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  • Porque se trata de cooperar, que es…

    … realmente, para lo que la naturaleza (sea lo que eso sea) inventó el asunto del juego. Como pasa con los demás animales, que la maduración sea lenta al principio, ayuda a poder aprender un montón de cosas con tus iguales de madre. O con las posibles incorporaciones de otras crías , que se han quedado solas y tu madre decidió adoptarlas. Precisamente para que no queden indefensas y puedan morir.

    Así que el juego no fue creado por las federaciones deportivas, para poder sacarle cuartos a la gente, como. jugadores y como público. Aunque, si se hacen famosos, pueden ganar mucho mucho dinero, pero siempre perdiendo parte de su vida natural y libre.

    Porque si hay un ejemplo perfecto de ser humano atrapado por un adn social negativo, ese es la figura deportiva, que se cree en la cima del mundo, cuando realmente está en su sima. Pero ya lo decía Cifra, en Matrix, mejor saborear un filete virtual que una sopa hecha no se sabe cómo.

    Y si hay exceso de egoísmo, insolidaridad, codicia por el poder y otras variadas muestras de sociogenes negativos, eso se ve muy bien en los llamados ases del deporte.

    Dejaron de ser niños jugando inocentemente, para ser meros apostadores humanos, en busca de su lugar en la maquinaria social. Y lo peor es que se consideran libres, por ser ricos. Y todo porque olvidaron jugar cooperando, por el bien común del equipo. Por mucho que presuman de ser un equipo de la hostia!!!

  • Y aprender, repetimos, a ganar sin humillar…

    Como dijimos ayer, es fundamental en el juego, saber ganar. La mayoría de la gente no lo entiende así, porque desprecia el saber ganar por el hecho de «ganar sea como sea». Otro sociogén muy característico de una sociedad actual, que fomenta el egoísmo, la insolidaridad, la no cooperación y el acto de humillar al que pierde (cuatro sociogenes negativos de una sola tacada).

    Y esto se aprende todos los días en cualquier entrenamiento deportivo, sea de jugadores infantiles, juveniles o de jugadores adultos.

    Una muestra más de la miseria que supone la mediocridad intelectual y emocional, que nos invade como versión actual de homo sapiens…¿o no?

    Y eso no quita que, todo el profesorado, no se canse de repetir que ellos enseñan al alumnado a jugar para divertirse (incluidos los contrincantes). Vaya chiste.

    Y en el deporte profesional ya no digamos. Además ahí ya entra todo tipo de mafia, cuando los resultados pueden ser fuente de dinero.

  • Y aprender a ganar cooperando…

    En la naturaleza es vital el trabajo cooperativo. Pero en los demás seres vivos esa cooperación, incluso intensiva como en la abeja, no puede hacerse con otras especies, ya que la supervivencia depende de cazar y defenderse, y un animal no inteligente es incapaz de adaptarse a convivir con otro de distinta especie.

    Pero los humanos somos muy diferentes. Estamos obligados a cooperar, no solo con la especie humana, sino con otras varias especies animales y vegetales, siempre que el ecosistema donde vivimos lo necesite… un incendio , por ejemplo. Por eso la naturaleza nos dotó de la inteligencia necesaria, para efectuar adaptaciones algo forzadas.

    Y la socialización, trabajo cooperativo en equipo, no está reñida con la competencia, al revés supone un plus de empatía y solidaridad, al suponer un reparto de alegría entre los ganadores… Porque, además, ganar no es despreciar al que pierde y por ello considerarse mejor persona que él/ellos… Es precisamente al revés, se necesita aprender a compartir la alegría de ganar con los perdedores, y eso supone no pasarle la victoria por la cara, y sí dar muestras de solidaridad, animándolos a que la próxima pueden ganar ellos.

    Saber ganar es aprender a ser comprensivo con el que pierde. Aprender a normalizar la pérdida, para, sobre todo, que no nos amargue, cuando nos toque perder a nosotros.

    Tal como la muerte y las enfermedades, el perder es algo que caracteriza al fenómeno de la vida… Por lo que, ese proceso de normalización, es vital, para evitar la depresión y la entrada de los sociogenes negativos de todo tipo… especialmente aquellos que fomentan el egoísmo insolidario, o la ira que nos impedirá construir amistades…

  • Son esas, que deben esforzarse para aprender jugando…

    Porque sí, jugar no es estar esperando para que los papás o los profes les enseñen las cosas importantes (para ellos) a sus hijos/alumnado… porque se aprende más y mejor en media hora de recreo, que en una hora de charla de papá y mamá, o del profe de turno que le dé clase.

    Y es así, porque en el recreo o jugando en la calle con tus amigos, se aprende lo más importante para una cría humana : a desarrollar su capacidad de empatía y, sobre todo, su naciente capacidad para intentar socializarse… y es importante, porque si no hace eso, además, no juega ni de coña.

    Y, por otro lado, desarrollar esas capacidades cuesta mucho esfuerzo. No salen espontáneas, en muchos casos, y la cría humana tiene que hacer un superesfuerzo para integrarse en el juego… Pero es que, precisamente, ese esfuerzo de integración le hará sentir que desarrolla esas capacidades y, además, lo hará acompañado por el placer que le dará ese cumplimiento.

    Y todo eso, a cambio de la desesperación, si es que no se nota capaz de hacerlo… Pero es que la frustración no es mala, solo se tiene que aprender a llevarla, para que no suponga una mala carga de energía negativa… que se vaya acumulando y te separe aún más del grupo de referencia.

    Y para integrarse (adaptarse al grupo) tiene que trabajarse la coordinación. Algo que no viene en el ADN, pero sale de cuando se combinan las otras capacidades ya iniciadas (la socialización, el movimiento repetido y mejorado, la compartición del placer de jugar en equipo…)… y siempre que, estas, se hayan reforzado por los adultos desde que se nació.

  • Pero… Volvamos a las crías de la segunda fase…

    Unas crías humanas están jugando… lo que no le gusta a mucha gente adulta, o, al menos, si no juegan como «quieren ellos» (los adultos).

    Y es que entramos en una segunda fase , que decimos por aquí. Una fase de maduración para una cría humana, que nada tiene que ver con las fases de maduración de un infante, que se manejan por ahí, entre los estudiosos de la infancia. Sobre todo en la llamada educación infantil.

    Ya dijimos hace días, que, en este blog, se maneja otro tipo de fases. Y la primera es de los 9 meses a dos años, más o menos. Y ahora toca la segunda, que abarcaría de tres a seis años, igual más o menos.

    Debemos tener en cuenta que cada ser humano tiene una forma diferente de madurar, unos van más rápido y otros van más lentos, aún estando en el mismo ecosistema. Porque, para eso, decimos que el ambiente ayuda a moldear al ser vivo, de tal forma, que puede acabar siendo muy diferente en un medio, de como lo sería en otro medio distinto. Siempre resultaba chocante la anécdota que usábamos en clase, sobre la maduración temprana de las preadolescentes tropicales.

    Así que vamos a estudiar, a partir de ahora, como es la historia de los biogenes y sociogenes, en esta segunda fase de maduración.

  • Una  IA (?) nos ayuda a “encontrarnos” por la red…

    Parece que Gemini lo hace algo mejor que Grok… más información y mejor organizada. Eso está claro.

    Solo ponemos una entrada, porque ella ya nos permite avanzar en las reflexiones, a partir de sus propuestas.

    Nos indica tres elementos esenciales para ello : una perspectiva interdisciplinaria, una identidad humana y una interacción social. Son tres elementos que nos llevan a poder analizar la conducta humana, teniendo en cuenta diversos campos del conocimiento científico. Y además nos habla de los matices, que se pueden aplicar en función de cómo sean los analistas.

    Es decir, lo que tratamos de hacer en este blog, ni más ni menos. Como mucho, puede que lleguemos a ser más concretos y algo más profundos.

    Démosle las gracias a Gemini , por su colaboración (gratis). Y llegado a este punto del relato “bibliográfico”… sigamos con lo nuestro.

  • … o sea, la sociogenética de la que hablamos aquí (en este blog)!!!

    Y esto sí que nos corrobora, por dónde van lo tiros de nuestra reflexión sociogenética… Que no es otra que intentar analizar el comportamiento humano, a partir de la influencia del entorno en su base genética.

    Porque nada nos dice Grok de los sociogenes que intervienen como parte influyente… No se pueden vislumbrar en lo que dice de este tipo de atisbos, que nosotros resaltamos : elementos sociales que acaban teniendo una carga genética (no biológica), y por lo tanto, eso, los hace heredables

    Este final del párrafo anterior, es lo realmente destacable de nuestra aportación. Que los sociogenes son heredables, como lo son los biogenes, eso sí, con muy diferente mecanismo de la herencia. Y, precisamente, ahí es donde viene la idea cartesiana del injerto…

    Pero, como somos algo concienzudos (no nos gustan mucho las sorpresas que se pueden evitar)…

    Vamos a consultar con Gemini…

  • Porque, ser adulto humano, es algo muy complejo…

    Porque un puma, por ejemplo, no tiene que preocuparse más que por ser capaz de hacer las cosas que dijimos ayer : alimentarse y defenderse, es decir, adaptarse… pero no tiene que preocuparse por su identidad. No necesita tomar conciencia de que es un puma. Ni siquiera saber que existe… ya viene incorporado todo de fábrica.

    Pero el ser humano no… además de hacer todo eso que hace el puma, para sobrevivir en un ecosistema, tiene una necesidad imperiosa de tomar conciencia de sí mismo… tiene que fabricarse un Yo propio. Ese Yo, quien lo va representar en lo que le queda de vida. Y para eso debe usar su inteligencia racional y pensarse a sí mismo, como nos enseñó Descartes. Para producir ideas con base científica.

    Y eso lo tiene que hacer solo, o casi, a partir de unas marcas muy suaves que lleva en su ADN. Tiene que hacer una lectura profunda de un texto, que solo da unas indicaciones someras, sobre tu comportamiento futuro como ser humano adulto…

    Por ejemplo te dirá que seas empático y solidario, que compitas para defenderte y cazar, pero que no necesitas cazar más que lo necesario. No puedes disfrutar matando… Como no necesitas competir para humillar al contrario.

    Y por eso necesitas que mamá robot te de clases, o mejor mamá humana. Ella te tiene que reforzar lo que traes escrito en tu ADN… Por eso es tan importante la socilaización con los demás, empezando por tu madre. Sin ella no podrías reforzar esas características de empatía, solidaridad, adaptación… porque el modo de cómo adaptarse al ecosistema no viene escrito en el ADN, en él solo te indican la necesidad de adaptarte, pero luego necesitas aprender «el cómo»… y para eso está mamá (y papá, si lo tienes cerca).

  • La gran cuestión del aprendizaje…

    Nada, rien, nothing, niente, nichts, ничего, هیچ چیز,沒有什麼, waxba, hakuna kitu… nenio… y así hasta el infinito (o casi), porque nada, se puede traer aprendido siendo un embrión, que no venga ya escrito en su ADN.

    Es precisamente ahora, cuando empieza su período de enorme y complicado aprendizaje. Nada llega a ser tan difícil e intenso como el proceso de aprendizaje, de maduración, de un ser humano… ya superada su fase de embrión. Este va ser su primer paso en la vida como ser humano.

    Ya el propio embrión, debe sufrir los embates educativos del ambiente donde se halla : un útero materno, natural o artificial.

    Y más cuando nazca, porque le van a atacar por todos lados…

    Aunque, ¿no será algo exagerado esto que decimos, de que los adultos están preparados para atacar a un recién nacido? En vez de estar, para ayudarlo en su maduración… ¿Somos muy cenizos? Observemos la realidad que nos rodea, please…

  • Pero ¿cómo lo aprendemos?

    Y llegamos al quid de la cuestión, sobre todo cuando se quiere hablar de aprendizaje. O de su equivalente : educación… siempre como una diferencia clara de domesticación… porque domesticar no es aprender, ni siquiera es enseñanza, es imprimación mental pura y dura, como el marcaje de las reses en el Far West USA.

    Y con el agravante de que la cría humana que ha llegado a la adolescencia es un saco vacío, e inmenso, que está deseando llenarse. Es lo también llamamos la mochila adolescente. Aunque la SAD ya se encargó, con su sistema de domesticación, mediante sociogenes, en la preadolescencia, de que la cría ya adolescente entre en esta nueva etapa, odiando todo lo que se tiñe de educación impartida por adultos, incluso si se trata de auténtica educación (que la hay)… hacen que llegue quemado a esta etapa educativa.

    Se ha conseguido que, todo preadolescente que haya sobrevivido su etapa, empiece la adolescencia odiando el mundo adulto.

    La pregunta de la imagen es vital : ¿Cómo llenar la mente de un adolescente, que ya está harto de que se la quieran llenar con mierdas varias? Y, a veces, muy bien disfrazadas de ciencia.

    Lo más lógico es dejarse llevar por los falsos guías/gurús, sean adultos o adolescentes veteranos, que siempre saben por donde están los caminos de perdición… los que te llenan la mochila de herramientas inútiles o tremendamente adictivas.