Categoría: política

  • Porque nuestro Moncho… es un MACHO

    Pero, antes de dilucidar si es un macho, o si prefiere, por ejemplo, sentirse hembra (dejémoslo así, por ahora), Moncho tendrá que comprobar si existe o no existe. Porque, ¿Cómo dejar de ser algo, que ni siquiera se sabe lo que es?

    Lo típico de Hamlet, pero en un terreno algo anterior… porque antes de ser, hay que saber si estamos o no estamos (para ser algo)… o sea que, de momento nuestra pregunta se limita a «Existo o no existo»… aunque en anglosajón resulte que solo tienen el verbo to be.

    Si no existo no soy algo, por lo tanto no me puedo cambiar a nada, que no podré saber si existe hasta comprobar mi propia existencia.

    ¿Simple, no?

    Y hay gente, que lo quiere hacer más sencillo aún… pobre Descartes.

  • Y entonces es cuando la DUDA … nos corroe

    Porque la primera pregunta importante que nos hacemos (o nos debemos hacer), una vez que somos conscientes de nuestra propia existencia… es, quién somos y dónde estamos

    Y ese es el mejor punto de partida… aunque los adultos nos intenten convencer de lo contrario.

    Ahí mismo ya empieza el ataque preventivo de la sociedad adulta, mediante el injerto de un gen social negativo, que tiene como fin neutralizar la capacidad que tenemos, genéticamente (ADN), para hacernos preguntas y buscarnos respuestas a esas preguntas. No necesitamos respuestas a preguntas que no son propias de nuestra mente natural y libre.

    Y al mismo tiempo que esa necesidad natural (biológica) el ADN nos impele a sentir la necesidad vital de actuar así, y no de otra forma, haciendo que el ansia por recibir la respuesta, así como la frustración por no recibirla, es algo natural y marcador de un paso adelante, en nuestra maduración como ser vivo inteligente.

    Porque la frustración de no recibir respuestas es algo totalmente natural. Lo que no será natural es cejar en esa búsqueda de respuestas. Hay que trabajar esa frustración, para mudar la energía negativa, que proporciona, en positiva, para arreciar así, en la necesidad de tener respuestas adecuadas a las preguntas hechas. Y quien puede controlar eso es un ADN no un adn.

  • El gran problema de ser es… la EXISTENCIA

    Y así llegamos al origen de todo : qué somos, de dónde venimos y a dónde vamos??? Un ejemplo de como resumir la esencia del problema, un enunciado para andar por casa. Bastante lejos del territorio de pensar, por dónde mueven sus neuronas los grandes filósofos.

    Volvemos a insistir que, a partir de este momento reflexivo, ya resulta indispensable darse un garbeo por las páginas del blog, dónde se reflexiona sobre el papel del pensamiento crítico cartesiano, para todo el recorrido futuro del blog. Lo que podemos llamar generación de ideas críticas sobre la realidad que nos rodea.

    No hacerlo es ir cargando de piedras en los bolsillos, o en la mochila (mucho peor). Lo que dificultará el entender parte de lo que aquí se irá soltando… en general muy muy «a su aire». El aire «nuestro» (los múltiples yos), para ser más precisos.

    Como hemos repetido, por activa y por pasiva, el ADN conforma nuestra mente, así como el adn social, que nos van injertando después de nacer, va conformando lo que vamos a ser realmente en el futuro.

    Puede ser eso que muchos llaman personalidad. Pero con la salvedad de que aquí no es una vestimenta, un simple disfraz de quitar y poner (como hace la Psicología). Y por muy adherido al cuerpo que se considere el traje «hecho a medida por la SAD. La psicología no dice nada de la «herencia» de ese traje, mientras que la sociogenética estudia su transmisión de padres a hijos. Porque este adn social está asentado con enormes raíces en nuestra mente. De tal forma que puede llegar a oscurecer al ADN, modificando su lectura, por la de un adn social negativo. Y, a diferencia del ADN paterno, no desaparece con su muerte.

  • Y, para ser ALGO, no conviene… estar SOLO

    Porque, si algo queremos «dejar», tuvimos antes que existir. Y para existir debemos pensar en nosotros, en nuestro yo. Lo que supone (como ya dijimos) que necesitaremos a otro ser humano que nos ayude a repensarnos : en nosotros (nuestro yo) después de haber pensado en el otro (su yo).

    Y aquí no se hablará de Adán y Eva, sobre el asunto primordial de que el hombre, hecho de barro, necesitaba a una mujer (Yahvé dixit), que se hizo de una costilla (Génesis). A fin de cuentas una cierta forma de barro evolucionado. Ni tampoco de otras formas, que alguna otra religión no laica haya decidido convocar, como primera pareja humana.

    Tampoco vamos a retroceder millones de años, para estudiar como hacían los precursores de los percebes, cuando decidían aparearse. Ni siquiera como hacen los gatos ahora. Sea el simple gato casero o el temible león de la sabana.

    Pero después de reflexionar desde un punto de vista sociogenético, sobre el ser humano macho y la ser humano hembra, por separado, tocará ver qué pintan ambos a la hora de juntar sus comportamientos individuales y sociales, en relación a ese objetivo, en principio natural, que es su reproducción. Ya que es lo que, precisamente, los define como seres vivos.

    Y si hay dos sexos, porque la naturaleza , sea lo que eso sea, decidió partir de esa situación, no vamos a ser más chulos que ella y partir de otra posición teórica diferente. Porque no sabemos a dónde llegaremos, pero sí de dónde partimos : macho y hembra se buscan (o no), para cumplir con esa necesidad vital de que la especie siga reproduciéndose.

  • Porque nunca seremos más de lo que… ya FUIMOS

    Y por eso, al final del camino, viene a pasar lo que ya sucedió al final de la adolescencia… todo aquello que no metimos en la mochila, ya no se podrá meter después, y lo que nos metieron de contrabando (mucho mucho contrabando),con todo ello vamos para adultos.

    La ventaja con la muerte , es que ni lo bueno que dejamos de hacer ni lo malo que nos hicieron cuenta ya para el futuro.

    Para nuestro futuro, no cuenta. Y sobre lo que pueda contar, para el futuro de los que nos sobreviven, ya nada podemos hacer. Ni siquiera molestarnos por ello. Tanto nuestro ADN biológico como nuestro adn social dejan de tener sentido existencial. Dejan de tener vigencia como tales, aunque puedan tenerla para los demás. Aunque será el adn social, el que puede dejar huellas en la memoria de la humanidad, para bien o para mal según el «como nos recordarán».

    Una vez muertos, ya no habrá comportamiento que estudiar. Lo cual no quiere decir que la sociogenética no tenga algo aún que decir… porque nuestro ADN ya sabemos lo que pasará con él… pero, ¿Cómo puede influir nuestro adn social, positivo o negativo, en nuestros descendientes, sean familiares o no?

    El nazismo y el estalinismo, como las demás religiones no laicas, siguen perdurando en esas mentes humanas que nos sobreviven. En el interior de lo que se viene llamando memoria colectiva, incluida su parte inconsciente. Y eso es lo que fuimos y, por lo tanto, hemos dejado como herencia, positiva o negativa.

  • O, si nos fijamos un poco… un simple GRITO

    Porque si tenemos que quedar grabados en la memoria de los seres humanos que permanezcan vivos, mejor que sea bien grabados. Que seamos un grito en sus mentes, será mucho mejor que un simple murmullo.

    No está nada mal que nos echen un poco de menos.

    Claro que para eso, que nos echen de menos, tenemos que ser capaces de haber hecho varias cosas. Y casi todas buenas, porque, en caso contrario, estarán felices de que hayamos muerto.

    No se puede escribir en la memoria humana, si no se usa un buen instrumento escribidor. Y la voz es uno de ellos. Otro son las palabras escritas sobre un papel, real o virtual.

    Y sí, no es el mismo recuerdo el que deja quien lo ha hecho bien, que el que lo ha hecho mal. En cierto modo depende de nosotros, antes de irnos, que decidamos lo que es bueno y lo que es malo. Para nosotros y para los demás. Y de eso, sí que nos puede hablar la sociogenética.

  • Y aún más, esclavos de… nuestra PROCEDENCIA

    Porque mucha gente desprecia a una simple hormiga… o, peor aún, a una más que simple bacteria… es incapaz de asumir que todos venimos del mismo tipo de seres vivos… de auténticos microbios, somos seres macroscópìcos que, en su origen primigenio no éramos más que simples moléculas químicas «con vida»…

    Y «éramos», hace millones de años, menos que bacterias, porque estábamos formados por un conglomerado de proteínas que, simplemente, «descubrió» la forma de reproducirse.

    Ese es el gran secreto de la vida. Nada de soplos divinos, solo mecanismos «ideados» por una jodida molécula inanimada (en principio), para poder tener descendencia : solo «pretendía»producir otra molécula como ella. Que se mantuviera unida a la original, al principio, o, como pasó después , «dejar» (la molécula madre) que se separara de ella. Al tener el conglomerado molecular la suficiente complejidad operativa , en sus estructura molecular, para poder vivir independiente.

    Algo tan simple y, al mismo tiempo, tan complejo.

    Y eso, que tanto iba a suponer para la evolución de los seres vivos, lo descubrió/ideó la NATURALEZA, ella solita y sea lo que ello/a/e sea. Reproducirse, para estar vivo y, por lo tanto, para poder evolucionar, dado que ese mecanismo reproductivo va a permitir las mutaciones en los seres vivos..

  • Como, en cierto modo, somos «esclavos» de… NUESTRA vida

    … lo mismo que estar al principio… ¿no vamos a ir marcha atrás ?

    Porque esa forma de vivir puede que no sea precisamente nuestra. Puede que sea un modo de vida impuesto por la SAD (sociedad adulta dominante).

    Y puede que nos demos cuenta de ello, cuando ya estamos al final del camino… O antes, como le pasó al Cifra de Matrix, que escogió sentir que comía buenos filetes de ternera, en vez de comer un amasijo de productos químicos más o menos sofisticados…

    O como el Gollum de ayer, capaz de sobrevivir en cualquier abismo terrenal, antes que perder su tesoro. En el fondo nadie está contento con la vida que le tocó vivir.

    Si nos fijamos, en Gollum se condensa la doble personalidad del Dr. Jekyll y la obsesión enfermiza por «su» tesoro del cocinero Long John Silver, en la misma novela que nos ha dejado ese gran aventurero que fue Stevenson.

  • O solo vivir para ser… el esclavo del PODER

    El poder no es el gen social negativo que nos hace ser inhumanos, como el anillo de poder que era el tesoro de Gollum no fue quien le convirtió en un adicto. Aunque en la película se hace hincapié en ese efecto, pero es que es cine.

    En la realidad lo que el poder hace, una vez establecido, es injertar en la mente del ser humano, especialmente en su etapa de cría, una idea germinal de que debe perseguir el poder, porque él será su libertador.

    Ese sí es el gen social negativo.

    Porque Gollum no busca un anillo de poder, lo que busca es el poder de hacer lo que le salga del culo, en cualquier circunstancia y ante cualquier tipo de gente. Incluso si lo es en un universo ficticio, habitando el inframundo. Y ahí es cuando realmente Gollum deja de ser el inocente Sméagol, para convertirse en en el tenebroso Gollum. Y es importante fijarse como el ADN de Sméagol sigue vigente dentro de la mente de Goluum.

    Y ese tipo de cambio es el que hace que el Dr. Jekyll deje de serlo, para mudar en Mr. Hyde. Es entonces cuando un ser humano deja de seguir a su ADN, para seguir un adn social negativo, que lo traslada al fondo del mundo animal. Haciendo que actúe como un ser mucho más irracional que el animal que es biológicamente irracional. Porque este ser, en modo Mr. Hyde (o Mr. Musk), pasó a ser un animal asilvestrado, totalmente incapaz de actuar con humanidad. «Eso» es Gollum, un zombi.

  • Pero NO vivir… de cualquier MANERA

    Los replicantes de BR eran como zombis, robots humanos, dedicados a trabajar como esclavos en los «planetas del exterior»… ¿qué diferencia pueden tener con los mineros terrestres, por ejemplo, aparte de vivir (mal) durante toda una vida humana?

    Tampoco los mineros pueden estar contentos, en buena lógica, con lo que les han marcado «por vida».

    Y es que la sociogenética tiene mucho que decir, tanto social como genéticamente.

    ¿Por qué se dice, que el hijo del minero «será minero»?

    Y, ¿por qué las emociones vitales, que no sean negativas (ira, odio…), suelen estar borradas en la vida de un minero?