Aunque pronto llegan las dudas…

Un camino sin dudas no es un camino real, es como una cinta transportadora. Hay que dudar para avanzar…

Como decía el poeta, el camino se hace al andar, aunque andaba algo errado, cuando pedía que no se volviera a rehacer el camino, marcha atrás y luego volviendo por el mismo, o por otro nuevo camino. O acaso , iba contra Homero, que nos enseñó lo útil de regresar al punto de partida… Porque, ¿Cuándo se aprende más, en la ida o en la vuelta?

Realmente, aparte la lírica de los poetas, la Ítaca a dónde llegas nunca será la Ítaca de dónde partiste. Porque si es igual (o peor), bien poco aprendiste por el camino.

Así que toca comenzar por dos grandes verdades : la duda no la inventó Descartes, como Sócrates no inventó la pregunta. Seguro que ya los neardentales dudaron alguna vez si ir detrás de un mamut, para conseguir comida… o pasar a buscar raíces por el terreno cercano. Y ahí ya va ímplícita la pregunta de si conviene tomar una decisión vital… porque la pregunta lleva implícita la duda de como contestarse… ¿lógico no?

Sócrates y Descartes solo convirtieron algo natural, surgido en la mente del neardental, por muy menuda que fuera, en un sistema algo científico de avance, para ano quedar inactivos en al cueva (y morirse de hambre) : merece la pena cazar (o no)… y si merece la pena, habrá que estudiar cómo hacer la caza. Nunca será una ciencia infusa, que aparece de la nada. Hay que producir los pensamientos, las ideas, que desarrollen un método de caza posible… y luego perfeccionarlo mediante la experimentación. Así se avanza, usando la inteligencia transformadora…

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