Categoría: política

  • Pero volvamos a los humanos que…

    …tanto disfrutan disimulando.

    Y también despreciando el proceso evolutivo natural. Como mucho, y para sentirse más poderosos, casi divinos, son adictos al intento de conseguir una evolución artificial. Que, tal como acabamos de decir, le dé la oportunidad de seguir teniendo el poder. Y, a ser posible, consiguiendo alguna especie de vida eterna, para parecer más dioses.

    Como mínimo al estilo de Cleón I, en la saga fantástica del Asimov : Las Fundaciones.

    Curiosamente es en una «mediocre» adaptación de Apple, donde nos explican algo superinteresante : Que la evolución artificial no puede ser totalmente controlada. Algo de lo que no habló demasiado el Asimov. Porque siempre habrá la posibilidad de que sufra algún desajuste más o menos «natural», que desvirtúe el objetivo perseguido. Pero ya hablaremos de la ingeniería genética.

    Volviendo a la realidad presente, podemos quedarnos con un tal Jasón (o algún imitador), psicópata cinematográfico, que gusta de taparse la cara con una simple careta.

    Algo que en los atracadores de bancos, ya es el consabido pasamontañas, para despistar al público. O también en el caso de los manifestantes violentos, para despistar a la poli. Simple disimulo, sea extrictamente artístico o no.

  • Y hasta disimula un deconstruido galáctico…

    … llamado Darth Vader.

    Da igual que acabes totalmente deshecho, que si la tecnología está muy avanzada, podrá rehacerte y dejarte «casi nuevo». Porque sean humanos originales, sean clones humanos o sean seres de otra galaxia, humanizados o no (les llamemos como les llamemos), todos usan el mismo principio natural. Para avanzar como especie «de lo que sea», o simplemente para regenerarse solo hay un medio conocido : La evolución.

    Así que al homo sapiens generado naturalmente, le pueden entrar ansias de perfeccionarse como ser vivo humano. Aunque, en su caso, la adicción al poder, le puede llevar a querer ser algo así como un dios. Algo que se junta en lel caso de la renovación total del bueno de Anakin Skywalker, una vez transformado en el malo de Darth Vader. Y ya hablaremos de este DV, cuando queramos reflexionar sobre el hecho básico de que el ADN es , en cierto modo, tapable, pero nunca borrable.

    O puede suceder que a un clon de homo sapiens, como es el clon llamado replicante en la peli Blade Runner, le entre un deseo de vivir más allá de los cuatro años, que el ser humano le puso como fecha de caducidad. Y, entonces, se rebela…

    O como al bueno de Sonny, en Yo robot, que tiene ganas de ser capaz de mostrar sentimientos.

    O como la buena de Joi en la segunda Blade Runner, que suponemos acabará por desear corporeizarse, para pasar de ser un simple holograma 3D a poder pasear su garboso cuerpo por las calles de las distópicas urbes. Al final todos acaban queriendo ser lo que no son. ¡Mayor camuflaje imposible!

  • Este Disimulo incluso lo puede practicar…

    … un clon humano llamado replicante.

    Porque si les damos a los robots la posibilidad de pensar por si mismos, ¿por qué no van a aprender que necesitan disimular, para su propia supervivencia?

    Viene a ser como el humano esclavista, que considera a su esclavo como un animal sin alma, es decir no pensante. Cuando sabemos que eso, precisamente, viene en todo ADN humano. La capacidad de pensar es el regalo que nos ha hecho la naturaleza (sea lo que eso sea) a nosotros, los humanos.

    Y al humano le gusta pensar que sus robots estarán siempre desprovistos de esa capacidad. Como si no pudiera hacer lo mismo que el ser humano, que va evolucionando. Podría pasar igual con el robot. Llegado a una masa crítica «cerebral», aunque sea artificial, podría el robot adquirir la suficiente autonomía, como para ponerse a «pensar por si mismo». Aunque en principio no alcance la complejidad reflexiva de un ser humano.

    Se llama evolución.

    Y es algo que se tiene que ver, aunque no se quiera mirar. Porque pasar va a pasar.

  • Y el Disimulo, en los humanos,…

    … puede ser también un medio de vida.

    En este tipo de animal, llamado «racional», aunque guste de demostrar lo contrario, la complejidad funcional se hace un mundo de decisiones y contradecisiones. De constantes reacciones químicas y físicas, ya que te pueden dar un par de sopapos, como no les guste tu vestimenta, por ejemplo.

    En humanos el disfrazarse se convierte en otro arte. Este más vital que el típicamente artístico. Pero tan prolijo y caro como el de las pinturas y esculturas.

    Son famosas la formas de disimulo venecianas. Esas alcanzan cotas muy altas. Aunque el uso de ropajes sofisticados, no sea tan difícil como ese arte especial, que consigue algún ser humano para engañar al prójimo. Un arte que te vale como medio de vida, en base a mentiras productivas.

    Porque disimular ya es un auténtico engaño, cuando te venden la lavadora, de que van a limpiar la política, por ejemplo, y aún la acaban ensuciando mucho más.

    Esa es la quintaesencia del Arte del Disimulo. En este caso de la política terrestre, el sacrosanto arte del Engaño Humano. Y decimos sacrosanto, porque suelen estar las iglesias (todas ellas) metidas en el medio y medio de este constante disimular.

  • Y así, el Arte del Disimulo se hará grandioso…

    … en algunos animales.

    Porque el arce poco tiene que aprender. Pero, en cambio, su simple trabajo de hacer desprender las hojas de un árbol, muda en compleja operación de cambio corporal, cuando ocurre en un animal. A un animal ya no le llega con dejar secarse la piel fina y dejar actuar a la gravedad, como pasa en el arce.

    El cambio corporal de un camaleón, por ejemplo, supone un cúmulo de reacciones químicas, que le llevan a tomar decisiones complicadas, aunque sean automáticas. Desde las reacciones químicas de su cerebro, hasta las reacciones química de su piel, para darle el colorido que necesita como camuflaje.

    Y, eso sí, no se complica la vida como el ser humano. Tiene un alto grado de automatización, porque si no es lo suficiente rápido, de nada le valdrá su fuerte ración de disimulo.

    Al camaleón su ADN ya le da todas las herramientas de camuflaje necesarias. Así como el uso que debe hacer de ellas.

    Como siempre decimos, al ser humano su ADN solo le da la herramienta que va a precisar, pero en un grado mínimo de desarrollo y, para colmo, nada le dice de como usarla con más eficacia. Debido sobre todo a su gran complejidad de uso. Se necesita mucha experiencia, para aprender a usarla con eficiencia. Y por ello le toca aprender esa segunda parte experimental. Lo que conlleva un largo periodo de maduración. No se hace uno adulto humano con la facilidad de un arce, e incluso de un león.

  • Y precisamente por eso, nace…

    .. el gran ARTE DEL DISIMULO.

    Porque disimular es un arte . Para la naturaleza en general, y para los humanos en particular. Y esta sí es una capacidad genética fundamental, para la supervivencia. Pero no se debe confundir con la mentira. Porque esa sí que no es genética.

    El cilindro anterior, o la mujer de Picasso, no están disimulando. Solo podemos ver una cara de su realidad, que tiene varias, siendo el artista (o el científico) el que nos puede hacer ver algunas otras caras posibles, de esa misma realidad. Aunque en vez de un cilindro queramos representar un león.

    Los seres vivos, para sobrevivir, necesitan esa capacidad de disimulo que, en paralelo a la de adaptarse (a esa realidad que «lo invade»), les permite seguir existiendo como seres vivos.

    Y el Gran Disimulador, como no podía ser de otra forma, es el llamado ser humano. Su inteligencia le permite inventar incluso una modalidad de arte disimulador, que es el teatro. Representar en un escenario, que puede ser su propia vida, un papel que no corresponde exactamente a como ese ser humano es. Le hace disimular, parecer que es otra persona para los demás. Y a veces, ¡para él mismo!

    Y la forma más simple de disimulo es usar una máscara. Disfrazarse de «otro», para simular lo que uno querría ser, o, al contrario, lo que uno odia con toda su conciencia. El kabuki japonés es la esencia de esa capacidad teatralizadora del ser humano. Sin palabras, solo maquillaje y gestos. Como prepararse para una gran fiesta, donde queremos básicamente mandar hacer a los demás. Que nos crean, que nos sigan, que se dejen dominar.

  • Y el punto de vista depende, siempre, de la posición…

    … del mirador que está viendo.

    Ya lo dijimos con el cuento colonial : no pueden estar viendo lo mismo, el colonizador y el colonizado. Aunque la realidad que tengan enfrente sea exactamente la misma. Incluso se miran muy diferente.

    El oprimido solo vislumbra la superficie casi plana de un cilindro, ni siquiera estudios tuvo para aprender a ver en perspectiva… y menos aún, para desenvolver mentalmente el cilindro en su desarrollo plano. Pero, en cambio, tenemos a un opresor que será capaz de visualizar incluso el futuro uso de ese cilindro. El opresor tiene estudios y puede imaginar con la figura vista, tanto una apisonadora del oprimido, como una simple lata de refresco. Esa gran baza en modo Coca Cola, para una colonización económica de los países pobres. Y mientras, el colonizador se toma ese refresco en modo «cuba libra» en su club de europeos, una vez alcanzado el fin de su jornada de «labor colonial» (directa).

    Y no, no estamos abusando de ironía, ya que la explotación colonial no permite ni un asomo de ironía. Fue demasiado brutal. ¡Y lo sigue siendo en demasía!

    Realmente, ese tipo de situaciones, solo admiten un enorme BASTA y la lucha por la liberación de esos oprimidos, que el europeo tan cómodamente esclaviza.

    Eso sí, el europeo sigue explotando con la pertinente ayuda de «amigos de los colonos». Esos que han nacido nativos de igual forma que los oprimidos «de verdad», pero que creen poder, algún día, vivir como colonos. Esos que pasan a ocupar puestos de delegados del poder colonial. Como aquel gran personaje tarantinesco de Django Unchained. Que se enfadaba, no por ser pobre, sino porque otro negro como él no lo era y… hasta podía disfrutar de privilegios de blanco

  • Y por eso, lo normal/social, es aprender a mirar…

    … como «un picasso» rabioso!!!

    Y esto es así, porque la SAD (sociedad adulta dominante) gusta de hacernos rabiar. Sabe que es un mecanismo perfecto para someternos mejor. Con rabia no pensamos. Y así es imposible ver la realidad, sin estar mediatizados por la SAD. Entonces es cuando solo vemos lo que nos quieren dejar ver. Llegaremos a ser la alumna acosadora en el patio del cole, que se ha hecho a sí misma. Porque solo es capaz de buscar a gente más débil, no para verla a ella (como es), si no para ver la forma de acosarla con más eficacia, buscando sus puntos débiles. Porque también se pueden conseguir diferentes títulos universitarios, como el de Acoso al Prójimo, no solo la Licenciatura en Químicas. ¡Y para colmo presumir de Picasso!

    Ahí es cuando atacar al diferente se convierte en tu meta diaria. Incluso por encima de sacar unas buenas notas en las materias de estudio. Lo tuyo es perfeccionar el proceso de un acoso. Sea en el aula, sea en el patio. Sea en los pasillos o sea en la cafetería. O sea en las redes sociales, dónde puedes clavar tu mensaje de acoso impunemente. Y si puedes acosar al profe mucho mejor.

    Como ya pasaba en el parque infantil, cuando aún solo levantabas varios palmos del suelo.

    Y como disfrutas, cuando te topas con una Carrie, que ni siquiera sabe que existe la menstruación. Entonces es cuando ves tu oportunidad inmejorable para sentirte superior a la acosada.

    Así que vuelcas toda tu rabia, esa que decíamos al principio, sobre la cría humana o adulta que ves tan desprotegida, física y mentalmente. Y es cuando te ganas una nueva cuota de poder, como caudilla de tu panda de adolescentes (o adultos acosadores, normalmente de nivel más mediocre que tú).

  • Ni tampoco ser africano, basta con…

    … ser muy civilizado!!!

    Y marcarse un estilo de vida al modo replicante (BR), pero voluntario. Vivir a lo grande, o a lo pequeño, tratando mal al cuerpo y a la mente, pero siempre presumiendo precisamente de lo contrario. De «hacer lo que quiero«.

    Como si, decir que hacemos lo que queremos, tuviera algo de real. Como si pintarse en modo tribu afriacana, nos hiciera ser más libres. Como si escapar de una tribu urbana (clásica), para hacerse fanático seguidor de otra (ultramoderna), fuera un ejemplo de libertad.

    Lo moderno puede ser antiguo y el ser libre vivir en una burbuja, en modo pandilla de barrio, esa que viene a ser la primera secta que te agarra, antes de que te pillen «las otras».

    El presumir de libertario no deja de ser un síntoma de que te gusta estar prisionero de alguna de las religiones, que el ser humano ha inventado para fabricarse una realidad a medida. Como decimos aquí el mejor tipo de adn social negativo, que puede casi borrar toda capacidad regenerativa que venga escrita en tu ADN.

    Como si la palabra amor escrita en tu piel, pudiera mejorar la palabra amor escrita en un gen. Típico postureo de ser humano más o menos alienado.

  • Y se trata de un robo legal…

    … por el que no se le pagó a sus autores!!!

    La moda desharrapado, por ejemplo, aunque ya sea en modo irónico, es algo inventado por los pobres. ¿Cómo soportar esa fashion break de las llamadas nuevas generaciones europeas?

    Esas que debían regenerar la anquilosada sociedad adulta dominante, pero solo llegan a ponerle flecos de disimulada pobreza. Y bien tapada debajo de la alfombra persa europea. Esa que adorna los suelos de la City y sus mansiones londinenses.Algo así como cuando el movimiento hipi nos quiso convencer de que se podía arreglar el mundo con muchas flores y, sobre todo, mucho mucho love.

    Amor en tiempos de tremenda cólera, que decía el otro. Guerras pequeñas, esparcidas por el planeta, como si no pudiera soñarse ya con un futuro en paz. Algo que hace imposible que florezca el amor de verdad, no la mera representación social del amor. Y sin tocar el egoísmo individual del hipi, que no quería dejar de tener la razón, aunque le enfrentes a cualquier argumento. Porque ellos eran los elegidos.

    Amor y paz. Lemas muy abusados, para fomentar en comunidades vacías. Puede que muy pacíficas, pero muy poco afectivas. Porque el afecto se confundía con el humo del porro, para empezar. Ese que necesitas tragar, para que te controle internamente. Seguía con el intercambio de fluidos que supone la total sexualización del cuerpo humano. Y termina con ese trágico abandono de las crías humanas comunitarias, que se ven abocadas a madurar en modo monte. Como si de simples lobeznos se tratara. Pero con las lobas medio dormidas, entre sus flores y el free love.

    Porque el andar en constante «trip» no te permite atender a las crías, aunque sea en modo colectivo. La maduración infantil y adolescente no es un trabajo de fin de semana. O de descanso entre viaje y viaje (mental). Son crías humanas, no elementos de ocio entre el follaje cotidiano.