Un apunte sobre NEUROBIOLOGÍA…

El hecho de querer observar también el funcionamiento de las estructuras neurológicas, aunque no al modo de Ramón y Cajal, no nos permite conformarnos con un análisis neurobiológico del comportamiento humano.

Porque no nos interesa saber de la memoria (o sí), ni del aprendizaje (o sí), ni del movimiento (o puede que sí) y tampoco de la percepción sensorial (o esto, ya sí claramente, pues por algo empezamos las reflexiones de este blog debatiendo sobre la diferencia entre mirar o ver… o ¿acaso no?)… así que de esta fuente beberemos mucho, desde luego. Pero necesitamos combinar la «bebida neurobiológica» con otras sustancias reflexivas, que nos acerquen a eso que lamamos comportamiento humano, conducta… o forma de andar por la realidad.

Y ahora, más modernamente, diremos forma de navegar por la realidad virtual. Si tenemos en cuenta que, antes nos referíamos, como es lógico, a la realidad pre-XXI, a la única realidad conocida hasta entonces: la analógica. Aunque no se debe despreciar la importancia que siempre se le dio a los sueños. Antes que Freud, ya lo vivieron intensamente en Egipto.

O sea que nuestra memoria guarda los genes sociales que nos injertan. Como el ADN guarda los biológicos. Aprendemos a usarlos de la forma que tratan de enseñarnos, en el día a día. No educados sino domesticados. Nos moveremos en consonancia con las órdenes que salen de este tipo de genes, que han apantallado a los biológicos y, por tanto, anulado temporalmente, sus órdenes naturales. Para que finalmente, vovlveemso areeptirrlo, nos sirvamos de nuestros sentidos, y así recabar información (ese chaval es un débil) y ser capaces de hacer lo que sea necesario para usarla (en este caso, para fastidiarlo). Cuando, a veces, ni siquiera usamos información propia, solo lo que nos dicen otros colegas. Y sí hacemos así, ¿Estaremos practicando algo muy parecido a un proceso de acoso escolar, por ejemplo?

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