
Como siempre decimos, para ver hay que mirar, pero con mucha atención. No llega solo con «dirigir la vista». Hay detalles que no se pueden ver con una mirada superficial.
Las dos sonrisas de la imagen, por ejemplo, no nos dicen todo lo que hay detrás de esas sonrisaa.
Muestran, por un lado, la felicidad que los embarga, al estar juntos, pero también oculta que no se atreven a salir del armario. Y se hagan pasar por dos camaradas tomándose algo en un bar.
El ADN de ambos les marca diciendo que deben ser naturales, francos y mostrar sin problema que se haa emparejado. Tal como que les manda la madre naturaleza, aunque no hayan tenido en cuenta el problema de la reproducción. Pero eso no lo niega la naturaleza, ya que la obligación de reproducirse es solo colectiva, no individual.
A fin de cuentas, si quieren tener hijos, lo pueden hacer sin que deban ser ellos los fabricantes al 100%. Pueden poner el espermatozoide y luego buscar un óvulo, que alguien les done buenamente (o cobrando). Aunque este asunto del embarazo alquilado lo dejamos por ahora, ya que necesita grandes y complejas reflexiones. El alquiler del cuerpo humano, no entra por ahora en la perspectiva de análisis que estamos haciendo. Solo reflexionamos sobre el emparejamiento por afecto, con/sin fines reproductivos.
¡Anímate!