Categoría: ciencia

  • Incluso lo abocan a suicidarse…

    Y como el animal humano es más irracional que un animal irracional, no se atreve a dejar al diferente, para que sea atrapado por hipotéticos depredadores… prefiere provocar su suicidio, para no mancharse las manos con su muerte.

    Con lo cual, el ser humano acosador, está haciendo de auténtico depredador del acosado. Pero escondiendo la mano provocadora. Realmente no lo abandona al final de la manada, como haría un lobo, ya le obliga a que se mate el mismo, para evitarle el mal trago al acosador.

    Y todo eso sin que necesite matar para mitigar su hambre. Mata, como suele hacer en la caza o en la guerra, para sentirse superior. Se deja llevar por el instinto animal, pero, como decimos, sin usar la parte instintiva de todo animal (ni eso quiere!!!), que contiene una parte de inteligencia (intuitiva), que le hace respetar la vida del otro, si no lo necesita para alimentarse.

    El humano mata por matar. Es el único animal capaz de hacerlo.

    El animal humano acosa para sentirse superior. Para tapar la mediocridad de su inteligencia (racional y emocional).

  • Al diferente lo machacan…

    Y no solo en una clase escolar, lo machacan en cualquier otro lugar, donde uno o más seres humanos consideren: 1º, que son mejores que el «diferente»… Y 2º, porque no pueden admitir la diferencia… todos debemos ser iguales, aunque al final defiendan las clases sociales y deseen estar en la más alta.

    Es la contradicción típica del humano mediocre, cuánto más rico y poderoso mucho peor : los demás siempre tienen que estar por debajo de ti, para que, al mirarte al espejo te puedas sentir más importante que ellos.

    No deja de ser una manifestación típica del poder.

    Hay gente que se crece cuando puede pisar la cabeza de otra gente. Le hace sentirse bien consigo mismo, aunque solo sea una prueba de lo mediocre mental que está siendo.

    Porque ni siquiera a los animales irracionales funcionan así. Una manada puede dejar al final a los enfermos, para que retengan el avance de los depredadores (es ley de su vida), pero nunca se les ocurriría insultarlos, para que además de víctimas se apenen por ser despreciados. Eso solo lo hace el animal humano.

  • Y te castigan por ser diferente!!!

    Y, como decimos, se prefiere castigar al diferente, que tomarse el trabajo de entender lo que le pasa, ya que puede necesitar ayuda. O, al menos, dejarlo tranquilo, que ya es una forma de ayuda.

    Es como ese preadolescente, que prefiere pasar de la explicación del profe y dedicarse a papar moscas, sin ni siquiera intentar ver si vale la apena lo que le explican.

    Porque es obvio que se puede dar el caso de que no te interese la explicación por diversos motivos. Sobre todo si eres un alumno con la mente bastante madura. Pero, por eso mismo (tu madurez), no puedes despreciar el trabajo del adulto que intenta acercar la materia a mentes menos maduras. Y menos a las mentes menos maduras, que intentan seguir la explicación del profe. La madurez para despreciar es todo menos madurez.

    Es parecido al adulto que no te quiere contestar… si tú buscas algo en la materia del profe, que este no consigue darte, entonces es lógico que te abandones el resto de le clase.

    Pero de nada vale considerarse mejor que el profe y despreciarlo ya de antemano, antes incluso de rematar la explicación, diciendo que es demasiado diferente de lo que tu te esperabas al principio de la clase. Y por eso no se puede despreciar a otro humano, y menos si es como tú, que aún no sabes como es.

  • No te dejan ser DIFERENTE !!!

    Y es que el hacer preguntas, sobre todo preguntas más o menos difíciles es lo que te hace diferente en clase. Aunque podemos hablar de los diferentes que, más bien, suelen estar muy callados.

    Aunque no debemos olvidar que no siempre la mente libera las ideas que produce… a veces no dan salido. ¿Cómo somos capaces de saber que un alumno muy callado no tiene preguntas que hacer(se)… ¿acaso es qué no piensa?

    Porque una cosa es tener un TOC, que no siempre es real, para estar más callado que la silla donde se sienta ese alumno. Puede ser que el ambiente no le permita formular preguntas, ni siquiera una frase tan simple como «buenos días», por ejemplo.

    La imposibilidad de un profe, u otro alumno, para interactuar con una persona muy callada.., que, repito, no tiene por que pertenecer al espectro autista… es una simple muestra de la incapacidad de muchos seres humanos , para interactuar con otro ser humano.

    Basta que se nos haga socialmente muy trabajoso dialogar con el vecino, para que nos echemos las manos a la cabeza y digamos, eso sí por mayoría, que ese humano ,tan parco en palabras es un ser diferente… y que no merece nuestro esfuerzo para intentar contactar con él. Es más, preferimos a veces insultarlo como «diferente».

  • Y la repuesta siempre es la misma…

    Cuando una cría humana plantea una pregunta, la lógica adulta hace contestar algo así como…

    Eres muy nuevo para entenderlo… En este momento no tengo tiempo, estoy ocupado… Esa pregunta no tiene sentido… Quién te ha dicho que preguntes eso…

    Son variantes de una misma actitud adulta : no argumentar la falta de respuesta, solo dar largas para ver si te olvidas. Eludir la siguiente pregunta, que vendría lógicamente a continuación.

    Es la marca del adulto que, en vez de tutor, se autoconsidera que tiene el poder de hacerte callar.

    Y si no puede hacerte callar, tomará medidas más graves, para castigarte de la forma que sea. De ahí está nuestro Antoine tras las rejas del reformatorio.

  • Sin desalentarse, en caso de que no nos dejen preguntar !!!

    Aunque nos den un coscorrón en la clase, o nos metan en la cárcel, si preguntamos en la calle… O si pedimos libertad para poder hacer preguntas.

    Y si protestamos después, cuando vemos que no las quieren contestar.

    Porque los adultos son maestros en NO contestar las preguntas que se le hacen, sobre todo por parte de las crías humanas… y, aún más, son expertos en reprimir a quien protesta por la falta de respuestas. Y eso ya se aprende en la escuela.

    Así funciona el mundo adulto. Esa SAD (sociedad adulta dominante) de la que tanto se habla en el blog.

    Porque es una sociedad que marca la conducta de las crías humanas, de tal forma (negativa) que debe ser denunciada por un análisis sociogenético de esa misma sociedad, que se halla controlada férreamente por los adultos con poder.

  • Y el pensar es preguntar(se)…

    … y responder(se). Porque ya no somos niños o niñas y queremos saber… ESO es madurar.

    Necesitamos la libertad para hacer (nos) preguntas… y también necesitamos aprender a interactuar con las mentiras… porque los adultos son expertos en mentir. De hecho ellos intentan que aprendamos a mentir nosotros, ya desde muy pequeños. Aunque, como buenos hipócritas, luego nos castiguen si les mentimos a ellos.

    Para conseguir algo, sea un premio o evitar un castigo, vamos aprendiendo a mentir. El mundo adulto es un artista de la mentira en la relación humana… decir mentiras o decir medias verdades, es una auténtica adicción.

    Y eso es lo que les pasa a todos los que son como Antoine, que necesitan mentir para sobrevivir en esta SAD que les ha tocado sufrir.

    Las verdades que molestan a los adultos, o no se creen o se castigan… nada que no se aprenda rápidamente al pillar los diez añitos. Y vale hasta para los descubrimientos científicos, cuando ya seas un adulto y quieras afirmar que has descubierto lo que no has descubierto.

  • Pero el ser humano sí que puede…

    Y por eso se da cuenta que algo se despierta en nosotros, y no es precisamente el hambre de comida.

    Llegada la preadolescencia sentimos que «algo» (?) dentro de nuestro cuerpo se revoluciona , algo más intenso que una simple rebelión… y empieza a ponernos contra las cuerdas de la «rara» maduración mental.

    No sabemos bien el porqué, pero sí notamos que ya no podemos dejar de preguntarnos ¿qué pasa?… y, sobre todo, sentimos que necesitamos respuestas a esa pregunta, tanto o más que el aire respirado.

    En la infancia podíamos tener preguntas, pero si no había respuestas nos fastidiábamos y punto. No había esta sensación de que son demasiado importantes para que no las contesten…y por eso ya nos podemos enfadar… y mucho!!!

    Acabamos de tomar contacto con la realidad social, que nos permitirá empezar a saborear eso que se llama libertad. De la que tanto presumen los adultos. Y , por eso, si nos responden sentiremos una sensación de placer y libertad. Pero , si no nos las contestan, empezaremos a sentir la opresión social de los adultos. La SAD comienza a poner obstáculos ene nuestra marcha por la adolescencia. La carrera en liso se ha convertido en un campo a través.

  • Porque las plantas no pueden pensar…

    Los seres vivos no humanos, no pueden pensar, aunque suponemos que les gustaría (o no, si nos ven a nosotros).

    Ni siquiera pueden crecer en libertad… miremos al bonsai.

    Puede quedar muy bonito, pero su crecimiento/maduración no ha sido natural y libre. Y aunque su proceso de maduración no es muy complejo, nada que ver con el humano, está claro que ha sido coartado, para seguir las normas que le marcó el humano que lo cultiva. Es como si le injertara un gen «social». negativo, para evitar que pueda crecer libremente.

    Y así pasa con las crías humanas, cuando la SAD decide controlar la maduración de una cría humana. Pero no llega con las tijeras de podar. Ahora sí que se «injertan» unos genes sociales negativos, en vez de los genes sociales positivos que debían ser injertados. para reforzar los genes biológicos.

    Porque el adulto debe ser un tutor para la cría humana, no su carcelero, y evitarle así que madure como el mundo adulto desea. Pero no lo tutela, sino que lo modela. En el fondo el ser humano tiene más de bonsai de lo que quiere creer. Porque ya dijimos que el querer, su capacidad, requiere un esfuerzo enorme para defenderlo. Es mucho más fácil dejarse ir, disfrutar siendo un bonsai . Hay que ver sus flores!!! Que más da no ser como «querías»…

  • Necesitamos una mente que piense…

    Como en las pelis, necesitamos un guión. Pero en este caso no nos vale un guionista que no seamos nosotros… nadie ajeno, ni siquiera nuestros padres, deben escribir el guión de nuestra vida.

    Porque, para pensar, se necesita libertad, sin ella solo podemos barruntar cosas, llenar la mente con ruidos, de sombras y anuncios raros, que nos ha inculcado la sociedad de adultos. Esa que nos quiere oprimir, para hacer lo que nos mande.

    Y pensar es crecer mentalmente, es madurar y empezar a usar las neuronas. Para así llenar nuestro cerebro de circuitos , porque ellos son nuestra mente… una capaz de generar las ideas cartesianas (científicas, no simples creencias). Lo que nos permitirá usar la inteligencia par ser libres, de verdad, no de mentira.

    Nuestro héroe preadolescente de los 400 golpes, busca el mar, en principio, porque quiere ser libre… Pero se da cuenta, una vez en la orilla, que la verdadera libertad no está en el mar… la libertad se conquista robándosela a la sociedad adulta que lo tiene oprimido.

    Ese es el primer pensamiento adolescente de nuestro amigo… y recordemos ahora nuestra obsesión con el esencial carácter regenerador de las crías humanas. Y por ese motivo los adultos las temen.