
Porque la primera pregunta importante que nos hacemos (o nos debemos hacer), una vez que somos conscientes de nuestra propia existencia… es, quién somos y dónde estamos…
Y ese es el mejor punto de partida… aunque los adultos nos intenten convencer de lo contrario.
Ahí mismo ya empieza el ataque preventivo de la sociedad adulta, mediante el injerto de un gen social negativo, que tiene como fin neutralizar la capacidad que tenemos, genéticamente (ADN), para hacernos preguntas y buscarnos respuestas a esas preguntas. No necesitamos respuestas a preguntas que no son propias de nuestra mente natural y libre.
Y al mismo tiempo que esa necesidad natural (biológica) el ADN nos impele a sentir la necesidad vital de actuar así, y no de otra forma, haciendo que el ansia por recibir la respuesta, así como la frustración por no recibirla, es algo natural y marcador de un paso adelante, en nuestra maduración como ser vivo inteligente.
Porque la frustración de no recibir respuestas es algo totalmente natural. Lo que no será natural es cejar en esa búsqueda de respuestas. Hay que trabajar esa frustración, para mudar la energía negativa, que proporciona, en positiva, para arreciar así, en la necesidad de tener respuestas adecuadas a las preguntas hechas. Y quien puede controlar eso es un ADN no un adn.
¡Anímate!