Categoría: política

  • O la imperiosa necesidad… de VIVIR

    Aunque sea para anotar los cambios tan necesarios. Incluso los innecesarios. Pero que te permiten precisamente experimentar tu capacidad biológica, para afrontar esos cambios en el ecosistema y en tu cuerpo/mente. Sobre todo las aportaciones sociales, que pueden estar modificando tus necesidades vitales naturales.

    Porque vivir es todo eso.

    Y todo eso no se pude vivir en cuatro años. Como les tenían marcados a los replicantes de Blade Runner, en su adn social negativo.

    Es lógico que Roy Bates quisiera notar como la lluvia le hacía llorar, al menos unos cuantos añitos más.

    Porque, hacerse mayor, es un cambio natural, pero estar preparado para la muerte, no implica querer ser citado por ella antes de tiempo.

  • Sobre todo cuando… son IRREVERSIBLES

    Y el miedo se combate con la ciencia. Para actuar antes de que un cambio se haga irreversible. Como la muerte o una mutación corporal, que viene a ser una muerte parcial. Las mutaciones mentales no son totalmente irreversibles.

    Porque toda creencia, cuánto ms descabellada mejor, se va disipando como si fuera niebla, cuando la vamos iluminando con ese faro especial que es la ciencia.

    Ella es la manzana de Eva (repetimos, de Eva, no la de Apple). Y ella nos puede ayudar a desembarazarnos de ese miedo artificial, que la SAD nos ha metido en la mente, gracias a esos injertos de genes sociales negativos, que nos va haciendo a lo largo de nuestras etapas de maduración como crías humanas.

    Es tanto el miedo que se nos puede «meter en el cuerpo», como se dice vulgarmente, que nos convierte en otro tipo de ser humano diferente al que estaba proyectado por la naturaleza (sea lo que eso sea).

    De hecho nos puede convertir en auténticos zombis, de forma que decidamos acabar con nuestra vida, mediante el suicidio, o acabar con la vida de otros, mediante el asesinato (único o múltiple). O simplemente ir cubriendo papeles con informes, quizás en soportes digitales, en cualquier oficina/agencia del poder. Es decir, hacernos piezas operativas de la maquinaria social dominante.

  • Y de los CAMBIOS que no… podemos controlar

    El miedo, sí es el Miedo. El gran general, que nos ataca constantemente, porque la gran batalla del miedo no cesa nunca.

    Ya desde muy pequeños nos hacen soñar con ese Miedo (artificial).

    Puede ser un ogro que nos quiere devorar, puede ser un enorme abismo por el que podemos caer… incluso si empezamos volando en modo Superman, llegará un momento en que la gravedad podrá con nosotros. Y es curioso que nunca caigamos hacia arriba. Porque aún no sabemos que, en el espacio exterior, no hay direcciones privilegiadas (a distancia de una determinada masa material).

    Pero lo más snormala e squ elee miedo nos sslso prorvoquen una serie de cosas y seres que enoss hana aido emetiendo pococ apaoco, a lo largo del día. Luego por la noche sale todo en tropel.

    Y por eso es fundamental combatir el miedo. Por eso hay que hacer como Eva, en la Biblia Abrahámica y tomar esa manzana que nos dará el conocimiento sobre la realidad. No es la de Apple, pero nos ayuda a sentirnos más seguros, cuando emepzamos a dar los pasoss neecsaraaios (para avanzar). Aunque eso nos dé algo de miedo… miedo a lo aún desconocido. Pero ese miedo es algo natural. Va en nuestro ADN. No nos lo aporta ningún adn social negativo. Es totalmente nuestro y tenemoso que apreenedre amanajarlo, para alo cual tenemeeos genees biológicos que enos ayudan. Y que solo necesitan madurar, mediante una interacción positiva con los elementos del ecosistema donde vivimos.

  • La gran importancia … del MIEDO

    La SAD hace como la literatura, el cine y ahora la TV… crea monstruos inexistentes, para tener la población bien acojonada. Haciendo así, que sienta muy necesaria la protección de la policía y las FF.AA., aunque muchas veces se vuelva contra ella. Incluso buscan la protección de los políticos que nos venden la lavadora de que trabajan para nosotros. Aunque luego nos esquilmen por todos lados. Una especie de Síndrome de Estocolmo del Pueblo Oprimido.

    Y lo hace desde que somos pequeños, muy pequeños… generando los miedos al hombre del saco, a los lobos que se comían cabritillas y cerditos, sin ninguna compasión… Todo para tenernos atemorizados e incapaces de salir a pasear libremente, en busca de aventuras.

    Las únicas aventuras que nos dejan vivir son las que fabrican sus factorías de lavadoras mentales y mentiras varias. Ese injerto continuo de genes sociales negativos, para neutralizar la influencia positiva de los genes biológicos.

    Que no son ni positivos ni negativos, porque dependerá de como se integren en nuestra mente para interaccionar con el ecosistema. De ahí la extrema importancia de que la maduración del gen biológico sea totalmente natural y libre. Con la mínima influencia artificial de los adultos.

    El miedo nos paraliza. Retrasando, o incluso anulando, nuestro posible avance evolutivo. Y para eso se inventó la religión… ¿acaso no nos damos cuenta, qué se le da más importancia al Infierno que al Cielo (Paraíso)?… y que todo gira en torno a «perder el paraíso». Un claro ejemplo muy actual en el terrorismo islámico. Se trata de evitar que avancemos. Igual que Adán y Eva, cuando les prohibieron comer del árbol del conocimiento, bien amenazados con ser castigados.

  • E incluso creando monstruos… para DESPISTAR

    E incluso monstruos que realmente no son monstruos, aunque lo parecen. Porque la sociedad adulta dominante ha sido capaz de engendrar monstruos virtuales, para hacernos ver que no es tanto el mal que tememos, porque podía ser mucho peor. Y también le sirve para postularse así, como el perfecto ángel de la guarda.

    Porque, si vives bajo las bombas de un bombardeo casi diario(como en la Gaza de 2024), ya no esperas nada mejor que sobrevivir un día o dos.

    Y esa mentalidad casi religiosa, porque se convierte en la fe de que sobrevivirás, es una losa que te acaompaña para el resto de tu corta vida. Te impedirá pensar por libre.

    Nunca querrás volver a sufrir el tormento del potro, que supone un bombardeo casi diario sobre tu cabeza.

    La guerra es el verdadero monstruo de Frankenstein, que nos impide evolucionar como especie. Porque al final, el responsable no es el monstruo, sino el científico que lo creó.

  • LLegando al colmo de que… sus propios delincuentes…

    … esos que genera la SAD… se tomen a choteo al sistema social, que primero los genera y luego los quiere castigar.

    Un simple ladrón o un asesino en serie se consideran salvados de caer en el pecado de la carne… y del pensamiento (ideas asesinas), porque se consideran justificados por la enorme cantidad de seres humanos, célebres o no, poderosos o no, que han practicado la brujería del poder. El auténtico y mortal vudú.

    Esa confabulación con el demonio que llevamos dentro, prisionero de nuestro origen evolutivo animal. Y que se considera liberado, y justamente liberado, cuando decidimos (eso nos creemos) que podemos hacer lo que nos venga en gana.

    Sobre todo si tenemos el poder de hacerlo. Porque en caso contrario «hay que joderse».

    Y ese tremendo poder lo da una corona, pasada de padres a hijos, o una simple esquina en la noche de cualquier barrio. Con un cuchillo y basta.

  • Y sí, no debe haber duda de que… son PRODUCTO…

    … muy diversificado, de una sociedad enferma. Esa que fomenta la opresión de la mayoría de sus componentes, por una minoría de privilegiados. Esa sociedad adulta que permite el abuso institucional, como si fuera «un mal menor». Algo imposible de evitar.

    Como el hambre, como la guerra, como el tráfico de armas o de personas, la organización social normalizada en colectivos de niños soldados, la violación sistemática de mujeres, habiendo guerra o paz, e incluso por las propias fuerzas de pacificación (ONU)… el sistema de acogida USA que abusa de los menores que dice proteger… en fin, esa sociedad adulta dominante que fomenta los mecanismos destructivos de la personalidad, haciendo que la mente humana esté llena de mierdas ideológica de todo tipo. Y que se llamen tradiciones o leyes aprobadas por un pueblo, que no tiene libertad real para votar libremente. Y que no puede votar con la conciencia necesaria, para diferenciar una democracia real de la llamada democracia ateniense, dónde solo tenían voto los oligarcas de la ciudad (y sus amigotes).

    Y, repetimos, nunca olvidemos de lo cerca que estamos todos de tener alguna ocasión para meter la pata.

    La sociedad nos oferta muchas posibilidades para ser maltratadores, especialmente familiares, y hasta se fabrica la excusa de que no podemos evitarlo : por ejemplo, con el sadismo y el masoquismo.

    Un perfecto invento, para sentirnos perdonados, sea por el dios religioso o sea por un dios (gobernante) seglar… de tal forma que, hagamos lo que hagamos con una cría humana, podemos ser perdonados al considerar que simplemente estamos enfermos. Siempre facilitando la vía de escape, para que se cometan actos inhumanos, aduciendo «estar fuera de sí». Es lo que aquí valoramos como el permitir que un gen social negativo, injertado por la SAD, nos haga al mismo tiempo delincuentes «con justificante médico».

  • O sí los hay… PERO…

    … son un producto, casi escogido, de la propia sociedad adulta dominante (SAD). ¿O hay algún tipo de duda?

    Realmente la mayor cantidad de pervertidos sociales, sean simples ladrones o asesinos múltiples, han sido generados por la sociedad opresora ya establecida, que nos quiere controlar. Aunque parezca contradictorio. Sea un poder establecido religioso o sea seglar, son especialistas en injertar genes sociales negativos suficientes, para impedir que la maduración de nuestro ADN sea natural y libre.

    Es así de sencillo. Aunque no lo parezca. Ya que las propias creencias que tenemos injertadas nos impiden construir una forma de pensar crítica. Haciendo que vayamos siempre por las sendas trilladas de la tradición, de las normas sociales instaladas, que son precisamenete las que nos impiden avanzar libremente.

    En el fondo todos tenemos mucho más de Hannibal Lecter de lo que nos gusta pensar. No llegamos matar, aunque alguno se quedan a pocos milímetros (mentales) de hacerlo.

    Pero sí, el que más y el que menos, lleva a un HL dentro de sí. Como un yo díscolo, al que necesitamos atar en corto, cada vez que la SAD nos ofrece una oportunidad para delinquir. Y más si nos ofrece en paralelo la oportunidad de no ser castigados. Los delincuentes son el carbón que alimenta la caldera de la represión. Para que los demás vean que no deben jugar contra el poder.

  • Y NO siempre… hay culpables

    O, por lo menos, los culpables no suelen ser los que los predicadores (curas, políticos..) señalan como culpables.

    Realmente el culpable se empieza a fabricar en la mente del creyente. Es una cosa esencial para una religión, que quiere triunfar como verdadera : fabricar sus oponentes. Porque sin oponentes el creyente no sabe que hacer. ¿solo vivir? Eso no da la suficiente energía negativa (fanáatica), para ser combativo «contra lo que sea » necesario combatir. El credo, símbolo principal del adn social negativo nos dirige.

    Para una religión y para que su gen social negativo triunfe, para que entre bien a fondo en la mente del creyente, siempre necesita un opositor. Necesita luchar contra alguien. Porque en esa lucha afaraaicida se carga uno de energía negativa en cantidad suficiente, para anular la capacidad de reflexionar. Incluso anula el sentimiento, salvo un odio irracional contra ese enemigo que has creado tú mismo.

    Siguiendo eso sí, las directrices precisas de tu gurú espiritual.

    No te hacen una personalidad religiosa, te hacen la antítesis del ser humano que serías, si pudieras seguir natural y libremente tu maduración del ADN. Por el contrario, tu adn social negativo te controla casi perfectamente, para ser la pieza perfecta de la maquinaria social de la SAD. Aunque, al menos, siempre queda alguna rendija, en la tela de araña que te han construido mentalmente, por donde poder liberarte. O eso esperamos.

  • Porque el predicador solo sabe… buscar CULPABLES

    En el fondo la fe no mueve montañas, solo sirve para buscar culpables. Porque los creyentes, seguidores de un dios, son especialistas en buscar a no creyentes y culparles de todos los males posibles (e imposibles). Y esos que ellos consideran no creyentes, pueden ser los que creen en otro dios diferente o, los peores (para ellos y sus profetas), los que no creen en ningún dios.

    Digamos que los llamados ateos son el enemigo principal de cualquier creencia religiosa que se respete y que quiera triunfar como religión verdadera.

    Porque al final, otro creyente fanático es «como tú» (más o menos). Pero un no creyente en la divinidad, es alguien que posee lo que sllama pensamiento crítico… y esa es un arma mortífera para cualquier tipo de fe. ¡Para cualquiera!

    Se persigue al diferente, como al llamado vampiro de Dusseldorf, pero tanto Hitler como Stalin, como todos los papas católicos y mandamases de las iglexias ortodoxas de todo tipo tienen un enemigo común : el pensador (crítico).

    Él es el enemigo principal, ya que sostiene la inutilidad manifiesta del pilar religioso, de cualquier tipo de pilar religioso. Además de denunciar claramente su claro papel de sustentador del poder seglar, sea el que sea, si es antidemocrático. El poder democrático no necesita religión que lo apoye. De ahí el tremendo engaño del llamado poder soviético. Ya que fue capaz de crear su propia ideología religiosa del comunismo soviético.