Etiqueta: adn

  • Pero sin esto… no hay NADA!!!

    Al menos por lo de ahora (2025)…

    Se necesita, a estas alturas del siglo XXI, de un espermatozoide y un óvulo para concebir una vida humana. La clonación solo se ha experimentado con animales inferiores, aunque mamíferos (oveja Dolly).

    Así que el proceso iniciado hace millones de años, al buscar la diversidad sexual en los seres vivos, complicado por el hecho de que el ser humano es un ser vivo altamente complejo, hizo que la naturaleza descubriera una forma muy positiva para la reproducción humana.

    Lo que en las proteínas iniciales era una sencilla duplicación química, se convirtió ee un process supercomplejo de fusión de gametos, tras su elaboración previa, y toda la parafernalia que debe llevar al hecho de que, de esa unión, salga un embrión factible… que nos lleve al ser humano recién nacido. La naturaleza tuvo una inspiración : primero separar, para luego unir…

    Y, por si eres un lector no feminista, ya te puedes ir preparando para que te demos sopas con letras, en la comparativa que iremos haciendo sobre las bondades operativas de un espermatozoide y un óvulo. Prepárate!!!

  • ¿Y dónde empieza TODO?

    Porque empezar empezar, no empezó en una playa, dónde se deja ahogar a un ser humano (por mucho mal que te cause… o sí?). O donde acaba el cuerpo de un niño inocente, que escapaba en una patera, o mucho peor, una lancha hinchable. Realmente TODO tuvo su inicio cuando un conglomerado de proteínas, formado a enormes presiones y temperaturas, a partir de aminoácidos llegados del espacio exterior, descubrió la forma de duplicarse… y a partir de ahí empezó un proceso evolutivo que nos ha llevado hasta aquí. La versión actual, homo sapiens, del ser humano. En algunos sitios, a este proceso evolutivo, le llaman «el asunto de las tortugas».

    Por eso, no es nada extraño que después de millones de años, esa misma naturaleza , que desconocemos realmente «qué es», descubrió la forma de combinar una molécula de ADN , sucesora de aquellas proteínas primigenias, para que se juntara con otro ADN. Y, a partir de ahí, generaba un ser vivo altamente complejo : el ser humano.

    Eso sí, le llevó millones de años descubrirlo. Y hacerlo viable, para que diera un ejemplo de ser vivo, no solo muy complejo, sino también que tuviera grandes posibilidades evolutivas.

    Aunque debemos decir, que en este segundo aspecto (su evolución) las perspectivas de conseguirlo no son precisamente muy animosas.

    De alguna forma se puede decir, que la naturaleza debe estar muy apenada, al ver como la versión de homo sapiens, que se ha generado en la última etapa evolutiva del hombre (la actual), con un ADN de partida muy potente, en términos generales, deja mucho que desear, como buen experimento científico.

  • ¿Y qué decir del plátano, que ya NO es… un plátano?

    Porque, a partir de cierto momento, se transforma en una obra de arte…

    Y no es que se reencarne, siguiendo los dictados de alguna religión, más o menos descolocada (intelectualmente), no… se trata de que alguien que se autoconsidera muy despierto (intelectualmente) decide que un simple plátano… cogido del platanero o de una mesa de alguna frutería, se convierta en una obra de arte, como si actuara algún tipo de magia y, a partir de ese momento, el plátano ya es otra cosa. No hay polvos mágicos analógicos, pero…

    Lo que quiera que sea la mente del ser humano que lo contempla.

    Y sí, podemos decir que está algo relacionado con el gran debate que se va acercando por el horizonte.

    Nada que ver con las mentiras del llamado Arte Lego (no Sacro), sino con el problema que se nos echa encima dentro de muy (?) poco, queramos o no… la transexualización. Una forma de pensar que también podíamos llamar transformismo sexual (cambio de sexo).

  • Acaso un gato, por ejemplo, es siempre … un GATO?

    Porque ya es difícil ver lo que es cada ser vivo, por más que lo miremos mucho… pero, si, para colmo, nos dejamos llevar por creencias tan peregrinas (y que perdone el que las tenga) como la reencarnación en otra vida… pues, entonces, ¿qué podremos decir de lo que podemos ser?

    Acaso, ¿mi gata Moka no puede ser la reencarnación de alguien querido por mí, que después de morir, decidió por sí mismo (o decidieron por él) encarnar a mi queridísima gata?

    No se trata de llegar a tanta profundidad, suponiendo que exista esa «personalidad» en el fondo de una mente humana… la cosa es mucho más fácil… se trata de aprehender algunos datos, que se pueden observar si miramos profundamente en los actos de un ser humano, para descifrar en la medida de lo posible las ideas que los promueven.

    Y así llegamos al meollo : porque los actos provocados por las ideas cartesianas (o no cartesianas, simples creencias) que nos mueven, es precisamente lo que podemos llamar comportamiento humano.

    Y llevamos mucho tiempo sugiriendo, que dicho comportamiento viene generado por las acciones que promueve el ADN , reforzado por un adn social positivo… pero que también pueden ser anuladas por otro tipo de acciones, que vienen promovidas por el adn social negativo. Y eso lo intentamos exponer con las reflexiones sobre la serie Disclaimer.

  • Realmente, ¿ puede la mente DISOCIARSE?

    Ayer comentamos la posible existencia de dos yos en la misma mente : uno era el músico/escritor, que no quería enamorarse del adolescente.. el otro era ese mismo músico/escritor, pero con un deseo ferviente totalmente contrario.

    Luego, ya en la imagen de ayer, pusimos el famoso ejemplo literario sobre la doble personalidad, creada por Stevenson : el doctor Jekyll, que hacía de buen doctor por el día, y Mr. Hyde, que hacía de asesino por la noche.

    El autor se inventó una droga que provocaba el fantasioso desdoble de personalidad. Aquí no necesitamos drogas químicas, aunque sabemos que el desdoble de personalidad… o, como aquí le llamamos, el desdoble de ADN (uno natural, el originario, y otro artificial, el social), es el que permite la existencia de dos yos en la misma mente.

    Porque, igual que se genera el amigo imaginario en la mente de todo niño, que viva libremente su infancia, así van apareciendo otros posibles (y a veces muy probables, dado el tipo de vida) yos , durante la adolescencia. De forma que, al llegar la adultez ,tenemos enclavados en nuestra mente a dos yos, que tratarán de establecer un equilibrio dinámico, tal que impida te vuelvas loco.

    Para exagerar un poco (más fantasía?), en la peli de la imagen (Múltiple), nos llegan a describir hasta 24 yos, 24 personalidades (como dicen ellos). Muchos parecen para una sola mente, aunque, si hay superdotados mentalmente, ¿por qué no puede haber también supermentalizados?

  • Lo que somos y lo que NO queremos ser!!!

    En la imagen de ayer vimos que un escritor y un adolescente se hacen la misma pregunta. El yo principal del escritor y el yo principal del adolescente, deciden preguntarse lo mismo, ante un comportamiento concreto, que provoca una situación de encuentro informal (más metafísico que real).

    En este caso de la imagen pasada, eran dos seres humanos diferentes. Eran dos ADN distintos, que han generado dos mentes independientes y que no son iguales… pero qué pasaría si nos imaginamos, por un momento, que son dos mentes diferentes, pero que fueron generadas por un solo ADN? Dicho de otro modo, ¿qué pasaría si tenemos a un ADN que genera una sola mente? Pero de tal forma que , por el motivo que sea (siempre sobran motivos en la naturaleza… y en la sociedad mucho más), consigue que en esa única mente florezcan dos yos diferentes. 

    Porque el ADN le lleva al escritor a sentir una pasión enorme, descontrolada, por el adolescente, lo cual no es nada antinatural, ya que el gen biológico de exaltación de la belleza, esa que solo existe en nuestra mente, le hace al músico vivenciar de esa forma desaforada, su relación con Tadzio. Y un gen social positivo, solo le puede reforzar esa tendencia totalmente natural… aunque mediatizada por el gen social «neutro» de que la belleza existe. Lo que se llama un constructo social.

    Pero también hay un gen social negativo, que le hace pensar al protagonista, que su interés por Tadzio es tortuoso y antinatural… le han convencido durante su vida, que sentirse atraído por la supuesta belleza de un adolescente era pecado. Y ya no digamos sentir atracción sexual por él. Aunque la Grecia Clásica favoreció una versión de esa atracción como algo posstivo, en caso de desarrollarla en la práctica, en vez de quedar como un amor meramente platónico. Pero eran otras culturas.

    Y así tendríamos en la mente del escritor admirador, un yo que pretende mantener las normas sociales de respeto a la integridad personal de Tadzio, mientras otro yo, más revoltoso, puede pedir que se trasgredan esas normas sociales (y «naturales»), haciendo prevalecer unas nuevas normas, que permitan la violación de un adolescente, y, para colmo, en nombre de su educación superior (por adulta). Como pasaba con la educación sexual de los clásicos griegos (incluido el amigo Sócrates, supongo).

  • En la MENTE… del hijo

    Este tercer caso es el fundamental, porque al ser una cría humana, nos permite remachar dos conceptos clave : el papel de una madre y la formación de filtros mentales propios en la etapa adolescente.

    Porque son la única forma de retrasar, incluso evitar, la influencia de cualquier injerto que la SAD intente hacer en nuestra mente, en proceso de lenta maduración. Y muy lenta, no lo olvidemos. Como decíamos en clase, la cría del puma está ya madura con cuatro añitos. Nosotros no.

    Un gen muy importante, que trae de fábrica este humano, es el de la adaptación, ligado al del afecto instintivo por su madre (lo más próximo y la continuación de su vida uterina), que le llevará a tener una total confianza en lo que diga su madre… ya que de ello va a depender que pueda salir de la cueva familiar con posibilidades de seguir vivo… Y , como podemos ver en la imagen, hemos señalado la incorporación de un gen esencial para la adolescencia, que es la capacidad de elaborar filtros mentales , que sirvan para defenderse de la información sesgada que se va a recibir del exterior… sobre todo una vez salido de la cueva/casa.

    Lógicamente enfrente va a tener los genes sociales negativos, que le aportarán los filtros sociales ajenos, encargados de apantallar la maduración de los genes biológicos, para así dejarse influenciar por los de otro tipo, como por ejemplo, una gran capacidad de readaptacaión (a normas sociales impuestas arbitrariamente), a ser muy egoísta, para dejar de lado la empatía y la solidaridad biológicas… y, en esta etapa, la capacidad tan esencial de desconfiar de lo que le diga su madre, para confiar plenamente (depende del grado de injerto sufrido) de lo que les diga la SAD, a través de sus múltiples delegados informativos (padres, familiares, amigos, profesorado, clérigos… y demás fauna a disposición de la SAD).

    Así de simple, así de eficiente.

  • En la MENTE… del joven

    Analizando la forma de pensar del joven fotógrafo, seducido o seductor, vemos como algunos genes biológicos, relacionados con la capacidad para adaptarse al medio, como son el de sentir afecto por otros componentes del ecosistema (importante para esa adaptación) y, en este caso concreto, una buena capacidad creativa, para adornar sus acercamiento a los otros, son precisamente una ayuda esencial en el proceso de atraer a la mujer protagonista… una mujer no muy madura y con más interrogantes de los necesarios sobre su vida marital.

    Eso es lo que podemos ver que viene de fábrica. Al nacer. Pero a eso hay que añadir las capacidades artificiales, que el sujeto va incorporando a lo largo de su proceso de maduración, sobre todo como adolescente. Y que es el famoso injerto mental (adn) del que tanto hablamos aquí, que la SAD realiza en las crías humanas.

    En este caso, estas capacidades sociales, ligadas a las anteriores, suponen una potente readaptación, que puede hacer que de ser un chico adaptado a una sociedad de forma natural y libre, se convierta en un inadaptado social… debido, por ejemplo, al enorme plus de egoísmo ,que esa misma SAD le fue injertando como gen social negativo. Sus sucesivos «triunfos» amorosos con las mujeres, por ejemplo. En vez de fomentar el gen social positivo , que le ayudara en su maduración afectiva y creativa.

    Con lo cual, tenemos a un joven capaz de mostrar una disposición «casi natural» (aunque sea artificial), para destruir todo lo que toca. Primero amarga su novia, abandonándola cuando quiere «ir de ligue/caza». Y luego entra a saco en la relación con la protagonista, provocando en ella una serie de reacciones malsanas, como es la de que lo deje ahogar, para poder sentirse liberada de su mezquina opresión.

    Porque sí, parece que al final no es el joven desvalido, que nos pintaba su madre en la novela de su vida, sino un activo y maduro maltratador de las mujeres. Lo que se puede ver, cuando miramos como es debido.

  • VEAMOS ese relato más de cerca…

    ¿Quién es la mujer que miramos? La que cree ver ella, cuando se mira, la que vemos nosotros (creemos ver), la que nos cuenta, alguien que presume de verla mejor???

    ¿Tendremos la inteligencia necesaria para tomar una decisión, de forma que nuestra visión se aproxime a la realidad lo más posible?

    ¿Hasta dónde seremos capaces de aproximarnos? ¿Hasta dónde querremos aproximarnos, para ser lo más fieles posibles a la realidad? ¿O nos conformaremos con una parcelación interesada de esa realidad?

    ¿Cuántas preguntas hay que hacerse, para que nuestra inteligencia trabaje y no seamos engañados por las demás inteligencias? ¿Habremos construido en nuestra adolescencia, los filtros mentales propios que ahora son necesarios, para que no nos den gato por liebre.

    Eso es lo que hemos indicado, en la imagen superior, como «readaptación» social.. es un proceso por el cual nos hacen ver las cosas de forma diferente a cómo son en realidad. Nos manipulan, nos engañan, para convertir nuestra empatía y solidaridad (biológicas) en antipatía e insolidaridad (sociales). Y si queremos tener una idea cartesiana más completa, de lo que significa «hacer un relato», sin que se trate de narrar cosas, pensemos en el abogado típico de los ricos USA. Ese que es capaz de construir un relato totalmente falso, o al menos solo con medias verdades, para que un jurado de adultos jure que lo dicho por ese abogado va a misa y su defendido es inocente de lo que le acusan. Y lo dicen más seguros, que si se lo cuenta el confesor que tienen, para que les perdonen sus pecados habituales.

  • Porque… ¿hasta qué punto SOMOS?

    ¿Hasta qué punto nos dejan ser lo que queremos? ¿Hasta qué punto somos lo que otros quieren que seamos? Lo llevamos diciendo desde hace días… Y también llevamos tiempo dando la paliza con el mirar distinto de ver, de observar la realidad con atención… y, últimamente, que la inteligencia, incluso en animales irracionales, es la capacidad de elegir entre dos alternativas (o más). Aunque, en el caso de los irracionales es más una capacidad instintiva que muestra de verdadera inteligencia, como sí lo es en los humanos.

    Y elegir puede ser fácil o difícil. Muy fácil si queremos salir de casa vestidos con traje o de informal. Pero mucho peor si se trata de escoger una carrera para estudiar… o, simplemente, decidir si dejamos lo estudios, que nos están agobiando, o no. Y ya no digamos, si nos queremos apuntar voluntariamente en las FF.AA., mucho peor en tiempo de guerra

    Pero en toda ocasión, que haya una elección por el medio, por ejemplo las elecciones políticas, es la inteligencia lo que nos permite saber que tipo de opción escoger. Salvo los que consultan algún tipo de bola de cristal (o a la mafia que las tiene controladas). Por ese motivo decía el digno Sócrates, que la democracia era imperfecta, mientras los electores no tuvieran un nivel cultural apropiado, para saber elegir. Luego, el mismo, metió la pata, «haciéndose» matar porque una panda de trescientos jurados decidieron que era culpable. Cómo si supieran lo que estaban juzgando!!!

    Porque, en ese proceso de elegir, está precisamente el meollo de esta cuestión de “quién somos”. ¿Acaso los que juzgaron a Sócrates, sabían de verdad quien era él? Acaso era el corruptor de niños, que decían los acusadores… ¿o era un simple pensador, que trataba de hacer(se) preguntas, para saber cosas sobre la realidad que le rodeaba?

    Dejamos un enlace dónde se reflexiona sobre el doble comportamiento (real y ficticio) que muestra la serie de la imagen. Allí están todos los personajes que participan en la liada comportamental.