
Unas crías humanas están jugando… lo que no le gusta a mucha gente adulta, o, al menos, si no juegan como «quieren ellos» (los adultos).
Y es que entramos en una segunda fase , que decimos por aquí. Una fase de maduración para una cría humana, que nada tiene que ver con las fases de maduración de un infante, que se manejan por ahí, entre los estudiosos de la infancia. Sobre todo en la llamada educación infantil.
Ya dijimos hace días, que, en este blog, se maneja otro tipo de fases. Y la primera es de los 9 meses a dos años, más o menos. Y ahora toca la segunda, que abarcaría de tres a seis años, igual más o menos.
Debemos tener en cuenta que cada ser humano tiene una forma diferente de madurar, unos van más rápido y otros van más lentos, aún estando en el mismo ecosistema. Porque, para eso, decimos que el ambiente ayuda a moldear al ser vivo, de tal forma, que puede acabar siendo muy diferente en un medio, de como lo sería en otro medio distinto. Siempre resultaba chocante la anécdota que usábamos en clase, sobre la maduración temprana de las preadolescentes tropicales.
Así que vamos a estudiar, a partir de ahora, como es la historia de los biogenes y sociogenes, en esta segunda fase de maduración.








