Nada, rien, nothing, niente, nichts, ничего, هیچ چیز,沒有什麼, waxba, hakuna kitu… nenio… y así hasta el infinito (o casi), porque nada, se puede traer aprendido siendo un embrión, que no venga ya escrito en su ADN.
Es precisamente ahora, cuando empieza su período de enorme y complicado aprendizaje. Nada llega a ser tan difícil e intenso como el proceso de aprendizaje, de maduración, de un ser humano… ya superada su fase de embrión. Este va ser su primer paso en la vida como ser humano.
Ya el propio embrión, debe sufrir los embates educativos del ambiente donde se halla : un útero materno, natural o artificial.
Y más cuando nazca, porque le van a atacar por todos lados…
Aunque, ¿no será algo exagerado esto que decimos, de que los adultos están preparados para atacar a un recién nacido? En vez de estar, para ayudarlo en su maduración… ¿Somos muy cenizos? Observemos la realidad que nos rodea, please…
Claro, siempre que no nos empeñemos en que NO lo queremos aprender… como pasa con el alumnado preadolescente, que empieza el curso de Ciencias Naturales en cualquier septiembre … Suele pasar que el 60% de ellos, por lo menos, no están por la labor. Ya empiezan «pasando de ti»…
Ante la imagen de la mamá robot dirían enseguida : ¿Y para qué quiere leer un libro ese robot?
Ellos se creen que lo aprendido por un robot es por ciencia infusa. O por tener todo lo sabido metido en un cartucho, como si fuera un vídeojuego.No se les ocurre pensar que también los robots tienen sus procesos de aprendizaje… solo que ellos lo hacen con una superaceleración… y con menos vagancia, pero tienen que aprender!!!
Incluso con una entrada USB, la CPU del robot tiene que organizar en su cerebro toda la información que le entra… aunque tiene la ventaja de que ya le puede venir totalmente organizada. Pero es peor, si ya le viene hecho el trabajo, entonces, porque no tiene una IA, que debe ir mejorando su capacidad organizativa con la experiencia que va adquiriendo. Es un simple algoritmo repetitivo. No evoluciona.
Antes de existir las memorias electrónicas, que se pueden borrar fácilmente, eran los libros los almacenes de conocimiento.
Ah, la boca!!! No solo es la entrada de la comida y el mecanismo que puede recoger las vibraciones de las cuerdas vocales, para poder hablar.
La boca es la primera parte del cuerpo humano que recoge y expresa diversas sensaciones, cruciales para su maduración… Como chuparse el dedo, preámbulo de chupar la teta materna… y, tan importante como eso, permite ir poco a poco reconociendo nuestra propia existencia. Porque ese dedo trasmite sensaciones al cerebro y eso va poniendo en contacto las diversas partes del cuerpo de un feto. Y todo esto, evidentemente, es lo que vamos aprendiendo como feto. Nos hace semiconscientes de nuestra propia existencia. Aún no podemos pensarnos tal como nos dice Descartes, pero ya es una buena aproximación.
Este aprendizaje, incluso va a tener un componente sexual. Y será además muy importante, para conseguir tranquilidad ante una situación de estrés.
Y por eso es normal , que un bebé, en una de sus primeras fases de autoconocimiento, se toque tanto con los dedos su propio ano. Haciendo de él una zona tan importante como la boca, le gustará tocarlo, hasta que aprende a diferenciarlo, no solo por ser “de salida”, sino por la porquería que sale. Algo que también pasará con el pene, ya que le proporciona un atisbo algo más sexualizado… que recuperará en su pubertad.
Pero, lo dicho ya en una entrada anterior… ¿De dónde sale la sonrisa de la hija, si no ha visto nunca sonreír a su madre (sea artificial o natural)?
Y no solo le falta la risa a mamá robot. Le falta mucho más…
Una mamá auténtica, después de llevarte en su seno durante nueve meses, está ya preparada para muchas cosas… de esas que serán cruciales en tu maduración durante tus primeros dos años de nacido. Para empezar, si tiene que domesticarte en un lugar cerrado, al que se llama refugio, no deja de mantenerte en una situación muy parecida al útero materno… o encerrada en la cueva familiar, sin poder salir de ella, para irse aclimatando al exterior. Cuando la cría humana lo que necesita es sentirse en un entorno amplio, muy variado, y no solo conocer el interior de la cueva, por mucha gimnasia que hagas. Y por muy protegida que te sientas… precisamente la naturaleza quiere que empieces, ya temprano, a sentir algo de miedo, para aprender que se necesita avanzar con precaución.
Con estas tres entradas sobre las madres humanas y la negativa clara a que sean comparables con las madres robóticas, podemos concretar más algunas cosas de eso que llamamos sociogenética. Además en relación con esta etapa de la cría humana, dijimos priemera parte dedonde más y mejor se va a trabajar, por parte de la SAD (humana o robótica), intentando manipular su maduración. Lo que llamamos aquí, primera parte de la maduración humana.
Centrémonos en el proceso de Condicionamiento Mental… una forma de funcionar, socialmente, que está muy relacionado con ese concepto que, hasta aquí, le hemos llamado injerto social en las crías humanas, por parte de la SAD (sociedad adulta dominante). Recordemos siempre, que no todos los adultos forman parte de esa SAD. Como mucho, algunos son simples delegados del Poder. Y en buena parte involuntarios.
De alguna forma se puede decir que este condicionamiento mental es un pariente teórico del Síndrome de Estocolmo en sus diversas formulaciones. Especialmente en lo tocante a que las mujeres acaben sufriendo su variante de aceptar el maltrato como un mal natural. Creer en el jodido pecado original, aunque no seas nada creyente.
Entre las muchas insuficiencias «humanas» que tiene la mamá robótica de I am mother, echamos de menos su sonrisa. Ni la tiene, ni mucho menos le notamos la capacidad de reír, aunque la tuviera enlatada… no es lo mismo.
¿Cómo aprenderemos a reírnos, si no tenemos un ejemplo claro de que es la risa?… ¿Y quién no debe acercar la risa a nuestra vida… nuestra madre… o en su defecto, el padre o algún familiar… pero que sea rápido, porque los biogenes necesitan refuerzo lo más pronto posible.
Y si no hay refuerzo de la empatía que se intercambia entre madre y cría, ¿cómo construir la sonrisa? O hacer que se sienta el placer de estar juntas.
La caricias de mamá son cruciales, ya lo decíamos ayer, para sentirse seguro en la nueva realidad que nos toca vivir. Pero hay una caricia, que no supone contacto corporal, aunque es vital para animar al bebé. Y es esa sonrisa de mamá cuando está con nosotros… no hay nada comparable, algo que nos pueda llenar de mucha tranquilidad y placer. No es la inexistente felicidad, de la que se habla tanto, pero será siempre lo que recordaremos como el instante en que más cerca hemos estado de tenerla apretujada entre los pliegues de nuestra joven piel… Porque no podemos razonar aún, pero nuestra incipiente inteligencia emocional está muy cerca de notar que eso que sentimos es una forma de estar en un paraíso.
Y todos sabemos que una risa artificial, no sentida, aún en la boca de un humano, no refuerza la empatía, sino todo lo contrario, se aprende a sentir la antipatía, a desconfiar de esa falsa sonrisa, ya antes de empezar a andar. O sea, ¿de dónde vendrá, que el rictus más común en el ser humano, sea el de la antipatía, en vez de ser el de la simpatía? ¿Ganamos algún concurso especial, para que los humanos no sepamos sonreír con sinceridad?
Retocamos el lema de la Universidad de Salamanca (España), para decir que mamá robot no puede dar todo lo que da una mamá humana. Ni por asomo… Y dudamos , desde luego, que una evolución profunda de una IA pueda llegar a igualarse con una IH… sobre todo si la IH sigue evolucionando. No olvidemos que el paso de neardental a homo sapiens no supone un cambio de especie… solo es una muestra de evolución intraespecífica. Mejorar la IH es el futuro de la humanidad. No es un salto para dar en una especie suprahumana, solo es una mejoría importante de su inteligencia.
Y es que, comparar la madre de la imagen, suponiéndola que es «auténtica» (no de pose), con cualquier mamá robot, es comparar un tronco seco, con el árbol vivo, que da lugar a él, cuando se muere. Como ejemplar de ser humano que es, una madre es mucho más que un cuerpo y, mucho más, que lo que podíamos llamar instinto materno de un animal irracional. Porque Una madre es un conjunto de acciones, racionales y emotivas, que tiene como idea principal la misión de proteger a la cría que llevó nueve meses en su seno. Y por eso antes le llamamos «auténtica», porque no llega con ser mujer para ser madre.
Y tiene que ser la enorme y profunda experiencia de la madre naturaleza, la que convierta en una verdadera madre. No en un sucedáneo, por muy mejorado que esté técnicamente. Porque una madre no es solo un útero natural, ni una serie de normas básicas para el cuidado de su feto… ser madre natural, es un complejo entramado de caricias a su bebé (y el buen trato a su feto), de gestos que van conformando el nuevo universo del bebe y que, como pasa con las caricias, va dándole la capacidad de sentir el placer de esas caricias, e incluso aprender a reírse como lo hace su mamá.
Y ya no digamos que aprenda a comunicarse, no solo mediante gestos, sino usando las palabras, que su mamá va sembrando poco a poco. Hablándole, aunque no le entienda en principio… pero ya dijimos que, de oído, el feto no está mal, y mucho menos de bebé. Tiene que captar la sonoridad de las palabras, para que luego le sea fácil captar su significado. Porque sí, también tiene que aprender un bebé a notar cuando su mamá está cabreada, por él o por el resto del mundo. Porque mamá robot no tiene su risa!!!
Advirtamos que estas entradas, donde se usan madres robóticas, no es para echar abajo la ideología que pueda defender este tipo de «madres», Aquí no tienen sentido científico, sino para usar sus características de madre artificial, para desmontar a las madres humanas, que se le pueden parecer bastante.
La llamada normalidad no existe en un mundo real, solo existe en matemáticas… en ese universo, cosas como la media aritmética pueden indicar lo que es «normal» o no, en una serie de resultados de un problema.
Pero en el mundo real, se usa mucho un concepto de normalidad, que es totalmente arbitrario, ya que depende de quien ostenta el poder, o la mayoría de votos, si hablamos de una democracia formal…
Y, por eso, decimos que, una madre humana dará una cría humana «normal», si la deja madurar de acuerdo con las leyes de una sociedad que funciona democráticamente.
Pero en la realidad, donde no hay sociedades verdaderamente democráticas, no se puede ser normal. Porque, como pasa en una sociedad robótica, la normalidad son las normas que marca esa sociedad dominante. no democrática (la SAD). Ya que la sociedad no dominante, no tiene voz.
Sea la sociedad que sea, solo hay dos posibilidades de avance : siguiendo el ADN biológico , con refuerzo de un adn social positivo… o seguir el camino que marca un adn social negativo. Estamos, pues, hablando de sociogenética.
Dejemos, como dijimos ayer, las adicciones y los golpes en el útero. Incluso dejamos, por ahora, ese maltrato, siendo usuarias de una cuna, o ya una cría capaz de dar sus primeros pasos…
Pensemos en una simple madre, comido su coco por el sociogén negativo, de que las hembras deben vestir de rosa… un simple sociogén y ya se colocó en el cuerpo de la bebé, su primer síntoma de estar condicionada por una sociedad machista. Ahora lo hace su madre… y, cuando ella sea madre, hará lo mismo.
Y si no es muy machista, al menos una sociedad no igualitaria entre sexos. Una que sostiene que los machos visten de azul y las hembras de rosa. Y si a algún chaval de 5-6 años le gusta el rosa, ya tenemos enfilado un posible cambio de sexo, o por lo menos de orientación sexual… aunque uno se puede vestir de rosa y ser un machote de primera.
Y es cierto que el robot no tiene sexo, no debería tener, salvo en un universo de patidifusos mentales, dónde quieran hacer más confuso, lo que ya de por sí puede serlo. A fin de cuentas, que uno tenga el tubo para dentro y el otro lo tenga para fuera, debe ser un problema metafísico, que impide decir que son dos cosasdiferentes, humanas, pero diferentes.
Y sí, la pose con los brazos detrás de la cabeza, no es una pose erótica de un supersexualizado demente, porque se puede decir que nacemos así (es ironía). Sobre todo si eres una niña. Y la mamá, si no es robot, estará supercontenta (seguro!!!).
Vayamos repasando, lo que en alguna entradas ya lo hemos comentado. ¿Qué tipo de ideas o sociogenes, positivos y negativos, se van injertando en la mente de una cría humana.
Y ya no nos vamos a ocupar de mamás robots, solo de las mamás humanas que andan por ahí repartidas : biológicas y adoptivas. Porque no llega con tener buenas intenciones maternas, criar a una bebé es mucho más trabajo del que parece… y sobre todo si se quiere realizar en condiciones, ya que, adrede, se olvida uno de que la naturaleza ya marcó claramente esa necesidad en el ADN de la hembra… te guste o no , si tienes una cría hay que criarla… y, como llevamos repitiendo, desde el memento de la concepción. O incluso diremos que antes, ya que todo el año previo al embarazo, te puede dejar un cuerpo poco adecuado para plantar un embrión en tu útero. ¿Por qué esto es tan difícil de asumir? La gente se prepara mucho mejor para hacer un trabajo profesional, que para tener un feto en su útero y no hacerle daño.
Pero dejemos ya tranquilo al feto, que se ha librado de una madre drogadicta y de un padre, biológico o adoptivo, que gusta de practicar fútbol con el vientre hinchado de su madre (la del feto).
Y supongamos también, que nuestro bebé se libre de que, su «lo que sea», le queme la piel con un cigarrillo. Y , así, cuando ya lleva meses afuera, siendo el típico bebé «sano», empezamos de nuevo a observarlo…
¿Estamos poco optimistas? Por favor, echa una ojeada a tu realidad exterior… no vaya a ser que vivas en un mundo de Yupi o similar. Y si sigues confundiendo VER con MIRAR, empieza de nuevo a leer el blog.
Buena pregunta para un bebé bien despierto, aunque ya sabemos que su cerebro no puede tener la madurez suficiente, para hacer este tipo de frases… y menos en forma inquisitiva.
Por ahora aún confía demasiado en su madre, y algo menos en su padre, para desconfiar que no lo van a proteger por encima de sus propias vidas. Aunque tamaña osadía emocional tampoco puede ni siquiera intuirla. Y lo más importante, ya lo pudimos ver en la peli anterior, que hasta un bebé natural, criado por una mamá robot, puede sentir lo mismo que este bebé.
¿O no?
Puede que ahí ya empiece a notarse, una marcada diferencia en el comportamiento de un bebé con madre humana y un bebé con madre robot ¿Son las madres humanas propensas a hacer lo que hizo la madre robot de «I am mother»? Porque fue precisamente ella, la que decidió coger la opción de «ser madre», aunque le fuera en ello su vida robótica.
Convendrá analizar este problema de la maternidad, y otros muchos, estudiando, de forma más organizada, lo que aquí llamaremos la primera parte del proceso de maduración.