Categoría: política

  • … el único sistema de juego que permite evolucionar!!!

    Porque el juego infantil no solo es para aprender a defenderse y buscar comida , también vale para poder aprender técnicas de trabajo, que permian evolucionar en ese proceso de maduración. Porqu el juego cooperativo puede servir para apreender cosas, que tú solo nunca podrías aprender.

    Y es, como decimos, la única forma de evolucionar como especie. Por eso no cuesta tanto pasar del estado de mediocre, como versión actual de homo sapiens.

    Porque nada se aprende solo. O si aprendes algo, siempre parte quedará inconclusa, por no colaborar con otro ser humano. Lo necesitas para completar el proceso inacabado… o, si está acabado, puede ser mejoardo.

    Porque estamos cansados de decir que todo es mejorable. La ciencia no llega nunca a metas que no se puedan , y, sobre todo, se deban superar.

    Y por eso repetimos tanto, que la sociedad humana no puede quedara sin evolución social… no puede mantenerse con los parámetros sociales, que se han ido quedando obsoletos… y ahí, repetimos, es donde juega un papel importante la cooperación de los adolescentes recién llegados. Para darle una savia nueva, que renueve la SAD ya anquilosada. Sí, estamos hablando de nuevo de la importante capacidad regenerativa del ADN adolescente.

  • Porque se trata de cooperar, que es…

    … realmente, para lo que la naturaleza (sea lo que eso sea) inventó el asunto del juego. Como pasa con los demás animales, que la maduración sea lenta al principio, ayuda a poder aprender un montón de cosas con tus iguales de madre. O con las posibles incorporaciones de otras crías , que se han quedado solas y tu madre decidió adoptarlas. Precisamente para que no queden indefensas y puedan morir.

    Así que el juego no fue creado por las federaciones deportivas, para poder sacarle cuartos a la gente, como. jugadores y como público. Aunque, si se hacen famosos, pueden ganar mucho mucho dinero, pero siempre perdiendo parte de su vida natural y libre.

    Porque si hay un ejemplo perfecto de ser humano atrapado por un adn social negativo, ese es la figura deportiva, que se cree en la cima del mundo, cuando realmente está en su sima. Pero ya lo decía Cifra, en Matrix, mejor saborear un filete virtual que una sopa hecha no se sabe cómo.

    Y si hay exceso de egoísmo, insolidaridad, codicia por el poder y otras variadas muestras de sociogenes negativos, eso se ve muy bien en los llamados ases del deporte.

    Dejaron de ser niños jugando inocentemente, para ser meros apostadores humanos, en busca de su lugar en la maquinaria social. Y lo peor es que se consideran libres, por ser ricos. Y todo porque olvidaron jugar cooperando, por el bien común del equipo. Por mucho que presuman de ser un equipo de la hostia!!!

  • … al que pierde!!!

    Y pareceremos pesados, pero es que la cuestión es demasiado importante. Maraca un antes y un después, entre la inocencia del juego entre amigos y el juego entre enemigos .

    Y eso de adultos es más fácil … el injerto de los sociogenes negativos correspondientes , pero en una mente infantil , pasara de lo que dictamina el ADN (empatía , solidaridad…), a todo lo contrario, es un proceso de derribo de lo construido y construcción de lo contrario… pero de este tipo entrenamientos se sale tarado mentalmente.

    Porque una cosa es jugar contra otro equipo, hecho de crías como nosotros, pero que forma una determinada entidad deportiva, y otra, muy diferente, es jugar contra los que lo componen… es decir, jugar a ganarle a sus jugadores, como individuos que son, unos simples humanos, que están jugando en otro equipo.

    Jugar contra el equipo, es competir con inteligencia humana, racional y emocional, para ganarle a ese equipo como conjunto, independientemente de quien forme el equipo.

    En cambio, jugar contra los individuos que lo componen, es puro instinto animal… de no saber diferenciar entre estar en el otro equipo o en el tuyo (actual). Que es temporalmente, ya que puedes estar tú otro día, en el otro equipo y querer alegrarte por su victoria. No puedes decirles a los componentes del equipo perdedor, que son unos inútiles. ¿Cómo se puede ir a tomar un refresco juntos, después del partido?

  • Y aprender, repetimos, a ganar sin humillar…

    Como dijimos ayer, es fundamental en el juego, saber ganar. La mayoría de la gente no lo entiende así, porque desprecia el saber ganar por el hecho de «ganar sea como sea». Otro sociogén muy característico de una sociedad actual, que fomenta el egoísmo, la insolidaridad, la no cooperación y el acto de humillar al que pierde (cuatro sociogenes negativos de una sola tacada).

    Y esto se aprende todos los días en cualquier entrenamiento deportivo, sea de jugadores infantiles, juveniles o de jugadores adultos.

    Una muestra más de la miseria que supone la mediocridad intelectual y emocional, que nos invade como versión actual de homo sapiens…¿o no?

    Y eso no quita que, todo el profesorado, no se canse de repetir que ellos enseñan al alumnado a jugar para divertirse (incluidos los contrincantes). Vaya chiste.

    Y en el deporte profesional ya no digamos. Además ahí ya entra todo tipo de mafia, cuando los resultados pueden ser fuente de dinero.

  • Y aprender a ganar cooperando…

    En la naturaleza es vital el trabajo cooperativo. Pero en los demás seres vivos esa cooperación, incluso intensiva como en la abeja, no puede hacerse con otras especies, ya que la supervivencia depende de cazar y defenderse, y un animal no inteligente es incapaz de adaptarse a convivir con otro de distinta especie.

    Pero los humanos somos muy diferentes. Estamos obligados a cooperar, no solo con la especie humana, sino con otras varias especies animales y vegetales, siempre que el ecosistema donde vivimos lo necesite… un incendio , por ejemplo. Por eso la naturaleza nos dotó de la inteligencia necesaria, para efectuar adaptaciones algo forzadas.

    Y la socialización, trabajo cooperativo en equipo, no está reñida con la competencia, al revés supone un plus de empatía y solidaridad, al suponer un reparto de alegría entre los ganadores… Porque, además, ganar no es despreciar al que pierde y por ello considerarse mejor persona que él/ellos… Es precisamente al revés, se necesita aprender a compartir la alegría de ganar con los perdedores, y eso supone no pasarle la victoria por la cara, y sí dar muestras de solidaridad, animándolos a que la próxima pueden ganar ellos.

    Saber ganar es aprender a ser comprensivo con el que pierde. Aprender a normalizar la pérdida, para, sobre todo, que no nos amargue, cuando nos toque perder a nosotros.

    Tal como la muerte y las enfermedades, el perder es algo que caracteriza al fenómeno de la vida… Por lo que, ese proceso de normalización, es vital, para evitar la depresión y la entrada de los sociogenes negativos de todo tipo… especialmente aquellos que fomentan el egoísmo insolidario, o la ira que nos impedirá construir amistades…

  • Son esas, que deben esforzarse para aprender jugando…

    Porque sí, jugar no es estar esperando para que los papás o los profes les enseñen las cosas importantes (para ellos) a sus hijos/alumnado… porque se aprende más y mejor en media hora de recreo, que en una hora de charla de papá y mamá, o del profe de turno que le dé clase.

    Y es así, porque en el recreo o jugando en la calle con tus amigos, se aprende lo más importante para una cría humana : a desarrollar su capacidad de empatía y, sobre todo, su naciente capacidad para intentar socializarse… y es importante, porque si no hace eso, además, no juega ni de coña.

    Y, por otro lado, desarrollar esas capacidades cuesta mucho esfuerzo. No salen espontáneas, en muchos casos, y la cría humana tiene que hacer un superesfuerzo para integrarse en el juego… Pero es que, precisamente, ese esfuerzo de integración le hará sentir que desarrolla esas capacidades y, además, lo hará acompañado por el placer que le dará ese cumplimiento.

    Y todo eso, a cambio de la desesperación, si es que no se nota capaz de hacerlo… Pero es que la frustración no es mala, solo se tiene que aprender a llevarla, para que no suponga una mala carga de energía negativa… que se vaya acumulando y te separe aún más del grupo de referencia.

    Y para integrarse (adaptarse al grupo) tiene que trabajarse la coordinación. Algo que no viene en el ADN, pero sale de cuando se combinan las otras capacidades ya iniciadas (la socialización, el movimiento repetido y mejorado, la compartición del placer de jugar en equipo…)… y siempre que, estas, se hayan reforzado por los adultos desde que se nació.

  • Pero… Volvamos a las crías de la segunda fase…

    Unas crías humanas están jugando… lo que no le gusta a mucha gente adulta, o, al menos, si no juegan como «quieren ellos» (los adultos).

    Y es que entramos en una segunda fase , que decimos por aquí. Una fase de maduración para una cría humana, que nada tiene que ver con las fases de maduración de un infante, que se manejan por ahí, entre los estudiosos de la infancia. Sobre todo en la llamada educación infantil.

    Ya dijimos hace días, que, en este blog, se maneja otro tipo de fases. Y la primera es de los 9 meses a dos años, más o menos. Y ahora toca la segunda, que abarcaría de tres a seis años, igual más o menos.

    Debemos tener en cuenta que cada ser humano tiene una forma diferente de madurar, unos van más rápido y otros van más lentos, aún estando en el mismo ecosistema. Porque, para eso, decimos que el ambiente ayuda a moldear al ser vivo, de tal forma, que puede acabar siendo muy diferente en un medio, de como lo sería en otro medio distinto. Siempre resultaba chocante la anécdota que usábamos en clase, sobre la maduración temprana de las preadolescentes tropicales.

    Así que vamos a estudiar, a partir de ahora, como es la historia de los biogenes y sociogenes, en esta segunda fase de maduración.

  • Una  IA (?) nos ayuda a “encontrarnos” por la red…

    Parece que Gemini lo hace algo mejor que Grok… más información y mejor organizada. Eso está claro.

    Solo ponemos una entrada, porque ella ya nos permite avanzar en las reflexiones, a partir de sus propuestas.

    Nos indica tres elementos esenciales para ello : una perspectiva interdisciplinaria, una identidad humana y una interacción social. Son tres elementos que nos llevan a poder analizar la conducta humana, teniendo en cuenta diversos campos del conocimiento científico. Y además nos habla de los matices, que se pueden aplicar en función de cómo sean los analistas.

    Es decir, lo que tratamos de hacer en este blog, ni más ni menos. Como mucho, puede que lleguemos a ser más concretos y algo más profundos.

    Démosle las gracias a Gemini , por su colaboración (gratis). Y llegado a este punto del relato “bibliográfico”… sigamos con lo nuestro.

  • … o sea, la sociogenética de la que hablamos aquí (en este blog)!!!

    Y esto sí que nos corrobora, por dónde van lo tiros de nuestra reflexión sociogenética… Que no es otra que intentar analizar el comportamiento humano, a partir de la influencia del entorno en su base genética.

    Porque nada nos dice Grok de los sociogenes que intervienen como parte influyente… No se pueden vislumbrar en lo que dice de este tipo de atisbos, que nosotros resaltamos : elementos sociales que acaban teniendo una carga genética (no biológica), y por lo tanto, eso, los hace heredables. 

    Este final del párrafo anterior, es lo realmente destacable de nuestra aportación. Que los sociogenes son heredables, como lo son los biogenes, eso sí, con muy diferente mecanismo de la herencia. Y, precisamente, ahí es donde viene la idea cartesiana del injerto…

    Pero, como somos algo concienzudos (no nos gustan mucho las sorpresas que se pueden evitar)…

    Vamos a consultar con Gemini…

  • Llegó el momento de aclarar cosas…

    Llevamos algunos meses , más de mil entradas (día tras día), dándole vueltas a estas reflexiones. Reflexiones que solo intentan dar alguna explicación científica a eso que podemos llamar comportamiento del ser humano. Algo que, para los amantes de la psicología, les gustará más la palabra conducta. Aunque sálvenos cualquier dios, que se apiade de nosotros, de caer en eso que se llama conductismo… ya que, con los excelsos psicológos USA, no queremos toparnos (por ahora).

    Como dijimos un 23/10/2023, a las 1:44 PM, empezamos a buscar la explicación  de nuestro comportamiento, actuando como seres humanos. Una especie emparentada con el mundo animal, pero con la inteligencia suficiente para ser considerados una especie superior.

    Aunque, como no dejamos de repetir, no lo demostramos en el día a día, ni mucho menos.

    Y así hemos ido pariendo este texto. Porque al principio, no buscamos bibliografía, para ir más «por libre», y estas reflexiones del blog fueron quedando algo huérfanas. Y hasta le fuimos llamando sociogenética… por eso de juntsr sociología y genética …aunque realmente el nombre fue apareciendo un añito después.

    Y, claro, ya no nos vale ni siquiera consultar la Wikipedia, que de bien poco nos sirvió, cuando lo hicimos. Así que empezamos a bregar con las llamadas IA (Inteligencia Artificial). Que de real inteligencia (humana) tienen poca, porque se supone que, aún, son como crías artificiales para las futuras IA. Realmente están en pañales.