
Y por mucho que se repita el adulto, como un jodido mantra laico, que la violencia viene en nuestro ADN, como animales que somos. Porque no somos violentos, por naturaleza, porque esa misma señora (sea lo que ella sea) nos concedió la oportunidad de desarrollar una inteligencia muy superior, tanto racional como emocional, para que pudiéramos neutralizar el ansia instintiva que los animales llevan consigo.
Nosotros podemos controlar nuestra furia animal, para llevar a cabo los cambios necesarios en el planeta, sin necesidad de romper sus diferentes equilibrios naturales. Para introducir los cambios artificiales de una forma armoniosa… lo que ahora se llama acorde con ese equilibrio natural que nos hemos encontrado , una vez aparecidos sobre la superficie del planeta.
Otra cosa es que queramos hacerlo!!!
Porque la violencia en nuestra mente, se introduce mediante el injerto del correspondiente gen social negativo… y no es simplemente un elemento educativo, que parece adherirse a nuestra piel, como si fuera pintura de guerra, pero que es fácilmente lavable con una simple ducha (o dos o tres).
Como defendemos aquí, se trata de algo mucho más intenso y profundo. Que forma sus propios circuitos neuronales, para hacer que fabriquen ideas, que correspondan a las ya predominantes socialmente. En especial cuando se trata de pensamientos salidos de la inteligencia emocional, por ser más influenciables por el ambiente. Pensamientos que son además heredables, tanto por la educación directa, como por la domesticación informal que se padece en el seno familiar, al tratar de respetar las llamadas tradiciones de esa familia. Realmente para eso, y no para otra cosa, está instaurada la familia tradicional… y, como no, algunas de las posibles variantes actuales. Como pasó con la llamada comuna hipi… o actualmente con las familias de la diversidad (social).
¡Anímate!