Categoría: política

  • Pero… ¿Cómo llegamos a ver lo que…

    … quieren que veamos?

    Y que, amablemente (en principio), «los otros» se empeñan en que veamos!!!

    Poniendo además todos los filtros (suyos) posibles, para que solo veamos lo que quieren que veamos.

    ¿Qué papel juegan, por ejemplo, los tebeos, también llamados cómics a nivel internacional?

    ¿Por qué usan nuestra etapa como crías humanas, sobre todo la infantil, tan proclive a buscar amigos imaginarios, para comernos el coco con un montón de normas sociales? Normas disfrazadas, que nos las hacen tragar, como inofensivas aventuras de los grandes héroes clásicos. Y si no valen los clásicos, se fabrican héroes modernos «ad hoc».

    ¿Por qué el cristiano (falso) guerrero del antifaz, podía siempre con todos los musulmanes/árabes que se cruzaban en su santo camino, y que, además, siempre hacían de malos? Sería una buena pregunta que, entonces, nunca nos hacíamos los que devorábamos tebeos.

  • Pongamos un ejemplo muy sencillo :

    … el clásico juego «de las casitas».

    En este juego no hay violencia explícita. Si obviamos la relación de poder que se establece entre los que van a comer y los que van a servir , que, seguro, comen mucho mucho peor (como mínimo). Pero es un ejemplo clásico de injertar un adn social sin que nos demos cuenta.

    Porque sí, ese tipo de mensajes implícitos, también los podemos ver en la imagen. Siempre que seamos capaces de superponer información sacada de nuestra ROM/MOR, en el momento de observar la mesa «tan bien puesta». Aunque quizás nos cueste algo ver esa cantidad de normas sociales que están incluidas en esta colocación determinada (socialmente) de una mesa de mucha categoría. Porque las mesas de los pobres no tienen tantas reglas de educación/domesticación social, como sí tiene este tipo de mesa aristocrática. Y si no, que se lo digan a madame Pompadour, cuando no entendía el motivo tan razonable de sus súbditos, al iniciar la Revolución Francesa. Pero, ¿qué les hemos hecho decía, camino de la guillotina?

    Y es que nos debemos preguntar viendo la mesa, ¿qué gen social tienen «las del servicio» (o los, les), para que sepan perfectamente como colocar la mesa? ¿Qué normas tuvieron que aprender (y cómo), para ser un servicio admirado por «sus» señores, aunque despreciado y oprimido como seres humanos?

    Todo el colectivo que forma el llamado «servicio para esa mesa», tiene en su cerebro un adn social negativo, que se le fue metiendo poco a poco en el cerebro (injertos sucesivos), mientras se preparaban para ser la clase obrera de los aristócratas o burgueses, que se van a sentar precisamente a esa mesa. Ni más ni menos.

    En vez de ayudarles a mejorar la capacidades naturales de su ADN, se le fueron quitando (cubriendo, mejor dicho), para injertar las nuevas capacidades artificiales. Las que están ligadas, bien soldadas, a esas normas sociales, que forman la «buena educación para un banquete real (o simples burgueses, ansiosos de ser tratados aristocráticamente). En otro lugar le llamamos buenos modales, para ser un adolescente «educado».

  • También están los magos, y los chamanes…

    … e incluso el amigote del bar.

    Porque no hay solo espejos, para mirarse como somos, para tratar de vernos lo más real posible. Hay muchos mecanismos, dispuestos a lo largo y ancho del ecosistema, para que nos podamos ver «mejor». Lo que no quiere decir que nos veamos como somos en realidad. Porque todo espejo social va a devolvernos una imagen desfigurada, en un sentido u otro, de nosotros mismos.

    Ya, al hablar de los «influencers», debiera quedar claro que , cuando metemos en un enorme colectivo a sacerdotes, chamanes y adivinos, amigos del bar y, desde luego, políticos, es decir, todo tipo de charlatanes de feria o parlamento, es porque todos son lo que, en algún momento hemos llamado «vendedores de lavadoras». Un tipo de humanos que no se necesitan para sobrevivir en este infierno, al que llamamos ecosistema terrestre, tal como lo hemos puesto los seres humanos. Al revés, son tremendamente perjudiciales para sobrevivir como especie. Incluso lo tienen peliagudo otras muchas especies de seres vivos.

    ¡Pero llamadme pesimista!

    Nunca me llaméis apocalíptico… eso queda para los religiosos, sobre todo si son fanáticos. Si nos extinguimos como los dinosaurios no hay nada de apocalíptico en ello, solo es la evolución natural. Eso sí, con ciertas regresiones imprevistas. Dudo que la naturaleza tuviera en sus planes nuestra temprana extinción. Tanto trabajo de diseño, ¿para qué?

    Porque no será un Sauron cualquiera quien nos haga desaparecer, seremos nosotros mismos, esta mediocre versión de homo sapiens, los que nos llevaremos a esa extinción no planificada. Si no hay un cambio de rumbo social, realmente potente. Y además aquí no tendremos ni un Gandalf ni elfos, que nos saquen las castañas del fuego.

  • Puede ser que VEAS el mundo, como…

    … los demás quieren que veas!!!

    Es decir, que todo lo que tú percibas, o la mayoría de tus visiones, sean las que decide por ti, algún delegado del poder establecido. Y lo mejor de todo, sin que seas consciente de ello. De esto toca ir hablando ahora. Quienes son esos OTROS que nos obligan a tener tantos y tan buenos filtros elementales (propios), cuando salimos a mirar la realidad, esa que hay fuera de la cueva familiar. E incluso dentro de la familia humana, una vez nacido.

    ¡Y llámame conspiranoico!

    La iglesia católica, por ejemplo, considera que al cumplir siete años, ya estás en condiciones para que te vuelvan a marcar, como en sus momento lo hicieron recién nacido, con el sacramento del Bautismo, pero ahora con la Comunión. Y, ¿si te traigo el símil de los vaqueros que marcan a sus vacas, a qué te parezco muy exagerado?

    Desde ese momento ya perteneces al ganado bovino que la iglesia católica decidió pastorear : para ser buenos cristianos, buenos ciudadanos, buenos esposos, buenos profesionales y… como no (y sobre todo), muy buenos soldados, obedientes y carniceros, cuando toque defender a «tu» patria. O, sobre todo, a «tu» iglesia, religión, secta, partido político o como narices le quieran llamar al colectivo que te manipula. Y, para más inri, lo haces inconscientemente.

    ¡Y sigue llamándome «conspiracionista»!

  • Porque, ¿cómo podemos saber lo que quieren los OTROS…

    .. para quererlo también nosOTROS?

    Sin gafas de realidad virtual, ni tampoco un móvil, o ni siquiera una simple pantalla de TV… ¿cómo llegan los otros a nuestro cerebro?

    Y tampoco hablamos de prensa o de radio, ni siquiera de las viejas cotillas del barrio… hay un mecanismo de persuasión, realmente dos (2), pero el primero es el primero, ya que empezó en la noche de los tiempos. Cuando el primer rey usurpador necesitó juntar un ejército y fundó una religión, que le sirviera de apoyo. Porque no llega dominar con las armas materiales. Se necesita un dios que protegiera al usurpador y le diera justificación, ante su pueblo oprimido y los demás pueblos del contorno a conquistar. Y para ayudarle en esa tarea divina » créo» a los sacerdotes.

    Ahí empezo la manipualción mental del ser humano. Crías y adultos debían arrodillarse en sumisión ante ese dios que legitimaba al rey. Por lo que el rey también merecía que los súbditos aprendieran a arrodillarse ante él. Era, además, una forma muy cómoda para cortarle la cabeza a los disidentes.

    Ah, ¿pero los sacerdotes manipulan las mentes?

    Pero si están para bendecirnos y hacer que seamos buenos, dice la gente… pero, ¿buenos para quién?

  • Y no es cosa exclusiva del Rusty James…

    … mirarse en los otros, porque todos nos miramos…

    … allí, dónde ya no estamos… o, lo que es mucho peor, ya nunca podremos estar (otra vez). Como les pasa a estos dos niños, que piden ser mimados de nuevo, como cuando eran bebés. Uno por las tetas de una mamá, biológica o adoptiva. Y el otro por la caricia artificial de un jodido biberón. Porque es mejor eso, que la caricia inexistente.

    Venga de donde venga la caricia, lo más importante es sentirla. Y precisamente por ese motivo somos, de niños, tan fácilmente manipulables. Cualquier depredador, que se disfrace de cariñoso, ya nos tiene ganados en un primer paso. Sobre todo si nuestros padres nos niegan esas caricias.

    Ya le pasaba al Rusty James, abandonado por una madre y un padre, que necesita redimirse en el colo de su hermano : el gran líder!!!

    Y el que no tiene hermano mayor, ¿a quién recurre?

    Lógicamente, a la SAD (sociedad adulta dominante). Esa sociedad que le promete protección de todo mal, como dicen muchos padres, aunque luego realmente lo van a maltratar como si fuera un animal cazado en la selva.

  • Nunca, nunca, se está bien preparado…

    … para ver lo que tenemos delante.

    Porque puede ser algo que se «nos enfrenta». O incluso mejor dicho, «se nos viene encima» sin que podamos evitarlo. El protagonista de La ley de la calle (Coppola). Un joven descontento, al que apodan El chico de la moto y a quien le queda esa enorme losa encima del cuerpo, ya por vida. Su corta vida, porque la SAD no perdona al disidente, que no se quiere integrar en sus maquinaria social, tal como le manda el poder adulto establecido como dominante

    Y quien, como decíamos ayer, solo será el modelo que ayude a su hermano pequeño, para que se deslice por el abismo que tiene bien preparado, por esa misma SAD, que ya tiene condenado al chico de la moto. Aunque al final, ese hermano modelo, le hace escapar del camino que él (RJ) «escogiera» y que lo sepultaría (también) en el cementerio social.

    Porque, o eres pieza de la maquinaria social represora o eres pieza de la parte social que esa maquinaria debe reprimir. No existe un escondrijo dónde te puedas ocultar del poder establecido de la SAD. Hasta el mundo subterráneo del metro de NY, será barrido de cuando en vez, para alimentar las necesidades políticas de sus gobernantes. Por ejemplo, haciendo una limpieza política, para ganar votos de los biempensantes neoyorkinos.

    Entonces comprobarás perfectamente de qué lado te tocó (nunca se escoge libremente) estar, si como represor o como reprimido.

    Y repito : Aunque no lo parezca, tú escoges (escogiste)el lado en el que te encontrarás, en su apropiado momento.

  • Y es que el espejo puede ser…

    … tu hermano mayor!!!

    Ese hermano al que idolatras, como si fuera el dios de la tribu y que, para mayor inri, lo inflas de silicona como si fuera real todo lo que le metes dentro de su imagen. Haces de él el dios al que ya no quieres adorar.

    Y te marcas como tu meta vital, el seguir su puta estela.

    Para ti es el modelo de sociedad que se opone a la sociedad adulta que tanto desprecias.

    Sin darte cuenta que, precisamente, él es el producto más sofisticado posible de esa misma sociedad que desprecias. Lo han convertido en claro ejemplo de lo que esperan de ti : que sigas su camino, para alimentar la necesidad social de orden y castigo, que tiene esa SAD en la que estáis inmersos, lo queráis o no.

    Somos muy amigos de ayudar a reproducir el sistema al que combatimos, por querer usar sus mismas armas. Que ya están demasiado contaminadas de poder y violencia. Por eso toda pandilla es realmente un modelo de SAD en pequeñito. En ella aprendemos a escoger el papel que mejor se adapta a nuestra forma de ser (que no existe aún!). Es lo que podemos llamar ir derivando un adn social positivo en uno negativo.

  • Verse o no verse, que nos vean o no…

    … esa es la cuestión!!!

    Nos pueden hacer invisibles, para que no nos vean, incluso no nos veamos nosotros mismos, si nos miramos a un espejo (entonces seremos como fantasmas). Habrá que tomar MEDIDAS. Mejor dicho sería decir, que debemos tomar CONTRAmedidas.

    Pero antes que hablar de las medidas sociales a tomar, para hacernos visibles de nuevo, podemos reflexionar un poco sobre tomar las medidas necesarias, para comprobar lo que de real tiene ese cacho de realidad, que nos hace invisibles : medidas dimensionales, medidas para amplificar nuestra visión (y la de los otros), medidas para analizar correctamente el contenido de ese cacho de realidad, que se nos quiere negar (por ejemplo un filtro propio que nos ayude a ver)…

    Si nos situamos en la era colonial (aún no cerrada del todo), ¿qué motivos había para que fueran invisibles (casi) la mayoría de la humanidad? Con los ojos, coloniales e hipócritas , de Europa no existían prácticamente (como seres humanos)los habitantes del resto del planeta. Sólo valían para ser esclavos.

    Ni la máxima délfica y socrática del «conócete a ti mismo» (y a los demás)… ni la tan famosa como manida frase del Descartes, «Cogito, ergo sum», fueron usadas por los europeos del siglo XIX. Ni con la Ilustración ni con la RF… la cosa era masacrar pueblos rebeldes, porque no se dejaban robar, y colonizarlos tal cual hacían los «civilizados» romanos. La llamada Ilustración Europea nunca salió de Europa.

    No avanzamos (humanamente) nada!!!

  • Porque es muy difícil, mucho, estar preparada…

    … para lo que nos diga.

    Porque si estamos en la infancia, necesitamos no tropezar con adultos que nos maltratan. Eso ya ayuda mucho.

    Si ya somos adolescentes, nos siguen manipulando los adultos, pero ahora debemos evitar caer en la inercia de despreciar el esfuerzo, que requiere buscar el conocimiento de la realidad. Ver más que mirar, y ver, como decimos aquí, con una serie importante de requisitos. Sobre todo, pensar en lo que queremos llegar a SER, viendo lo que estamos mirando.

    Porque, ese esfuerzo, nos permite llenar la mochila adolescente de las herramientas precisas para defenderse de los adultos manipuladores. Porque ellos seguirán en lo suyo, y nosotros necesitamos estar a lo nuestro. ¡Es la única forma de llegar a ser lo que queremos ser!

    Porque nuestro ADN nos da la capacidad para ser regeneradores del ecosistema social, de una sociedad adulta, cuando se ha desviado de su evolución natural y libre. Pero, sin las herramientas adecuadas, esa capacidad genética sigue siendo un embrión que puede no tener futuro.

    Y por eso las necesitamos, sobre todo cuando nos miramos al espejo. Especialmente si el espejo está formado por los cerebros de eses otros, que nos rodean en el ecosistema donde vivimos. Sin filtros propios nos podrán invadir sin que podamos defendernos.