Y, desde luego, recibir clases de su “hermana”…

Y ya estamos hablando de la realidad cotidiana, aunque seguimos usando fotogramas de la película base. Precisamente en ella nos muestran otro de los meollos en la educación de una cría humana. Cuando se comprueba que no llega con la intervención paterna, ni tampoco la de lo adultos especialistas, que intenten explicar el comportamiento humano… En la peli se ve como la hija actual tiene que tomar clases de una hija del pasado. Una hija de la seriee pxc, que no cumplió los objetivos de la domesticación de mama robot y por eso fue expulsada del Refugio.

Y ahora aparece de nuevo, precisamente invitada por la hija del presente… atendiendo a sus biogenes de empatía y solidaridad. Esos que no consiguió neutralizar mamá robot, al intentar injertar los sociogenes negativos, para reducir empatía y buscar una solidaridad mercantil y pseudodemocrática. Lo que vemos al trabajar en las decisiones que fueran buenas para una mayoría, sin tener en cuenta las circunstancias en que están involucrados los seres humanos. Y, sobre todo, poniendo en la tesitura de escoger el mal peor, cuando un ser humano debe ser incapaz de hacer matemáticas con la vida humana. Y menos aún tomar decisiones ee momentos de estrés máximo.

Y esta característica biológica de la hija del presente, es lo que no paramos de nombrar en este blog, al hablar de la capacidad genética natural, que hace al adolesceente una cría humana con la obligación de regenerar la sociedad adulta que se haya desviado del camino inicial de máxima colaboración.

Esa rebeldía genética biológica… que impide caer en las típicas trampas sociales , como es el dilema del tranvía.. Que, a fin de cuentas es el que usa mamá rrobot, cuando trabajan con el ejemplo de darle tu cuerpo a varios enfermos, aunque eso suponga tu propia muerte.

Esa rebeldía, casi genética, es la que aún tiene la hermana mayor… la que le hace odiar al Refugio y a toda la parafernalia extinguidora que él supone… porque prefiere ser libre.

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