
E interviene mucho más que la naturaleza (sea lo que eso sea)…
Ya lo dijimos ayer, la plasticidad de nuestra mente y la no plasticidad de la influencia social, entendida como una permanencia del gen social que influye negativamente (que además son más numerosos), favorecen que el injerto mental se esté reforzando de una forma casi constante (familia, amigos, TV, escuela, libros y prensa…).
Porque se habla mucho de la influencia ambiental (educativa se le llama a veces), al analizar la maduración de una cría humana. En especial en relación a su comportamiento social. Pero no es la naturaleza la enemiga de la cría humana, puesto que ella siempre tiene una influencia positiva, salvo que te diera por correr delante de un león. El problema grave radica en como la sociedad adulta dominante (SAD) trata de encauzar la forma de pensar de esa cría, especialmente en relación a la renovación o no de esa sociedad adulta manifiestamente mejorable.
Porque ,negando su capacidad regeneradora, es como la interacción de la sociedad, a través de sus individuos controlados, hace fracasar esa función tan importante de las crías humanas, que , lo repetimos por enésima vez, consiste en regenerar la sociedad en la que han nacido.
Así que sí, más del 90% de nuestra conducta cotidiana, queda fijada por los adultos que nos rodean, que, podemos decir, nos tienen encadenados… camino de ser esas piezas fundamentales en la maquinaria social establecida. Para que esa sociedad adulta se mantenga igual, o peor…








