Categoría: política

  • Todo este comportamiento ha llevado hacia diversos… vertederos AFECTIVOS

    Un comportamiento humano, que nos coarta e impide madurar emocionalmente. No puede seguir un proceso natural y libre. Lo que conlleva ciertos problemas adyacentes en la maduración racional… ya que deben ir interactúando en su proceso de maduración.

    Los genes sociales negativos, irán ocupando el lugar que debían tener los genes sociales positivos… en este caso, para interferir en el proceso de elección de tu ser amado.

    Ya no es un asunto de amor platónico, por imposición social, sino que te hacen elegir como amado al que realmente no sería el elegido, en un contexto de libre elección. La familia y los amigos te condicionan, para que escojas , como pareja amorosa, a alguien que realmente no corresponde a tus íntimos deseos. Es decir, no corresponde al que tú elegirías en función de tus capacidades genéticas biológicas, porque la elección la haces en función de tus capacidades «genéticas» sociales, las que te eincuclcaron ene la afmilia como las «verdearas». Incluso le pueden llamar las tradicionales.

    A eso llamamos aquí, injerto de un adn social negativo, que te hará creerte enamorada del hermano del que realmente estás enamorada.

    Nada que decir, que no esté ya muy bien reflejado en el cine. Aunque la censura hollywoodense lo consiga oscurecer tras alguna cortina narrativovisual que otra. Que solo el genio de grandes directores, como John Ford, saben traslucir para nuestro deleite visual.

  • O ahora, en plan moderno, colgarse de la ESTRELLA infantil de la TV

    Porque no es que se adelante, como muchos dicen, la etapa adolescente. Dicen notar que se hacen antes cosas relacionadas con ella, como un falso despertar sexual.

    Lo que sucede realmente es que se prolonga la etapa infantil, pero haciendo que un cerebro menos maduro se tenga que ver con las relaciones sexuales, típicas de una fase posterior. Antes de que el cerebro de la cría humana haya llegado realmente a su «masa crítica», tanto de razonamiento como de dar respuestas emocionales maduras.

    Se habla mucho de la adolescencia adelantada, pero sería más preciso decir que se adelanta la erotización de la infancia. Incluso podemos decir que está claramente sexualizada.

    Tanto la publicidad como el cine y la TV ha adelantado el momento en que una cría humana se enfrenta al sexo, cuando aún no está madura para afrontar los grandes problemas de comunicación que el sexo supone. No se puede comparar con el adelanto en la maduración sexual que se da en climas tropicales, ya que, en ellos, la maduración racional y emocional también se adelanta algo.

    Realmente las Hannah Montana del planeta favorecen la irrupción de una infancia mutilada emocionalmente. Y con grandes dificultades, para que la paralela maduración racional, que marcha algo rezagada, se pueda hacer con los despojos emocionales de una cría humana, violada antes de saber que significa SU sexualidad. Lo que era algo raro en el Atlantic City del siglo XX, vender la virginidad, se ha hecho normal en el siglo XXI. Pero ni siquiera como un regalo o una venta, la SAD lo ha convertido más bien en un robo.

  • Enamorarse, por ejemplo, desde… la butaca del CINE

    ¿Quién no se ha fijado a fondo, y demasiado a fondo, tal que Dante empedernido de su Beatriz hollywoodense?

    Primero son las artistas juveniles, que irradian belleza desde la pantalla, aunque ni siquiera seamos capaces de saber lo que eso es. Estamos aprendiendo aún, si aprendemos, a diferenciar el mirar la pantalla, de ver lo que nos cuenta la pantalla. Y luego ya viene el erotismo, que nos sigue tapando lo que hay «detrás» de lo que miramos.

    La lectura de imágenes ni es fácil ni, sobre todo, se favorece en nuestra infancia. Vivimos en un mundo muy visual, despreciando el aprendizaje para ser capaces de leerlo/verlo correctamete.

    El mundo adulto que nos manipula no quiere que vayamos llenando la mochila de nuestra adolescencia con saberes , conociendo aspectos de la realidad que serían básicos para nuestra etapa adulta.

    Los adultos prefieren que seamos monigotes, que no saben apreciar la verdadera belleza, ni la necesidad de comunicarse con afectos, incluso más que con palabras. Aunque ni siquiera a usar las palabras nos enseñan. Llega con saber leer las instrucciones de la maquinaria social dominante. De nuestro lugar en ella. Y cumplir bien las órdenes.

  • Porque ESO define, precisamente, a… NUESTRA adolescencia

    De crías humanas nos gustaba jugar con las llamadas mariquitas, aunque los machotes no lo tenían tan a bien, por considerarlo un juego «de niñas».

    Pero se trataba en esencia de vestir a unas figuras humanas recortadas, con piezas de ropa, también recortadas.

    Era como transformar una idea en algo de carne y hueso. Fueran princesas o simples muchachas campesinas… suponía manipular con tus manos (y tu mente) la realidad que, estando a tu alrededor, podía ser difícil de aprehender. Por ejemplo esa chica que te gustaba al salir del cole.

    Porque antes de empezar a operar los genes sociales, se ponen en marcha los biológicos y, esos, ya nos vana a indicar en cierto modo un posible camino de avance.

    Un posible avance, que será anulado por el injerto temprano de los genes sociales negativos. Porque los genes sociales positivos no neutralizan nada, solo favorecen un mejor avance madurativo. Es como abonar la tierra. Mientras que los negativos, dificultan esa maduración natural. Es como un pesticida selectivo.

  • Porque, el sueño del amor, viene ya… de muy LEJOS

    Cuando el amor se disfrazaba con el ropaje de amigo… ¿Cuántos amores nacidos de la amistad? Y, como no, cuántos amigos perdidos?

    Ser un juglar medieval no venía en el ADN de los mozos que se metían a pergueñar poemas musicados. Era como enamoriscarte de aquel chico de la panda de barrio, fueras tú chica o chico. Eso sí viene en el ADN.

    Como montarse un grupo musical tipo The Beatles, tampoco es una capacidad genética heredada de sus antecesores.

    Entramos en el campo de la sociogenética… un intento de explicación del hecho evidente, de que unos acaban siendo trovadores y otros herreros.

    Y, como no, del hecho de que unos nazcan en cuna regia y otros en un jodido establo, aunque luego te llamen Rey de los Cristianos, antes de crucificarte. ¿Cómo explicar los diferentes comportamientos del ser humano?

  • Entonces…¿Cómo distinguir sueño y REALIDAD?

    ¿Cuándo soñamos de noche estamos viviendo? Si nos despertamos, por supuesto…

    Pero, ¿cuál ha sido la vida que hemos vivido : la soñada o el hecho claro de haber estado dormidos? Estará evidente para otros, no para nosotros.

    ¿Es posible no llamar vida a todo lo que ha sucedido en nuestros sueños?

    Y si un día nos despertamos en un palacio… para que luego nos aseguren que solo fue un sueño, lo que allí sucedió ese día.

    ¿Cómo estar seguros de ello, aunque nos lo muestren en un vídeo, en esta era del AV (audiovisual) megasiliconado? Tan falsos como las leyendas de antaño…

  • Porque… ¿VIVIR y existir son lo mismo?

    Es un concepto muy difuso el de amor platónico, pero al mismo tiempo es un concepto que nos tiene comido el coco prácticamente a todo adolescente.

    Porque puede que realmente no exista ese tipo de amor, tan tan literario, pero está clara, desde luego, su vivencia. Y sobre todo, que su ausencia es mucho más grave que la del amigo imaginario de la infancia.

    ¿Quién no ha vivido/sufrido, porque suele vivirse con sensación de pérdida (incluso sin haberlo tenido), un amor no correspondido?… sobre todo si nos hemos atrevido a pasar de la fase platónica a la experimental.

    ¿Quién, incluso, si tuvo una infancia dominada por una religión, no ha pasado por la etapa mística correspondiente? La de sentirse más cerca de un dios cualquiera, que del ser humano que estuviera a nuestro lado. Para luego sentirse de nuevo abandonado.

    ¿Cómo poder vivir y sentir que existes, si no hay otro ser humano, que certifique tu existencia? Y no parece que pueda valer una IA para expedir ese tipo de certificados.

  • Porque puede que lo pienses y… NO exista

    ¿Y si despertamos enamorados de un dios, que nos han dicho que sí tiene algún tipo de existencia? Porque no todo lo que pensamos tiene que existir realmente. No conviene digerir a Descartes en modo bruto, sin refinar.

    Porque es cierto que pensar en nosotros mismos y existir, como ente pensante, es automático. Pero que pensemos en otro ente, parecido o no a nosotros, no lo hace ya existir automáticamente. Salvo por arte de magia. O por arte de un vídeo.

    Al pensarlo podemos hacer que exista en nuestra cabeza, pero no fuera de ella. Para eso se necesita establecer una relación, no solo pensante, entre el otro ente y nosotros. También se necesita algún tipo de relación material.

    Es lo que sucede cuando nos relacionamos diversos seres humanos, mejor o peor comunicados.

    Pero podemos imaginar muchas cosas. Un variado tipo de ideas, que no siempre tendrán una relación existencial con nuestra propia realidad. O la que nos hacen pasar como tal. Solo existen virtualmente. Son coco el amigo imaginario de nuestra infancia. Pero, en nuestra adolescencia, es más fácil crear una novia imaginaria que un simple amigo. O como el gran místico San Juan de la Cruz, hace de su dios un amado, o de su Amado un Dios.

  • Porque a veces son… los SUEÑOS

    … los que nos dan la energía necesaria para poder vivir. Ya que su consecución es una meta que nos anima a dar paso tras paso, como decíamos al principio del blog, y así avanzar en la vida.

    Pero, hablando de metas, conviene volver también al principio del blog, para diferenciar bien entre mirar y ver. Los sueños se miran, pero no se ven (en principio). Porque lo que veremos, como una realidad deseada, será ese sueño, total o en parte, cuando ya se ha hecho realidad.

    O sea, que, si no son reales, no se pueden ver. Solo imaginar… ya que, en este caso, es como mirar algo que aún no podemos ver bien definido.

    Nuestro saxofonista de la imagen, por ejemplo, sueña con una china desde que descubrió su existencia (de los chinos), en el libro enciclopedia que tenía para estudiar en la escuela. Allí vio una imagen… y no dejó, desde entonces de soñar con que, en algún momento de su vida, llegaría a verla de verdad.

    De hecho, puede decirse que empezó a sentir un afecto especial por algo, que no pasaba de ser una simple foto de un libro, para estudiar las razas humanas. Esas que, realmente, son un mero asunto de pigmentación cutánea. Pero a él se apareció como una madonna italiana del Renacimiento… diciéndole que fuera a buscarla por el mundo adelante. Y él se lo creyó. A partir de ahí empezó a pensar en ella… para que existiera.

  • Y además, los sueños son… muy NECESARIOS

    Y el sueño de ser libre, es el más difícil y el más necesario… diríamos que imprescindible. Sin libertad no puede existir una evolución natural y libre, por mucha ayuda artificial que se pueda tener. Que, si es ayuda positiva, seguirá siendo «natural».

    Eso es lo que dejará que sigamos existiendo como especie y que podamos evolucionar hacia dónde la naturaleza , por instinto, nos deje continuar.

    Y por eso decíamos el otro día, que era tan importante el pensamiento crítico. Y antes del razonamiento, que nos brota en la preadolescencia, debemos jugar nuestras cartas infantiles con el llamado amigo imaginario. Es un buen seguro, para no dejarse aplastar por los llamados adultos.

    Pero no despreciemos nunca a los que se dicen locos, porque tienen sueños raros o de extremada grandeza… pero no grandeza de poder, sino de imaginar mundos mejores, donde pueda habitar el ser humano de forma natural y artificial pero, sobre todo, libre. Porque, no nos cansaremos de repetirlo, sin libertad no hay evolución posible… solo queda el camino de la involución… de regresar a épocas anteriores en la historia de la humanidad… o bien (peor) a nuestra pura, que no virtual ni virtuosa, extinción.

    Y sí, Don Quijote simplemente era un sabio. Eso sí, algo iconoclasta y muy muy necesitado del buenazo de Sancho. En parte, Sancho es la parte emocional del racional Quijote. Porque no confundamos que te llamen loco, con que realmente lo seas. El problema es que puedes ponerte a razonar demasiado… pero, al hacerlo en contra de los demás, te pierdas por el camino.