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  • Picando y repicando, con desgana, nuestro futuro…

    Y seguimos remachando : no hay futuro para las crías humanas que se pasan su vida picando en una mina…pero es que tampoco hay futuro para un adulto picador… no llegará a viejo. La silicosis o un accidente se lo llevará de este mundo…

    Así que el niño no llega a adulto (entero), y el adulto no llega a viejo (vivo).

    Los amos de la mina impiden evolucionar positivamente a los trabajadores. Son productores de una regresión evolutiva constante, Y lo peor, es que lo consideran un proceso natural.

    En este blog, por si aún no se tiene claro, reflexionamos sobre el comportamiento humano. Tanto sobre el comportamiento de los explotadores, como el de los explotados.

    Porque de nada vale estudiar uno sin el otro. Aquí no estamos en una Academia, para hacernos preguntas sobre la explotación, un comportamiento que no viene marcado en el ADN. Ni sobre el hecho, tan animal, de soportar esa explotación, que tampoco viene en el ADN… Y por eso, se habla de un adn social negativo, que lo puede explicar con cierta claridad científica.

  • De mostrarse muy fuertes, como hombres/machos!!!

    Y luego está la masa… porque , al subir en la escala militar, ya te gusta lucirte en solitario. Recordemos al teniente majara de Apocalipse Now. Pero al principio necesitas guarecerte entre la masa de soldados… y hacer lo mismo que ellos. Ser uno más, porque así te parece que vivivás más tiempo. Es como si las balas no te pudieran dar al estar emboscado entre tantos posibles objetivos.

    Igual pasará si te metes en política… tratarás en principio de pasar desapercibido, hasta que la adicción al poder te empuje a ocupar posiciones de mando, donde puedas satisfacer tus necesidades de dominio y de sentirte, de paso, más importante que los otros.

    Porque te pueden obligar a ser soldado, caso de las crías que hablamos, pero el ansia de poder es demasiado grande, como para no sentirte bien oprimiendo al personal… igual que si te dedicaras a maltratar a los animales irracionales. Por eso deseas subir en el escalafón.

    Y es también lo que los hace tan belicistas. Todo lo contrario de lo que marcan los biogenes de su ADN, que son apantallados por este tipo de sociogenes negativos..

    Y por eso es un sociogén vital para la SAD, esta idea de soldado que impregna la mente de muchos humanos. Si este sociogén belicista apantalla a los biogenes empático y solidario, que tiene el ADN, es cuando el humano se muestra amante del uniforme y de la guerra. Todo lo contrario sucede cuando se injetan sociogenes positivos, reforzando empatía y solidaridad. Con lo cual en vez de belicistas tendríamos auténticos pacifistas.

  • … de que NO todos los niños tienen padre…

    ¿Acaso el hecho de faltar el padre o la madre (o ambos), es tan merecedor de ser olvidado una vez al año? Cuando los adultos que dirigen un aula, deciden que es momento de pasarle por la cara su falta, a una cría humana a la que, para más inri, deben tutelar?

    ¿Cómo se llega a creer, por parte del profesional del aula, que recordarle la falta del padre (o de la madre) es pecata minuta para un huérfano?

    Será algún tipo de sociogén negativo, el que produce este tipo de idea tan mezquina, de celebrar el día de quien te falta en tu casa… sea por muerte, por abandono, o porque ya ni se sabe quiene ha sido el macarra , que fecundó a tu madre biológica?

    Realmente somos tan hipócritas y egoístas, que podemos olvidar esa situación vital de nuestro alumno, tal como si un día olvidara venir abrigado al cole, un día de mucho frío. Que también sería algo a observar (y actuar)!!!

  • Porque todo empieza siendo muy pequeño!!!

    Pero no nacemos polis ni ladrones. Ni siquiera somos el ser humano honrado, que decía Rousseau. Eso sí, estamos bastante limpios de valores éticos, hasta que todo empieza, cuando nosotros somos muy pequeños, a veces hasta dentro del útero… Y, también, empieza de forma poco notable, como si «no fuera nada». Al principio puede, incluso, pasar desapercibido por ser algo casi despreciable. Lo más notable es que no tenemos ninguna tendencia para hacer el mal a los demás seres vivos, incluida nuestra madre, que nos acoge en su útero. Y ello es porque no tenemos capacidad biológica para decidir nada. Nuestra mente está prácticamente vacía. Puede decirse que no está iniciada.

    Pero nosotros crecemos y lo que se pudo generar en nuestro coco, también irá creciendo… al mismo ritmo, o puede que se acelere, y mucho. Acabando por ser una montaña dentro de nuestra mente.

    Porque las marcas que trae el ADN son minúsculas, se necesitan reforzar durante nuestra maduración, con la imprescindible ayuda de los adultos. No podemos saber lo que es bueno ni es malo, por mucho que se empeñara en decir Rousseau lo contrario.

    Pero las ideas negativas, que nos van injertando, ya desde muy pequeños, también pueden pasar desapercibidas, e incluso tomarlas como simples manías sin importancia. Por ejemplo, la niña, saliendo de la cuna, le pone mala cara a la criada… prefiere darle la mano a su mamá, algo «sin importancia»… pero, podemos preguntarnos ¿cómo tratan los papás a sus criadas? Porque puede ser que, la niña postcuna, está aprendiendo muy bien de sus padres. Que, por lo de ahora, son su referencia.

    Como dijimos al principio, se trata de observa con atención lo que sucede delante de nuestros ojos, para ser capaces de captar los detalles de la realidad, tal como esta se va desarrollando.

  • Porque el uniforme puede justificar el terror…

    Y como repetimos estos días, lo que pase en el frente de batalla es decisivo, para hacer volver a un soldado como un antiodiseo… o sea, un ser humano, sin ayuda divina, que visitó una especie de Hades, pero no fue capaz de salir de él con su mente bastante controlada… por lo que debe tener episodios de vuelta a caer en SU infierno.

    Y eso va a depender básicamente, no tanto de la intensidad del choque traumático que sufre, como del estado inicial de su mente en dicho momento : si la tenia algo jodida, el averno militar solo le da la puntilla.

    Es decir, esta fase preparatoria de la adolescencia, en la que estamos centrados esta temporada, va a ser vital, para la formación de costras mentales en la vida normal, que impiden una respiración mental sana. Lo que venga después, en el campo de batalla, solo es el enrarecimiento del aire puro para un asmático.

    La mente del poli de la imagen, por ejemplo, ya está claramente asmática, aunque no está en una guerra (o sí)… aquí le llamamos poseer un adn socialmente negativo y ya no hay psicólogo que la pueda desasmatizar. Salvo que se trate de un psicólogo bueno de verdad. Aunque solo pueda conseguir, por muy bueno que sea, una aproximación al humano que era, antes de ser tratado.

    El sociogén negativo, su idea de que tiene el poder de controlar la vida del detenido, que tiene la mente del poli es el que le hace sentir que apoya su rodilla en un cojín, al que otras personas llaman cuello del detenido. Viene a ser una variante del sociogén que le permitía creer sus antepasados blancos, que el detenido ya no es un ser humano.

  • Y cuando se hace mayor… ya es un profesional del acoso!!!

    Ya lo dijimos ayer. Toda esta segunda fase es una preparación para conseguir un tipo de cría humana, al que se pueda preparar en su adolescencia para ser un ser humano natural y libre. Sería el camino positivo. O, por el contrario, lo preparen, para ser un fiel ejecutor de las normas que la SAD tiene implantadas. Lo que supone el camino negativo.

    Y cada uno en su estilo.

    Los naturales y libres, tratarán, mejor o peor, tratarán de hacer cumplir el mandato biogenético de ser regeneradores sociales. Los adaptados al sistema social impuesto por la SAD, al contrario, acabarán siendo meros ejecutores de sus planes sociales ya establecidos, evitando, sobre todo, la regeneración social que pretenden desarrollar los anteriores.

    Los que llamamos naturales y libres, con adn social positivo, tendrán que luchar constantemente contra los impedimentos (sociogenes negativos y represión físicomental «a la fuerza»), que la SAD les irá poniendo en el camino.

    Los delegados del poder establecido, contarán con los medios necesarios, para ejercer toda la represión que antes indicamos, Son la mano ejecutora de la SAD.

  • Y todo esto va en el adn social negativo… de un acosador de 7 añitos.

    Ayer tratamos de hacer un paralelismo entre el comportamiento del acosador y del acosado, aunque lógicamente sean cosas muy diferentes. Pero se trataba de buscar los puntos de unión que la sociogenética puede establecer.

    Ahora nos centramos en el acosador, ya que su comportamiento es tan paradigmático, que nos vale para ilustrar incluso el de un soldado (o de un criminal…).

    Puede que en la imagen nos saliera un depredador algo mayor de siete años, pero realmente en este asunto del acoso infantil, no cambia mucho hasta entrar en la preadolescencia. Porque es, en ese momento madurativo tan vital, cuando se agravan mucho las características sociogenéticonegativas del acosador. Y sí, llegan siete años para tener fabricado un acosador casi profesional… le faltará poco.

    Para empezar podemos fijarnos en las cuatro que hemos indicado en la imagen… Con la no empatía, se le ha introducido la idea de que lo diferente es despreciable, que el humano diferente tiene tiene menor calidad humana. Además de acompañarlo con una idea de que su ego es fundamental, fuera de serie, y que eso se traduce en que su inteligencia es superior… aunque sea un imbécil no declarado. Todo eso acompañado por una falta de correctivos, que le hacen sentirse superior a lo demás porque no merece castigos (véase Juego de Tronos), y, para colmo, le dan algunas parcelas de poder, que le permite aumentar su ego y desprecio por los diferentes… incluso aún siendo más inteligentes que él. A esos los mira aún peor.

    Han fabricado a un conato de mandón, que solo le falta pasar por una adolescencia que le permita reforzar esas características… y quedar ya preparado para ser un soldado, un policía o un político de mierda. Si, además, pasa por una universidad tipo Liga Y en USA, tenemos a un futuro gobernante, con las neuronas mínimas para apretar un botón rojo.

  • ¿Pero qué significa ser diferente en la escuela?

    Una palabra muy importante.

    La diferencia, además de significar el resultado de una operación, restar el sustraendo al minuendo, puede usarse para hacer notar lo que distingue a un ser humano de otro. Así, cuando se dice : este niño (o niña), es diferente de este otro (u otra).

    Y ahí empieza uno de los mayores problemas que debe afrontar una cría humana, dejando ya de lado el maltrato infantil , que puede sufrir en casa, con padres biológicos o adoptivos.

    Como receptores de derechos civiles no deberíamos ser diferentes. Aunque luego, los adultos, hacen que realmente sí lo seamos.

    Pero, como receptores del llamado acoso escolar, sí somos muy diferentes… y esa diferencia no siempre es palpable. La llamada SAD, se encarga con esmero, de ir mudando las reglas de convivencia social, para que pasen desapercibidos esos cambios, que aumentan las diferencias de trato, por parte de los adultos dominantes. Y tan metido está en la mente del niño «diferente», que ya se considera debe mantener una postura diferente (estará aislado, por ejemplo), cuando podría estar jugando con las demás crías… pero ya le han metido en la mente que él «no puede». Un sociogén (idea) destroza futuros.

  • La sociedad apantalla al ADN…

    ¿Y cómo explicar, con la sociogenética, este tipo de conducta, que es provocada como una plaga, allí donde se juntan las crías humanas, que están siendo controladas por la SAD? Por ejemplo la esquina del patio de recreo, en la escuela o en la cárcel (si ya son adultos),

    Observemos la imagen e intentemos entender cada una de las partes del gráfico. Nuestro ADN nos porta muchos biogenes, que necesitan ser reforzados. Y, por ese motivo, se tarda tanto en conseguir una buena maduración en un ser humano. Recordemos que el puma, por ejemplo, madura en dos añitos y medio. En este caso, hemos escogido tres biogenes, de los más básicos, para empezar el recorrido que nos hace madurar lo más rápido posible, en nuestro proceso de adaptación al ecosistema.

    Empatizar, socializar y cooperar, que viene a ser casi lo mismo, pero que comprende el concepto de agruparse, no se trata de una solidarización temporal o por motivos de socorrer a alguien. NO, se trata de trabajar en cooperación, para que los resultados sean los mejores para el grupo de trabajadores. Desde luego no para el que los dirija, si hay uno dirigiendo.

    En la derecha vemos a los sociogenes que tratan de apantallar a los biogenes respectivos, en vez de reforzarlos positivamente. Por eso decimos que son negativos. Y precisamente el trato con otro seres humanos va a reforzar esos sociogenes negativos, en vez de reforzar los biogenes.

    Como colofón hemos anotado, que este tipo de influencia tan negativa, favorece la aparición de otros sociogenes, como el indicado en la imagen : uno que frena el control de las emociones por la razón. Hace primar la emoción individual sobre la emoción colectiva. Lo que hará que el placer de ser empático y cooperar con los demás, se verá sustituido por el placer de ver fracasar el trabajo cooperativo, en función de que uno de ellos saque de ese trabajo el mayor rendimiento económico posible. Aunque eso suponga el destroce de la cooperativa de trabajo formada. Algo muy típico del llamado capitalismo.

  • Y a querer ser el Gran Acosador!!!

    Estamos hablando de esa cría metahumana, niño o niña, que empieza metiéndose con otro/a , en principio como si fuera un juego… para distraerse. Normalmente no cree que le pueda hacer daño. Sea en el espacio tiempo del recreo o, ya más grave, dentro incluso del aula.

    Porque el maltratador acaba por sentir que disfruta del acoso, se siente poderoso y admirado por otros (el público del acosador, real o virtual, pero siempre presente)…

    Hubo un tiempo en el que después se comentaban las historias con los «mejores» acosos… pero actualmente con los móviles, ya se pueden ver en las pequeñas pantallas, con todos los pormenores, que hacen las delicias del público no presente.

    De alguna forma la grabación de un maltrato, más o menos grave, individual o colectivo, se vuelve un trofeo, para el autor y para su admirador/ayudante que le grava… Y, como no, para todo el que haga de público y tenga una capa mental de inhumanidad, que lo haga inmune al sufrimiento ajeno.

    Y es que, en el fondo, somos una sociedad muy miserable… propensa a dejarse injertar sociogenes a favor de la violencia y el maltrato, como si eso fuera una condición biogenética del ser humano. Esa falsa condición biogenética del ser humano, es decir, la idea de que «todo es natural»(es este caso la violencia), lo que la hace menos inhumana es, a su vez, otro sociogén muy extendido, que facilita la violencia ambiental, que se sufre en la sociedad moderna.