo.

  • Y a veces no es un exceso de …

    … elementos visuales…

    … lo que complica la LECTURA DE IMAGEN. Solo nos faltarán elementos informativos (datos), que nos puedan ayudar a descifrar lo que estamos viendo. Por eso la gran importancia de la memoria. Del conocimiento previo.

    Si no tenemos idea de aerogeneradores, ni de perros o de perras e incluso de personas o de pinos, ¿qué podemos decir de la imagen propuesta? NADA.

    ¿Cómo vamos a pensar que se trata de la parte alta de un monte, cuando nunca hemos estado viendo, aunque fuese en fotos, una pista de montaña?

    O que son pinos, con dificultades de crecimiento, o productores de energía a partir del viento, que tanto azota la cumbre de un monte…

    ¿Nos meteremos en la cabeza, que el hecho de leer una imagen, verla en profundidad, es mucho más difícil que leer un cacho de texto?