
Un buen ejemplo también es, como modificación importante de conducta humana, el de buscar la forma de conseguir riquezas, y, mediante ellas, el poder necesario, para sentirnos satisfechos, como seres humanos más o menos poderosos. Lo que se acaba convirtiendo en una meta muy importante como ser humano.
Que también hay grados. Tanto de deseo, como de poder.
No todo el mundo quiere alcanzar el mismo grado de poder. Aunque este, como buena droga adictiva, puede ir cambiando la mentalidad del buscador/conquistador, hasta extremos insospechados.
Recordemos al amigo Gollum, a lo que llegó, de ser un simple hobbit «sin anillo».
Y todos sabemos que Gollum estaba muy solo con su anillo, pero el poder por el poder es la adicción típica de la mayoría de políticos. Aunque en su soledad siempre serán parecidos, Gollum y cualquier político, que se precie como «el que más»…
¡Anímate!