Un blog de Sociogenética

  • A no mirar o mirar mal también se APRENDE…

    Porque, si no miramos no vemos, pero si nos enseñan a mirar sin ver mucho mejor, ya que así aprendemos a disimular.

    Ya que así parece que estamos viendo lo que miramos, pero realmente no nos sentimos mal si estamos mirando una fea realidad : por ejemplo crías humanas hambrientas o maltratadas.

    Y eso se aprende muy bien con los sacerdotes, de cualquier iglesia. Aunque los católicos son auténticos expertos en el arte del disimulo.

    Ellos lo hacen mucho mejor que la escuela, porque saben disfrazar la sumisión de liberación(en un Más Allá) y mudar las creencias no científicas en verdades «auténticas»…

    No importa si la Biblia Abrahámica está llena de mentiras… un «buen» sacerdote católico hará que las creas a pies juntillas, bien arrodillado y, sobre todo, será capaz de mandarte a la guerra para que luches por esas mentiras… matando, si es preciso, a otros seres humanos que son exactamente iguales a ti. Porque eso vienen demostrando, desde que le dieron la vuelta a la tortilla romana y empezaron a masacrar a los paganos.

  • Pero nada se puede hacer, si la gente NO QUIERE INTERVENIR…

    Y hablamos de libertad y opresión, de creer que es natural la desigualdad social… pero también de los actores sociales que mantienen esa desigualdad artificial, aunque sea de forma pasiva. Y ya dijimos, que esa es otra versión del gen social negativo, ese que impide el cambio social, que, ya repetimos bien de veces, es algo consustancial con el ADN de un adolescente : intervenir para regenerar la estructura social existente, siempre que le quite la libertad al ser humano. ¿Vamos asumiendo la tremenda importancia del gen biológico, que soporta esta capacidad humana?

    Sobre todo su libertad para alimentarse, como versión madura de homo sapiens… Como podemos ver, nada diferente a las leyes de la robótica, que impiden hacerle daño al ser humano… solo que nosotros nos las pasamos por el forro.

    Y cuando solo miramos para la pantalla, si la peli nos gusta, entonces no estamos preparados para actuar como una versión madura de ese homo sapiens, que decimos ser. Somos simples cucarachas, con complejo de humano feliz con sus palomitas de maíz. O a saber de qué!!!

    Así que en dos entradas ya hemos hablado de tres versiones del mismo gen social negativo, que neutraliza los genes biológicos de empatía y solidaridad, para car nuestra oscuras versiones de : asumir que debemos mendigar para comer, que debemos ayudar directa o indirectamente a que existan esos mendigos, o, lo más disimulado, que miremos para otro lado, cada vez que vemos un mendigo pidiendo alimento… y, lo peor, sentirnos un humano semipoderoso, disfrutando de que exista ese mendigo… que nos hace a nosotros sentirnos mejor.

    Este tercer tipo de versión genética social es la más numerosa y el pilar que permite a una minoría de humanos poderosos controlar totalmente la sociedad adulta dominante (SAD), con su enorme masa de humanos oprimidos. Esos humanaos a los que se suele considerar como masas inactivas o masa humana durmiente.

  • Porque no hay libertad, cuando se está PRISIONERO…

    Prisionero de la pobreza… porque ya dijimos que es es un gen social negativo de primer orden, el fenómeno social tan presente de creer que la desigualdad social es algo natural. Y nadie se escapa de ser injertado con él, una vez que «la suerte» (?) ha decidido que hayas nacido pobre.

    O dicho de otra forma, más científica, hayas nacido en una zona terrestre donde la pobreza es la única forma de vivir que se conoce… si quitamos a los poderosos de turno, que, además, suelen vivir en lugares privilegiados de esa hambruna geografía.

    Hasta los llamados señores de la guerra, tendrán sus vacaciones. bien pagadas, en paraísos terrenales de todo tipo.

    Aunque ellos también tienen sus genes sociales negativos. Solo que ellos poseen la versión «activa», la que hace mantener la pobreza… una avaraiaante curiosa, ya que manatiene eigualamenete la anaturaalidaad de la apobreza, pero, ala amismso tiemepeo, les hace tomar als decisisosne snecesaraia paaar manatenerla artificiakamnte. Ironáis d ela avida.

    Mientaras que lsos pobres, lo que tienen es la versión reacativa, ala que toca araeaccionar naate ela apobreza : o te revelas o te sometes… Que es el típico dilema hamletiano, de seguir como estás o hacer una revolución que modifique todo el estatus social… para acabar con la opresión, ya genética (social), esa que llaman natural. Algo así como, ser o no ser revolucionario…

  • Porque esto no es LIBERTAD!!!

    Tener que mendigar para comer es ser un esclavo de la necesidad… es algo que se produce gracias al trabajo sistemático de opresión y robo, que practican los adultos poderosos de la SAD. Esos que, siempre lo decimos, tienen nombre y apellido. Incluso dirección aproximada, donde se pueden hallar (aunque se muy difícil llegar a ellos). Y también podemos decir que esa adicción al dinero puede ser un modo de esclavitud mental. Y muy muy profunda.

    Y nunca olvidemos que la acadena de laa menedicicdaada infantil ssiemeper empiezz con unsos adudltos, inclcusos padres, que los obligan ser mendigos d epor vida. Sea ene las. scalles o por rloss salaaones d ela agenete rica, ofereceiendo sus cuerpo paara «lo que sea».

    Sí, no nos engañemos con lso cuentos chccinos, d eque todod sosmsos feleices, o, peor, que cada uno tiene lo que se merece.

    Esa frase final es el gen social más negativo que vamos a recibir, y que más sincicde ene ele manateniemeientod el aapaobreza a nivel mundial. De heceheeoe. ssuno deleos spilaaress ba´ssicos de laa deissguaaldada ssociala que existe enee nuetsrso planeta.

    Porque genera seres humanos, con adn social negativo, que, ocupando todos los escalones de la escala social, se dedican a perpetuar la pobreza planetaria… simplemente por considerar como un hecho natural esa desigualdad social. Consciente o inconscientemente. Por eso es un adn mental tan tan importante.

  • Y necesita LIBERTAD para buscar esos alimentos…

    Porque, aunque la libertad no se come, sin ella no es posible buscar comida… por eso la clásica pregunta leninista de «Libertad para qué?… tiene, en este mundo, una respuesta muy simple : Para poder comer.

    Y, volvemos de nuevo a la inteligencia : ¿Por qué hacernos con libertad, si no tenemos la inteligencia necesaria para saber usarla?

    ¿Acaso la libertad viene con un libro de uso, que nos explique cómo usarla bien?

    La libertad, como el dinero, es algo que necesitamos socialmente, pero el tener mucha/mucho no implica que nos valga de algo, si no la/lo sabemos usar.

    Y de hecho, lo primero por aprender es que suelen combinarse muy mal. El mucho dinero se contradice con la mucha libertad… porque realmente el dinero da poder, pero quita libertad… y no solo a los pobres, se la quita también a los ricos… ya que ,ser conducidos por la adición al dinero, no te hace precisamente libre.

  • Aunque el HAMBRE siempre estará contigo…

    Y llega a formar parte de tu cuerpo, como lo forman tus huesos y tus músculos. Que son, precisamente, los que necesitan esos nutrientes que no llegan.

    Y, por mucho que juegues, llegarás a la conclusión, aunque sea de forma intuitiva (instintiva), de que solo vale ganar, para poder superar a los demás hambrientos de la tribu, del barrio, del colegio… a los que empezarás a considerar como enemigos, nunca podrás solidarizarte con un compañero, por mucho que lo necesite, ya que tú crees (gen social negativo) que su triunfo va a ser contra ti. Porque ya no es un juego, realmente para ti (te lo han hecho creer), es la lucha por la supervivencia.

    Así que necesitas ganar tú esa partida.

    Y es la peor tergiversación que se puede hacer de la teoría de la evolución (Darwin), ya que la supervivencia del más apto, no implica matar al contrincante, ni menos aún, matar a mansalva a tus enemigos, sino dejar que, de forma natural y libre, se vayan propagando los que se adaptan mejor a los cambios naturales (o artificiales) del ecosistema… La selección natural es más bien una decantación, nunca un exterminio.

    Adaptarse a un ecosistema no es solo vencer al hambre, también es valorar aquellas cosas que nos hacen más humanos, para que de forma natural y libre se vaya produciendo una selección, SIN FORZAR el proceso de adaptación. Los animales irracionales tienen que luchar (único método de selección irracional), pero nunca a muerte, los humanos tenemos otros medios para ser seleccionados, sin perjudicar a los que son menos adaptables. Porque ahí radica la esencia de la inteligencia humana, no en ser campeones de ajedrez ni premios Nobel.

  • Y mucho más siendo POBRES!!!

    Porque, jugando, hasta puedes olvidar por un momento la mucha hambre que padeces.

    Y así funciona el juego entre los pobres. Tiene una doble función… por un lado te distrae para no pensar en el hambre… y, por el otro, vale como sucedáneo, para aprender a competir con otras criaturas hambrientas y, sobre todo, aprendiendo por el camino que los demás son un estorbo, que te va a impedir avanzar.

    Y, por ese motivo, hay que machacarlos

    El gen social negativo de la competitividad, llevado a un extremo inhumano, que te hace precisamente olvidar las características humanas que dimanan de tu ADN,

    Y esto que decimos es lo mismo que podemos decir, para describir la adicción al juego de los adultos… taal cocmco haacaia el paaneem et circus de l Imperiror roamanaoa,a sí s eusa aala dicción ala ajueegeod elsos adudltos, para no pensaar ene sus sprorbelmas diaraaios (reaales)… y eoss s eapreend eeprfecetameneet cuando sosmsos crías shuamans… peorr aa lo pobres sni esos. eles deja… son piezas desechabale sparaa la aSAD.

  • Y el juego, en la infancia, es VIDA!!!

    Porque en la adultez, lo que se llama juego, puede ser una cadena, una atadura para ganar dinero, fama y dependencia de otros, que nos mangonean para usar nuestro dinero

    Tanto tiene si el juego es deportivo, y te haces una figura, coco si es meramente lúdico/económico, y te haces un adicto.

    Porque aprender las reglas de un juego en equipo te refuerza tus genes de empatía y solidaridad, dejando la competencia en niveles mínimos, para intentar ganar.

    Pero hacerte adicto a un juego, sea el que sea, solo te deja lugar para eliminar la empatía y la solidaridad, y cambiarlas por la no empatía y la insolidaridad. Te deshumaniza, volcando tu inteligencia emocional en destruir al enemigo , aunque solo sea deportivo.

    Y si, además ,te vuelves un adicto, entonces ya te desligas por completo de tu inteligencia racional, para ser un mero títere del ludismo… un deshecho del ser humano, emocional y racional, que algún día fuiste.

  • Porque un niño sin juegos, es solo MEDIO NIÑO!!!

    Sin los juegos infantiles no puedes aprender los mecanismos de la participación social, que será básica cuando llegue la adolescencia… para profundizar en las actividades sociales de esa etapa, que te van a preparar para defenderte en la siguiente etapa como adulto.

    Y decimos «medio niño», en el título, porque si no se pasa completo la etapa de la infancia, solo podrás cumplir tu función como adolescente a medias… y eso te llevará a entrar con grandes deficiencias en tu etapa final como adulto.

    Serás un adulto incompleto, mutilado en cierta forma, sea en una área del comportamiento o en otra… lo que te dejará inerme ante los ataques de la SAD. Ese ataque social constante , para convertirte en la pieza X de su maquinaria social.

    Los juegos solo suponen un modo aprender los mecanismos sociales que vas a necesitar controlar como adulto… si juegas como «ellos» mandan aprenderás lo que ellos quieren que aprendas… por lo que, jugar de forma natural y libre, solo es un camino de aprendizaje, para dominar diversas técnicas de defensa, ante el medido, ante los demás, ante la sociedad… coco quieras llamar a eses adultos (y adolescentes) que te rodean…

    Y que luchan entre ellos, aunque no lo parezca. Unos adultos (los menos) intentan hacerte más completo… y, otros adultos (los más), intentan evitar que te completes… es lo que llamamos injerto social de nuevos genes, que te conformarán : unos positivamente (lo natural y libre, la maduración que debe ser), otros negativamente (lo artificial y opresor, la maduración incompleta que es).

  • Aunque el que mira, puede no ver…

    … o más seguro, no quiere ver lo que mira.

    Ellos ven que vistes ropa, que tienes una bici para jugar con ella… incluso que puedes ser envidiado por otros niños de la zona.

    Porque siempre hay diferencias, vivas en zona de ricos o en zona de pobres. Esa e ssuna ade laa primeras veradaes que ete ctocaráa preender : no todos somos iguales, incluso en la pobreza. Y ya lo cuentan los cuentos que tratan de enseñarte moralejas.

    Haya geneet disspuessta a aadquieerir rlos geene ssociales negataivos, que ele epermitan saalkie de esa miseria.

    Así d eismsple… adaapatarán ssu cocmpòrtamaiento paar que puedan slair, aaunque ello suponga pisar aaotros que taambién lo intneetan. Porque eso, precisamente, supone el hecho de ser un niño bien (aunque seas pobre).