
Estamos reflexionando sobre la gran importancia del aprendizaje. Y hablamos de reforzar las características genéticas que traemos en el ADN. Están escritas pero son meras indicaciones, no son recetas completas, ni están marcadas «a fuego».
Para eso precisamente está la ayuda social, que te hace operativo tu ADN. Porque él, como ya dijimos antes, es el que conforma en tu cerebro (no sabemos cómo), lo que llamamos mente.
Es decir que estamos hablando de una intervención social, a la que nosotros llamamos adn social. Y que, por su labor creativa, reforzadora del ADN, denominaremos adn social positivo.
Sí, es bastante sencillo. Lo que hace la mamá robot, desde que su hija ha nacido es injertar en su mente un adn social negativo, que la hará madurar «como es debido». Y lo mismo hará la mamá humana, que olvide su responsabilidad como tutora, para una maduración natural y libre (aporte de un adn social positivo). Y, haciendo así, prefiera seguir las normas sociales de la SAD, es decir injertar un adn social negativo.
Aunque, como repetimos siempre, este injerto nunca será absoluto (no borra el ADN) , dependerá del adn social que le injertaran a la madre (sea electrónica o humana). Porque ella no es la naturaleza (sea lo que eso sea), precisamente!!! Así que ya podemos saber que su maduración no será, desde luego, ni natural ni libre. Y, por el mismo motivo, no sabemos si lo que aprende la hija, será precisamente TODO lo que necesita para vivir libremente… o más bien, todo lo que necesita para ser una cría humana, que haga todo lo que le mande hacer su mamá (robot o no). O sea , una mera pieza de la maquinaria social imperante.
¡Anímate!