
…se provoca la tremenda explosión!
Porque la paciencia del ser humano es limitada. Y más si estás pasando por esa mala experiencia, llamada adolescencia. Un adolescente en maduración natural y libre, es una fuente de regeneración social. Un adolescente acosado y maltratado es un proyecto de explosión futura. ¡Y lo dice su propio ADN!
Porque pudo quedar borrada la empatía, allá por la noche de los tiempos (si hubo un maltrato). Y entonces ,solo queda la ira para vestirnos. Con unas tremendas ganas de revolverse contra todo ese poder adulto, que te esté oprimiendo. Recordemos por un momento a las crías palestinas de estes desdichados días.
Y es el momento en que no sabemos medir. Ni la calidad del maltrato ni, mucho menos, la calidad de la respuesta. Esa respuesta que podemos considerar supuestamente liberadora, cuando realmente nos deja aún más atrapados en una espiral de violencia incontrolable. Y si no ,que se lo pregunten al portador de un chaleco bomba instantes antes de que lo explote.
Los adultos dominantes solo te enseñaron a sufrir, con más o menos aguante. Pero sin dotarte de la herramienta que llamamos resiliencia. Y aún menos te enseñaron a medir las consecuencias de tus acciones. De cualquier arrebato mal controlado por tu ira. La que, cuanto más grande, peor será dirigida. Y así, luego te llaman camorrista o, peor aún, terrorista. Como si tú no llevaras aterrorizado desde que dejaste la cuna, suponiendo que en algún momento de tu vida la tuvieras.
Si eres bueno, es gracias a un adulto, pero si eres malo es solo gracias a ti. Como diría un nativo usamericano, la Gran Hipocresía del Hombre Blanco.
¡Anímate!