
Y ¿por qué les llamamos robots (o zombis), cuando parece ser que siguen siendo humanos completos («casi»)?
Porque estamos hablando de un tipo de crías humanas que sufren un terrible injerto, durante su proceso de maduración.
En vez de recibir el refuerzo, llamémosle complemento social (como si fueran vitaminas mentales), que debe reforzar la capacidad genética que lleva el ADN de esa cría, por ejemplo la empatía con el prójimo, lo que recibe es un gen social negativo, que es como el virus de la vacuna reforzado, que reforzará la competencia y el instinto animal (violencia a tope). Es como una contravacuna social.
Así que esa cría humana va a crecer viendo (falsamente, recordemos lo de mirar y ver) a una parte de su prójimo como si fuera su enemigo.
Y en vez de querer comunicarse con él y aprender conjuntamente sobre la realidad que les rodea, para evolucionar en conjunto… va a querer cortarle el cuello, o peor (para sí mismo) explotar con él… porque, y eso ya es el colmo, le han convencido de que así ganará su cielo. Aunque hemos puesto la imagen de un terrorista típico del ISIS, su adn social negativo (el proceso de injerto)es muy similar al de un terrorista de Hamas, aunque pueda no alcanzar su elevado grado de sadismo .
¡Anímate!