En el fondo sigue siendo el mandato bíblico : «Y Yahvé hizo a Adán a su imagen y semejanza»… nada nuevo bajo el sol. Si eres un bíblico fanático…
Y aquí volvemos a un punto muy importante, en todo mi discurso sobre el comportamiento humano. Algo que se dice en este blog, desde que nació : el intento desesperado de la SAD por evitar que las crías humanas desarrollen su gen biológico regeneracionista del ecosistema dónde les toque vivir.
Siempre dijimos que una cría humana lleva un gen biológico que le obliga a ser regeneradora de las características negativas (para el desarrollo humano, natural y libre), que van apareciendo en toda sociedad adulta. Esa donde los adultos dejan de ser tutores de las crías humanas, para ser sus manipuladores y maltratadores.
Ahí es cuando lo de la imagen y semejanza de la autoridad «divina» es fundamental, para evitar que los seres humanos evolucionen de forma natural y libre. Y así lleguen a ser la mediocre versión actual de homo sapiens, que estamos siendo los seres humanos terrestres del siglo XXI.
Porque, una vez parida, empieza la batalla por poseer tu mente. No quieren dejar que madure de forma natural y libre, no. Necesitan imponer un modelo social de maduración.
Y, sobre todo, que parezca que no es un modelo impuesto. Al contrario es muy importante, que se considere como elegido libremente por tu familia…
Y por eso decimos que, precisamente aquí, entra la necesidad de analizar, con el instrumental de la sociogenética, todo el proceso de nacimiento. Incluida la fase de embarazo, como ya estuvimos viendo hasta hace poco.
Si tu comportamiento futuro, como infante humano, va a depender del modelo que han inoculado en tu mente, bien ayudado en esto por tus padres, ¿cómo no vamos a hablar de un adn social negativo, que marcará tu futuro comportamiento? Porque, además, no debemos olvidar que, los adultos que forman esa sociedad dominante, debían ser tus tutores, para conseguir que adquirieras un adn social positivo. Es decir, que, en vez de apantallar tus genes biológicos, de intentar anularlos, fuera un adn social que haga lo contrario : favorecer tu libre maduración, reforzando el carácter positivo de los genes biológicos.
En el caso de la imagen tenemos el típico modelo social, para diferenciar por sexo al nacer: el rosa para la hembra, el azul para el macho… Y, para colmo, la visten de rosa y le ponen una diadema, para así forzar el modelo social de princesa, que le quieren injertar en su mente, de forma que ese sea con el que vaya evolucionando como persona. Hacerse una princesa, para casarse con un príncipe azul.
O eso puede parecer, aunque no lo es… que te dejen en una cuna, suponiendo que tu familia tenga una, no es descansar precisamente.
Y ya no digamos si te has «salvado» de vivir tus primeros meses de vida en una cuna (o algo parecido), lo que supone ya un primer gen social negativo. Entonces tendrás que aguantar la incomodidad de pasara tus primeros meses de vida a la intemperie, o en condiciones no muy sanas. Repito, viene a ser un gen social negativo injertado en tu mente, para toda la vida. Porque eso no se olvida.
Pero no olvides que, si bien estás mejor situado en la cuna, también hay problemas de convivencia. Los adultos, representados por tu familia directa, te van a inculcar las normas necesarias para ser una buena pieza en la maquinaria social, donde, presumiblemente, ya están ellos bien encajados.
Tus padres, sean biológicos o de acogida, son los delegados, el nivel más bajo, del poder establecido, que aquí solemos simbolizar con las siglas SAD (sociedad adulta dominante). Y si nos fijamos en países como los USA, el modelo de padres de acogida es una maniobra social clara, de maltrato y alienación como persona. Un simplee método para ganar dinero.
Y ellos van a empezar por vestirte, lo que en principio no tiene que ser negativo. Aunque no está claro si no habría otras formas de mantenerte en una cuna (o algo parecido), sin ese ropaje tan apretado. Y ya no digamos «sin cuna», ¿cómo te vestirán? Por cierto, alguna vez pensamos que, los de la cuna, son los primeros barrotes de nuestra vida… pero también ,que los que no tienen cuna, suelen ser los que más barrotes van a tener en su vida???
Necesitamos mamar, para sobrevivir. Y sobre todo, sobrevivir en forma (y con ansia).Porque la leche materna no solo son nutrientes imprescindibles, también son parte del ejército de salvación, que defenderá nuestro organismo en formación, mientras no seamos capaces de activar nuestro propio sistema inmunitario.
De hecho es muy importante que eno nos caambieen de un tipod eleche aitro, apaar favaoreceer nuestra adaptacaión al nuevo medido. ¡Cuántas menos novedades mejor!
Pero no necesitamos ser bautizados, para poder vivir. No hay alma que bendecir y la mente, lo que menos necesita es notar el fresco que le trasmite nuestro cerebro, en la ceremonia religiosa del bautismo. Por lo menos en el cerebro del recién nacido, otra cosa es que te bañen cuando ya eres un adulto… Además, entonces, ya tienes la inteligencia racional (y emocional) madura, para decidir por tu cuenta si deseas creer en una divinidad o no.
Lo que sí supone es un gen social, en principio negativo, ya que te va a determinar ante los demás como un seguidor de determinada religión… o, aún más grave, automutilarte como seguidor de un dios, que te condena cada vez que cometes un pecado (!!!)…lo cual puede ser una fuente de problemas (o de malas costumbres) cara tu marcha hacia la etapa adulta… que se irá llenando de obstáculos, cada vez que madure más tu conciencia de querer ser libre.
Es una fuente de constantes sinsabores mentales ,dentro de tu propia mente… generados y agravados al observar el comportamiento humano de los adultos dominantes. La propia SAD que te controla (o lo intenta), es la mayor fuente de desesperación ideológica, según va madurando tu mente racional. La contradicción constante, entre lo marcado por el ADN y lo marcado por el reforzado adn social negativo, te produce un caos mental muy peligroso. La hipocresía adulta te supera… y te supura desazón. Acabas cediendo, al modelo dominante, para sobrevivir.
Efectivamente, ya no hay cordón umbilical que nos ate a nuestra madre, pero seguimos encadenados vitalmente a ella, porque dependemos de su leche… o, en su defecto, de la del biberón… que entonces ya puede darlo alguien muy diferente de tu madre.
Pero esa sustitución es una pérdida de referencia importante, por mucho que los especialistas traten de minimizarla.
Ya solo nos queda el propio dedo, para situarnos unidos a algo, y una tetina de goma, que a saber de dónde coño ha salido!!!
Y además no emite el latido materno cerca de la tetina, porque la/el que está dando el sucedáneo de mamar, ni puta idea del significado completo del hecho de amamantar… (en general).
¿No será, en cierto modo, el primer gen social negativo (importante), que nos toca tragar a los que fuimos amamantados con biberón… especialmente, si no se percataron de ponerlo cerca de su pecho? Incluso aunque fuera paterno!!!
Porque el cariño no sabemos aún lo que es, por lo que necesitaremos aprenderlo : qué es y cómo se pide. Aunque la verdad, el aprender a ser cariñosos no lo damos aprendido ni de adultos.
Lo primero (ya paridos) es volver a escuchar el corazón de mamá. Es el primer alimento (emocional) que necesitamos para vivir fuera del útero.
Seguir escuchando ese TIC TAC, que aún no sabemos lo que es, pero ya sentimos su extrema importancia. Hay que volverlo a escuchar!!!
Y tenemos que estar cerca del pecho materno, porque, mira tú por donde (la naturaleza es sabia)… y ahí justito está la teta de mamá.
Imaginémonos que la teta estuviera situada muy lejos del corazón… ¿cómo nos orientamos sobre el cuerpo materno (aún ciegos y medio paralíticos), para tenerlo cerca de nuestra oreja? Asumamos que el cariño (acompañante vital del tic tac), sirve de orientación en esta edad tan temprana, para desarrollar el gen biológico de la confianza… único que nos puede permitir avanzar en el proceso de adaptación al medio… ¿Cómo lo haríamos, si no contáramos con la referencia materna? Lo que nos llevaría a adquirir, de paso, el antagónico gen social negativo de la desconfianza… y su correlativa falta de cariño espontáneo.
Aunque no sepamos muy bien a dónde salimos… sobre todo si hay demasiada luminosidad hospitalaria… menos mal que tenemos los ojos cerrados. Además, lo que ha dejado de ser un feto, para hacerse ya un humano recién nacido, aún no habla, ni siquiera puede tener pensamientos profundos… aún no sabe lo que es el cansancio de estar nadando en una piscina, de forma refleja… algo que redunda en hacer fácil el aprender a nadar, si metemos al bebé en una piscina… meterlo, no ahogarlo!!!
Pero tampoco tiene pensamientos premonitorios (aún), por lo que puede empezar a sentirse bien al estar fuera del útero… si las extremas luces del paritorio no lo molestan.
En fin, que ya tenemos a una muestra de ser humano, macho o hembra, en principio, por mucho que les fastidie a los de la Liga Moderna del No Binarismo…
Definir el sexo de un recién nacido por sus órganos de reproducción, lo que llamamos genitales, es algo científico, aunque pueda ser algo reduccionista. Pero nada tiene de constructo social. Algo «hecho» socialmente, para hacer una división artificial de los recién nacidos. Pensar así es de obtusos mentales (sic). En cierto modo, otro gen social negativo.
Salvo que le demos opción a sus padres biológicos (o de acogida) para que decidan si su descendiente debe tener un sexo definido o no… lo que nos llevaría a que puedan decidir también, si quieren maltratar a su hijo/a o no, por ejemplo. ¿Qué tal decidir que, al cortar el cordón umbilical, le corten también su pene? ¿No molaría?
Como ya dijimos, el feto, incluso si ya tiene un semestre, está en pleno proceso de maduración mental… no es capaz de pensar en si es bueno o malo que lo paralicen (aborten)… o, si, por el contrario, le puede ser beneficioso, por lo menos, ser parido. Porque lo bueno y lo malo son conceptos abstractos, que se los dejamos al Sócrates. Aquí nos fijaremos si tenemos que nacer en Gaza, por ejemplo, o en un barrio residencial de Paris. Pero, por lo de ahora, es incapaz de tener un comportamiento humano (ya que no es humano aún), y se tiene que conformar con el comportamiento humano de su madre y de los demás agentes sociales, incluida familia, que quieran ayudar o fastidiar a su madre. Puede ser humano o inhumano, el comportamiento adulto, pero para algo está la sociogenética.
La mente que empieza a buscar un espacio, un territorio propio, aún tiene su cerebro en formación inicial. Como mucho podría tener alguna sensación, sobre el hecho evidente de que le pueden anular las pataditas (para entrenar al fútbol, aunque sea chica), o chuparse el dedo (para entrenarse en los placeres mundanos)… pero realmente aún no está maduro para generar ese tipo de ideas complejas… y menos aún para que le ayude a generar una idea cartesiana, sobre el hecho de preferir parar o seguir viviendo.
Porque vivo, evidentemente ya está. Pero para hacerse el Segismundo («vivo sin vivir en mí») aún no está preparado. Necesita muchos, muchos, más ensayos. Por ahora es un mero conjunto de células vivas, aún muy desubicadas, por falta de sitio y de finalidad. Y por eso no tiene nada de humano aún, es solo un proyecto. Incluso con seis meses, porque entonces solo una buena atención, si es ya sietemesino, le puede garantizar una continuidad en su proceso vital. Porque una incubadora artificial, aunque sea la de Matrix, no tiene nada que ver con un útero natural.
Porque, se pongan como se pongan los divinos sacerdotes y sus fanáticos seguidores, sigue siendo un feto humano. NO está acabado.
Y no olvidemos, ya de paso, que le falta mejorar con su infancia y, lo más importante, no perder su adolescencia, para dar un adulto ya completito. Porque esta SAD gusta mucho de abortarle su infancia y su adolescencia a las crías humanas. Y eso jode, y mucho!!! No solo se aborta durante un embarazo…
Porque el feto, ya no embrión, no puede quedar inactivo, como si de un mero apéndice materno fuera. Necesita hacerse presente… y no solo con su madre, sino consigo mismo… sí, es así, necesita comunicarse consigo mismo!!!
Porque su cerebro aún no está maduro, para pensar en modo cartesiano (falta mucha maduración, varios años), pero sí que puede buscar la forma de recibir alguna emisión que el mismo emita, aparte de la emitida por el corazón materno : por ejemplo el dedo que chupa, para «saber» (intuir) que es algo NO INERTE. Aunque no pueda SABER lo qué es… pero es su primera sensación con el hecho de «tener vida»!!!
Su cerebelo le puede suministrar sensaciones parecidas a las que cualquier animal irracional puede sentir, mediante «su instinto animal». Básicamente es un motor corporal.
Y las pataditas, que intenta dar en la pared del útero, no dejan de ser señales tipo Morse (exageramos), para comunicarse con su madre…
Porque tampoco sabe que lo está protegiendo, pero seguro que sus dos ADNs, materno y paterno, la dan ciertos indicios de que está relacionado (el útero) con esos sonidos que desde hace tiempo escucha (latidos maternos). No sabe aún lo que hay, pero empieza a intuir que hay un mundo por descubrir. Y para eso, la naturaleza lo dotó con un gen biológico, que le hace ser curioso.
Con tres meses de vida, el feto sigue dependiendo de su madre totalmente, pero se puede decir que ya empieza a construir su propio futuro. Y no, como decimos, por ser viable sin seguir atado a la placenta. Simplemente le aparecen los atisbos necesarios, para indicar que se inicia un proceso que lo llevará a su independencian total… más o menos a partir de los siete meses de útero, si algo adelantara el parto.
Empieza a tener un cerebro capaz de sentir ya muchas cosas… oir el latido materno, sentir el goce de estar sumergido en un líquido «amable», empezar a sentir su propio cuerpo (chuparse el dedo) e, incluso, interaccionar con la pared uterina, dando las clásicas y esperadas pataditas… que son su primera «visita» a un gimnasio.
Todo eso y el hecho de notar que tiene a otro posible gemelo (mellizo o siamés)al lado, ya que esas sensaciones le permiten comunicarse con el ambiente de una forma mucho más clara. Ya no son señales que no se saben interpretar. La inteligencia emocional del feto, seguro que empieza rápidamente a memorizar datos que le llegan y así, con su memoria, va consiguiendo pequeñas informaciones operativas, que le permiten ir madurando. Aunque solo sea por la práctica mínima que necesita, para cuando salga del útero. Especialmente si lo debe de hacer con premura.
Y cómo no, ahora ya puede aparecer la preocupación de cualquier macho… «¿Cómo lo tendré de grande?». Pero no hay sexualidad que valga, porque eso no depende de la emociones primerizas, sino de la maduración que lleve desarrollada la inteligencia racional, ya que será la que va ligada directamente al desarrollo sexual. No puede haber sexualidad, si antes el cerebro no es capaz de generar una actividad racional que pueda «sujetarla». La naturaleza no inventó la diversidad sexual, para que esta capacidad de sentir placer (que lleve a la reproducción, en eprincipio) se descontrole , precisamente, al azar. Y por eso la sexualidad, por mucho que lo nieguen los liberados sexuales, va en el carro de la racionalidad. Ni siquiera al revés… salvo que quieras vivenciar una sexualidad mutilada por el exceso de prisa.
Y lo dicho anteriormente va a misa, aunque tenga que ser una especial misa científica. Porque, como el problema de que tenga un cromosoma de más o de menos, producirá inevitablemente una desviación del plan original. Así que ya llegaremos a reflexionar sobre la sexualidad del ser humano. Por lo de ahora, tanto la sexualidad, como la mente racional madura, no existen.