Categoría: política

  • Así que sí… hay que ver todo lo escrito…

    … en una simple rosa…

    Porque seguiremos diciendo, que la flor es para leerla… y mejor libre en su ecosistema natural. Allí nos podrá decir todo lo que tiene escondido, pero dispuesta a hacerlo visible si nosotros queremos. Solo tenemos que desenfundar nuestro punto de vista. Ninguna otra arma necesitaremos.

    Y siempre, siempre, acompañando la información visual directa con todo ese conjunto de datos, que tenemos almacenados en nuestra memoria. Y bien organizados (o eso deberíamos). Esa parte de nuestra mente, dónde, como se dice en la página que habla del alma, una bibliotecaria especializada, se encarga de ir recogiendo los datos recibidos, para colocarlos convenientemente en disposición de ser luego usados de la forma más eficiente posible.

    Porque para ver de verdad, se necesita mucha atención y profesionalidad, en esa tarea de sintetizar la realidad en los pixeles necesarios, sin que falten ni sobren, para que la imagen obtenida sea de la mayor calidad posible.

    Y eso no se consigue si no realizamos la combinación adecuada de inteligencia racional y emocional. Siempre sin dejar que la segunda doblegue a la primera. Haciendo así que podamos ver bien lo que miramos, para profundizar en la esencia de esa visión.

    Si no sacamos de la rosa, todo lo que ella nos quiere dar, entonces no la estamos viendo… solo mirando. Así de sencillo.

  • Y qué decir de este hermoso pájaro…

    … que ha mudado en bella flor!!!

    Y viceversa. La flor se ha hecho pájaro, aunque sea incapaz de volar.

    Quizás fue la maldición de un olímpico dios, que decidió castigar al pájaro para evitar que volara libremente. Y tenerlo siempre sujeto en su jardín particular. Los dioses pueden ser enemigos muy envidiosos.

    O, por el contrario, algo más simple, como que la naturaleza le dio a la flor una capacidad para tomar alguna forma física, que permitiera desorientar a los posibles seres vivos que intenten acabar con su vida. Sean depredadores naturales o simples mamelucos humanos, con ganas de estropear la naturaleza (sea lo que eso sea… pero, como mínimo, un colectivo floral).

    Pero dejémonos de mitos y volvamos a lo nuestro : mirar es distinto de ver, y si mirar necesita un cierto esfuerzo, ver, lo que se dice VER, es toda una carrera casi universitaria o de formación profesional. Aunque la debamos realizar durante nuestras etapas de cría humana, la infancia y la adolescencia, las más desproteeidas.

    Pero es única forma de que lleguemos a adultos, con la mochila completa, en relación al sentido de la vista. Porque después, ya no tendrá remedio (nuestra insuficiencia visual, por mucho que la intentemos mejorar). Por el contrario, con la edad lo normal será ir perdiendo capacidad visual. Nos va disminuyendo el material de ayuda (las «aplicaciones») que portamos en nuestra mochila.

  • O este cúmulo tan macho de…

    … un simple y recogido pino.

    Que ni flor parece. Un simple conglomerado de saquitos contenedores de un polvo amarillo, que nos va a cubrir terreno, charcos, ropas y demás superficies a dónde el viento decida transportarlo.

    La parte masculina del pino hermafrodita, ese vegetal que aún no pudo descubrir que se podía sentir sexualmente binario, pero le era imposible sentirse no binario.

    Y no vamos a adelantarnos en nuestra reflexión, pero qué panorama más complicado (en varios frentes) se nos ofrecerá más adelante, cuando hablemos de ser lo que somos o lo que pretendemos ser : monosexuales, bisexuales, no binaries… con todos sus problemas colaterales de orientación sexual habidos y por haber. Ese algo (debate) que no está al alcance de los «pobres» vegetales… y cuidamos que tampoco de los animales «inferiores» o no inteligentes (salvo futuros descubrimeientos de las Nuevas Biblias del siglo XXI).

    El pino no puede ver todo eso que nos dicen los sentimientos. Porque, curiosamente, hay seres humanos capaces de ver una mujer en un hombre, pero no ver el sufrimiento de una cría humana por la manipulación de su mente (y de su cuerpo).

    Hay mucho que mirar con atención en estas líneas, como podemos ir «viendo», sobre el tan complejo comportamiento humano. Y por esos le damos vueltas al papel que cumple nuestra mente, y lo que «ella» pueda ser (nuestro ADN), en ese comportamiento. Que, para eso, hemos adjuntado una página en este mismo blog sobre la mente humana, al hilo del pensamiento cartesiano.

  • Por ejemplo,…

    … esta preciosa melena.

    Que ni flor parece. Pero debemos ser capaces de descifrar su escritura y llegar a la conclusión de que «debe ser una flor». Ya más difícil será saber si tiene sexo. Porque hasta ahora nunca hablamos de que en la flor también se puede ver, mejor sería decir entrever(o estudiar), si es que tiene sexo y cual puede ser.

    Claro que para eso se necesita mucha ROM/MOR. ¿Amor por las flores?

    Y eso nos hace tomar el punto de vista científico, al observar una flor. Para indagar su mecanismo reproductivo. Comparando lo que ya sabemos y aquellos nuevos datos, producto de nuestra observación actual.

    Un buen momento reflexivo, para remachar el asunto de la biodiversidad. Ya que precisamente fue la naturaleza (sea lo que eso sea), quien se empeñó en usar la diversidad como filtro muy preciso, para hacer más variado el colectivo de seres vivos, que iba produciendo.

    En concreto fue con la reproducción sexual, como dio un avance enorme en el proceso evolutivo de los seres vivos. Porque permitió más variedad en las posibles mutaciones y consiguió, de paso, un método para hacer una selección más eficiente, a la hora de eliminar las mutaciones negativas.

  • Y qué decir cuando las flores…

    …ni flores parecen!!

    Porque también ellas se disfrazan, como el Arce, cuando vimos que disimulaba, para despistar al invierno. Aunque , en este caso, los cambios no son solo de color, sino también de formas. Con esta flor en concreto aumenta mucho el grado de disimulo floral.

    Y es que la biodiversidad, como iremos viendo al hablar de los humanos, es un pilar básico de la evolución natural. Algo que no parece entender muy bien la mediocre versión de homo sapiens, que viene siendo el ser humano actual (tu y yo… mis diversos yos). Le va mucho más hacer de emperador en modo Star Wars de pacotilla y llenar el planeta de clones.

    Y la diversidad, tan amada por la naturaleza (sea lo que eso sea), empieza precisamente por aprender a ver lo diverso que es el ecosistema donde vivimos.

    Porque se trata de congeniar la típica rosa, más o menos preciosa, incluso muy «artificial», con cualquier otra flor, que puede resultar menos bonita e, incluso, un adefesio, para algunos cerebros selectos.

    Porque , ya lo dijimos con Sócrates en su versión platónica, la belleza es un constructo social (ver página sobre la mente), fabricado a partir del gusto de alguna gente con poder, para hacerse líder de «lo bello».

  • Porque una flor es mucho más…

    … que una flor.

    Todo ser, inerte o vivo, es mucho más de lo que parece a simple vista. En una primera mirada. No hay que consultar con la ROM/MOR para sacar varios puntos de vista de una misma realidad. Y siendo el mismo observador, el que necesita variar el punto de vista.

    Poe ejemplo, la chorima de la imagen. Es la flor de la retama, xesta en gallego, una flor compleja, que permite hacer un tremendo ejercicio de visualización.

    Podemos ver que un pétalo hace de vela desplegada. Incluso con una marca de color, para que las abejas se sientan atraídas como si fueran troyanos, por el famosos caballo. Los otros pétalos forman la concavidad que tan homérica suena. Porque ,a fin de cuentas, podemos imaginarnos las bien selladas cuadernas de la embarcación. Hasta se puede uno imaginar, que las anteras son las sogas que unen las velas a la cubierta.

    Y sí, ciertamente para este recorrido final, podemos necesitar la ayuda de nuestra memoria, ya que sin recordar el supuesto rapto de Helena por Paris, nos quedamos algo cortos al visualizar el montón de chorimas que cubren una sola retama.

    Cómo si no, íbamos a disfrutar con las cóncavas naves, que navegan sin cesar por los bosques gallegos?

  • Y además, la flor, por más que la resguarden…

    … siempre querrá estar libre.

    Porque una rosa tiene que dirigir sus pétalos-frases en todas direcciones. Necesita expandir su colorido y su olor para que sea sentido y admirado por cualquier ser vivo, que tenga la capacidad de percibir eses mensajes. Aunque cada uno de sus colores lo haga en un rango del espectro visual diferente. También los insectos disfrutan de su concierto, viendo diferente.

    Por eso es tan importante la forma en que se sitúan esas hojas escritas, que posee toda flor. Para que puedan ser leídas por todo tipo de videntes. Para que nadie se pierda su mensaje de amor y paz.

    En el fondo son como una simulación de los hipis que, en su momento, predicaban esa dos palabras, amor y paz, como una esencia de la posible perduración del género humano.

    La ventaja, respecto de ellos, es que las flores son mucho más constantes y amorosas, que los seres humanos que se quieren vestir de flores.

    La naturaleza fue menos pretenciosa con las flores que con los humanos. A nosotros nos dio la inteligencia. Y así se lo pagamos, en estos tiempos que ocupan el primer cuarto del siglo XXI. A punto de empezar la III Guerra Mundial… y luego me niegan que seamos mediocres!!!

  • Pero diverger no es negativo, siempre que el conjunto…

    … resulte armónicamente unido.

    Cuando vemos una rosa, nunca vemos unos pétalos separados. Están unidos formando un conjunto armónico, donde cada uno de ellos juega su papel en la belleza resultante. Porque están combinados de tal forma, que la frase así formada es muy coherente. Hasta se puede interpretar como un grupo de amigos, que han decidido unir sus manos, para un baile lleno de color, aunque se alrededor del rosa. Y también de olor (si los humanos se lo «dejaron»).

    Pero sobre todo nos llega a trasmitir como una paz, salvaje pero muy llena de vida, a modo de tímida invitación, para tener un montón de pensamientos positivos.

    En lo que los europeos llamamos «zona oriental terrestre», saben mucho de este tipo de cosas. Escuchan a las flores , hablan con ellas. Saben percibir en la rosa, muchas más palabras que las escasas que podemos percibir los civilizados europeos.

    Y es que en el llamado Oriente, siempre supieron leer mucho mejor en «modo ciego». Es decir, captando lo que parece oculto en un visionado superficial tipo europeo. Es como si ellos tocaran con sus ojos, lo que están viendo.

    Y por eso «ellos» tienen la capacidad de provocar una mirada muy interna, que profundice en nuestra mente. Es lo que le llaman meditar. Que no es precisamente el vicio occidental de «pensar en las moscas» o «estar en las nubes».

  • Porque todo, todo, en la naturaleza…

    … busca claramente diverger!!!

    Además de ser completamente necesario y nada contingente. Por mucho que digan los existencialistas, cuando se plantean «para que están ellos en este mundo»… e incluso si ese mundo existe o solo es imaginación nuestra. Y desde luego contando, además, con aquellas versiones tan mediocres de homo sapiens, que ni existir merecen. Como la mayoría de los políticos que dicen gobernar en este sufrido planeta.

    En fin, que tras esta pausa isleña, bien podemos retomar nuestras reflexiones sobre las flores, tan necesarias y tan llenas de vida. Y que hasta pueden parecer las fauces de dragones.

    Y la de la imagen hasta puede parecer las fauces de ese dragón que nos quiere devorar. Si no sabemos descifrar el trabalenguas que nos pone delante, cuando queremos salvar a la princesa del cuento, por ejemplo. De ese cuento en que se puede convertir nuestra vida, cuando queremos ver más allá de lo que la vista alcanza. Tanto si viajamos cara al futuro, como al pasado. Fuera de las coordenadas reales del presente.

    No podemos correr demasiado. Porque, si la imaginación domina al raciocinio, abusando de la explosión emocional, será más fácil que nos salgamos del camino, cual simple y desorientada Caperucita. Porque no hay lobo (humano) bueno, para señalarnos atajos. Siempre estará el adulto vendedor de lavadoras y disfrazado de lo que sea, para decirnos por donde ir a una prisión segura, aunque en principio camuflada.

    Como dicen los mandalorianos «ese es el camino»… desconfiar siempre del lobo disfrazado de cordero. O de cualquier amigo, que se pasa su tiempo cobrando algo por su supuesta amistad.

  • En donde hay una madre, siempre hay esperanza, pero…

    … lo difícil, hoy, es ser madre!!!

    Y también es muy muy difícil que veamos lo que no queremos ver, o no lo sepamos ver… porque no quisimos aprenderlo en su momento.

    Porque, ¿cómo vamos a ver la esperanza, si ni siquiera pudimos ver a la madre, que la estaba representando?… por ejemplo en la imagen de ayer. Porque detrás de ese muro derruido en una playa de Lanzarote (del Papagayo), había una madre con una criatura en su colo (regazo). La misma madre que, en esta imagen, habla con su hija Candela, ya marchando de la playa… o quizás, de algún sitio destrozado de Gaza.

    Solo es necesario fijarse bien en el hueco central del muro. Observar con atención por si vemos ese cacho de madre en modo maternidad, casi obra del Miguel Ángel renacentista. Claro que necesitaremos el apoyo de nuestra ROM/MOR, para recabar los datos necesarios… que nos puedan llevar hasta el gran pintor y escultor. Y no reírse por el bobo presumir del que ha hecho la foto.

    Y, por qué no, también pensar un poco en los muchos muros, sean artísticos o no, que se están destrozando en la Gaza actual.. con los bombardeos constantes del ejército invasor israelí.

    O eso ya será mucho pedir???