Claro, siempre que no nos empeñemos en que NO lo queremos aprender… como pasa con el alumnado preadolescente, que empieza el curso de Ciencias Naturales en cualquier septiembre … Suele pasar que el 60% de ellos, por lo menos, no están por la labor. Ya empiezan «pasando de ti»…
Ante la imagen de la mamá robot dirían enseguida : ¿Y para qué quiere leer un libro ese robot?
Ellos se creen que lo aprendido por un robot es por ciencia infusa. O por tener todo lo sabido metido en un cartucho, como si fuera un vídeojuego.No se les ocurre pensar que también los robots tienen sus procesos de aprendizaje… solo que ellos lo hacen con una superaceleración… y con menos vagancia, pero tienen que aprender!!!
Incluso con una entrada USB, la CPU del robot tiene que organizar en su cerebro toda la información que le entra… aunque tiene la ventaja de que ya le puede venir totalmente organizada. Pero es peor, si ya le viene hecho el trabajo, entonces, porque no tiene una IA, que debe ir mejorando su capacidad organizativa con la experiencia que va adquiriendo. Es un simple algoritmo repetitivo. No evoluciona.
Antes de existir las memorias electrónicas, que se pueden borrar fácilmente, eran los libros los almacenes de conocimiento.
Entre las muchas insuficiencias «humanas» que tiene la mamá robótica de I am mother, echamos de menos su sonrisa. Ni la tiene, ni mucho menos le notamos la capacidad de reír, aunque la tuviera enlatada… no es lo mismo.
¿Cómo aprenderemos a reírnos, si no tenemos un ejemplo claro de que es la risa?… ¿Y quién no debe acercar la risa a nuestra vida… nuestra madre… o en su defecto, el padre o algún familiar… pero que sea rápido, porque los biogenes necesitan refuerzo lo más pronto posible.
Y si no hay refuerzo de la empatía que se intercambia entre madre y cría, ¿cómo construir la sonrisa? O hacer que se sienta el placer de estar juntas.
La caricias de mamá son cruciales, ya lo decíamos ayer, para sentirse seguro en la nueva realidad que nos toca vivir. Pero hay una caricia, que no supone contacto corporal, aunque es vital para animar al bebé. Y es esa sonrisa de mamá cuando está con nosotros… no hay nada comparable, algo que nos pueda llenar de mucha tranquilidad y placer. No es la inexistente felicidad, de la que se habla tanto, pero será siempre lo que recordaremos como el instante en que más cerca hemos estado de tenerla apretujada entre los pliegues de nuestra joven piel… Porque no podemos razonar aún, pero nuestra incipiente inteligencia emocional está muy cerca de notar que eso que sentimos es una forma de estar en un paraíso.
Y todos sabemos que una risa artificial, no sentida, aún en la boca de un humano, no refuerza la empatía, sino todo lo contrario, se aprende a sentir la antipatía, a desconfiar de esa falsa sonrisa, ya antes de empezar a andar. O sea, ¿de dónde vendrá, que el rictus más común en el ser humano, sea el de la antipatía, en vez de ser el de la simpatía? ¿Ganamos algún concurso especial, para que los humanos no sepamos sonreír con sinceridad?
Retocamos el lema de la Universidad de Salamanca (España), para decir que mamá robot no puede dar todo lo que da una mamá humana. Ni por asomo… Y dudamos , desde luego, que una evolución profunda de una IA pueda llegar a igualarse con una IH… sobre todo si la IH sigue evolucionando. No olvidemos que el paso de neardental a homo sapiens no supone un cambio de especie… solo es una muestra de evolución intraespecífica. Mejorar la IH es el futuro de la humanidad. No es un salto para dar en una especie suprahumana, solo es una mejoría importante de su inteligencia.
Y es que, comparar la madre de la imagen, suponiéndola que es «auténtica» (no de pose), con cualquier mamá robot, es comparar un tronco seco, con el árbol vivo, que da lugar a él, cuando se muere. Como ejemplar de ser humano que es, una madre es mucho más que un cuerpo y, mucho más, que lo que podíamos llamar instinto materno de un animal irracional. Porque Una madre es un conjunto de acciones, racionales y emotivas, que tiene como idea principal la misión de proteger a la cría que llevó nueve meses en su seno. Y por eso antes le llamamos «auténtica», porque no llega con ser mujer para ser madre.
Y tiene que ser la enorme y profunda experiencia de la madre naturaleza, la que convierta en una verdadera madre. No en un sucedáneo, por muy mejorado que esté técnicamente. Porque una madre no es solo un útero natural, ni una serie de normas básicas para el cuidado de su feto… ser madre natural, es un complejo entramado de caricias a su bebé (y el buen trato a su feto), de gestos que van conformando el nuevo universo del bebe y que, como pasa con las caricias, va dándole la capacidad de sentir el placer de esas caricias, e incluso aprender a reírse como lo hace su mamá.
Y ya no digamos que aprenda a comunicarse, no solo mediante gestos, sino usando las palabras, que su mamá va sembrando poco a poco. Hablándole, aunque no le entienda en principio… pero ya dijimos que, de oído, el feto no está mal, y mucho menos de bebé. Tiene que captar la sonoridad de las palabras, para que luego le sea fácil captar su significado. Porque sí, también tiene que aprender un bebé a notar cuando su mamá está cabreada, por él o por el resto del mundo. Porque mamá robot no tiene su risa!!!
Advirtamos que estas entradas, donde se usan madres robóticas, no es para echar abajo la ideología que pueda defender este tipo de «madres», Aquí no tienen sentido científico, sino para usar sus características de madre artificial, para desmontar a las madres humanas, que se le pueden parecer bastante.
La llamada normalidad no existe en un mundo real, solo existe en matemáticas… en ese universo, cosas como la media aritmética pueden indicar lo que es «normal» o no, en una serie de resultados de un problema.
Pero en el mundo real, se usa mucho un concepto de normalidad, que es totalmente arbitrario, ya que depende de quien ostenta el poder, o la mayoría de votos, si hablamos de una democracia formal…
Y, por eso, decimos que, una madre humana dará una cría humana «normal», si la deja madurar de acuerdo con las leyes de una sociedad que funciona democráticamente.
Pero en la realidad, donde no hay sociedades verdaderamente democráticas, no se puede ser normal. Porque, como pasa en una sociedad robótica, la normalidad son las normas que marca esa sociedad dominante. no democrática (la SAD). Ya que la sociedad no dominante, no tiene voz.
Sea la sociedad que sea, solo hay dos posibilidades de avance : siguiendo el ADN biológico , con refuerzo de un adn social positivo… o seguir el camino que marca un adn social negativo. Estamos, pues, hablando de sociogenética.
Este final, un poco increíble, es glorioso, si pensamos en el futuro de la humanidad.
Y tiene mucho que ver con nuestro decidido apoyo a la teoría de que el ADN prevalece sobre cualquier adn social negativo, que se intente injertar en una cría humana. Al final puede ser recuperado, al menos en parte.
Puede que no se recupere todo lo que tiene escrito, pero, en esencia, se podrá recuperar el deseo de libertad que tenemos en él marcado.
Y además liga muy bien con el carácter protector de la madre humana (la verdadera), ya que prefiere morir para que la hija pueda ser libre… y tal como es… Lógicamente se supone que su programa, como pasa con las tres leyes, no le permitiría salir del refugio, apoyando a los «hijos» que marchan.. .de alguna forma se «desenchufaría»… en el fondo no necesita que le disparen.
Y es que el quid de la cuestión se halla en esa frase que le dice a la hija : Ya estás preparada… porque, de alguna forma, el objetivo final de los creadores de la robot, quedaba superado por esta nueva formulación… un ser humano, capaz de dar su vida por la salvación de otro ser humano… Que es, lo que ella (robot)hace con su hija… pasando de verdad a ser la mother del título, la hija de la robot… y así se cerraba el ciclo, porque (la robot) había conseguido un ejemplar de humano, capaz de reiniciar una nueva civilización humana, más justa y solidaria. Sería la nueva madre de la nueva civilización.
Y llegamos a una de las metáforas principales de esta historia : si no cumples, solo te queda el infierno. Sea como sea ese infierno.
Y mañana veremos la segunda metáfora.
Ahora nos quedamos con el ratón NO infectado, que no vale para estudiar la causa de su enfermedad, según mamá robot, pero vale para mostrar lo que les pasa, a los que muestran curiosidad por saber lo que ocurre fuera (de la secta).
Es mejor quemarlo, para que así desaparezca el cuerpo, y no pueda venir alguien con curiosidad, porque se la apantallaron mal, y decida analizar lo ocurrido.
El castigo es doble. Al ratón, se le quema por atreverse a entrar demostrando la realidad de afuera (que hay vida). Y a la hija , se le hace ver la muerte, para que sepa lo que le espera, si sigue mostrando curiosidad por lo que ocurre afuera (de la secta).
Realmente la clásica promesa de un premio siempre se muda en la ausencia de un castigo… no existe el premio como tal, es un engaño, lo que te ofrecen al final es que «no serás castigado». Y esa es la mierda típica de premio, que te vende «tu» sociedad (tu secta). Ese tipo de sociedad, que aquí llamamos SAD (sociedad adulta dominante). Te premia con no ser castigado, para que sigas temiendo ese castigo… lo que hace toda iglesia.
Cuando aparece la mujer mayor, en la peli, tardamos en darnos cuenta que puede ser un ejemplo de cría humana desechada, por no cumplir los requisitos que tenía programados mamá robot.
Entonces es cuando podemos comprobar cuanto de real tiene lo sospechado : un robot no es humano.
Por lo tanto, no puede sufrir tus dificultades de maduración, para estabilizarse mentalmente, pero tampoco puede aprovechar todas sus facultades para lograra esa estabilización.
Y si decimos que la cría humana tiene que evitar el injerto de un adn social negativo, ¿cómo vamos a quedar impasibles ante el hecho cierto de que una mamá robot, solo tiene que injertar en la mente de la cría humana, una forma de ver la sociedad futura, que no tiene porque ser precisamente libre? Solo necesita que la cría humana se adapte a ella, aunque sea una tiranía, donde, por ejemplo, se siga la «ley del tranvía desbocado», para decidir lo que es justo y lo que no es justo.
Por eso llevamos diciendo que es un biogén que porta nuestro ADN, lel que marca la capacidad de regenerar la sociedad dónde vivimos, una vez que llegamos a ser adultos. Porque si las sociedades humanas se van quedando anquilosadas, no va a ser menos en una sociedad regida por robots, los cuales no son precisamente propensos al cambio, debido a su programación inicial. Y, al revés, pudieran tener alucinaciones inesperadas, que dificultan la interacción humano-robot. Porque nada asegura que un robot no pueda desbocarse.
Y cuánto más maduramos, por algo somos humanos, más notamos las diferencias. Porque notaremos nuestras ansias de libertad, que crecen al ir madurando, y chocarán de frente con la forma de vivir de un robot. Que no las tiene y, por lo tanto, no las puede entender. Da igual lo que tenga en su ROM sobre la libertad, es inútil… porque no puede sentirla. Toda posible conexión afectiva y racional, establecida hasta ahora, se va diluyendo al comprobar las enormes diferencias entre mamá robot y su cría humana.
Y ya no digamos en el cambio crucial de la adolescencia. Si nos parece abismal, en ese momento de explosión, la diferencia entre nuestros padres humanos y nosotros, ¿qué se puede esperar de la relación entre una mamá robot y su cría humana adolescente?
Solo si han conseguido robotizarte un poco, se podría pensar en un cierto arraigo afectivo con la robot… pero ¿qué te puede dar a cambio? , cuando necesitas conjugar la necesidad del afecto materno con la incipiente independencia que se va formando en tu mente…Porque madurar es pensar (más), pero siempre es pensar en libertad… incluida la separación del segundo útero (la casa familiar)… no hay otra forma de pensar.
Y es por ese motivo, que, en la peli, empiezan a aparecer las discrepancias naturales entre la cría y su mamá.
Pero si las mamás humanas no suelen estar preparadas para atender las reclamaciones adolescentes, ¿qué pueden hacer las mamás robóticas, que ni siquiera entienden lo que es la libertad?
Los robots son diferentes. Diferentes si, pero hasta cierto punto… porque hay cosas en las que no se puede ser diferente. Como, por ejemplo, en la pretensión vital de nuestro ADN, esa que solo debe admitir que vivamos en libertad!!!
Y parece simple, pero no lo es. Por ese motivo hay tantos seres humanos , que pretenden quitarte tu libertad y , además lograr que, otros como tú, asumáis que podéis vivir sin ella. Será un adn social negativo, bastante extendido por el planeta adelante.
Ya incluso en los tiempos tribales, cuando aún no se inventara la tiranía de siempre, ni las dictaduras modernas.
Y es que mamá robot, en eso, no es como nosotros (los seres humanos). Ella no tiene la necesidad de ser libre, porque ella fue creada como esclava. No puede saber lo que es vivir en libertad.
¿Cómo puede entender, entonces , que un humano necesite de la libertad como del aire que respira? Simplemente, NO puede.
Pero no solo es mimar al bebé, hay que protegerlo. Hay que acompañarlo en sus primeros pasos.
La cría humana es por definición una cría animal, que debe ser cuidada por sus padres durante mucho más tiempo que cualquier otro tipo de animal.
Ya vimos que esa premisa tan amada por la naturaleza (sea lo que eso sea) ya fue despreciada en la gestación… De un proceso que dura 9 meses en humanos , dura solo un día completo en el útero artificial, según la peli «I am Mother». En un día no se puede hacer un trabajo tan complejo, por muy vitaminado que lo ponga mamá robot.
¿Qué se puede esperar entonces, de lo que tramará la mamá robot, para esta fase de maduración? Un tranquilo, pero muy largo, paso de bebé a preadolescente? Tranquilo, si no sufre malostratos.
¿Qué podemos decir aquí de la teórica compañía (tutoría), que debe tener todo recién nacido? Y de la responsabilidad del adulto, que no cumple con esa obligación natural…